«Tipi, tapa, tipi, tapa… (paso a paso)». Partiendo el pasado 19 de marzo de Tardes (Francia) con el lema ‘Euskera gara’ (‘ S omos euskera’) y tras recorrer 2.175 kilómetros a través de Navarra y el País Vasco, la Korrika ha llegado este domingo a media mañana al Ayuntamiento de Bilbao. La última parada de la carrera por el euskera organizada por AEK (Coordinadora de Alfabetización y Euskaldunización), convertida en un espacio de legitimación proetarra . El lendakari, Imanol Pradales, recogía uno de los últimos testigos de madera (2.750 en total) a su paso por el barrio de Indautxu, mientras varias personas trataban de tapar con ikurriñas las imágenes de distintos miembros de la banda terrorista ETA que aparecían a su espalda.Una escenografía repetida los últimos once días y que la vicelendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, quien ha corrido hoy al lado de Pradales, calificó como «hiriente». «Continúan las exhibiciones de fotografías de miembros de ETA y peticiones de amnistía en la Korrika ante el silencio y la inacción de las instituciones públicas. Este es un ejemplo de que la legitimación sigue presente en nuestras calles», denunciaba el jueves de la semana pasada la Fundación Fernando Buesa. Ese día la carrera entraba en San Sebastián y, allí, los etarras Balbino Sáenz, Mikel San Argimiro y Xabier Atristain porteaban por el Casco Viejo el canuto de madera que hoy ha recogido el presidente del Gobierno vasco. Con un protocolo para tener «un día libre de agresiones sexistas, racistas y homófobas» y Bilbao empapelada de cartelería proamnistía de grupos como Gazte Koordinadora Sozialista (GKS) o Aske , la Korrika llegaba a la capital vizcaína entre miles de familias que acudían al evento con sus niños. Según informó EP, la procesión del Borriquito propia de la Semana Santa adaptaba su paso a la carrera que, como en muchos otros puntos, a su paso por los barrios de Recalde o Miribilla, era precedida por lemas de Sare (colectivo de movilización a favor de los presos etarras vinculados a EH Bildu ) y banderas de Palestina, Cuba, Irán o Venezuela. La marcha, retransmitida 24 horas en directo, arrancó hace hoy diez días con el veto de AEK a Comisiones Obreras (CCOO), por su posición contraria a la exigencia del euskera en el 100 por ciento de las plazas de empleo público. Aquello provocó que el Partido Socialista de Euskadi (PSE) renunciara a participar, aunque diversos cargos lo han acabado haciendo. También importantes figuras de la clase política navarra y vasca como el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, el de San Sebastián, Jon Insausti, o la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejeria, en Vitoria en representación de la cámara legislativa autonómica. Tres días después del inicio, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), que ha venido haciendo un seguimiento exhaustivo del evento, ya denunció que, a su paso por Pamplona, el testigo de la Korrika lo llevaba un niño con una camiseta con la foto de Patxi Ruiz , el asesino de Tomás Caballero, padre de la senadora de Unión del Pueblo Navarro (UPN), María Caballero. «Una vez más, instrumentalizan la Korrika para mostrar públicamente su apoyo incondicional a los asesinos de ETA», señalaba Covite. Esto abrió el debate sobre su financiación —AEK, responsable de los ‘euskaltegis’ (centros de euskera para adultos), recibe cuantiosos fondos de instituciones como el Gobierno vasco—, con la aprobación por parte del PP, UPN y el Partido Socialista de Navarra (PSN) de una moción en el Ayuntamiento de Pamplona para retirarla si la organización no condenaba la aparición de imágenes de apoyo a los presos. EH Bildu y Geroa Bai (marca navarra donde se integra el PNV) no dieron su apoyo a la iniciativa. Desde allí y hasta llegar hoy a Bilbao, donde se ha leído un manifiesto hablando de «continuar el legado de los predecesores con nuevas voces», han aparecido las siluetas y los nombres, entre otros, de Francisco Javier Gallaga, condenado por el asesinato del peluquero militar Domingo Puente Marín el 10 de febrero de 1997 y por el asesinato de Miguel Ángel Ayllón Díaz-González el 20 de mayo de 1996, Francisco Javier García Gaztelu, ‘alias Txapote’ o Asier Eceiza ‘Xaxi’ y Beñat Aguinagalde. Este último, condenado por el asesinato del empresario Ignacio Uría y del exconcejal del PSE en Mondragón Isaías Carrasco, y Eceiza por el asesinato del concejal del PSE en Orio Juan Priede. «Tipi, tapa, tipi, tapa… (paso a paso)». Partiendo el pasado 19 de marzo de Tardes (Francia) con el lema ‘Euskera gara’ (‘ S omos euskera’) y tras recorrer 2.175 kilómetros a través de Navarra y el País Vasco, la Korrika ha llegado este domingo a media mañana al Ayuntamiento de Bilbao. La última parada de la carrera por el euskera organizada por AEK (Coordinadora de Alfabetización y Euskaldunización), convertida en un espacio de legitimación proetarra . El lendakari, Imanol Pradales, recogía uno de los últimos testigos de madera (2.750 en total) a su paso por el barrio de Indautxu, mientras varias personas trataban de tapar con ikurriñas las imágenes de distintos miembros de la banda terrorista ETA que aparecían a su espalda.Una escenografía repetida los últimos once días y que la vicelendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, quien ha corrido hoy al lado de Pradales, calificó como «hiriente». «Continúan las exhibiciones de fotografías de miembros de ETA y peticiones de amnistía en la Korrika ante el silencio y la inacción de las instituciones públicas. Este es un ejemplo de que la legitimación sigue presente en nuestras calles», denunciaba el jueves de la semana pasada la Fundación Fernando Buesa. Ese día la carrera entraba en San Sebastián y, allí, los etarras Balbino Sáenz, Mikel San Argimiro y Xabier Atristain porteaban por el Casco Viejo el canuto de madera que hoy ha recogido el presidente del Gobierno vasco. Con un protocolo para tener «un día libre de agresiones sexistas, racistas y homófobas» y Bilbao empapelada de cartelería proamnistía de grupos como Gazte Koordinadora Sozialista (GKS) o Aske , la Korrika llegaba a la capital vizcaína entre miles de familias que acudían al evento con sus niños. Según informó EP, la procesión del Borriquito propia de la Semana Santa adaptaba su paso a la carrera que, como en muchos otros puntos, a su paso por los barrios de Recalde o Miribilla, era precedida por lemas de Sare (colectivo de movilización a favor de los presos etarras vinculados a EH Bildu ) y banderas de Palestina, Cuba, Irán o Venezuela. La marcha, retransmitida 24 horas en directo, arrancó hace hoy diez días con el veto de AEK a Comisiones Obreras (CCOO), por su posición contraria a la exigencia del euskera en el 100 por ciento de las plazas de empleo público. Aquello provocó que el Partido Socialista de Euskadi (PSE) renunciara a participar, aunque diversos cargos lo han acabado haciendo. También importantes figuras de la clase política navarra y vasca como el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, el de San Sebastián, Jon Insausti, o la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejeria, en Vitoria en representación de la cámara legislativa autonómica. Tres días después del inicio, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), que ha venido haciendo un seguimiento exhaustivo del evento, ya denunció que, a su paso por Pamplona, el testigo de la Korrika lo llevaba un niño con una camiseta con la foto de Patxi Ruiz , el asesino de Tomás Caballero, padre de la senadora de Unión del Pueblo Navarro (UPN), María Caballero. «Una vez más, instrumentalizan la Korrika para mostrar públicamente su apoyo incondicional a los asesinos de ETA», señalaba Covite. Esto abrió el debate sobre su financiación —AEK, responsable de los ‘euskaltegis’ (centros de euskera para adultos), recibe cuantiosos fondos de instituciones como el Gobierno vasco—, con la aprobación por parte del PP, UPN y el Partido Socialista de Navarra (PSN) de una moción en el Ayuntamiento de Pamplona para retirarla si la organización no condenaba la aparición de imágenes de apoyo a los presos. EH Bildu y Geroa Bai (marca navarra donde se integra el PNV) no dieron su apoyo a la iniciativa. Desde allí y hasta llegar hoy a Bilbao, donde se ha leído un manifiesto hablando de «continuar el legado de los predecesores con nuevas voces», han aparecido las siluetas y los nombres, entre otros, de Francisco Javier Gallaga, condenado por el asesinato del peluquero militar Domingo Puente Marín el 10 de febrero de 1997 y por el asesinato de Miguel Ángel Ayllón Díaz-González el 20 de mayo de 1996, Francisco Javier García Gaztelu, ‘alias Txapote’ o Asier Eceiza ‘Xaxi’ y Beñat Aguinagalde. Este último, condenado por el asesinato del empresario Ignacio Uría y del exconcejal del PSE en Mondragón Isaías Carrasco, y Eceiza por el asesinato del concejal del PSE en Orio Juan Priede.
Partiendo el pasado 19 de marzo en Tardes (Francia) con el lema ‘Euskera gara’ (‘Somos euskera’) y después de recorrer ininterrumpidamente 2.175 kilómetros a través de Navarra y el País Vasco, la Korrika ha llegado este domingo a media mañana al Ayuntamiento de … Bilbao. La última parada de la carrera por el euskera organizada por AEK (Coordinadora de Alfabetización y Euskaldunización), convertida en un espacio de legitimación del mundo proetarra. El lendakari, Imanol Pradales, ha sido el último representantes institucional que ha recogido uno de los 2.750 testigos de madera que, en su paso por San Sebastián, portearon entre gritos de «los presos vascos a casa» tres antiguos miembros de la banda terrorista.
Con un protocolo «específico para que el 29 de marzo sea un día libre de agresiones sexistas, racistas y homófobas» y Bilbao empapelada de cartelería proamnistía de grupos como Gazte Koordinadora Sozialista (GKS) o Aske, la Korrika ha llegado a la capital provincial vizcaína entre miles de personas. Muchas familias han acudido con sus niños. Como en muchos otros puntos del resto de la carrera, a su paso por los barrios de Recalde e Indautxu, precedida por lemas de Etxerat y Sare, y con banderas de Cuba, Irán y Venezuela, que esta mañana han decorado el espacio junto con ikurriñas y simbología propalestina.
La marcha, retransmitida 24 horas en directo, arrancó hace diez días con el veto de AEK a Comisiones Obreras (CCOO) por su posición en contra de la exigencia del euskera en el 100 por ciento de las plazas de empleo público. Aquello provocó que el Partido Socialista de Euskadi (PSE) renunciara a participar, aunque diversos miembros lo han acabado haciendo. También importantes figuras de la clase política navarra y vasca como el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, el de San Sebastián, Jon Insausti, a quien se vio liderando la carrera con las proclamaciones de Sare de fondo, o la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejeria, en Vitoria, en representación de la cámara legislativa autonómica.
Tres días después del inicio, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ya denunció que, a su paso por Pamplona, el testigo de la Korrika lo llevaba un niño con una camiseta con la foto del asesino de Tomás Caballero, Patxi Ruiz. A su lado, otro corredor exhibía a Alberto Viedma Morillas, asesino de Tomás Caballero y Francisco Casanova. «Una vez más, instrumentalizan la Korrika para mostrar públicamente su apoyo incondicional a los asesinos de ETA», señalaba Covite entonces. Esto no había hecho más que empezar, pero abrió el debate sobre la financiación de la carrera (AEK recibe cuantiosos fondos públicos, entre otros, del Gobierno vasco).
El jueves 26 de marzo la carrera entraba en San Sebastián. Allí, los etarras Balbino Sáenz, Mikel San Argimiro y Xabier Atristain portaron el testigo de por el Casco Viejo. En Lasarte-Oria exhibieron siluetas de etarras, entre ellas la de Francisco Javier Gallaga, condenado por el asesinato del peluquero militar Domingo Puente Marín el 10 de febrero de 1997 y por el asesinato de Miguel Ángel Ayllón Díaz-González el 20 de mayo de 1996, así como por herir a cerca de veinte personas en esos atentados. Mientras tanto, los payasos proetarras Porrotx y Marimotots dirigían la comitiva.
En Berango y Guecho se exhibió a Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote, los hermanos Irantzu, Lexuri y Orkatz Gallastegi, Aitor Cotano y Saioa Sánchez. Todos condenados por asesinato o intento de asesinato. Dos días después, en Hernani, Sare mostró los nombres de los etarras Asier Eceiza ‘Xaxi’ y Beñat Aguinagalde. Este último fue condenado por el asesinato del empresario Ignacio Uría y del exconcejal del PSE en Mondragón Isaías Carrasco, y Eceiza por el asesinato del concejal del PSE en Orio Juan Priede.
Además de Patxi Ruiz, cuya imagen ha aparecido en otros puntos de Navarra, en la Comunidad Foral también se porteó una imagen gigante del etarra fallecido Xabier Rey. La portavoz de la Korrika dijo que tenían a Rey «en el corazón». Rey pertenecía a un comando de ETA que tenía como objetivos a un concejal de UPN, otro del PSOE, un escolta y un guardia civil, y se suicidó en la cárcel gaditana de Puerto III en 2018. También se exhibió al etarra fallecido Josu Zabala Salegi ‘Basajaun’, miembro del comando Nafarroa. En Lesaca figuró la silueta del etarra disidente de EH Bildu Mikel San Sebastián, responsable del atentado contra la T4 de Barajas en 2006, que acabó con la vida de dos personas: Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.
Algunos de los pasos de testigo, que se reservan por kilómetro a la organización de AEK, los han ocupado miembros de organizaciones alegales estrechamente vigiladas por las Fuerzas de Seguridad como Jardun. Su propaganda puede verse también este domingo en el centro de Bilbao.
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