Juanma Moreno ha convocado las elecciones pero quien empezó la campaña fue el PSOE : lo hizo en octubre, cuando convirtió los problemas del programa de detección precoz de cáncer de mama una bandera política que le funcionó y que avanzó lo que la propia candidata del PSOE a la Presidencia de la Junta, María Jesús Montero, verbalizó la pasada semana: que la sanidad va a estar en el centro del debate previo a la cita con las urnas, que será «referéndum» sobre la gestión del sistema publico se salud. Y este lunes, nada más conocerse la decisión del presidente del Gobierno regional, volvió al argumento y afirmó que a Moreno le movía, además del temor de un repunte del PSOE, a las lagunas de la gestión sanitaria. La también secretaria general del PSOE-A dijo ayer que el 17 de mayo había que apoyarla para «revertir el colapso sanitario, porque Moreno ha destrozado el sistema público».Lo cierto es que Montero se creció durante el otoño: vio cómo el Gobierno andaluz se quedó fuera de juego durante una semana larga cuando estalló la crisis de los cribados del cáncer de mama, que tuvo resonancias nacionales y que sacó a miles de personas a la calle a demandar no solo una solución a los desajustes en la comunicación de los diagnósticos oncológicos dudosos, también para reclamar una sanidad pública de más calidad y más atenta a las necesidades de los pacientes.Moreno y los suyos reaccionaron a destiempo pero lo hicieron bien, con firmeza. Pidieron disculpas, apartaron a la consejera de Salud, que llevaba poco más de un año en el puesto; pusieron al frente del departamento al veterano entre los veteranos, Antonio Sanz, hombre de confianza del presidente; y avanzaron una renovación integral del Servicio Andaluz de Salud (SAS).Noticia relacionada general No No María Jesús Montero convierte el 8M del PSOE en un mitin: «No a la guerra. Y sanidad pública» Rafael AguilarEl PSOE andaluz, con todo, había encontrado el punto débil de la gestión del PP en San Telmo, se había cobrado la pieza de la consejera y apuntaba a seguir explotando la supuesta debilidad del sistema sanitario público. Para ello contaba con el aliado de la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama (Amama) de Sevilla, que denunció miles de negligencias y, en la Fiscalía, «el borrado» de historiales médicos oncológicos.La pesadilla que vivió el Ejecutivo autonómico se calmó a finales de 2025, cuando la propia Amama , premiada por el PSOE con el Clara Campoamor el pasado 8 de marzo, reconoció que no tenía registros de casos sospechosos de diagnósticos erróneos y se negó a facilitarle información al SAS. En ésas, la Fiscalía archivó la citada denuncia y achacó los problemas con los expedientes médicos a fallos puntuales del sistema, no a una intención de ocultar información alguna.Montero empezaba a desinflarse, a perder empuje. En ésas, el juzgado archivó las querellas del PSOE y de Podemos por los contratos de emergencia del SAS durante la pandemia, en los que los socialistas veían una clara muestra de que el PP estaba ahondando en la privatización.Juanma Moreno se rearmó, y su reacción rápida y empática, humana al tiempo que efectiva, a la tragedia de los trenes de Adamuz del 18 de enero terminó por dejar a la vicepresidenta primera del Gobierno en una posición de debilidad de cara a una contienda electoral. Ya era ella, y no él, quien estaba descolocada, tanto que en el funeral religioso de Huelva que presidieron los Reyes y al que no acudió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entró por la puerta de atrás y, cuando llegó el momento de consolar a las víctimas su papel como principal representante del Ejecutivo central fue muy distante, el propio de una persona que se siente incómoda, fuera de sitio.El bulo del copagoEl último arreón de Montero ha sido lanzar el bulo de que el PP quiere incorporar el copago sanitario. La también secretaria general de los socialistas de la región realizó estas declaraciones en un encuentro informativo organizado por el RTVE y la agencia EFE hace una semana, pero no aclaró qué datos concretos tiene sobre esos supuestos planes de Juanma Moreno.Es más, la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias ha negado en redondo que su intención sea que los ciudadanos tengan que pagar de su bolsillo de un modo directo por determinados servicios sanitarios, que es en lo que consiste el copago.Pero Montero insistió en ello. «Juanma Moreno ha anunciado que va a hacer una remodelación profunda del sistema sanitario», y en ella entraría el copago según la vicepresidenta. La realidad es que ni Moreno ni su consejero de Sanidad, Antonio Sanz, han hecho referencia alguna a ese sistema de financiación de la actividad asistencial o quirúrgica. Ambos sí han expresado en los últimos meses que quieren cambiar el modo de proceder del Servicio Andaluz de Salud (SAS) porque consideran que se trata de un ente que responde a una estructura desfasada, impropia del siglo XXI y diseñado para que la información no fluya de un modo eficaz, como quedó demostrado con los errores en la comunicación de los resultados del programa de detección precoz del cáncer de mama.Juanma Moreno sigue firme en su empeño de reformular el SAS: «Quien no quiera que lo haga que no me vote»El propio presidente del Gobierno andaluz verbalizó sus planes en la entrevista concedida a este periódico con motivo del último 28 de febrero : «El que no quiera que cambie el modelo organizativo del SAS , que no me vote», declaró. Es más, Moreno y Sanz han anunciado la creación de un comité de expertos para repensar el modelo sanitario andaluz y que aún tiene que definirse.Y el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía ha acusado a la vicepresidenta primera del Gobierno de «hacer campaña a través de la mentira: pasará a la historia como la líder de la mentira». «Ya hay que estar desesperado para utilizar la mentira como constante arma política», ha insistido el consejero de Sanidad, que ha negado en redondo que el copago esté encima de la mesa.Se da la circunstancia de que fue justamente María Jesús Montero quien institucionalizó los conciertos sanitarios en Andalucía -que no son copagos pero es la fórmula más parecida a ellos que está vigente en la región- cuando era consejera de Salud (entre 2004 y 2013). Sólo en el año 2012, la también ministra de Hacienda firmó hasta siete conciertos sanitarios por un montante de 485 millones de euros con clínicas privadas. De hecho, fue el Gobierno socialista de la Junta quien ideó el actual modelo de derivaciones de determinadas operaciones a clínicas privadas que ha seguido utilizando el PP para desatascar las listas de espera.Las externalizaciones del PSOEAhora, los conciertos sanitarios en Andalucía suponen el 3,23 por ciento en relación al presupuesto global del Servicio Andaluz de Salud (SAS): este porcentaje es el menor desde 2015 a excepción del que quedó fijado en 2024, que fue del 2,85. Los años en los que la Consejería de Salud tiró más de las externalizaciones fue en los últimos de Susana Díaz como presidenta. Así, la Administración autonómica anotó el récord en 2017, cuando el porcentaje de conciertos fue del 4,5 por ciento en comparación con el presupuesto sanitario total. La media de este valor en el tiempo que Juanma Moreno lleva al frente de la Administración autonómica es del 3,6 anual.Hay que destacar también que Andalucía gasta en conciertos sanitarios menos que las cuatro comunidades en las que gobierna el PSOE: el porcentaje que se invierte en conciertos en Asturias (6,02%), Navarra (6,49%), Castilla-La Mancha (4,98%) y Cataluña (21,96%). Juanma Moreno ha convocado las elecciones pero quien empezó la campaña fue el PSOE : lo hizo en octubre, cuando convirtió los problemas del programa de detección precoz de cáncer de mama una bandera política que le funcionó y que avanzó lo que la propia candidata del PSOE a la Presidencia de la Junta, María Jesús Montero, verbalizó la pasada semana: que la sanidad va a estar en el centro del debate previo a la cita con las urnas, que será «referéndum» sobre la gestión del sistema publico se salud. Y este lunes, nada más conocerse la decisión del presidente del Gobierno regional, volvió al argumento y afirmó que a Moreno le movía, además del temor de un repunte del PSOE, a las lagunas de la gestión sanitaria. La también secretaria general del PSOE-A dijo ayer que el 17 de mayo había que apoyarla para «revertir el colapso sanitario, porque Moreno ha destrozado el sistema público».Lo cierto es que Montero se creció durante el otoño: vio cómo el Gobierno andaluz se quedó fuera de juego durante una semana larga cuando estalló la crisis de los cribados del cáncer de mama, que tuvo resonancias nacionales y que sacó a miles de personas a la calle a demandar no solo una solución a los desajustes en la comunicación de los diagnósticos oncológicos dudosos, también para reclamar una sanidad pública de más calidad y más atenta a las necesidades de los pacientes.Moreno y los suyos reaccionaron a destiempo pero lo hicieron bien, con firmeza. Pidieron disculpas, apartaron a la consejera de Salud, que llevaba poco más de un año en el puesto; pusieron al frente del departamento al veterano entre los veteranos, Antonio Sanz, hombre de confianza del presidente; y avanzaron una renovación integral del Servicio Andaluz de Salud (SAS).Noticia relacionada general No No María Jesús Montero convierte el 8M del PSOE en un mitin: «No a la guerra. Y sanidad pública» Rafael AguilarEl PSOE andaluz, con todo, había encontrado el punto débil de la gestión del PP en San Telmo, se había cobrado la pieza de la consejera y apuntaba a seguir explotando la supuesta debilidad del sistema sanitario público. Para ello contaba con el aliado de la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama (Amama) de Sevilla, que denunció miles de negligencias y, en la Fiscalía, «el borrado» de historiales médicos oncológicos.La pesadilla que vivió el Ejecutivo autonómico se calmó a finales de 2025, cuando la propia Amama , premiada por el PSOE con el Clara Campoamor el pasado 8 de marzo, reconoció que no tenía registros de casos sospechosos de diagnósticos erróneos y se negó a facilitarle información al SAS. En ésas, la Fiscalía archivó la citada denuncia y achacó los problemas con los expedientes médicos a fallos puntuales del sistema, no a una intención de ocultar información alguna.Montero empezaba a desinflarse, a perder empuje. En ésas, el juzgado archivó las querellas del PSOE y de Podemos por los contratos de emergencia del SAS durante la pandemia, en los que los socialistas veían una clara muestra de que el PP estaba ahondando en la privatización.Juanma Moreno se rearmó, y su reacción rápida y empática, humana al tiempo que efectiva, a la tragedia de los trenes de Adamuz del 18 de enero terminó por dejar a la vicepresidenta primera del Gobierno en una posición de debilidad de cara a una contienda electoral. Ya era ella, y no él, quien estaba descolocada, tanto que en el funeral religioso de Huelva que presidieron los Reyes y al que no acudió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entró por la puerta de atrás y, cuando llegó el momento de consolar a las víctimas su papel como principal representante del Ejecutivo central fue muy distante, el propio de una persona que se siente incómoda, fuera de sitio.El bulo del copagoEl último arreón de Montero ha sido lanzar el bulo de que el PP quiere incorporar el copago sanitario. La también secretaria general de los socialistas de la región realizó estas declaraciones en un encuentro informativo organizado por el RTVE y la agencia EFE hace una semana, pero no aclaró qué datos concretos tiene sobre esos supuestos planes de Juanma Moreno.Es más, la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias ha negado en redondo que su intención sea que los ciudadanos tengan que pagar de su bolsillo de un modo directo por determinados servicios sanitarios, que es en lo que consiste el copago.Pero Montero insistió en ello. «Juanma Moreno ha anunciado que va a hacer una remodelación profunda del sistema sanitario», y en ella entraría el copago según la vicepresidenta. La realidad es que ni Moreno ni su consejero de Sanidad, Antonio Sanz, han hecho referencia alguna a ese sistema de financiación de la actividad asistencial o quirúrgica. Ambos sí han expresado en los últimos meses que quieren cambiar el modo de proceder del Servicio Andaluz de Salud (SAS) porque consideran que se trata de un ente que responde a una estructura desfasada, impropia del siglo XXI y diseñado para que la información no fluya de un modo eficaz, como quedó demostrado con los errores en la comunicación de los resultados del programa de detección precoz del cáncer de mama.Juanma Moreno sigue firme en su empeño de reformular el SAS: «Quien no quiera que lo haga que no me vote»El propio presidente del Gobierno andaluz verbalizó sus planes en la entrevista concedida a este periódico con motivo del último 28 de febrero : «El que no quiera que cambie el modelo organizativo del SAS , que no me vote», declaró. Es más, Moreno y Sanz han anunciado la creación de un comité de expertos para repensar el modelo sanitario andaluz y que aún tiene que definirse.Y el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía ha acusado a la vicepresidenta primera del Gobierno de «hacer campaña a través de la mentira: pasará a la historia como la líder de la mentira». «Ya hay que estar desesperado para utilizar la mentira como constante arma política», ha insistido el consejero de Sanidad, que ha negado en redondo que el copago esté encima de la mesa.Se da la circunstancia de que fue justamente María Jesús Montero quien institucionalizó los conciertos sanitarios en Andalucía -que no son copagos pero es la fórmula más parecida a ellos que está vigente en la región- cuando era consejera de Salud (entre 2004 y 2013). Sólo en el año 2012, la también ministra de Hacienda firmó hasta siete conciertos sanitarios por un montante de 485 millones de euros con clínicas privadas. De hecho, fue el Gobierno socialista de la Junta quien ideó el actual modelo de derivaciones de determinadas operaciones a clínicas privadas que ha seguido utilizando el PP para desatascar las listas de espera.Las externalizaciones del PSOEAhora, los conciertos sanitarios en Andalucía suponen el 3,23 por ciento en relación al presupuesto global del Servicio Andaluz de Salud (SAS): este porcentaje es el menor desde 2015 a excepción del que quedó fijado en 2024, que fue del 2,85. Los años en los que la Consejería de Salud tiró más de las externalizaciones fue en los últimos de Susana Díaz como presidenta. Así, la Administración autonómica anotó el récord en 2017, cuando el porcentaje de conciertos fue del 4,5 por ciento en comparación con el presupuesto sanitario total. La media de este valor en el tiempo que Juanma Moreno lleva al frente de la Administración autonómica es del 3,6 anual.Hay que destacar también que Andalucía gasta en conciertos sanitarios menos que las cuatro comunidades en las que gobierna el PSOE: el porcentaje que se invierte en conciertos en Asturias (6,02%), Navarra (6,49%), Castilla-La Mancha (4,98%) y Cataluña (21,96%).
Juanma Moreno ha convocado las elecciones pero quien empezó la campaña fue el PSOE: lo hizo en octubre, cuando convirtió los problemas del programa de detección precoz de cáncer de mama una bandera política que le funcionó y que avanzó lo que la … propia candidata del PSOE a la Presidencia de la Junta, María Jesús Montero, verbalizó la pasada semana: que la sanidad va a estar en el centro del debate previo a la cita con las urnas, que será «referéndum» sobre la gestión del sistema publico se salud. Y este lunes, nada más conocerse la decisión del presidente del Gobierno regional, volvió al argumento y afirmó que a Moreno le movía, además del temor de un repunte del PSOE, a las lagunas de la gestión sanitaria. La también secretaria general del PSOE-A dijo ayer que el 17 de mayo había que apoyarla para «revertir el colapso sanitario, porque Moreno ha destrozado el sistema público».
Lo cierto es que Montero se creció durante el otoño: vio cómo el Gobierno andaluz se quedó fuera de juego durante una semana larga cuando estalló la crisis de los cribados del cáncer de mama, que tuvo resonancias nacionales y que sacó a miles de personas a la calle a demandar no solo una solución a los desajustes en la comunicación de los diagnósticos oncológicos dudosos, también para reclamar una sanidad pública de más calidad y más atenta a las necesidades de los pacientes.
Moreno y los suyos reaccionaron a destiempo pero lo hicieron bien, con firmeza. Pidieron disculpas, apartaron a la consejera de Salud, que llevaba poco más de un año en el puesto; pusieron al frente del departamento al veterano entre los veteranos, Antonio Sanz, hombre de confianza del presidente; y avanzaron una renovación integral del Servicio Andaluz de Salud (SAS).
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El PSOE andaluz, con todo, había encontrado el punto débil de la gestión del PP en San Telmo, se había cobrado la pieza de la consejera y apuntaba a seguir explotando la supuesta debilidad del sistema sanitario público. Para ello contaba con el aliado de la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama (Amama) de Sevilla, que denunció miles de negligencias y, en la Fiscalía, «el borrado» de historiales médicos oncológicos.
La pesadilla que vivió el Ejecutivo autonómico se calmó a finales de 2025, cuando la propia Amama, premiada por el PSOE con el Clara Campoamor el pasado 8 de marzo, reconoció que no tenía registros de casos sospechosos de diagnósticos erróneos y se negó a facilitarle información al SAS. En ésas, la Fiscalía archivó la citada denuncia y achacó los problemas con los expedientes médicos a fallos puntuales del sistema, no a una intención de ocultar información alguna.
Montero empezaba a desinflarse, a perder empuje. En ésas, el juzgado archivó las querellas del PSOE y de Podemos por los contratos de emergencia del SAS durante la pandemia, en los que los socialistas veían una clara muestra de que el PP estaba ahondando en la privatización.
Juanma Moreno se rearmó, y su reacción rápida y empática, humana al tiempo que efectiva, a la tragedia de los trenes de Adamuz del 18 de enero terminó por dejar a la vicepresidenta primera del Gobierno en una posición de debilidad de cara a una contienda electoral. Ya era ella, y no él, quien estaba descolocada, tanto que en el funeral religioso de Huelva que presidieron los Reyes y al que no acudió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entró por la puerta de atrás y, cuando llegó el momento de consolar a las víctimas su papel como principal representante del Ejecutivo central fue muy distante, el propio de una persona que se siente incómoda, fuera de sitio.
El bulo del copago
El último arreón de Montero ha sido lanzar el bulo de que el PP quiere incorporar el copago sanitario. La también secretaria general de los socialistas de la región realizó estas declaraciones en un encuentro informativo organizado por el RTVE y la agencia EFE hace una semana, pero no aclaró qué datos concretos tiene sobre esos supuestos planes de Juanma Moreno.
Es más, la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias ha negado en redondo que su intención sea que los ciudadanos tengan que pagar de su bolsillo de un modo directo por determinados servicios sanitarios, que es en lo que consiste el copago.
Pero Montero insistió en ello. «Juanma Moreno ha anunciado que va a hacer una remodelación profunda del sistema sanitario», y en ella entraría el copago según la vicepresidenta. La realidad es que ni Moreno ni su consejero de Sanidad, Antonio Sanz, han hecho referencia alguna a ese sistema de financiación de la actividad asistencial o quirúrgica. Ambos sí han expresado en los últimos meses que quieren cambiar el modo de proceder del Servicio Andaluz de Salud (SAS) porque consideran que se trata de un ente que responde a una estructura desfasada, impropia del siglo XXI y diseñado para que la información no fluya de un modo eficaz, como quedó demostrado con los errores en la comunicación de los resultados del programa de detección precoz del cáncer de mama.
Juanma Moreno sigue firme en su empeño de reformular el SAS: «Quien no quiera que lo haga que no me vote»
El propio presidente del Gobierno andaluz verbalizó sus planes en la entrevista concedida a este periódico con motivo del último 28 de febrero: «El que no quiera que cambie el modelo organizativo del SAS, que no me vote», declaró. Es más, Moreno y Sanz han anunciado la creación de un comité de expertos para repensar el modelo sanitario andaluz y que aún tiene que definirse.
Y el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía ha acusado a la vicepresidenta primera del Gobierno de «hacer campaña a través de la mentira: pasará a la historia como la líder de la mentira». «Ya hay que estar desesperado para utilizar la mentira como constante arma política», ha insistido el consejero de Sanidad, que ha negado en redondo que el copago esté encima de la mesa.
Se da la circunstancia de que fue justamente María Jesús Montero quien institucionalizó los conciertos sanitarios en Andalucía -que no son copagos pero es la fórmula más parecida a ellos que está vigente en la región- cuando era consejera de Salud (entre 2004 y 2013). Sólo en el año 2012, la también ministra de Hacienda firmó hasta siete conciertos sanitarios por un montante de 485 millones de euros con clínicas privadas. De hecho, fue el Gobierno socialista de la Junta quien ideó el actual modelo de derivaciones de determinadas operaciones a clínicas privadas que ha seguido utilizando el PP para desatascar las listas de espera.
Las externalizaciones del PSOE
Ahora, los conciertos sanitarios en Andalucía suponen el 3,23 por ciento en relación al presupuesto global del Servicio Andaluz de Salud (SAS): este porcentaje es el menor desde 2015 a excepción del que quedó fijado en 2024, que fue del 2,85. Los años en los que la Consejería de Salud tiró más de las externalizaciones fue en los últimos de Susana Díaz como presidenta. Así, la Administración autonómica anotó el récord en 2017, cuando el porcentaje de conciertos fue del 4,5 por ciento en comparación con el presupuesto sanitario total. La media de este valor en el tiempo que Juanma Moreno lleva al frente de la Administración autonómica es del 3,6 anual.
Hay que destacar también que Andalucía gasta en conciertos sanitarios menos que las cuatro comunidades en las que gobierna el PSOE: el porcentaje que se invierte en conciertos en Asturias (6,02%), Navarra (6,49%), Castilla-La Mancha (4,98%) y Cataluña (21,96%).
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