La restauración de la sede antigua del Museo Arqueológico de Córdoba sigue pendiente y permanece enredada en la burocracia y en la necesidad de informes. Quince años después de que se inaugurara la ampliación y de que cerrara el antiguo palacio de los Páez de Castillejo, el monumental edificio continúa a la espera de la obra que tiene que suponer la culminación de un proyecto que acumula una espera de treinta años.Lo ha reconocido el Gobierno central, que es quien tiene que ejecutarlo, en la respuesta a una pregunta escrita formulada en el Senado por los populares Cristina Casanueva, Lorena Guerra y Fernando Priego acerca de la marcha de este proyecto.En el texto con el que el Ejecutivo de Pedro Sánchez responde a la pregunta de los senadores asegura que «se están siguiendo los trámites preceptivos necesarios para poder licitar el proyecto» que tiene que recuperar una de las principales institucionales culturales de Córdoba.Se cuenta ya con el proyecto de rehabilitación del edificio. Se conocía el proyecto básico, que es el que ofrece las ideas generales y el que aprobó el Ministerio de Cultura , y también, desde el 1 de agosto de 2025, el proyecto de ejecución, que es el que fija cómo se llevará a cabo cuando comience el trabajo de los arquitectos y los técnicos sobre el terreno. Pero una cosa es que se cuente con él y otra que puedan empezar las obras.Y los trámites parecen todavía largos, ya que lo primero ahora tiene que ser recabar la conformidad de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, que tiene que dar el visto bueno para que se pueda intervenir en el antiguo edificio, una de las mejores muestras del plateresco en Córdoba.Tiene que ser, asegura el Gobierno, una intervención «plenamente coherente y respetuosa con la conservación del patrimonio histórico ». Eso sólo puede llegar una vez que se tenga la conformidad de esta Dirección General, que forma parte del Ministerio de Cultura y por lo tanto de la institución que tiene que realizar los trabajos.La respuesta que ahora ofrece el Gobierno central es muy parecida a la que se ofreció en noviembre de 2025, en aquella ocasión a una pregunta que había formulado Vox en el Congreso de los Diputados. Se hablaba también de un informe de carácter vinculante, pero lo tenía que hacer el Instituto del Patrimonio Cultural de España.No correspondía, por lo tanto, a la misma estructura interna del Ministerio de Cultura, sino a un organismo público externo, aunque dependiente, y se entendía como un paso indispensable para poder llevar a cabo la obra. Ahora el Gobierno vuelve a hablar no de un informe como tal, sino de la conformidad de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes.InversionesA partir de ahí sí que establece los siguientes pasos. Como afirma el Gobierno en su respuesta, se solicitará la licencia de obras al Ayuntamiento de Córdoba, imprescindible para comenzar con los trabajos. A partir de ahí, «se procederá a licitar las obras de rehabilitación del Museo Arqueológico de Córdoba».No se ofrecen plazos, porque todos los que se han ofrecido en algún momento han quedado superados por el tiempo y por todos los problemas derivados de no contar a lo largo de esta legislatura con los Presupuestos Generales del Estado que permitirían destinar una cantidad concreta o establecer un planteamiento por años.Las últimas cuentas públicas que pudo aprobar el Gobierno de Pedro Sánchez son del año 2023 y ya destinaban una cantidad de 100.000 euros, muy pequeña para un proyecto como éste, pero también un plan de inversiones a varios años, por un total de doce millones de euros que tenían que invertirse.Terminaba en 2027, el próximo año, y todo apunta a que no se han hecho demasiados gastos en el Museo Arqueológico de Córdoba y también a que para el momento en que comience seguirán vigentes, prorrogados los mismos Presupuestos Generales del Estado .A partir de entonces, según la respuesta parlamentaria ofrecida por el Gobierno, tiene que llegar la licitación pública para llevar a cabo la obra, la adjudicación a la empresa que presente la mejor oferta, la firma del contrato y el posterior comienzo de las obras.Siguen así esperando el palacio de los Páez de Castillejo y el proyecto global de ampliación del Museo Arqueológico de Córdoba, que ha avanzado con muchas dificultades en los últimos treinta años. Comenzó a impulsarlo el Gobierno de José María Aznar a finales del siglo XX con dos frentes: la restauración del palacio, que presentaba graves problemas de conservación en lo interno y en lo externo, y la ampliación con un nuevo edificio.Se empezó en los primeros años del siglo XXI precisamente por la construcción de la ampliación, que además integraría los restos del antiguo teatro romano de Córdoba, que habían aparecido en las excavaciones anteriores.No iba a ser una obra fácil, en primer lugar porque padeció distintos parones, pero también por la dificultad del acceso a la plaza de Jerónimo Páez. Se trata de un rincón del Casco Histórico de Córdoba al que sólo se puede llegar por calles muy estrechas, que impiden la llegada de maquinaria de gran tamaño.Esto obliga a que las obras sean mucho más lentas de lo que serían en caso de que otros vehículos y herramientas pudiesen llegar hasta el lugar. Lo que se puede hacer ahora en poco tiempo necesita mucho más. Eso obligó, además de algunos contratiempos más ligados a la crisis económica, que se retrase la inauguración del nuevo edificio hasta 2011.El proyecto del estudio de Fernando Pardo se había pensado para costar doce millones y un plazo de tres añosEl Museo Arqueológico de Córdoba ya tenía su ampliación, pero no era el final de un camino, sino la mitad . Al mismo tiempo que este edificio, pensado para ser un complemento, se abría, se cerraba el palacio de los Páez de Castillejo para esperar la reconstrucción.Llegaba entonces, todavía en lo peor de los efectos de la crisis económica, una larga etapa que no ha terminado. El recinto quedó cerrado y apenas se puede visitar uno de los patios donde se exhiben algunos fondos. Los demás están en la nueva construcción, que ha pasado a ser la única y que mantiene una actividad constante.Desde entonces la única actuación en el viejo museo fue la consolidación de la fachada plateresca, que hasta entonces había permanecido con una red que buscaba evitar desprendimientos y la caída de piedras a la calle. El Gobierno invirtió la cifra de 570.000 euros entre 2020 y 2021 para que recuperase el esplendor.Lo que ahora sigue tiene que ser la ejecución del proyecto que elaboró el estudio de arquitectura de Fernando Pardo , que ha realizado un proyecto que busca respetar todas las estructuras y la esencia del palacio, como no puede ser de otra forma, pero que incorpora un sistema de vidrios que moldean el espacio.Plantea además un jardín arqueológico con algunos de los restos que todavía no se encuentran integrados en el conjunto y lo harán con un lenguaje arquitectónico próximo al que tienen en el entorno. Se estimaba en el año 2024, que es cuando se aprobó, un coste de unos doce millones de euros para un plazo que sería de unos tres años de trabajos. El momento para que terminen las obras siempre tiene que responder de la pregunta del momento en que empezarán. La restauración de la sede antigua del Museo Arqueológico de Córdoba sigue pendiente y permanece enredada en la burocracia y en la necesidad de informes. Quince años después de que se inaugurara la ampliación y de que cerrara el antiguo palacio de los Páez de Castillejo, el monumental edificio continúa a la espera de la obra que tiene que suponer la culminación de un proyecto que acumula una espera de treinta años.Lo ha reconocido el Gobierno central, que es quien tiene que ejecutarlo, en la respuesta a una pregunta escrita formulada en el Senado por los populares Cristina Casanueva, Lorena Guerra y Fernando Priego acerca de la marcha de este proyecto.En el texto con el que el Ejecutivo de Pedro Sánchez responde a la pregunta de los senadores asegura que «se están siguiendo los trámites preceptivos necesarios para poder licitar el proyecto» que tiene que recuperar una de las principales institucionales culturales de Córdoba.Se cuenta ya con el proyecto de rehabilitación del edificio. Se conocía el proyecto básico, que es el que ofrece las ideas generales y el que aprobó el Ministerio de Cultura , y también, desde el 1 de agosto de 2025, el proyecto de ejecución, que es el que fija cómo se llevará a cabo cuando comience el trabajo de los arquitectos y los técnicos sobre el terreno. Pero una cosa es que se cuente con él y otra que puedan empezar las obras.Y los trámites parecen todavía largos, ya que lo primero ahora tiene que ser recabar la conformidad de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, que tiene que dar el visto bueno para que se pueda intervenir en el antiguo edificio, una de las mejores muestras del plateresco en Córdoba.Tiene que ser, asegura el Gobierno, una intervención «plenamente coherente y respetuosa con la conservación del patrimonio histórico ». Eso sólo puede llegar una vez que se tenga la conformidad de esta Dirección General, que forma parte del Ministerio de Cultura y por lo tanto de la institución que tiene que realizar los trabajos.La respuesta que ahora ofrece el Gobierno central es muy parecida a la que se ofreció en noviembre de 2025, en aquella ocasión a una pregunta que había formulado Vox en el Congreso de los Diputados. Se hablaba también de un informe de carácter vinculante, pero lo tenía que hacer el Instituto del Patrimonio Cultural de España.No correspondía, por lo tanto, a la misma estructura interna del Ministerio de Cultura, sino a un organismo público externo, aunque dependiente, y se entendía como un paso indispensable para poder llevar a cabo la obra. Ahora el Gobierno vuelve a hablar no de un informe como tal, sino de la conformidad de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes.InversionesA partir de ahí sí que establece los siguientes pasos. Como afirma el Gobierno en su respuesta, se solicitará la licencia de obras al Ayuntamiento de Córdoba, imprescindible para comenzar con los trabajos. A partir de ahí, «se procederá a licitar las obras de rehabilitación del Museo Arqueológico de Córdoba».No se ofrecen plazos, porque todos los que se han ofrecido en algún momento han quedado superados por el tiempo y por todos los problemas derivados de no contar a lo largo de esta legislatura con los Presupuestos Generales del Estado que permitirían destinar una cantidad concreta o establecer un planteamiento por años.Las últimas cuentas públicas que pudo aprobar el Gobierno de Pedro Sánchez son del año 2023 y ya destinaban una cantidad de 100.000 euros, muy pequeña para un proyecto como éste, pero también un plan de inversiones a varios años, por un total de doce millones de euros que tenían que invertirse.Terminaba en 2027, el próximo año, y todo apunta a que no se han hecho demasiados gastos en el Museo Arqueológico de Córdoba y también a que para el momento en que comience seguirán vigentes, prorrogados los mismos Presupuestos Generales del Estado .A partir de entonces, según la respuesta parlamentaria ofrecida por el Gobierno, tiene que llegar la licitación pública para llevar a cabo la obra, la adjudicación a la empresa que presente la mejor oferta, la firma del contrato y el posterior comienzo de las obras.Siguen así esperando el palacio de los Páez de Castillejo y el proyecto global de ampliación del Museo Arqueológico de Córdoba, que ha avanzado con muchas dificultades en los últimos treinta años. Comenzó a impulsarlo el Gobierno de José María Aznar a finales del siglo XX con dos frentes: la restauración del palacio, que presentaba graves problemas de conservación en lo interno y en lo externo, y la ampliación con un nuevo edificio.Se empezó en los primeros años del siglo XXI precisamente por la construcción de la ampliación, que además integraría los restos del antiguo teatro romano de Córdoba, que habían aparecido en las excavaciones anteriores.No iba a ser una obra fácil, en primer lugar porque padeció distintos parones, pero también por la dificultad del acceso a la plaza de Jerónimo Páez. Se trata de un rincón del Casco Histórico de Córdoba al que sólo se puede llegar por calles muy estrechas, que impiden la llegada de maquinaria de gran tamaño.Esto obliga a que las obras sean mucho más lentas de lo que serían en caso de que otros vehículos y herramientas pudiesen llegar hasta el lugar. Lo que se puede hacer ahora en poco tiempo necesita mucho más. Eso obligó, además de algunos contratiempos más ligados a la crisis económica, que se retrase la inauguración del nuevo edificio hasta 2011.El proyecto del estudio de Fernando Pardo se había pensado para costar doce millones y un plazo de tres añosEl Museo Arqueológico de Córdoba ya tenía su ampliación, pero no era el final de un camino, sino la mitad . Al mismo tiempo que este edificio, pensado para ser un complemento, se abría, se cerraba el palacio de los Páez de Castillejo para esperar la reconstrucción.Llegaba entonces, todavía en lo peor de los efectos de la crisis económica, una larga etapa que no ha terminado. El recinto quedó cerrado y apenas se puede visitar uno de los patios donde se exhiben algunos fondos. Los demás están en la nueva construcción, que ha pasado a ser la única y que mantiene una actividad constante.Desde entonces la única actuación en el viejo museo fue la consolidación de la fachada plateresca, que hasta entonces había permanecido con una red que buscaba evitar desprendimientos y la caída de piedras a la calle. El Gobierno invirtió la cifra de 570.000 euros entre 2020 y 2021 para que recuperase el esplendor.Lo que ahora sigue tiene que ser la ejecución del proyecto que elaboró el estudio de arquitectura de Fernando Pardo , que ha realizado un proyecto que busca respetar todas las estructuras y la esencia del palacio, como no puede ser de otra forma, pero que incorpora un sistema de vidrios que moldean el espacio.Plantea además un jardín arqueológico con algunos de los restos que todavía no se encuentran integrados en el conjunto y lo harán con un lenguaje arquitectónico próximo al que tienen en el entorno. Se estimaba en el año 2024, que es cuando se aprobó, un coste de unos doce millones de euros para un plazo que sería de unos tres años de trabajos. El momento para que terminen las obras siempre tiene que responder de la pregunta del momento en que empezarán.
La restauración de la sede antigua del Museo Arqueológico de Córdoba sigue pendiente y permanece enredada en la burocracia y en la necesidad de informes. Quince años después de que se inaugurara la ampliación y de que cerrara el antiguo palacio de los Páez … de Castillejo, el monumental edificio continúa a la espera de la obra que tiene que suponer la culminación de un proyecto que acumula una espera de treinta años.
Lo ha reconocido el Gobierno central, que es quien tiene que ejecutarlo, en la respuesta a una pregunta escrita formulada en el Senado por los populares Cristina Casanueva, Lorena Guerra y Fernando Priego acerca de la marcha de este proyecto.
En el texto con el que el Ejecutivo de Pedro Sánchez responde a la pregunta de los senadores asegura que «se están siguiendo los trámites preceptivos necesarios para poder licitar el proyecto» que tiene que recuperar una de las principales institucionales culturales de Córdoba.
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Se cuenta ya con el proyecto de rehabilitación del edificio. Se conocía el proyecto básico, que es el que ofrece las ideas generales y el que aprobó el Ministerio de Cultura, y también, desde el 1 de agosto de 2025, el proyecto de ejecución, que es el que fija cómo se llevará a cabo cuando comience el trabajo de los arquitectos y los técnicos sobre el terreno. Pero una cosa es que se cuente con él y otra que puedan empezar las obras.
Y los trámites parecen todavía largos, ya que lo primero ahora tiene que ser recabar la conformidad de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, que tiene que dar el visto bueno para que se pueda intervenir en el antiguo edificio, una de las mejores muestras del plateresco en Córdoba.
Tiene que ser, asegura el Gobierno, una intervención «plenamente coherente y respetuosa con la conservación del patrimonio histórico». Eso sólo puede llegar una vez que se tenga la conformidad de esta Dirección General, que forma parte del Ministerio de Cultura y por lo tanto de la institución que tiene que realizar los trabajos.
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La respuesta que ahora ofrece el Gobierno central es muy parecida a la que se ofreció en noviembre de 2025, en aquella ocasión a una pregunta que había formulado Vox en el Congreso de los Diputados. Se hablaba también de un informe de carácter vinculante, pero lo tenía que hacer el Instituto del Patrimonio Cultural de España.
No correspondía, por lo tanto, a la misma estructura interna del Ministerio de Cultura, sino a un organismo público externo, aunque dependiente, y se entendía como un paso indispensable para poder llevar a cabo la obra. Ahora el Gobierno vuelve a hablar no de un informe como tal, sino de la conformidad de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes.
Inversiones
A partir de ahí sí que establece los siguientes pasos. Como afirma el Gobierno en su respuesta, se solicitará la licencia de obras al Ayuntamiento de Córdoba, imprescindible para comenzar con los trabajos. A partir de ahí, «se procederá a licitar las obras de rehabilitación del Museo Arqueológico de Córdoba».
No se ofrecen plazos, porque todos los que se han ofrecido en algún momento han quedado superados por el tiempo y por todos los problemas derivados de no contar a lo largo de esta legislatura con los Presupuestos Generales del Estado que permitirían destinar una cantidad concreta o establecer un planteamiento por años.
Las últimas cuentas públicas que pudo aprobar el Gobierno de Pedro Sánchez son del año 2023 y ya destinaban una cantidad de 100.000 euros, muy pequeña para un proyecto como éste, pero también un plan de inversiones a varios años, por un total de doce millones de euros que tenían que invertirse.
Terminaba en 2027, el próximo año, y todo apunta a que no se han hecho demasiados gastos en el Museo Arqueológico de Córdoba y también a que para el momento en que comience seguirán vigentes, prorrogados los mismos Presupuestos Generales del Estado.
A partir de entonces, según la respuesta parlamentaria ofrecida por el Gobierno, tiene que llegar la licitación pública para llevar a cabo la obra, la adjudicación a la empresa que presente la mejor oferta, la firma del contrato y el posterior comienzo de las obras.
Siguen así esperando el palacio de los Páez de Castillejo y el proyecto global de ampliación del Museo Arqueológico de Córdoba, que ha avanzado con muchas dificultades en los últimos treinta años. Comenzó a impulsarlo el Gobierno de José María Aznar a finales del siglo XX con dos frentes: la restauración del palacio, que presentaba graves problemas de conservación en lo interno y en lo externo, y la ampliación con un nuevo edificio.
Se empezó en los primeros años del siglo XXI precisamente por la construcción de la ampliación, que además integraría los restos del antiguo teatro romano de Córdoba, que habían aparecido en las excavaciones anteriores.
No iba a ser una obra fácil, en primer lugar porque padeció distintos parones, pero también por la dificultad del acceso a la plaza de Jerónimo Páez. Se trata de un rincón del Casco Histórico de Córdoba al que sólo se puede llegar por calles muy estrechas, que impiden la llegada de maquinaria de gran tamaño.
Esto obliga a que las obras sean mucho más lentas de lo que serían en caso de que otros vehículos y herramientas pudiesen llegar hasta el lugar. Lo que se puede hacer ahora en poco tiempo necesita mucho más. Eso obligó, además de algunos contratiempos más ligados a la crisis económica, que se retrase la inauguración del nuevo edificio hasta 2011.
El proyecto del estudio de Fernando Pardo se había pensado para costar doce millones y un plazo de tres años
El Museo Arqueológico de Córdoba ya tenía su ampliación, pero no era el final de un camino, sino la mitad. Al mismo tiempo que este edificio, pensado para ser un complemento, se abría, se cerraba el palacio de los Páez de Castillejo para esperar la reconstrucción.
Llegaba entonces, todavía en lo peor de los efectos de la crisis económica, una larga etapa que no ha terminado. El recinto quedó cerrado y apenas se puede visitar uno de los patios donde se exhiben algunos fondos. Los demás están en la nueva construcción, que ha pasado a ser la única y que mantiene una actividad constante.
Desde entonces la única actuación en el viejo museo fue la consolidación de la fachada plateresca, que hasta entonces había permanecido con una red que buscaba evitar desprendimientos y la caída de piedras a la calle. El Gobierno invirtió la cifra de 570.000 euros entre 2020 y 2021 para que recuperase el esplendor.
Lo que ahora sigue tiene que ser la ejecución del proyecto que elaboró el estudio de arquitectura de Fernando Pardo, que ha realizado un proyecto que busca respetar todas las estructuras y la esencia del palacio, como no puede ser de otra forma, pero que incorpora un sistema de vidrios que moldean el espacio.
Plantea además un jardín arqueológico con algunos de los restos que todavía no se encuentran integrados en el conjunto y lo harán con un lenguaje arquitectónico próximo al que tienen en el entorno.
Se estimaba en el año 2024, que es cuando se aprobó, un coste de unos doce millones de euros para un plazo que sería de unos tres años de trabajos. El momento para que terminen las obras siempre tiene que responder de la pregunta del momento en que empezarán.
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