El buen tiempo suele ser motivo de alegría: el sol brilla, hay más horas de luz, el paisaje está más verde y hay más vida en las calles, algo a lo que nos acercamos con la llegada de la primavera este 21 de marzo. Sin embargo, una de las señas de identidad de esta época del año es que, con el crecimiento de las plantas y flores, también aumenta la presencia y proliferación de insectos en el ambiente. Estos, aunque necesarios para el desarrollo natural, suelen ser muy molestos, desde las moscas que se cuelan en casa hasta los mosquitos que nos provocan picaduras, al igual que las temidas avispas o arañas, por ejemplo. Noticia relacionada No No Peligro por oruga procesionaria: el riesgo oculto de los paseos con el buen tiempo que puede afectar a tu perro Isaac AsenjoAsumir que debemos convivir con estos bichos es clave, pero también lo es ser conscientes de la amenaza real que suponen algunos de ellos, tanto para las personas como para nuestras mascotas. Esto es algo que ocurre especialmente con la oruga procesionaria. Este insecto tiene como hábitat natural el pino y suele abandonar la crisálida entre marzo y mayo, a veces incluso antes si la temperatura es más suave. «Las orugas tienen una longitud de unos 3 a 5 cm y su característica forma de moverse hace que sean fáciles de reconocer: se mueven en fila una tras otra, de ahí que se las conozca como ‘procesionarias’», indican desde la Clínica Veterinaria Vivero. El peligro de estos gusanos, cuyos nidos pueden albergar hasta 200 ejemplares cada uno, es que poseen unos pelos o filamentos que tienen una toxina irritante, los cuales recubren todo su cuerpo. «Esta toxina provoca fuertes reacciones alérgicas e incluso puede desencadenar en un shock anafiláctico. Los perros pueden entrar en contacto con estos filamentos al olfatear el suelo o al encontrarse con una oruga o con un nido abandonado», explica la citada fuente. Así advierte la Policía Municipal de Madrid del peligro de la oruga procesionaria en perrosCentrados en su efecto sobre los perros, desde la Policía Municial de Madrid han querido advertir de este peligro, especialmente activo en esta época del año. Lo han hecho a través de un mensaje en X, donde indican que, ante la presencia de varios síntomas que son compatibles con el contacto con esta oruga, acudamos «de inmediato al veterinario».Síntomas de contacto con oruga procesionaria en un perroSalivación excesiva Urticaria Cara, ojos y boca hinchados Dificultad respiratoriaDesde la Policía de Madrid también dan varios consejos sobre qué hacer si sospechamos de que nuestro amigo peludo ha estado en contacto con estos insectos, además de contactar con el veterinario «antes de nada».«En primer lugar: aparta a tu perro de la zona donde contactó con la procesionaria» empieza diciendo el agente en un vídeo de la citada red social. Lo segundo que indica es que retiremos «los restos de pelillos, oruga o secreciones con los que hay podido tener contacto. El tercer paso sería lavar con agua templada «para minimizar en la medida de lo posible el efecto de la toxima», continúa explicando el policía. «Cuarto: evita frotar mientras realizas el lavado, porque esto podría hacer que se secretase más toxina» y, en el último lugar, la recomendación es que realicemos estos pasos «protegiendo siempre tus ojos y, en la medida de lo posible, utilizando guantes», ya que sino podría afectarte a ti también.En los casos más graves, como en los que el perro se come una oruga procesionaria, el efecto tóxico puede llegar a causar necrosis en la lengua, shock anafiláctico o incluso la muerte si no se actúa con rapidez.Desde la web de Kiwoko aconsejan la prevención como la mejor forma de evitar que estos insectos afecten a los canes, intentando no pasar por pinares o zonas similares en las épocas más críticas, así como avisando al ayuntamiento o instituciones similares si avistamos nidos u orugas de procesionaria. El buen tiempo suele ser motivo de alegría: el sol brilla, hay más horas de luz, el paisaje está más verde y hay más vida en las calles, algo a lo que nos acercamos con la llegada de la primavera este 21 de marzo. Sin embargo, una de las señas de identidad de esta época del año es que, con el crecimiento de las plantas y flores, también aumenta la presencia y proliferación de insectos en el ambiente. Estos, aunque necesarios para el desarrollo natural, suelen ser muy molestos, desde las moscas que se cuelan en casa hasta los mosquitos que nos provocan picaduras, al igual que las temidas avispas o arañas, por ejemplo. Noticia relacionada No No Peligro por oruga procesionaria: el riesgo oculto de los paseos con el buen tiempo que puede afectar a tu perro Isaac AsenjoAsumir que debemos convivir con estos bichos es clave, pero también lo es ser conscientes de la amenaza real que suponen algunos de ellos, tanto para las personas como para nuestras mascotas. Esto es algo que ocurre especialmente con la oruga procesionaria. Este insecto tiene como hábitat natural el pino y suele abandonar la crisálida entre marzo y mayo, a veces incluso antes si la temperatura es más suave. «Las orugas tienen una longitud de unos 3 a 5 cm y su característica forma de moverse hace que sean fáciles de reconocer: se mueven en fila una tras otra, de ahí que se las conozca como ‘procesionarias’», indican desde la Clínica Veterinaria Vivero. El peligro de estos gusanos, cuyos nidos pueden albergar hasta 200 ejemplares cada uno, es que poseen unos pelos o filamentos que tienen una toxina irritante, los cuales recubren todo su cuerpo. «Esta toxina provoca fuertes reacciones alérgicas e incluso puede desencadenar en un shock anafiláctico. Los perros pueden entrar en contacto con estos filamentos al olfatear el suelo o al encontrarse con una oruga o con un nido abandonado», explica la citada fuente. Así advierte la Policía Municipal de Madrid del peligro de la oruga procesionaria en perrosCentrados en su efecto sobre los perros, desde la Policía Municial de Madrid han querido advertir de este peligro, especialmente activo en esta época del año. Lo han hecho a través de un mensaje en X, donde indican que, ante la presencia de varios síntomas que son compatibles con el contacto con esta oruga, acudamos «de inmediato al veterinario».Síntomas de contacto con oruga procesionaria en un perroSalivación excesiva Urticaria Cara, ojos y boca hinchados Dificultad respiratoriaDesde la Policía de Madrid también dan varios consejos sobre qué hacer si sospechamos de que nuestro amigo peludo ha estado en contacto con estos insectos, además de contactar con el veterinario «antes de nada».«En primer lugar: aparta a tu perro de la zona donde contactó con la procesionaria» empieza diciendo el agente en un vídeo de la citada red social. Lo segundo que indica es que retiremos «los restos de pelillos, oruga o secreciones con los que hay podido tener contacto. El tercer paso sería lavar con agua templada «para minimizar en la medida de lo posible el efecto de la toxima», continúa explicando el policía. «Cuarto: evita frotar mientras realizas el lavado, porque esto podría hacer que se secretase más toxina» y, en el último lugar, la recomendación es que realicemos estos pasos «protegiendo siempre tus ojos y, en la medida de lo posible, utilizando guantes», ya que sino podría afectarte a ti también.En los casos más graves, como en los que el perro se come una oruga procesionaria, el efecto tóxico puede llegar a causar necrosis en la lengua, shock anafiláctico o incluso la muerte si no se actúa con rapidez.Desde la web de Kiwoko aconsejan la prevención como la mejor forma de evitar que estos insectos afecten a los canes, intentando no pasar por pinares o zonas similares en las épocas más críticas, así como avisando al ayuntamiento o instituciones similares si avistamos nidos u orugas de procesionaria.
El buen tiempo suele ser motivo de alegría: el sol brilla, hay más horas de luz, el paisaje está más verde y hay más vida en las calles, algo a lo que nos acercamos con la llegada de la primavera este 21 de marzo.
Sin … embargo, una de las señas de identidad de esta época del año es que, con el crecimiento de las plantas y flores, también aumenta la presencia y proliferación de insectos en el ambiente.
Estos, aunque necesarios para el desarrollo natural, suelen ser muy molestos, desde las moscas que se cuelan en casa hasta los mosquitos que nos provocan picaduras, al igual que las temidas avispas o arañas, por ejemplo.
Asumir que debemos convivir con estos bichos es clave, pero también lo es ser conscientes de la amenaza real que suponen algunos de ellos, tanto para las personas como para nuestras mascotas.
Esto es algo que ocurre especialmente con la oruga procesionaria. Este insecto tiene como hábitat natural el pino y suele abandonar la crisálida entre marzo y mayo, a veces incluso antes si la temperatura es más suave.
«Las orugas tienen una longitud de unos 3 a 5 cm y su característica forma de moverse hace que sean fáciles de reconocer: se mueven en fila una tras otra, de ahí que se las conozca como ‘procesionarias’», indican desde la Clínica Veterinaria Vivero.
El peligro de estos gusanos, cuyos nidos pueden albergar hasta 200 ejemplares cada uno, es que poseen unos pelos o filamentos que tienen una toxina irritante, los cuales recubren todo su cuerpo. «Esta toxina provoca fuertes reacciones alérgicas e incluso puede desencadenar en un shock anafiláctico. Los perros pueden entrar en contacto con estos filamentos al olfatear el suelo o al encontrarse con una oruga o con un nido abandonado», explica la citada fuente.
Así advierte la Policía Municipal de Madrid del peligro de la oruga procesionaria en perros
Centrados en su efecto sobre los perros, desde la Policía Municial de Madrid han querido advertir de este peligro, especialmente activo en esta época del año. Lo han hecho a través de un mensaje en X, donde indican que, ante la presencia de varios síntomas que son compatibles con el contacto con esta oruga, acudamos «de inmediato al veterinario».
Síntomas de contacto con oruga procesionaria en un perro
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Salivación excesiva
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Urticaria
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Cara, ojos y boca hinchados
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Dificultad respiratoria
Desde la Policía de Madrid también dan varios consejos sobre qué hacer si sospechamos de que nuestro amigo peludo ha estado en contacto con estos insectos, además de contactar con el veterinario «antes de nada».
«En primer lugar: aparta a tu perro de la zona donde contactó con la procesionaria» empieza diciendo el agente en un vídeo de la citada red social. Lo segundo que indica es que retiremos «los restos de pelillos, oruga o secreciones con los que hay podido tener contacto.
El tercer paso sería lavar con agua templada «para minimizar en la medida de lo posible el efecto de la toxima», continúa explicando el policía. «Cuarto: evita frotar mientras realizas el lavado, porque esto podría hacer que se secretase más toxina» y, en el último lugar, la recomendación es que realicemos estos pasos «protegiendo siempre tus ojos y, en la medida de lo posible, utilizando guantes», ya que sino podría afectarte a ti también.
En los casos más graves, como en los que el perro se come una oruga procesionaria, el efecto tóxico puede llegar a causar necrosis en la lengua, shock anafiláctico o incluso la muerte si no se actúa con rapidez.
Desde la web de Kiwoko aconsejan la prevención como la mejor forma de evitar que estos insectos afecten a los canes, intentando no pasar por pinares o zonas similares en las épocas más críticas, así como avisando al ayuntamiento o instituciones similares si avistamos nidos u orugas de procesionaria.
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