Ha llegado la primavera con todo su esplendor. Un estallido de colores más allá del azul y el grana, que ha inundado el FC Barcelona. En esta época del año en que la luz gana horas a la oscuridad, la afición blaugrana ha empezado a ver claro y aquello que parecían síntomas ahora son evidencias. La licencia para soñar ya es una realidad. En poco más de dos meses, la temporada ya estará finiquitada y el Barça llega a esta recta final rodeado de un aura de optimismo e ilusión colectiva que es la mejor receta por afrontar los decisivos exámenes de las próximas semanas.
Ha llegado la primavera con todo su esplendor. Un estallido de colores más allá del azul y el grana, que ha inundado el FC Barcelona. En esta época del año en que la luz gana horas a la oscuridad, la afición blaugrana ha empezado a ver claro y aquello que parecían síntomas ahora son evidencias. La licencia para soñar ya es una realidad. En poco más de dos meses, la temporada ya estará finiquitada y el Barça llega a esta recta final rodeado de un aura de optimismo e ilusión colectiva que es la mejor receta por afrontar los decisivos exámenes de las próximas semanas.Seguir leyendo…
Ha llegado la primavera con todo su esplendor. Un estallido de colores más allá del azul y el grana, que ha inundado el FC Barcelona. En esta época del año en que la luz gana horas a la oscuridad, la afición blaugrana ha empezado a ver claro y aquello que parecían síntomas ahora son evidencias. La licencia para soñar ya es una realidad. En poco más de dos meses, la temporada ya estará finiquitada y el Barça llega a esta recta final rodeado de un aura de optimismo e ilusión colectiva que es la mejor receta por afrontar los decisivos exámenes de las próximas semanas.
Brilla el sol, los árboles florecen, gorjean los pájaros y el Camp Nou ya tiene buena pinta con las dos graderías completamente abiertas y una grada de animación que pone la banda sonora imprescindible para hacerte grande en los partidos en casa. El Barça es líder de la Liga, con el Madrid a cuatro puntos de distancia, y cuartofinalista de la Champions, entrando a golpe de goleada en la exclusiva lista de los ocho mejores equipos del momento en Europa. Una eliminatoria contra el Atlético de Madrid con un Barça florido de primavera no será el mismo que con el hielo del invierno, segurísimo.
El vestuario del Barça es una piña donde los jóvenes están con confianza y los veteranos cogen la responsabilidad
El vestuario es una piña donde los jóvenes se sienten con confianza para avanzar y los veteranos llevan el peso de la responsabilidad. Un ramillete de capitanes con y sin brazal hermanados por una ilusión común. No es extraño, pues, que el padre espiritual y fáctico de este grupo quiera que este trabajo sea el último de su carrera profesional. Hansi Flick, con todos los contrastes característicos de esta estación, también está disfrutando de la primavera blaugrana. Además, el aprieto que generaba cierta desazón al técnico por la capacidad de generar ruido en torno al equipo, ya ha pasado. Punto final a la campaña electoral con una jornada de votaciones de carácter festivo y unos resultados que, por la contundencia, invitan a pensar en un periodo de cierta paz social.
La primavera, sin embargo, también genera ciertas incomodidades. No todo es perfecto en esta bucólica estación del año en que proliferan los insectos y aumentan los niveles ambientales de polen. Que sepamos, en el vestuario no hay alergias destacables pero sí una plaga de lesiones musculares para la cual sería bueno encontrar el antihistamínico correspondiente. Es cierto que, a estas alturas de la temporada, los jugadores acumulan muchos minutos en las piernas, desgaste y estrés muscular, pero teóricamente la planificación deportiva y física está diseñada en función de la exigencia del calendario. Por eso sorprende el goteo de efectivos que el equipo pierde partido tras partido. Si el Barça encuentra el antídoto para este problema que no es exclusivo de esta estación pero que ahora es especialmente trascendente, tiene por delante una primavera con licencia para pensar a lo grande, hacer florecer la ilusión a cada jornada y recoger los frutos en las puertas del verano.
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