Tripulantes, azafatas y maquinistas relataron a la Guardia Civil cómo vivieron los momentos previos y posteriores a la tragedia de Adamuz (Córdoba). ABC ha tenido acceso al primer informe que los agentes trasladaron al juzgado de Montoro. «Noté un golpe en la parte derecha y comenzó a bandear el coche», expuso uno de las trabajadores del Iryo a los investigadores. Otros de sus compañeros confesaron sus sospechas de que las vibraciones comenzaron por un golpe en las ruedas como si se hubiera «atropellado a un animal». La jefa del tren detalló que fueron cuatro minutos de angustia hasta que el tren se paró.Este primer documento, que consta de más de 100 páginas, fue enviado a la juez del Tribunal de Instancia de Montoro el 22 de enero, cuatro días después de la tragedia. Los agentes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Córdoba (UOPJ) tuvieron el apoyo de sus compañeros de la Unidad Central Operativa (UCO) y de la Sección de Criminalística. Las diligencias iniciales que realizaron fueron la toma de manifestaciones de maquinistas, las transcripciones de las comunicaciones, la práctica de pruebas y drogas a los conductores, el listado de los pasajeros o los croquis de la ubicación de los cadáveres.Uno de los primeros testimonios que tomaron fue el del conductor del Iryo. «Noté tirones y el cable de la catenaria se movió», señaló este trabajador a los agentes, según adelantó ‘El País’. Este hombre también afirmó que desconocía la causa exacta del accidente. «Pueden haber ocurrido mil cosas. Por la posición en la que se ha visto su tren entendía que había recibido un impacto y se había salido. O una rotura de carril y que el otro tren viene ya descarrilado», añadió. Después de esta manifestación vinieron muchas más. Noticia relacionada general No No Renfe e Iryo participan este jueves en la apertura de las cajas negras del accidente de Adamuz Álvaro Gayán QueraltEl auxiliar del tren comunicó a los investigadores que «notó un golpe en la parte derecha, según él miraba a la cola y que se correspondía con la parte izquierda del tren y a continuación notó cómo empezaba a bandear el coche en el que iba durante un rato». Este trabajador, que conducía uno de los carritos con comida, fue «saltando por los asientos» porque se habían caído los equipajes. «Había mucha gente golpeando los cristales para salir», señaló a los guardias civiles. No fue consciente de que había otro tren implicado hasta que no vio a otras personas andar por las vías. Otra de las testigos que pasó por dependencias de la Guardia Civil fue la azafata jefa del tren del Iryo. Esta mujer afirmó que el tren «tuvo un frenazo y comenzó a tener sacudidas hacia delante. «Desde que el tren comenzó a frenar hasta que pararon las sacudidas pasaron al menos cuatro minutos», reveló. Como encargada tuvo que revisar todos los coches. Sobre el origen de la tragedia, varios de los tripulantes intentaron dar alguna explicación a los agentes. «Escuché como si las ruedas hubieran atropellado algún animal, tipo jabalí, para acto seguir comenzar el tren a frenar fuertemente», añadió uno. Una de las empleadas de la cafetería del tren también declaró en esa línea. «He sentido que el tren se salía de las vías, una sensación diferente a la que he estado acostumbrada y pensaba que habían atropellado a un jabalí», profirió. Ella no sintió el golpe pero sí los pasajeros del tren 6.El informe de la Guardia Civil con la localización de los cadáveres ABCDespués de esta ronda con los trabajadores del Iryo, los agentes, con la colaboración de la UCO, tomaron testimonio a un maquinista que se presentó de forma voluntaria en sus dependencias. Circuló por el tramo de Adamuz, sobre las 18:25 horas. Este hombre notó una ligera vibración pero o la consideró de relevancia para abrir una incidencia a la central. El trabajador discurre por ese tramo cuatro veces al mes pero nunca había percibido nada similar.La vía: «Una alfombra»Como adelantó ABC, los investigadores tomaron testimonio de 19 maquinistas de diferentes operadoras que pasaron ese día por la zona. Uno de ellos discurrió por Adamuz a las 19:10 horas, minutos antes de la tragedia. No se percató de ninguna anomalía. Uno de estos conductores llegó a decir que «desde que se arreglaron las vías era una alfombra». Otro afirmó que meses anteriores hubo incidencias «sobre cableado y otras cosas».Las evidencias recogidas por la Guardia Civil de los carriles rotos ABCOtra de las diligencias que practicaron los agentes fue plasmar el contenido de las grabaciones del Centro de Regulación de Circulación de Atocha que pertenece a Adif. Fueron un total de 139 archivos de comunicaciones. Un total de una hora, 23 minutos y 29 segundos. «No existen comunicaciones anteriores que puedan tener relación o resulten de interés para los hechos», resumió la Guardia Civil.Dentro de estas grabaciones se encuentran los literales de los audios de la comunicación del maquinista con la centralita. Como se ha venido informando por parte de la administración hubo dos intentos de llamada sin respuesta con el conductor del Alvia, que fue una de las víctimas de la tragedia. Posteriormente, los agentes elaboraron listas con la identificación de los pasajeros y también su localización. Una gran parte de ellos fueron ubicados en el polideportivo de Adamuz pero otros fueron hospitalizados en diferentes centros. Además también adjuntaron un croquis explicativo sobre dónde fueron localizados los cadáveres.La última de las acciones que aportaron fue el adelanto de la Inspección Técnico Ocular realizado por el Servicio de Criminalística. Fueron los encargados de recoger las cajas negras de los trenes pero también de otras evidencias de interés. Los guardias civiles recogieron del tramo dirección Madrid fragmentos de carril del hilo derecho en sentido de circulación del Iryo. Así, recogieron piezas «previo al punto de fractura inicial», «con «fractura inicial», un «fragmento desprendido» de forma irregular y otro «posterior a la fractura». El último de ellos fue «con la soldadura pareja a la fractura». Este fue el primer informe de la tragedia de Adamuz. Después vinieron dos más. A pesar de la celeridad que están teniendo los agentes en las diligencias, y la colaboración de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), aún se desconoce cuál fue el motivo del accidente. Queda por conocer si se rompió primero el riel o la soldadura. Un detalle que será clave para depurar responsabilidades. Tripulantes, azafatas y maquinistas relataron a la Guardia Civil cómo vivieron los momentos previos y posteriores a la tragedia de Adamuz (Córdoba). ABC ha tenido acceso al primer informe que los agentes trasladaron al juzgado de Montoro. «Noté un golpe en la parte derecha y comenzó a bandear el coche», expuso uno de las trabajadores del Iryo a los investigadores. Otros de sus compañeros confesaron sus sospechas de que las vibraciones comenzaron por un golpe en las ruedas como si se hubiera «atropellado a un animal». La jefa del tren detalló que fueron cuatro minutos de angustia hasta que el tren se paró.Este primer documento, que consta de más de 100 páginas, fue enviado a la juez del Tribunal de Instancia de Montoro el 22 de enero, cuatro días después de la tragedia. Los agentes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Córdoba (UOPJ) tuvieron el apoyo de sus compañeros de la Unidad Central Operativa (UCO) y de la Sección de Criminalística. Las diligencias iniciales que realizaron fueron la toma de manifestaciones de maquinistas, las transcripciones de las comunicaciones, la práctica de pruebas y drogas a los conductores, el listado de los pasajeros o los croquis de la ubicación de los cadáveres.Uno de los primeros testimonios que tomaron fue el del conductor del Iryo. «Noté tirones y el cable de la catenaria se movió», señaló este trabajador a los agentes, según adelantó ‘El País’. Este hombre también afirmó que desconocía la causa exacta del accidente. «Pueden haber ocurrido mil cosas. Por la posición en la que se ha visto su tren entendía que había recibido un impacto y se había salido. O una rotura de carril y que el otro tren viene ya descarrilado», añadió. Después de esta manifestación vinieron muchas más. Noticia relacionada general No No Renfe e Iryo participan este jueves en la apertura de las cajas negras del accidente de Adamuz Álvaro Gayán QueraltEl auxiliar del tren comunicó a los investigadores que «notó un golpe en la parte derecha, según él miraba a la cola y que se correspondía con la parte izquierda del tren y a continuación notó cómo empezaba a bandear el coche en el que iba durante un rato». Este trabajador, que conducía uno de los carritos con comida, fue «saltando por los asientos» porque se habían caído los equipajes. «Había mucha gente golpeando los cristales para salir», señaló a los guardias civiles. No fue consciente de que había otro tren implicado hasta que no vio a otras personas andar por las vías. Otra de las testigos que pasó por dependencias de la Guardia Civil fue la azafata jefa del tren del Iryo. Esta mujer afirmó que el tren «tuvo un frenazo y comenzó a tener sacudidas hacia delante. «Desde que el tren comenzó a frenar hasta que pararon las sacudidas pasaron al menos cuatro minutos», reveló. Como encargada tuvo que revisar todos los coches. Sobre el origen de la tragedia, varios de los tripulantes intentaron dar alguna explicación a los agentes. «Escuché como si las ruedas hubieran atropellado algún animal, tipo jabalí, para acto seguir comenzar el tren a frenar fuertemente», añadió uno. Una de las empleadas de la cafetería del tren también declaró en esa línea. «He sentido que el tren se salía de las vías, una sensación diferente a la que he estado acostumbrada y pensaba que habían atropellado a un jabalí», profirió. Ella no sintió el golpe pero sí los pasajeros del tren 6.El informe de la Guardia Civil con la localización de los cadáveres ABCDespués de esta ronda con los trabajadores del Iryo, los agentes, con la colaboración de la UCO, tomaron testimonio a un maquinista que se presentó de forma voluntaria en sus dependencias. Circuló por el tramo de Adamuz, sobre las 18:25 horas. Este hombre notó una ligera vibración pero o la consideró de relevancia para abrir una incidencia a la central. El trabajador discurre por ese tramo cuatro veces al mes pero nunca había percibido nada similar.La vía: «Una alfombra»Como adelantó ABC, los investigadores tomaron testimonio de 19 maquinistas de diferentes operadoras que pasaron ese día por la zona. Uno de ellos discurrió por Adamuz a las 19:10 horas, minutos antes de la tragedia. No se percató de ninguna anomalía. Uno de estos conductores llegó a decir que «desde que se arreglaron las vías era una alfombra». Otro afirmó que meses anteriores hubo incidencias «sobre cableado y otras cosas».Las evidencias recogidas por la Guardia Civil de los carriles rotos ABCOtra de las diligencias que practicaron los agentes fue plasmar el contenido de las grabaciones del Centro de Regulación de Circulación de Atocha que pertenece a Adif. Fueron un total de 139 archivos de comunicaciones. Un total de una hora, 23 minutos y 29 segundos. «No existen comunicaciones anteriores que puedan tener relación o resulten de interés para los hechos», resumió la Guardia Civil.Dentro de estas grabaciones se encuentran los literales de los audios de la comunicación del maquinista con la centralita. Como se ha venido informando por parte de la administración hubo dos intentos de llamada sin respuesta con el conductor del Alvia, que fue una de las víctimas de la tragedia. Posteriormente, los agentes elaboraron listas con la identificación de los pasajeros y también su localización. Una gran parte de ellos fueron ubicados en el polideportivo de Adamuz pero otros fueron hospitalizados en diferentes centros. Además también adjuntaron un croquis explicativo sobre dónde fueron localizados los cadáveres.La última de las acciones que aportaron fue el adelanto de la Inspección Técnico Ocular realizado por el Servicio de Criminalística. Fueron los encargados de recoger las cajas negras de los trenes pero también de otras evidencias de interés. Los guardias civiles recogieron del tramo dirección Madrid fragmentos de carril del hilo derecho en sentido de circulación del Iryo. Así, recogieron piezas «previo al punto de fractura inicial», «con «fractura inicial», un «fragmento desprendido» de forma irregular y otro «posterior a la fractura». El último de ellos fue «con la soldadura pareja a la fractura». Este fue el primer informe de la tragedia de Adamuz. Después vinieron dos más. A pesar de la celeridad que están teniendo los agentes en las diligencias, y la colaboración de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), aún se desconoce cuál fue el motivo del accidente. Queda por conocer si se rompió primero el riel o la soldadura. Un detalle que será clave para depurar responsabilidades.
Tripulantes, azafatas y maquinistas relataron a la Guardia Civil cómo vivieron los momentos previos y posteriores a la tragedia de Adamuz (Córdoba). ABC ha tenido acceso al primer informe que los agentes trasladaron al juzgado de Montoro. «Noté un golpe en la parte derecha y … comenzó a bandear el coche», expuso uno de las trabajadores del Iryo a los investigadores. Otros de sus compañeros confesaron sus sospechas de que las vibraciones comenzaron por un golpe en las ruedas como si se hubiera «atropellado a un animal». La jefa del tren detalló que fueron cuatro minutos de angustia hasta que el tren se paró.
Este primer documento, que consta de más de 100 páginas, fue enviado a la juez del Tribunal de Instancia de Montoro el 22 de enero, cuatro días después de la tragedia. Los agentes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Córdoba (UOPJ) tuvieron el apoyo de sus compañeros de la Unidad Central Operativa (UCO) y de la Sección de Criminalística. Las diligencias iniciales que realizaron fueron la toma de manifestaciones de maquinistas, las transcripciones de las comunicaciones, la práctica de pruebas y drogas a los conductores, el listado de los pasajeros o los croquis de la ubicación de los cadáveres.
Uno de los primeros testimonios que tomaron fue el del conductor del Iryo. «Noté tirones y el cable de la catenaria se movió», señaló este trabajador a los agentes, según adelantó ‘El País’. Este hombre también afirmó que desconocía la causa exacta del accidente. «Pueden haber ocurrido mil cosas. Por la posición en la que se ha visto su tren entendía que había recibido un impacto y se había salido. O una rotura de carril y que el otro tren viene ya descarrilado», añadió. Después de esta manifestación vinieron muchas más.
Noticia relacionada
El auxiliar del tren comunicó a los investigadores que «notó un golpe en la parte derecha, según él miraba a la cola y que se correspondía con la parte izquierda del tren y a continuación notó cómo empezaba a bandear el coche en el que iba durante un rato». Este trabajador, que conducía uno de los carritos con comida, fue «saltando por los asientos» porque se habían caído los equipajes. «Había mucha gente golpeando los cristales para salir», señaló a los guardias civiles. No fue consciente de que había otro tren implicado hasta que no vio a otras personas andar por las vías.
Otra de las testigos que pasó por dependencias de la Guardia Civil fue la azafata jefa del tren del Iryo. Esta mujer afirmó que el tren «tuvo un frenazo y comenzó a tener sacudidas hacia delante. «Desde que el tren comenzó a frenar hasta que pararon las sacudidas pasaron al menos cuatro minutos», reveló. Como encargada tuvo que revisar todos los coches.
Sobre el origen de la tragedia, varios de los tripulantes intentaron dar alguna explicación a los agentes. «Escuché como si las ruedas hubieran atropellado algún animal, tipo jabalí, para acto seguir comenzar el tren a frenar fuertemente», añadió uno. Una de las empleadas de la cafetería del tren también declaró en esa línea. «He sentido que el tren se salía de las vías, una sensación diferente a la que he estado acostumbrada y pensaba que habían atropellado a un jabalí», profirió. Ella no sintió el golpe pero sí los pasajeros del tren 6.

(ABC)
Después de esta ronda con los trabajadores del Iryo, los agentes, con la colaboración de la UCO, tomaron testimonio a un maquinista que se presentó de forma voluntaria en sus dependencias. Circuló por el tramo de Adamuz, sobre las 18:25 horas. Este hombre notó una ligera vibración pero o la consideró de relevancia para abrir una incidencia a la central. El trabajador discurre por ese tramo cuatro veces al mes pero nunca había percibido nada similar.
La vía: «Una alfombra»
Como adelantó ABC, los investigadores tomaron testimonio de 19 maquinistas de diferentes operadoras que pasaron ese día por la zona. Uno de ellos discurrió por Adamuz a las 19:10 horas, minutos antes de la tragedia. No se percató de ninguna anomalía. Uno de estos conductores llegó a decir que «desde que se arreglaron las vías era una alfombra». Otro afirmó que meses anteriores hubo incidencias «sobre cableado y otras cosas».
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(ABC)
Otra de las diligencias que practicaron los agentes fue plasmar el contenido de las grabaciones del Centro de Regulación de Circulación de Atocha que pertenece a Adif. Fueron un total de 139 archivos de comunicaciones. Un total de una hora, 23 minutos y 29 segundos. «No existen comunicaciones anteriores que puedan tener relación o resulten de interés para los hechos», resumió la Guardia Civil.
Dentro de estas grabaciones se encuentran los literales de los audios de la comunicación del maquinista con la centralita. Como se ha venido informando por parte de la administración hubo dos intentos de llamada sin respuesta con el conductor del Alvia, que fue una de las víctimas de la tragedia. Posteriormente, los agentes elaboraron listas con la identificación de los pasajeros y también su localización. Una gran parte de ellos fueron ubicados en el polideportivo de Adamuz pero otros fueron hospitalizados en diferentes centros. Además también adjuntaron un croquis explicativo sobre dónde fueron localizados los cadáveres.
La última de las acciones que aportaron fue el adelanto de la Inspección Técnico Ocular realizado por el Servicio de Criminalística. Fueron los encargados de recoger las cajas negras de los trenes pero también de otras evidencias de interés. Los guardias civiles recogieron del tramo dirección Madrid fragmentos de carril del hilo derecho en sentido de circulación del Iryo. Así, recogieron piezas «previo al punto de fractura inicial», «con «fractura inicial», un «fragmento desprendido» de forma irregular y otro «posterior a la fractura». El último de ellos fue «con la soldadura pareja a la fractura».
Este fue el primer informe de la tragedia de Adamuz. Después vinieron dos más. A pesar de la celeridad que están teniendo los agentes en las diligencias, y la colaboración de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), aún se desconoce cuál fue el motivo del accidente. Queda por conocer si se rompió primero el riel o la soldadura. Un detalle que será clave para depurar responsabilidades.
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