Había pocas dudas de que la situación de Javier Ortega Smith cada vez era más insostenible dentro de Vox. También de que el diputado en el Congreso, concejal en el Ayuntamiento de Madrid y durante tantos años amigo íntimo de Santiago Abascal, no se iría sin más, sin hacer ruido o acatando las decisiones sobre su futuro sin rechistar. Eso nunca fue una posibilidad. El partido, absolutamente vertical en el funcionamiento interno, también lo tuvo a él como secretario general. Formó parte de esa jerarquía, en los escalones más altos durante mucho tiempo, y después le fueron apartando paulatinamente. Pero nunca ha dado muestras de que fuera a aceptar quedarse fuera. Tenía muy claro que el partido le comunicaría, antes o después, que no contaban con él para seguir en la candidatura municipal madrileña. E igual de claro era que no estaba dispuesto a aceptarlo sin más. La crisis ha terminado estallando por los cuatro costados. Y, además de internar acabar con la distorsión interna que, en el fondo, causa un fuerte malestar al líder del partido, detrás de toda ella hay una batalla política determinante : la de Madrid en 2027.Vox lleva muchos meses enseñándole la puerta de salida a Ortega Smith. Sobre él pesan reproches del mal funcionamiento orgánico de la formación en su etapa como número dos, —«No se preocupaba del partido», resumen algunos dirigentes—. También sobre la imposibilidad de seguir compatibilizando la tarea de diputado nacional con el liderazgo en la capital madrileña. Y otras tantas cosas que han causado un fuerte malestar como su cercanía a Iván Espinosa de los Monteros tras dejar la política.Pero a la «solución» que la dirección llevaba tiempo buscando —y que ha terminado con su expulsión temporal del partido y la orden de que deje de ejercer de portavoz en el Ayuntamiento de Madrid— se suma en realidad el plan que Vox quiere empezar a desarrollar de cara a las elecciones municipales y autonómicas del próximo año. El partido de Abascal considera que la continuidad de Ortega Smith impide al grupo municipal un correcto funcionamiento —y eso que solo tiene cinco concejales— y, sobre todo, no permite empezar ya una hoja de ruta mirando a la batalla con el PP de José Luis Martínez-Almeida . Y, en consecuencia, de Isabel Díaz Ayuso .Noticia relacionada general No No Sobre inmigrantes y lengua Ayuso llevará a los tribunales el plan «xenófobo» de Sánchez Mariano CallejaEn octubre de 2024 el partido ya vivió una crisis similar en la Asamblea de Madrid. Rocío Monasterio, otra de las dirigentes más veteranas del partido y mujer de Espinosa de los Monteros —que ya había dimitido— llevaba meses con un pie fuera. Pero fue en ese momento cuando se confirmó su salida y fue sustituida por la diputada Isabel Pérez Moñino , que desde entonces se encarga de la portavocía autonómica y ‘marca’ a Ayuso en las sesiones de control. A nivel orgánico se mantiene José Antonio Fúster, portavoz nacional.La intención de Vox era, a partir de estos cambios, iniciar una nueva página en su oposición a la presidenta madrileña, un fenómeno político con el que los de Abascal todavía no han podido y que viven con cierta frustración. La mayoría absoluta de 2023 confirmó lo que ya sabían: que muchos de sus votantes nacionales prefieren a la candidata del PP para la comunidad. Hasta el momento todos los dirigentes consultados ven a Moñino consolidada, aunque también hay otro nombre que suena con fuerza en el partido: el de Carlos Hernández Quero , que precisamente sustituyó a Ortega Smith como portavoz adjunto en el Congreso después de que fuera apartado, y que encarna con claridad el actual discurso económico y social de Vox que está haciendo mucho daño también a las formaciones de la izquierda. A Quero muchos en el partido le ven con posibilidades de ocupar más responsabilidad y Madrid, dicen, es claramente una vía.Abascal aspira a romper la hegemonía del PP madrileño. Junto a Isabel Pérez Moñino suena con fuerza el nombre de Carlos H. QueroEl éxito de Ayuso en 2023 se explica también por su penetración en el cinturón rojo de la comunidad autónoma, en municipios del sur que tradicionalmente han votado a la izquierda y que en esa ocasión dieron su apoyo a la dirigente popular. Vox ha incrementado mucho su presencia en estos municipios, y Moniño y Quero han protagonizado varios actos en tándem abordando la que se presenta como la mayor preocupación entre la ciudadanía, según todas las encuestas: el acceso a la vivienda. En una entrevista con ABC , el diputado madrileño cargó duramente contra las políticas del Gobierno de Ayuso y sugirió que se debía atajar la compra de vivienda por parte de fortunas extranjeras. El discurso sobre la seguridad en los barrios , los cambios que ha introducido la población inmigrante y el impacto que esta tiene en las costumbres de las familias y en sus propias rutinas se ha ido consolidando también en las posiciones políticas de Vox.En el PP madrileño asumen que el partido de Abascal está creciendo en todas las autonomías —a la vista están Extremadura y Aragón— y algunos dirigentes consideran que será difícil frenar ese impulso en Madrid a pesar de la hegemonía demostrada por Ayuso . La presidenta cumplirá en 2027, cuando hay elecciones, ocho años en la Puerta del Sol. Un periodo político convulso, con la aparición de distintos actores políticos —algunos, con los que gobernó, ya no existen— y en el que consiguió llevar al PP de nuevo a la mayoría absoluta. La cuestión es si la mantendrá. Estos últimos días Ayuso ha vivido una intensa crisis interna a cuenta de la salida en bloque de su consejero de Educación, Emilio Viciana; parte de su equipo en la consejería, tres diputados de la Asamblea y, sobre todo, el fin de un asesor áulico, desconocido para la inmensa mayoría, pero que tenía mucha ascendencia sobre la presidenta desde antes de llegar a Sol: Antonio Castillo Algarra, director artístico en el Ballet Español de la Comunidad de Madrid. En la sombra era mucho más.Una crisis que para algunos dirigentes acredita también el desgaste inevitable de estar mucho tiempo en un Gobierno autonómico. Hasta el momento no hay un solo sondeo que cuestione la fuerza que mantendría Ayuso en unas nuevas elecciones. Y a nivel nacional —también en otros territorios— la madrileña sigue siendo considerada como uno de los principales activos electorales. También de freno a Vox .En el Ayuntamiento de Madrid, José Luis Martínez-Almeida también gobierna con mayoría absoluta y dejó a Vox como un grupo minoritario de cinco escaños. El cambio de candidatura en el partido de Abascal abre un escenario desconocido. El alcalde madrileño, que ha dado un cambio a su vida personal en esta legislatura, no ha dudado en reconocer en entrevistas públicas que cree que la política es una etapa, no para siempre, e incluso a la hora de abordar si se volverá a presentar, en alguna ocasión ha dicho que prefería no anticipar debates. En el PP dan por seguro que seguirá como candidato el próximo año. Pero en Vox también se ven fuertes como para dar un vuelco en el gran motor electoral de la derecha. Había pocas dudas de que la situación de Javier Ortega Smith cada vez era más insostenible dentro de Vox. También de que el diputado en el Congreso, concejal en el Ayuntamiento de Madrid y durante tantos años amigo íntimo de Santiago Abascal, no se iría sin más, sin hacer ruido o acatando las decisiones sobre su futuro sin rechistar. Eso nunca fue una posibilidad. El partido, absolutamente vertical en el funcionamiento interno, también lo tuvo a él como secretario general. Formó parte de esa jerarquía, en los escalones más altos durante mucho tiempo, y después le fueron apartando paulatinamente. Pero nunca ha dado muestras de que fuera a aceptar quedarse fuera. Tenía muy claro que el partido le comunicaría, antes o después, que no contaban con él para seguir en la candidatura municipal madrileña. E igual de claro era que no estaba dispuesto a aceptarlo sin más. La crisis ha terminado estallando por los cuatro costados. Y, además de internar acabar con la distorsión interna que, en el fondo, causa un fuerte malestar al líder del partido, detrás de toda ella hay una batalla política determinante : la de Madrid en 2027.Vox lleva muchos meses enseñándole la puerta de salida a Ortega Smith. Sobre él pesan reproches del mal funcionamiento orgánico de la formación en su etapa como número dos, —«No se preocupaba del partido», resumen algunos dirigentes—. También sobre la imposibilidad de seguir compatibilizando la tarea de diputado nacional con el liderazgo en la capital madrileña. Y otras tantas cosas que han causado un fuerte malestar como su cercanía a Iván Espinosa de los Monteros tras dejar la política.Pero a la «solución» que la dirección llevaba tiempo buscando —y que ha terminado con su expulsión temporal del partido y la orden de que deje de ejercer de portavoz en el Ayuntamiento de Madrid— se suma en realidad el plan que Vox quiere empezar a desarrollar de cara a las elecciones municipales y autonómicas del próximo año. El partido de Abascal considera que la continuidad de Ortega Smith impide al grupo municipal un correcto funcionamiento —y eso que solo tiene cinco concejales— y, sobre todo, no permite empezar ya una hoja de ruta mirando a la batalla con el PP de José Luis Martínez-Almeida . Y, en consecuencia, de Isabel Díaz Ayuso .Noticia relacionada general No No Sobre inmigrantes y lengua Ayuso llevará a los tribunales el plan «xenófobo» de Sánchez Mariano CallejaEn octubre de 2024 el partido ya vivió una crisis similar en la Asamblea de Madrid. Rocío Monasterio, otra de las dirigentes más veteranas del partido y mujer de Espinosa de los Monteros —que ya había dimitido— llevaba meses con un pie fuera. Pero fue en ese momento cuando se confirmó su salida y fue sustituida por la diputada Isabel Pérez Moñino , que desde entonces se encarga de la portavocía autonómica y ‘marca’ a Ayuso en las sesiones de control. A nivel orgánico se mantiene José Antonio Fúster, portavoz nacional.La intención de Vox era, a partir de estos cambios, iniciar una nueva página en su oposición a la presidenta madrileña, un fenómeno político con el que los de Abascal todavía no han podido y que viven con cierta frustración. La mayoría absoluta de 2023 confirmó lo que ya sabían: que muchos de sus votantes nacionales prefieren a la candidata del PP para la comunidad. Hasta el momento todos los dirigentes consultados ven a Moñino consolidada, aunque también hay otro nombre que suena con fuerza en el partido: el de Carlos Hernández Quero , que precisamente sustituyó a Ortega Smith como portavoz adjunto en el Congreso después de que fuera apartado, y que encarna con claridad el actual discurso económico y social de Vox que está haciendo mucho daño también a las formaciones de la izquierda. A Quero muchos en el partido le ven con posibilidades de ocupar más responsabilidad y Madrid, dicen, es claramente una vía.Abascal aspira a romper la hegemonía del PP madrileño. Junto a Isabel Pérez Moñino suena con fuerza el nombre de Carlos H. QueroEl éxito de Ayuso en 2023 se explica también por su penetración en el cinturón rojo de la comunidad autónoma, en municipios del sur que tradicionalmente han votado a la izquierda y que en esa ocasión dieron su apoyo a la dirigente popular. Vox ha incrementado mucho su presencia en estos municipios, y Moniño y Quero han protagonizado varios actos en tándem abordando la que se presenta como la mayor preocupación entre la ciudadanía, según todas las encuestas: el acceso a la vivienda. En una entrevista con ABC , el diputado madrileño cargó duramente contra las políticas del Gobierno de Ayuso y sugirió que se debía atajar la compra de vivienda por parte de fortunas extranjeras. El discurso sobre la seguridad en los barrios , los cambios que ha introducido la población inmigrante y el impacto que esta tiene en las costumbres de las familias y en sus propias rutinas se ha ido consolidando también en las posiciones políticas de Vox.En el PP madrileño asumen que el partido de Abascal está creciendo en todas las autonomías —a la vista están Extremadura y Aragón— y algunos dirigentes consideran que será difícil frenar ese impulso en Madrid a pesar de la hegemonía demostrada por Ayuso . La presidenta cumplirá en 2027, cuando hay elecciones, ocho años en la Puerta del Sol. Un periodo político convulso, con la aparición de distintos actores políticos —algunos, con los que gobernó, ya no existen— y en el que consiguió llevar al PP de nuevo a la mayoría absoluta. La cuestión es si la mantendrá. Estos últimos días Ayuso ha vivido una intensa crisis interna a cuenta de la salida en bloque de su consejero de Educación, Emilio Viciana; parte de su equipo en la consejería, tres diputados de la Asamblea y, sobre todo, el fin de un asesor áulico, desconocido para la inmensa mayoría, pero que tenía mucha ascendencia sobre la presidenta desde antes de llegar a Sol: Antonio Castillo Algarra, director artístico en el Ballet Español de la Comunidad de Madrid. En la sombra era mucho más.Una crisis que para algunos dirigentes acredita también el desgaste inevitable de estar mucho tiempo en un Gobierno autonómico. Hasta el momento no hay un solo sondeo que cuestione la fuerza que mantendría Ayuso en unas nuevas elecciones. Y a nivel nacional —también en otros territorios— la madrileña sigue siendo considerada como uno de los principales activos electorales. También de freno a Vox .En el Ayuntamiento de Madrid, José Luis Martínez-Almeida también gobierna con mayoría absoluta y dejó a Vox como un grupo minoritario de cinco escaños. El cambio de candidatura en el partido de Abascal abre un escenario desconocido. El alcalde madrileño, que ha dado un cambio a su vida personal en esta legislatura, no ha dudado en reconocer en entrevistas públicas que cree que la política es una etapa, no para siempre, e incluso a la hora de abordar si se volverá a presentar, en alguna ocasión ha dicho que prefería no anticipar debates. En el PP dan por seguro que seguirá como candidato el próximo año. Pero en Vox también se ven fuertes como para dar un vuelco en el gran motor electoral de la derecha.
Había pocas dudas de que la situación de Javier Ortega Smith cada vez era más insostenible dentro de Vox. También de que el diputado en el Congreso, concejal en el Ayuntamiento de Madrid y durante tantos años amigo íntimo de Santiago Abascal, no se … iría sin más, sin hacer ruido o acatando las decisiones sobre su futuro sin rechistar. Eso nunca fue una posibilidad. El partido, absolutamente vertical en el funcionamiento interno, también lo tuvo a él como secretario general. Formó parte de esa jerarquía, en los escalones más altos durante mucho tiempo, y después le fueron apartando paulatinamente. Pero nunca ha dado muestras de que fuera a aceptar quedarse fuera. Tenía muy claro que el partido le comunicaría, antes o después, que no contaban con él para seguir en la candidatura municipal madrileña. E igual de claro era que no estaba dispuesto a aceptarlo sin más. La crisis ha terminado estallando por los cuatro costados. Y, además de internar acabar con la distorsión interna que, en el fondo, causa un fuerte malestar al líder del partido, detrás de toda ella hay una batalla política determinante: la de Madrid en 2027.
Vox lleva muchos meses enseñándole la puerta de salida a Ortega Smith. Sobre él pesan reproches del mal funcionamiento orgánico de la formación en su etapa como número dos, —«No se preocupaba del partido», resumen algunos dirigentes—. También sobre la imposibilidad de seguir compatibilizando la tarea de diputado nacional con el liderazgo en la capital madrileña. Y otras tantas cosas que han causado un fuerte malestar como su cercanía a Iván Espinosa de los Monteros tras dejar la política.
Pero a la «solución» que la dirección llevaba tiempo buscando —y que ha terminado con su expulsión temporal del partido y la orden de que deje de ejercer de portavoz en el Ayuntamiento de Madrid— se suma en realidad el plan que Vox quiere empezar a desarrollar de cara a las elecciones municipales y autonómicas del próximo año. El partido de Abascal considera que la continuidad de Ortega Smith impide al grupo municipal un correcto funcionamiento —y eso que solo tiene cinco concejales— y, sobre todo, no permite empezar ya una hoja de ruta mirando a la batalla con el PP de José Luis Martínez-Almeida. Y, en consecuencia, de Isabel Díaz Ayuso.
Noticia relacionada
-
Sobre inmigrantes y lengua
Mariano Calleja
En octubre de 2024 el partido ya vivió una crisis similar en la Asamblea de Madrid. Rocío Monasterio, otra de las dirigentes más veteranas del partido y mujer de Espinosa de los Monteros —que ya había dimitido— llevaba meses con un pie fuera. Pero fue en ese momento cuando se confirmó su salida y fue sustituida por la diputada Isabel Pérez Moñino, que desde entonces se encarga de la portavocía autonómica y ‘marca’ a Ayuso en las sesiones de control. A nivel orgánico se mantiene José Antonio Fúster, portavoz nacional.
La intención de Vox era, a partir de estos cambios, iniciar una nueva página en su oposición a la presidenta madrileña, un fenómeno político con el que los de Abascal todavía no han podido y que viven con cierta frustración. La mayoría absoluta de 2023 confirmó lo que ya sabían: que muchos de sus votantes nacionales prefieren a la candidata del PP para la comunidad.
Hasta el momento todos los dirigentes consultados ven a Moñino consolidada, aunque también hay otro nombre que suena con fuerza en el partido: el de Carlos Hernández Quero, que precisamente sustituyó a Ortega Smith como portavoz adjunto en el Congreso después de que fuera apartado, y que encarna con claridad el actual discurso económico y social de Vox que está haciendo mucho daño también a las formaciones de la izquierda. A Quero muchos en el partido le ven con posibilidades de ocupar más responsabilidad y Madrid, dicen, es claramente una vía.
Abascal aspira a romper la hegemonía del PP madrileño. Junto a Isabel Pérez Moñino suena con fuerza el nombre de Carlos H. Quero
El éxito de Ayuso en 2023 se explica también por su penetración en el cinturón rojo de la comunidad autónoma, en municipios del sur que tradicionalmente han votado a la izquierda y que en esa ocasión dieron su apoyo a la dirigente popular. Vox ha incrementado mucho su presencia en estos municipios, y Moniño y Quero han protagonizado varios actos en tándem abordando la que se presenta como la mayor preocupación entre la ciudadanía, según todas las encuestas: el acceso a la vivienda. En una entrevista con ABC, el diputado madrileño cargó duramente contra las políticas del Gobierno de Ayuso y sugirió que se debía atajar la compra de vivienda por parte de fortunas extranjeras. El discurso sobre la seguridad en los barrios, los cambios que ha introducido la población inmigrante y el impacto que esta tiene en las costumbres de las familias y en sus propias rutinas se ha ido consolidando también en las posiciones políticas de Vox.
En el PP madrileño asumen que el partido de Abascal está creciendo en todas las autonomías —a la vista están Extremadura y Aragón— y algunos dirigentes consideran que será difícil frenar ese impulso en Madrid a pesar de la hegemonía demostrada por Ayuso. La presidenta cumplirá en 2027, cuando hay elecciones, ocho años en la Puerta del Sol. Un periodo político convulso, con la aparición de distintos actores políticos —algunos, con los que gobernó, ya no existen— y en el que consiguió llevar al PP de nuevo a la mayoría absoluta. La cuestión es si la mantendrá.
Estos últimos días Ayuso ha vivido una intensa crisis interna a cuenta de la salida en bloque de su consejero de Educación, Emilio Viciana; parte de su equipo en la consejería, tres diputados de la Asamblea y, sobre todo, el fin de un asesor áulico, desconocido para la inmensa mayoría, pero que tenía mucha ascendencia sobre la presidenta desde antes de llegar a Sol: Antonio Castillo Algarra, director artístico en el Ballet Español de la Comunidad de Madrid. En la sombra era mucho más.
Una crisis que para algunos dirigentes acredita también el desgaste inevitable de estar mucho tiempo en un Gobierno autonómico. Hasta el momento no hay un solo sondeo que cuestione la fuerza que mantendría Ayuso en unas nuevas elecciones. Y a nivel nacional —también en otros territorios— la madrileña sigue siendo considerada como uno de los principales activos electorales. También de freno a Vox.
En el Ayuntamiento de Madrid, José Luis Martínez-Almeida también gobierna con mayoría absoluta y dejó a Vox como un grupo minoritario de cinco escaños. El cambio de candidatura en el partido de Abascal abre un escenario desconocido. El alcalde madrileño, que ha dado un cambio a su vida personal en esta legislatura, no ha dudado en reconocer en entrevistas públicas que cree que la política es una etapa, no para siempre, e incluso a la hora de abordar si se volverá a presentar, en alguna ocasión ha dicho que prefería no anticipar debates. En el PP dan por seguro que seguirá como candidato el próximo año. Pero en Vox también se ven fuertes como para dar un vuelco en el gran motor electoral de la derecha.
RSS de noticias de espana

