Los incendios no solo arrasan bosques. También dejan una huella silenciosa en los embarazos. Una investigación del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) realizada en base al estudio de 3,4 millones de nacimientos registrados en España entre 2008 y 2021 concluye que las mujeres embarazadas expuestas a grandes incendios forestales tienen más probabilidades de dar a luz bebés prematuros y con bajo peso, dos factores que condicionan la salud durante toda la vida. La investigación, una de las mayores realizadas hasta la fecha en Europa sobre este fenómeno, identifica además dos mecanismos distintos por los que el fuego perjudica al desarrollo fetal: el estrés provocado por la cercanía de los incendios y la contaminación derivada del humo.Los resultados, publicados en la revista ‘Perspectivas Demográficas’ bajo el título ‘Incendios forestales antes del nacimiento: estrés y humo afectan a la salud de los recién nacidos en España’, cobran especial relevancia en un contexto marcado por el aumento de los episodios extremos asociados al cambio climático .Aunque la imagen más visible de un incendio forestal es la devastación del paisaje, los investigadores advierten de que sus consecuencias van mucho más allá de los árboles calcinados. El embarazo constituye uno de los periodos de mayor vulnerabilidad biológica y cualquier alteración del entorno puede afectar al desarrollo del feto. En los últimos años, numerosos estudios habían relacionado la contaminación ambiental con un incremento de los nacimientos prematuros y del bajo peso al nacer, dos complicaciones asociadas posteriormente a un mayor riesgo de enfermedades respiratorias , trastornos del desarrollo y problemas de salud en la edad adulta.Noticia relacionada general No No Aragón, en riesgo rojo por calor: de mayo a julio registró 16 días con riesgo máximo DA / EPHasta ahora, sin embargo, la mayor parte de las evidencias procedían de países como Estados Unidos, Australia o Brasil . Europa carecía de estudios de gran dimensión que permitieran conocer el impacto de los incendios forestales sobre la salud perinatal. España, por sus características climáticas y geográficas, se presenta como un laboratorio natural para analizar esta relación. La investigadora del Centro de Estudios Demográficos de la UAB y una de las autoras del estudio, Maria Rubio-Cabañez , subraya en declaraciones a ABC la importancia del trabajo. «Es la primera vez que se realiza un estudio de estas características en Europa y también es la primera vez que se define con tanta claridad el impacto de estas condiciones en el periodo de gestación», señala Rubio. Advierte, además, que las conclusiones del informe adquieren especial relevancia en un momento en el que «el calor extremo impacta cada vez más en nuestras vidas».Para cuantificar los efectos de los incendios forestales sobre el embarazo, los investigadores de la UAB analizaron alrededor de 3,4 millones de nacimientos registrados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) entre los años 2008 y 2021 en municipios de más de 10.000 habitantes, una muestra que representa aproximadamente el 85% de todos los nacimientos producidos en España durante ese periodo.Impacto psicológico y socialEl equipo cruzó estos datos con la información del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), que monitoriza mediante satélites la superficie quemada. Uno de los efectos constatados en el estudio es que la exposición de las gestantes a los fuegos aumenta en un 10% la probabilidad de tener bebés con bajo peso. Así, los hijos de mujeres embarazadas que viven cerca de un gran incendio -de más de 500 hectáreas- tienen 0,4 puntos porcentuales más de probabilidad de nacer con bajo peso o de forma prematura. La reducción del peso al nacer equivale aproximadamente al impacto de una semana de consumo de tabaco durante el embarazo. Esta aproximación no solo permite estimar la exposición al humo, sino también captar el impacto psicológico y social que acompaña a estos episodios: evacuaciones, desplazamientos, interrupción de la vida cotidiana, incertidumbre y miedo. Las madres que vivieron un gran incendio durante la gestación presentaron también una mayor probabilidad de sufrir un parto prematuro.La investigación revela que la exposición en los primeros meses aumenta significativamente el riesgo de parto prematuro y de bajo peso al nacer, mientras que durante el último trimestre se observa la mayor reducción del peso del recién nacidoSegún los investigadores, estos efectos se producen a través de dos vías claramente diferenciadas. La primera es el estrés. La amenaza de un incendio altera profundamente la vida diaria de las familias. Muchas deben abandonar temporalmente sus hogares, convivir durante días con la incertidumbre o enfrentarse a pérdidas materiales. Estas situaciones incrementan la producción de cortisol , la principal hormona del estrés, cuyos niveles elevados durante el embarazo pueden modificar procesos fisiológicos fundamentales para el correcto desarrollo del feto.La segunda vía es la contaminación atmosférica . Los incendios liberan enormes cantidades de partículas finas PM2.5, capaces de penetrar profundamente en los pulmones y pasar al torrente sanguíneo. Estas partículas favorecen procesos inflamatorios y de estrés oxidativo que pueden dificultar el aporte de oxígeno y nutrientes al feto, alterando su crecimiento.El estudio demuestra además que ambos mecanismos afectan en momentos distintos de la gestación. La exposición en los primeros meses aumenta significativamente el riesgo de parto prematuro, mientras que durante el último trimestre se observa la mayor reducción del peso del recién nacido.En cambio, la contaminación por humo muestra un patrón diferente. El momento de máxima vulnerabilidad se sitúa en la mitad del embarazo, cuando el crecimiento fetal experimenta una intensa aceleración.Ocho gramos menos por cada 10 días de exposiciónLos investigadores calcularon que cada día adicional de exposición a niveles excepcionalmente elevados de contaminación por humo durante la gestación se traduce en una reducción del peso al nacer. Cuando la exposición se concentra en un único trimestre, el efecto resulta todavía más acusado: alrededor de ocho gramos menos por cada diez días de exposición durante el primer trimestre y unos seis gramos durante el segundo.A primera vista, estas diferencias pueden parecer pequeñas. Sin embargo, desde una perspectiva poblacional adquieren una enorme importancia. Cada año miles de mujeres embarazadas viven cerca de incendios forestales. En temporadas especialmente severas, una reducción media de apenas unos gramos en el peso al nacer o un ligero incremento del riesgo de prematuridad pueden traducirse en cientos o miles de recién nacidos con mayores complicaciones médicas.El bajo peso al nacer y la prematuridad se relacionan con una mayor incidencia de enfermedades respiratorias, alteraciones neurológicas o patologías cardiovascularesLos autores recuerdan que el bajo peso al nacer y la prematuridad no solo condicionan los primeros días de vida. Ambos factores se relacionan con una mayor incidencia de enfermedades respiratorias, alteraciones neurológicas, problemas de aprendizaje y patologías cardiovasculares a lo largo de toda la vida.El trabajo también pone de manifiesto una importante desigualdad territorial. La contaminación por humo de incendios forestales no se distribuye de manera uniforme en España. Durante el periodo analizado, el noroeste peninsular (Galicia, Asturias, Cantabria y Zamora ) concentró la mayor parte de la exposición. Mientras amplias zonas del centro y del este registraron menos de 25 días con niveles elevados de contaminación procedente del humo de incendios, algunos municipios del noroeste acumularon más de un centenar de jornadas de elevada exposición . Esta distribución implica que determinadas poblaciones soportan un riesgo muy superior.Los investigadores consideran que estos resultados deberían incorporarse a las políticas de protección civil y de salud pública. Hasta ahora, los protocolos frente a incendios forestales se han centrado casi exclusivamente en minimizar los daños materiales, proteger a la población de las llamas y reducir la exposición al humo en personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares. Sin embargo, sostienen que las mujeres embarazadas constituyen un colectivo especialmente vulnerable que requiere medidas específicas.«A tenor de los resultados de este estudio los protocolos deberían introducir algunos cambios como, por ejemplo, que las embarazadas al ser un colectivo especialmente sensible tengan prioridad en caso de confinamiento, o garantizar un mayor seguimiento a las mujeres que han estado cerca de un incendio en su época de gestación», señala Maria Rubio-Castañez .Los autores concluyen que proteger a las mujeres embarazadas no debe considerarse una medida secundaria dentro de la gestión de estas emergencias. Porque detrás de cada incendio no solo hay hectáreas calcinadas y pérdidas económicas. También puede haber embarazos alterados por el estrés, el humo y la incertidumbre. Una consecuencia invisible que comienza antes del nacimiento y cuyos efectos pueden acompañar a esos niños durante el resto de su vida. Los incendios no solo arrasan bosques. También dejan una huella silenciosa en los embarazos. Una investigación del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) realizada en base al estudio de 3,4 millones de nacimientos registrados en España entre 2008 y 2021 concluye que las mujeres embarazadas expuestas a grandes incendios forestales tienen más probabilidades de dar a luz bebés prematuros y con bajo peso, dos factores que condicionan la salud durante toda la vida. La investigación, una de las mayores realizadas hasta la fecha en Europa sobre este fenómeno, identifica además dos mecanismos distintos por los que el fuego perjudica al desarrollo fetal: el estrés provocado por la cercanía de los incendios y la contaminación derivada del humo.Los resultados, publicados en la revista ‘Perspectivas Demográficas’ bajo el título ‘Incendios forestales antes del nacimiento: estrés y humo afectan a la salud de los recién nacidos en España’, cobran especial relevancia en un contexto marcado por el aumento de los episodios extremos asociados al cambio climático .Aunque la imagen más visible de un incendio forestal es la devastación del paisaje, los investigadores advierten de que sus consecuencias van mucho más allá de los árboles calcinados. El embarazo constituye uno de los periodos de mayor vulnerabilidad biológica y cualquier alteración del entorno puede afectar al desarrollo del feto. En los últimos años, numerosos estudios habían relacionado la contaminación ambiental con un incremento de los nacimientos prematuros y del bajo peso al nacer, dos complicaciones asociadas posteriormente a un mayor riesgo de enfermedades respiratorias , trastornos del desarrollo y problemas de salud en la edad adulta.Noticia relacionada general No No Aragón, en riesgo rojo por calor: de mayo a julio registró 16 días con riesgo máximo DA / EPHasta ahora, sin embargo, la mayor parte de las evidencias procedían de países como Estados Unidos, Australia o Brasil . Europa carecía de estudios de gran dimensión que permitieran conocer el impacto de los incendios forestales sobre la salud perinatal. España, por sus características climáticas y geográficas, se presenta como un laboratorio natural para analizar esta relación. La investigadora del Centro de Estudios Demográficos de la UAB y una de las autoras del estudio, Maria Rubio-Cabañez , subraya en declaraciones a ABC la importancia del trabajo. «Es la primera vez que se realiza un estudio de estas características en Europa y también es la primera vez que se define con tanta claridad el impacto de estas condiciones en el periodo de gestación», señala Rubio. Advierte, además, que las conclusiones del informe adquieren especial relevancia en un momento en el que «el calor extremo impacta cada vez más en nuestras vidas».Para cuantificar los efectos de los incendios forestales sobre el embarazo, los investigadores de la UAB analizaron alrededor de 3,4 millones de nacimientos registrados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) entre los años 2008 y 2021 en municipios de más de 10.000 habitantes, una muestra que representa aproximadamente el 85% de todos los nacimientos producidos en España durante ese periodo.Impacto psicológico y socialEl equipo cruzó estos datos con la información del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), que monitoriza mediante satélites la superficie quemada. Uno de los efectos constatados en el estudio es que la exposición de las gestantes a los fuegos aumenta en un 10% la probabilidad de tener bebés con bajo peso. Así, los hijos de mujeres embarazadas que viven cerca de un gran incendio -de más de 500 hectáreas- tienen 0,4 puntos porcentuales más de probabilidad de nacer con bajo peso o de forma prematura. La reducción del peso al nacer equivale aproximadamente al impacto de una semana de consumo de tabaco durante el embarazo. Esta aproximación no solo permite estimar la exposición al humo, sino también captar el impacto psicológico y social que acompaña a estos episodios: evacuaciones, desplazamientos, interrupción de la vida cotidiana, incertidumbre y miedo. Las madres que vivieron un gran incendio durante la gestación presentaron también una mayor probabilidad de sufrir un parto prematuro.La investigación revela que la exposición en los primeros meses aumenta significativamente el riesgo de parto prematuro y de bajo peso al nacer, mientras que durante el último trimestre se observa la mayor reducción del peso del recién nacidoSegún los investigadores, estos efectos se producen a través de dos vías claramente diferenciadas. La primera es el estrés. La amenaza de un incendio altera profundamente la vida diaria de las familias. Muchas deben abandonar temporalmente sus hogares, convivir durante días con la incertidumbre o enfrentarse a pérdidas materiales. Estas situaciones incrementan la producción de cortisol , la principal hormona del estrés, cuyos niveles elevados durante el embarazo pueden modificar procesos fisiológicos fundamentales para el correcto desarrollo del feto.La segunda vía es la contaminación atmosférica . Los incendios liberan enormes cantidades de partículas finas PM2.5, capaces de penetrar profundamente en los pulmones y pasar al torrente sanguíneo. Estas partículas favorecen procesos inflamatorios y de estrés oxidativo que pueden dificultar el aporte de oxígeno y nutrientes al feto, alterando su crecimiento.El estudio demuestra además que ambos mecanismos afectan en momentos distintos de la gestación. La exposición en los primeros meses aumenta significativamente el riesgo de parto prematuro, mientras que durante el último trimestre se observa la mayor reducción del peso del recién nacido.En cambio, la contaminación por humo muestra un patrón diferente. El momento de máxima vulnerabilidad se sitúa en la mitad del embarazo, cuando el crecimiento fetal experimenta una intensa aceleración.Ocho gramos menos por cada 10 días de exposiciónLos investigadores calcularon que cada día adicional de exposición a niveles excepcionalmente elevados de contaminación por humo durante la gestación se traduce en una reducción del peso al nacer. Cuando la exposición se concentra en un único trimestre, el efecto resulta todavía más acusado: alrededor de ocho gramos menos por cada diez días de exposición durante el primer trimestre y unos seis gramos durante el segundo.A primera vista, estas diferencias pueden parecer pequeñas. Sin embargo, desde una perspectiva poblacional adquieren una enorme importancia. Cada año miles de mujeres embarazadas viven cerca de incendios forestales. En temporadas especialmente severas, una reducción media de apenas unos gramos en el peso al nacer o un ligero incremento del riesgo de prematuridad pueden traducirse en cientos o miles de recién nacidos con mayores complicaciones médicas.El bajo peso al nacer y la prematuridad se relacionan con una mayor incidencia de enfermedades respiratorias, alteraciones neurológicas o patologías cardiovascularesLos autores recuerdan que el bajo peso al nacer y la prematuridad no solo condicionan los primeros días de vida. Ambos factores se relacionan con una mayor incidencia de enfermedades respiratorias, alteraciones neurológicas, problemas de aprendizaje y patologías cardiovasculares a lo largo de toda la vida.El trabajo también pone de manifiesto una importante desigualdad territorial. La contaminación por humo de incendios forestales no se distribuye de manera uniforme en España. Durante el periodo analizado, el noroeste peninsular (Galicia, Asturias, Cantabria y Zamora ) concentró la mayor parte de la exposición. Mientras amplias zonas del centro y del este registraron menos de 25 días con niveles elevados de contaminación procedente del humo de incendios, algunos municipios del noroeste acumularon más de un centenar de jornadas de elevada exposición . Esta distribución implica que determinadas poblaciones soportan un riesgo muy superior.Los investigadores consideran que estos resultados deberían incorporarse a las políticas de protección civil y de salud pública. Hasta ahora, los protocolos frente a incendios forestales se han centrado casi exclusivamente en minimizar los daños materiales, proteger a la población de las llamas y reducir la exposición al humo en personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares. Sin embargo, sostienen que las mujeres embarazadas constituyen un colectivo especialmente vulnerable que requiere medidas específicas.«A tenor de los resultados de este estudio los protocolos deberían introducir algunos cambios como, por ejemplo, que las embarazadas al ser un colectivo especialmente sensible tengan prioridad en caso de confinamiento, o garantizar un mayor seguimiento a las mujeres que han estado cerca de un incendio en su época de gestación», señala Maria Rubio-Castañez .Los autores concluyen que proteger a las mujeres embarazadas no debe considerarse una medida secundaria dentro de la gestión de estas emergencias. Porque detrás de cada incendio no solo hay hectáreas calcinadas y pérdidas económicas. También puede haber embarazos alterados por el estrés, el humo y la incertidumbre. Una consecuencia invisible que comienza antes del nacimiento y cuyos efectos pueden acompañar a esos niños durante el resto de su vida.
Los incendios no solo arrasan bosques. También dejan una huella silenciosa en los embarazos. Una investigación del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) realizada en base al estudio de 3,4 millones de nacimientos registrados en España entre 2008 … y 2021 concluye que las mujeres embarazadas expuestas a grandes incendios forestales tienen más probabilidades de dar a luz bebés prematuros y con bajo peso, dos factores que condicionan la salud durante toda la vida. La investigación, una de las mayores realizadas hasta la fecha en Europa sobre este fenómeno, identifica además dos mecanismos distintos por los que el fuego perjudica al desarrollo fetal: el estrés provocado por la cercanía de los incendios y la contaminación derivada del humo.
Los resultados, publicados en la revista ‘Perspectivas Demográficas’ bajo el título ‘Incendios forestales antes del nacimiento: estrés y humo afectan a la salud de los recién nacidos en España’, cobran especial relevancia en un contexto marcado por el aumento de los episodios extremos asociados al cambio climático.
Aunque la imagen más visible de un incendio forestal es la devastación del paisaje, los investigadores advierten de que sus consecuencias van mucho más allá de los árboles calcinados. El embarazo constituye uno de los periodos de mayor vulnerabilidad biológica y cualquier alteración del entorno puede afectar al desarrollo del feto. En los últimos años, numerosos estudios habían relacionado la contaminación ambiental con un incremento de los nacimientos prematuros y del bajo peso al nacer, dos complicaciones asociadas posteriormente a un mayor riesgo de enfermedades respiratorias, trastornos del desarrollo y problemas de salud en la edad adulta.
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Hasta ahora, sin embargo, la mayor parte de las evidencias procedían de países como Estados Unidos, Australia o Brasil. Europa carecía de estudios de gran dimensión que permitieran conocer el impacto de los incendios forestales sobre la salud perinatal. España, por sus características climáticas y geográficas, se presenta como un laboratorio natural para analizar esta relación. La investigadora del Centro de Estudios Demográficos de la UAB y una de las autoras del estudio, Maria Rubio-Cabañez, subraya en declaraciones a ABC la importancia del trabajo. «Es la primera vez que se realiza un estudio de estas características en Europa y también es la primera vez que se define con tanta claridad el impacto de estas condiciones en el periodo de gestación», señala Rubio. Advierte, además, que las conclusiones del informe adquieren especial relevancia en un momento en el que «el calor extremo impacta cada vez más en nuestras vidas».
Para cuantificar los efectos de los incendios forestales sobre el embarazo, los investigadores de la UAB analizaron alrededor de 3,4 millones de nacimientos registrados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) entre los años 2008 y 2021 en municipios de más de 10.000 habitantes, una muestra que representa aproximadamente el 85% de todos los nacimientos producidos en España durante ese periodo.
Impacto psicológico y social
El equipo cruzó estos datos con la información del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), que monitoriza mediante satélites la superficie quemada. Uno de los efectos constatados en el estudio es que la exposición de las gestantes a los fuegos aumenta en un 10% la probabilidad de tener bebés con bajo peso. Así, los hijos de mujeres embarazadas que viven cerca de un gran incendio -de más de 500 hectáreas- tienen 0,4 puntos porcentuales más de probabilidad de nacer con bajo peso o de forma prematura. La reducción del peso al nacer equivale aproximadamente al impacto de una semana de consumo de tabaco durante el embarazo.
Esta aproximación no solo permite estimar la exposición al humo, sino también captar el impacto psicológico y social que acompaña a estos episodios: evacuaciones, desplazamientos, interrupción de la vida cotidiana, incertidumbre y miedo. Las madres que vivieron un gran incendio durante la gestación presentaron también una mayor probabilidad de sufrir un parto prematuro.
La investigación revela que la exposición en los primeros meses aumenta significativamente el riesgo de parto prematuro y de bajo peso al nacer, mientras que durante el último trimestre se observa la mayor reducción del peso del recién nacido
Según los investigadores, estos efectos se producen a través de dos vías claramente diferenciadas. La primera es el estrés. La amenaza de un incendio altera profundamente la vida diaria de las familias. Muchas deben abandonar temporalmente sus hogares, convivir durante días con la incertidumbre o enfrentarse a pérdidas materiales. Estas situaciones incrementan la producción de cortisol, la principal hormona del estrés, cuyos niveles elevados durante el embarazo pueden modificar procesos fisiológicos fundamentales para el correcto desarrollo del feto.
La segunda vía es la contaminación atmosférica. Los incendios liberan enormes cantidades de partículas finas PM2.5, capaces de penetrar profundamente en los pulmones y pasar al torrente sanguíneo. Estas partículas favorecen procesos inflamatorios y de estrés oxidativo que pueden dificultar el aporte de oxígeno y nutrientes al feto, alterando su crecimiento.
El estudio demuestra además que ambos mecanismos afectan en momentos distintos de la gestación. La exposición en los primeros meses aumenta significativamente el riesgo de parto prematuro, mientras que durante el último trimestre se observa la mayor reducción del peso del recién nacido.
En cambio, la contaminación por humo muestra un patrón diferente. El momento de máxima vulnerabilidad se sitúa en la mitad del embarazo, cuando el crecimiento fetal experimenta una intensa aceleración.
Ocho gramos menos por cada 10 días de exposición
Los investigadores calcularon que cada día adicional de exposición a niveles excepcionalmente elevados de contaminación por humo durante la gestación se traduce en una reducción del peso al nacer. Cuando la exposición se concentra en un único trimestre, el efecto resulta todavía más acusado: alrededor de ocho gramos menos por cada diez días de exposición durante el primer trimestre y unos seis gramos durante el segundo.
A primera vista, estas diferencias pueden parecer pequeñas. Sin embargo, desde una perspectiva poblacional adquieren una enorme importancia. Cada año miles de mujeres embarazadas viven cerca de incendios forestales. En temporadas especialmente severas, una reducción media de apenas unos gramos en el peso al nacer o un ligero incremento del riesgo de prematuridad pueden traducirse en cientos o miles de recién nacidos con mayores complicaciones médicas.
El bajo peso al nacer y la prematuridad se relacionan con una mayor incidencia de enfermedades respiratorias, alteraciones neurológicas o patologías cardiovasculares
Los autores recuerdan que el bajo peso al nacer y la prematuridad no solo condicionan los primeros días de vida. Ambos factores se relacionan con una mayor incidencia de enfermedades respiratorias, alteraciones neurológicas, problemas de aprendizaje y patologías cardiovasculares a lo largo de toda la vida.
El trabajo también pone de manifiesto una importante desigualdad territorial. La contaminación por humo de incendios forestales no se distribuye de manera uniforme en España. Durante el periodo analizado, el noroeste peninsular (Galicia, Asturias, Cantabria y Zamora ) concentró la mayor parte de la exposición. Mientras amplias zonas del centro y del este registraron menos de 25 días con niveles elevados de contaminación procedente del humo de incendios, algunos municipios del noroeste acumularon más de un centenar de jornadas de elevada exposición. Esta distribución implica que determinadas poblaciones soportan un riesgo muy superior.
Los investigadores consideran que estos resultados deberían incorporarse a las políticas de protección civil y de salud pública. Hasta ahora, los protocolos frente a incendios forestales se han centrado casi exclusivamente en minimizar los daños materiales, proteger a la población de las llamas y reducir la exposición al humo en personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares. Sin embargo, sostienen que las mujeres embarazadas constituyen un colectivo especialmente vulnerable que requiere medidas específicas.
«A tenor de los resultados de este estudio los protocolos deberían introducir algunos cambios como, por ejemplo, que las embarazadas al ser un colectivo especialmente sensible tengan prioridad en caso de confinamiento, o garantizar un mayor seguimiento a las mujeres que han estado cerca de un incendio en su época de gestación», señala Maria Rubio-Castañez.
Los autores concluyen que proteger a las mujeres embarazadas no debe considerarse una medida secundaria dentro de la gestión de estas emergencias. Porque detrás de cada incendio no solo hay hectáreas calcinadas y pérdidas económicas. También puede haber embarazos alterados por el estrés, el humo y la incertidumbre. Una consecuencia invisible que comienza antes del nacimiento y cuyos efectos pueden acompañar a esos niños durante el resto de su vida.
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