La exjefa de ETA Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’, ha salido martes de la cárcel de Martutene (San Sebastián) después de que el Departamento de Justicia del Gobierno vasco le haya concedido la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. Se trata de la misma vía para acceder a la libertad, «flexibilizando» su estancia en prisión, seguida por el etarra Garikoitz Aspiazu Rubina, alias ‘Txeroki’, que abandona de lunes a viernes el mismo centro desde el pasado mes de febrero. Como ocurrió entonces, todavía no cuenta con el visto bueno por parte del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional.«Estamos hablando de una de las dirigentes históricas de ETA, condenada a 793 años y 8 meses de prisión, vinculada a 14 asesinatos y con responsabilidades de primer nivel dentro de la organización terrorista. Resulta escandaloso que se le conceda ya un régimen de semilibertad cuando ha cumplido muy poco tiempo de prisión en España», denunció ayer Consuelo Ordoñez, presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), tras conocerse la autorización de la prerrogativa antes mencionada a la etarra. Detenida en el año 2004 en Francia, cumplió parte de su condena en el país vecino y seis años en las cárceles españolas. Ahora, a propuesta de la Junta de Tratamiento de Martutene se le ha autorizado el 100.2. Esto supone un estadio intermedio entre el segundo y el tercer grado. El procedimiento contempla un «plan de ejecución», donde se establece un cronograma con el itinerario a seguir por el preso para salir de la cárcel para ir, supuestamente, a trabajar. Anboto, al igual que Txeroki y una quincena de etarras, lo hará de forma de lunes a viernes, teniendo que volver a dormir en Martutene. La Fiscalía puede emitir un informe, que puede ser contrario a esta ‘progresión’, pero que no paraliza el proceso.«Anboto no fue una etarra de base ni una presa irrelevante dentro del entramado de ETA, sino una figura central de la organización y una persona estrechamente identificada con su dirección política. Está claro que estamos ante una etarra VIP para la izquierda abertzale. Y precisamente por eso se está forzando una vía excepcional para facilitar su salida de prisión antes de que haya cumplido las tres cuartas partes de su condena, requisito ineludible para acceder al tercer grado. Esta es precisamente la trampa del 100.2: utilizar una vía extraordinaria como atajo para conceder un régimen de semilibertad a quienes no pueden acceder todavía al tercer grado. Se cumple la ley en apariencia, pero se desnaturaliza por completo su finalidad», denuncia Covite. Nuestra redacción está trabajando para ampliar la información La exjefa de ETA Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’, ha salido martes de la cárcel de Martutene (San Sebastián) después de que el Departamento de Justicia del Gobierno vasco le haya concedido la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. Se trata de la misma vía para acceder a la libertad, «flexibilizando» su estancia en prisión, seguida por el etarra Garikoitz Aspiazu Rubina, alias ‘Txeroki’, que abandona de lunes a viernes el mismo centro desde el pasado mes de febrero. Como ocurrió entonces, todavía no cuenta con el visto bueno por parte del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional.«Estamos hablando de una de las dirigentes históricas de ETA, condenada a 793 años y 8 meses de prisión, vinculada a 14 asesinatos y con responsabilidades de primer nivel dentro de la organización terrorista. Resulta escandaloso que se le conceda ya un régimen de semilibertad cuando ha cumplido muy poco tiempo de prisión en España», denunció ayer Consuelo Ordoñez, presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), tras conocerse la autorización de la prerrogativa antes mencionada a la etarra. Detenida en el año 2004 en Francia, cumplió parte de su condena en el país vecino y seis años en las cárceles españolas. Ahora, a propuesta de la Junta de Tratamiento de Martutene se le ha autorizado el 100.2. Esto supone un estadio intermedio entre el segundo y el tercer grado. El procedimiento contempla un «plan de ejecución», donde se establece un cronograma con el itinerario a seguir por el preso para salir de la cárcel para ir, supuestamente, a trabajar. Anboto, al igual que Txeroki y una quincena de etarras, lo hará de forma de lunes a viernes, teniendo que volver a dormir en Martutene. La Fiscalía puede emitir un informe, que puede ser contrario a esta ‘progresión’, pero que no paraliza el proceso.«Anboto no fue una etarra de base ni una presa irrelevante dentro del entramado de ETA, sino una figura central de la organización y una persona estrechamente identificada con su dirección política. Está claro que estamos ante una etarra VIP para la izquierda abertzale. Y precisamente por eso se está forzando una vía excepcional para facilitar su salida de prisión antes de que haya cumplido las tres cuartas partes de su condena, requisito ineludible para acceder al tercer grado. Esta es precisamente la trampa del 100.2: utilizar una vía extraordinaria como atajo para conceder un régimen de semilibertad a quienes no pueden acceder todavía al tercer grado. Se cumple la ley en apariencia, pero se desnaturaliza por completo su finalidad», denuncia Covite. Nuestra redacción está trabajando para ampliar la información
Accede a a semilibertad mediante la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, el mismo del que disfruta ‘Txeroki’ desde el mes de febrero
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(EFE)

La exjefa de ETA Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’, ha salido martes de la cárcel de Martutene (San Sebastián) después de que el Departamento de Justicia del Gobierno vasco le haya concedido la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. Se trata de la misma … vía para acceder a la libertad, «flexibilizando» su estancia en prisión, seguida por el etarra Garikoitz Aspiazu Rubina, alias ‘Txeroki’, que abandona de lunes a viernes el mismo centro desde el pasado mes de febrero. Como ocurrió entonces, todavía no cuenta con el visto bueno por parte del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional.
El Colectivo de Víctimas del Terrorismo, Covite, ha censurado la concesión del régimen de semilibertad, una decisión que considera «especialmente grave» tanto por la «trayectoria criminal» de la penada como por el «escaso tiempo» que lleva cumpliendo condena en España. «Estamos hablando de una de las dirigentes históricas de ETA, condenada a 793 años y 8 meses de prisión, vinculada a 14 asesinatos y con responsabilidades de primer nivel dentro de la organización terrorista. Resulta escandaloso que se le conceda ya un régimen de semilibertad cuando ha cumplido muy poco tiempo de prisión en España», ha denunciado la presidenta Consuelo Ordóñez.
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