Los cambios tecnológicos, la incertidumbre geopolítica global, la transición sostenible o el desafío de la ciberdelincuencia ganan peso en los programas formativos para líderes empresariales. Leer Los cambios tecnológicos, la incertidumbre geopolítica global, la transición sostenible o el desafío de la ciberdelincuencia ganan peso en los programas formativos para líderes empresariales. Leer
Dirigir una empresa hoy implica moverse en un entorno en el que la estabilidad es casi una utopía. Las reglas del mercado productivo tienen una fecha de caducidad cada vez más corta, las variables se multiplican y hasta la decisión más pequeña puede convertirse en un terremoto estratégico. Este contexto obliga a replantear cómo se preparan quienes se sitúan al frente de las organizaciones. Y lo que está cambiando es el propio concepto de formación ejecutiva, que ya no es un simple complemento, sino el mapa con el que los directivos intentan orientarse en un terreno muy movedizo.
Este giro explica el fuerte crecimiento que están experimentando los títulos formativos para la alta dirección. Según el informe Executive Education Program Market Insights, este mercado alcanzó los 41.300 millones de euros en 2024 y superará los 62.700 millones en 2029. La razón: las empresas necesitan líderes capaces de adaptarse a la incertidumbre, la presión regulatoria y la aceleración digital.
Para Andrea Montalvo, responsable de Programas para Directivos de Iese Business School, el mencionado contexto está atravesado por múltiples factores. «Ahora, los líderes empresariales ven cómo el entorno geopolítico se mueve constantemente, aumenta la polarización y en las compañías conviven generaciones con valores muy distintos», señala.
Ese dinamismo, explica, ha hecho emerger nuevas cualidades. Entre ellas, la necesidad de «entender la perspectiva que otra persona del equipo puede darles, incluso cuando no afecta a su área». Esta filosofía se refleja en las aulas de Iese: «En nuestros programas executive, seguimos trabajando con casos reales como eje del aprendizaje, pero los complementamos con dinámicas que obligan a adaptarse y a colaborar con otros«.
Esta apuesta también se refleja en los formatos. El programa de Desarrollo Directivo PDD Flex, celebra su quinta edición en modalidad blended, es decir, combinando sesiones presenciales con trabajo online. «Quienes lo completan perciben un aprendizaje más integral que en el formato presencial«, asegura Montalvo. Además, la escuela prepara un Executive MBA en formato flex, para directivos que antes descartaban formarse por la dificultad de desplazarse.
La sostenibilidad también está experimentando un cambio de enfoque en los programas executive. Según asegura Montalvo, ha dejado de ser un fin prioritario para reconducirse hacia el propósito de la organización, y los programas acompañan a los directivos en esa transición. «Muchas empresas están cambiando su estrategia de sostenibilidad para conectarla con su razón de ser», señala.
MENTALIDAD DIGITAL. La disrupción tecnológica también merece un tratamiento aparte, porque no hay industria que no esté siendo reescrita por ella. «Los directivos están tratando de entender qué implica realmente la inteligencia artificial«, señala Montalvo. En las formaciones executive de Iese, explica, el foco no está tanto en el componente técnico como en su impacto en el liderazgo: cómo cambia la forma de dirigir, cómo acompañar al equipo para incorporarla de manera eficiente y qué retos éticos plantea.
Esa misma preocupación por el algoritmo se traslada al terreno de la especialización técnica. Para Rosa María Reig, directora académica del Executive Master Digital Business de Esade, comprender el potencial de las herramientas 4.0 ha dejado de ser una opción para los directivos. Esto explica, a su juicio, «su creciente interés por formaciones vinculadas al ámbito STEM«. Uno de los focos clave, según destaca la responsable de Esade, consiste en «aprender a monetizar los datos acumulados y a utilizar la inteligencia artificial para generar modelos de negocio escalables y eficientes».
El objetivo de estos programas es dotar a los participantes de un mindset digital, lo que implica el dominio de tecnologías estratégicas como la inteligencia artificial, la analítica avanzada de datos o la automatización. Este aprendizaje, comenta Reig, atrae a una audiencia diversa y equilibrada, con una paridad de género del 50%, lo que «refleja el papel activo de las ejecutivas en la transformación tecnológica de sus empresas».
Formar a profesionales con una visión global de los negocios e impulsar el talento joven es un objetivo prioritario para el Centro de Estudios Garrigues, que acaba de ampliar su oferta formativa internacional con el lanzamiento, a partir de octubre de 2026, de un programa desarrollado en colaboración con el ICEX. Se trata del Máster Executive en Comercio Internacional, diseñado para capacitar a jóvenes profesionales en los procesos de internacionalización y gestión global de los negocios, preparándolos para liderar con éxito en un entorno global cada vez más complejo y competitivo.
Pero, si hay un ámbito donde la especialización de alto impacto es ya un imperativo, ese es el financiero. Como señala Joaquín Danvila, jefe del Departamento de Desarrollo Digital y Formación Online del IEB, la «creciente complejidad de la gestión del riesgo financiero y los desafíos de la ciberseguridad» exigen un nuevo nivel de cualificación. Para responder a ese reto, la institución ha creado títulos que dotan a los directivos de competencias técnicas decisivas para dominar los núcleos más críticos del sector.
Uno de ellos es el máster online en Finanzas Cuantitativas, que capacita a los directivos en el uso de modelos matemáticos y análisis de datos avanzados para medir y gestionar riesgos en los mercados financieros. Otros títulos cortos, como el programa directivo en Ciberseguridad Financiera, se orientan a enseñar a los alumnos cómo gestionar la seguridad digital de forma estratégica, anticipar riesgos y alinear la ciberseguridad con los objetivos del negocio. Esta oferta, señala Danvila, refleja la evolución de la formación hacia perfiles técnicos capaces de tomar decisiones en entornos complejos. Tal como concluye, esto constituye «la llave de acceso a puestos técnicos de alto nivel» en el mercado actual.
En un mundo en el que el nuevo oro son los datos, el robo y comercio de los mismos es la principal amenaza a la que se enfrentan las empresas, y la ciberseguridad la herramienta esencial de protección.
La formación de posgrado a través de certificaciones oficiales nacionales -CCSP o Microsoft SC-200- y de estándares internacionales -ISO 27001, CEH (Certified Ethical Hacker) o CompTIA Security+- es clave para que los técnicos en ciberseguridad alcancen capacitación con la que aspirar a roles de director de ciberseguridad como Chief Information Security Officer (CISO) o Chief Security Officer (CSO). El camino a estas certificaciones lo abren posgrados y másteres como el universitario en Seguridad Informática y Auditoría Forense del U-tad. «Aborda los conocimientos y competencias técnicas que suelen evaluarse en certificaciones reconocidas, como CompTIA Security+, CEH o estándares relacionados con ISO 27001», explica su director, Rafael Socas.
Aunque la mayoría están indicados para titulados en ingenierías del ramo o Matemáticas y Física, no todos se centran exclusivamente en la parte técnica operativa. Cada vez tratan más el cumplimiento normativo, la gestión de riesgos, gobernanza y la toma de decisiones estratégicas. «Formamos profesionales con un alto nivel técnico que, al mismo tiempo, entienden el impacto estratégico de la ciberseguridad dentro de la organización», dice Socas.
José Martínez, head of Academic Operations & Product de IEBS, expone que su máster en Ciberseguridad Online requiere una base tecnológica pero no es imprescindible ser ingeniero. Es un programa » 360º: equilibra la gestión estratégica imprescindible para perfiles CISO -cumplimiento y normativas- con el componente técnico operativo -pentesting, análisis forense de móviles/IoT y respuesta a incidentes-«.
«El mercado busca perfiles con fuerte visión de protección del dato y continuidad de negocio, no solo técnico», expone Luis Jesús Ríos, director del Máster en Big Data de ESIC Business & Marketing School. Por ello, son fundamentales las áreas de data security, gobierno y riesgos, y expertos en detección de amenazas mediante IA y analítica avanzada para automatizar la defensa.
Ningún directivo debe permanecer ajeno al conocimiento para integrar la protección de datos en la toma de decisiones de negocio. Según Boston Consulting Group, la gestión del riesgo digital se está consolidando como palanca para que las organizaciones impulsen su evolución en un entorno marcado por la tecnología, la IA y los ecosistemas interconectados. «Para los equipos directivos, la oportunidad pasa por integrar la ciberseguridad en la estrategia de negocio con una visión práctica y orientada al impacto», dice en su reciente informe. Así las empresas pueden fortalecer su resiliencia, responder más ágilmente a las exigencias regulatorias y optimizar el uso de sus recursos».
Los directivos que desean actualizar sus conocimientos e integrarlos en la toma de decisiones, tienen un gran aliado en la formación online.
Hace tiempo que esta modalidad no sólo ha alcanzado el nivel de madurez del que gozaba socialmente el formato presencial, sino que, además, en numerosos casos ofrece claras ventajas en términos de flexibilidad, personalización y aplicación práctica.
Martín Rodríguez, director general de Executive Education de IE University, explica que lo ideal es aplicar contenidos cortos, interactivos, breves, variados y muy curados: «Se trata de conseguir sesiones síncronas de alto impacto, interesantes, prácticas y participativas».
El aprendizaje a distancia debe basarse, por tanto, en proyectos reales y sesiones de trabajo grupales, capaces de generar valor. El objetivo, en última instancia, es que los directivos puedan aplicar los nuevos conceptos en tiempo real, así como obtener un feedback respecto a su propio negocio.
Jordi Gutiérrez, director del área Corporate en la Universitat Oberta Catalunya (UOC), explica que la combinación de píldoras de microlearning y aprendizaje aplicado al negocio es muy efectiva para los perfiles directivos.
Pero más transformador aún es complementar esta formación con talleres y sesiones que trabajen con retos reales y usen modelos híbridos para un aprendizaje flexible y relevante en la toma de decisiones.
La combinación de todas estas opciones facilita los procesos de reskilling y upskilling, esenciales en el actual contexto profesional, con un evidente impacto añadido en términos de engagement y desarrollo del talento.
Asimismo, la apuesta por la formación online permite a los directivos desarrollar las capacidades de sus equipos de forma escalable, alinear las competencias con la estrategia del negocio y reforzar el employer branding, tal como apuntan desde la UOC.
En este punto, en IE University consideran que las opciones online bien calibradas ayudan a modelar el tipo de liderazgo que se replica después en los equipos, teniendo en cuenta que cada vez se trabaja más en entornos virtuales.
En un mundo híbrido como el actual, el aprendizaje online entrena una competencia clave: liderar en remoto. «Un directivo en el que ha calado una óptima formación online es más proclive a mejorar su comunicación y normalizar el trabajo colaborativo asíncrono«, señalan fuentes de IE University.
A todo lo anterior se suma que la formación virtual supone una vivencia directa de digitalización, adaptación al cambio, incorporación de nuevas herramientas, orientación a resultados, colaboración y esfuerzo por el aprendizaje, señalan desde OBS Business School. Casilda Güell, decana de este centro, insiste en que los planes formativos deben ayudar de un modo u otro a que los participantes sepan cómo desarrollar las competencias y perciban el beneficio de trasladarlas a su entorno.
En la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) apuntan que la mayoría de directivos llega a sus programas con experiencia en un máximo de dos áreas de negocio. «En nuestro MBA Executive resuelven casos en equipo, acelerando competencias ligadas a los retos reales», apunta Carlos Andrés Ucendo, profesor de UNIR.
Hacer de la sostenibilidad uno de los ejes estratégicos del negocio. Eso es lo que buscan ahora la gran mayoría de ejecutivos de las compañías españolas. Porque esto ya ha dejado de ser un movimiento de cara a la galería: adoptar prácticas más sostenibles tiene una influencia cada vez más directa en las cuentas de resultados.
Así lo confirman los estudios realizados por organizaciones especializadas en la materia como el Pacto Mundial de la ONU en España. Tal como detalla Javier Molero, su director de Proyectos y Agenda 2030, «el 96% de las grandes compañías cree que ofrece ventajas competitivas y el 51% va un paso más allá y asegura que el trabajo en sostenibilidad ha impactado de forma positiva en el negocio». No obstante, también recalca que todavía queda mucho trabajo por hacer: «Actualmente, sólo un 13% de las compañías españolas vincula la remuneración de sus ejecutivos al desempeño en sostenibilidad de la organización».
Con el objetivo de conseguir que la sostenibilidad sea una aliada en el crecimiento de los negocios, los directivos recurren a una formación cada vez más especializada en este ámbito empresarial. La meta es clara: adquirir las competencias necesarias para liderar el cambio hacia un nuevo modelo más respetuoso con el planeta.
Una de las instituciones formativas españolas que más ha apostado por este tipo de formación es la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Con su Programa Executive en Sostenibilidad ESG, busca que los matriculados adquieran «conocimiento de los diversos temas que componen las verticales ambiental, social y de gobernanza», pero, sobre todo, «que puedan integrarlas en sus negocios», tal como explica la coordinadora de este título, Ana Mercado Bos. De hecho, puntualiza, «el proyecto final es la elaboración de un plan estratégico de sostenibilidad para una empresa».
Las escuelas de negocios también están incluyendo en su oferta programas de este tipo dirigidos a ejecutivos. Una de ellas es la Escuela de Organización Industrial (EOI), que cuenta con el Máster Executive en Sostenibilidad ESG. «En ocasiones, nos encontramos con una visión de la sostenibilidad como accesorio a la actividad de la empresa o que va en paralelo, y es ahí donde hay un gran riesgo», indica Ramón Gurriarán, director de Postgrado y Executive Education de esta institución. Y añade: «Nuestro reto es que interioricen esa estrecha vinculación con la cuenta de resultados».
Actualmente existe un creciente interés por este tipo de formación debido a ese cambio de mentalidad. Y ese interés procede de un perfil de alumnos muy variado: algunos proceden de la gestión medioambiental y quieren ampliar sus competencias, mientras que otros provienen del márketing o las finanzas. «Al final, la sostenibilidad afecta a todas las áreas de la empresa y todos los directivos necesitan incorporar este aprendizaje», aclara Gurriarán. «La implantación de una estrategia requiere la colaboración de muchos profesionales muy diversos y la formación es una herramienta que contribuye al éxito empresarial», concluye Mercado Bos.
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