En un momento en el que el derecho internacional está en cuestión, con EE.UU. decidido a derribar el orden surgido tras la Segunda Guerra Mundial y países como Israel haciendo y deshaciendo a su antojo, el comité del Nobel de la Paz ha querido reconocer este año la labor de una figura que encarna como pocas el respeto a la ley y la lucha contra la impunidad: la jurista sudafricana Navanethen Navi Pillay.
El comité del galardón destaca su esfuerzo para promover el derecho desde las principales instituciones de justicia internacionales
La jurista sudafricana Navanethen Navi Pillay ha sido reconocida con el premio Nobel de Paz del 2026.
El comité del galardón –integrado por cinco personas elegidas por el Parlamento de Noruega– ha destacado los esfuerzos de la premiada “para promover la paz y la ley internacional”. “Existe un hilo conductor que va desde sus primeros trabajos en defensa de Nelson Mandela y otras personas que se opusieron al apartheid hasta su labor como jueza en algunos de los casos judiciales internacionales más importantes de nuestro tiempo”, ha señalado el comité en un comunicado.
Muy activa en la lucha contra la segregación racial en su país natal, Pillay (Durbán, 1941) presidió el Tribunal Penal Internacional para Ruanda entre el 1999 y el 2003. Posteriormente, fue jueza en la Corte Penal Internacional en La Haya y, desde el 2008 hasta el 2014, se desempeñó como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. El año pasado, una comisión de la ONU presidida por ella investigó la guerra en Gaza, y concluyó que Israel había cometido genocidio contra los palestinos. El Gobierno israelí refutó esas acusaciones.
El premio de este año llega en una época marcada por la mayor cantidad de conflictos armados en décadas: Sudán, Ucrania, Yemen, Irán, Gaza… Desde la Segunda Guerra Mundial no se registraban tantos enfrentamientos simultáneos. Hasta 65 en 35 países durante el 2025.
Este año, un total de 287 candidatos competían por el galardón. Entre los candidatos que lideraban la predicciones destacaban diversas organizaciones humanitarias, como La Sala de Respuestas a Emergencias de Sudán, Médicos sin Fronteras y Save the Children, así como activistas como el ucraniano Mykola Kuleba, la rusa Yulia Navalnaya y la ugandesa Vanessa Nakate.
El Nobel de la Paz busca reconocer a la persona o entidad “que más o mejor haya hecho para fomentar la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y el establecimiento y promoción de congresos de paz”, según las directrices de la Academia Sueca.
El premio está dotado con una medalla de oro, un diploma y 12 millones de coronas suecas (cerca de 1 millón de euros).
La ceremonia de entrega tendrá lugar en el Ayuntamiento de Oslo el próximo 10 de diciembre, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Alfred Nobel, el magnate e inventor sueco que fundó los galardones.
El año pasado, el premio recayó en la opositora venezolana María Corina Machado. Su elección estuvo rodeada de polémica, y provocó el enfado del presidente estadounidense, Donald Trump, quien se consideraba el merecedor del reconocimiento. Para aplacar la ira del republicano, Machado entregó a Trump su medalla el pasado enero.
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