En Móstoles no hay agente que no conozca al delincuente que protagoniza esta rocambolesca historia. A punto de cumplir los 50 años, este individuo, que atesora en su historial 76 antecedentes (por malos tratos y robos con violencia, entre otros delitos), está desatado. Y prueba de ello son las cinco detenciones que acumula en en apenas un mes, la última el pasado 2 de septiembre tras cometer un robo surrealista, aunque no por ello menos peligroso. Sustraer un camión a dos trabajadores en pleno reparto, pedir un rescate de 1.000 euros para devolverlo y acabar volcándolo en una rotonda al ser sorprendido por la Policía. Pero mejor vayamos por partes.La sucesión de hechos arranca en la calle Nueva York de la citada localidad, cuando los dos transportistas están descargando bebidas en uno de los bares de la zona. El maleante, que en ese momento está acompañado de otro varón, aprovecha que han dejado el vehículo abierto para sustraer del interior un teléfono móvil, sin que este primer hurto vaya a calmar su sed de saqueo. Los empleados, quien sabe si por las prisas, continúan su ruta sin denunciar la desaparición del terminal hasta parar en otro establecimiento en la calle Camino de Humanes, donde empiezan a bajar las cajas anotadas en el albarán. Ninguno de los dos sabe que la cercanía entre puntos ha motivado que el codicioso ladrón también se desplace hasta allí sin ser detectado. Como es habitual, la celeridad del porte provoca que se dejen las llaves del camión puestas, lo que aprovecha el ratero para subirse de nuevo a la cabina y acelerar sin mirar atrás. Nada más percatarse de lo ocurrido, los afectados avisan a la Policía e informan de lo sucedido a la jefa y dueña del vehículo, quien, para intentar recuperarlo a la mayor brevedad posible cuelga una publicación de ayuda en redes sociales. Sin salir de su asombro, la mujer recibe una llamada de un hombre que le pide 1.000 euros a cambio del camión. Al comentarle que no tiene tanto dinero en efectivo, el ‘secuestrador’ rebaja la cifra a 500 euros y amenaza con hacer daño a la familia de la interpelada.En paralelo, la difusión de la matrícula y las características del vehículo entre los radiopatrullas resulta efectiva cuando lo ven circulando por una de las vías principales de Móstoles. Pero al darle el alto, el malhechor emprende una peligrosa huida en la que a punto está de atropellar a uno de los agentes desplegados. Por si fuera poco, durante la persecución pone en grave riesgo a otros conductores y viandantes, hasta que en una rotonda de la avenida de Portugal opta por dar dos vueltas a toda velocidad y termina volcando. Los propios uniformados son los que tienen que excarcelar al sujeto, que había quedado atrapado en la cabina, y proceder a su arresto. Mientras permanece bajo custodia en el hospital, donde se recupera de las heridas sufridas, está acusado de robo/hurto uso de vehículo, extorsión, atentado a agente de la autoridad y un delito contra la seguridad vial. En Móstoles no hay agente que no conozca al delincuente que protagoniza esta rocambolesca historia. A punto de cumplir los 50 años, este individuo, que atesora en su historial 76 antecedentes (por malos tratos y robos con violencia, entre otros delitos), está desatado. Y prueba de ello son las cinco detenciones que acumula en en apenas un mes, la última el pasado 2 de septiembre tras cometer un robo surrealista, aunque no por ello menos peligroso. Sustraer un camión a dos trabajadores en pleno reparto, pedir un rescate de 1.000 euros para devolverlo y acabar volcándolo en una rotonda al ser sorprendido por la Policía. Pero mejor vayamos por partes.La sucesión de hechos arranca en la calle Nueva York de la citada localidad, cuando los dos transportistas están descargando bebidas en uno de los bares de la zona. El maleante, que en ese momento está acompañado de otro varón, aprovecha que han dejado el vehículo abierto para sustraer del interior un teléfono móvil, sin que este primer hurto vaya a calmar su sed de saqueo. Los empleados, quien sabe si por las prisas, continúan su ruta sin denunciar la desaparición del terminal hasta parar en otro establecimiento en la calle Camino de Humanes, donde empiezan a bajar las cajas anotadas en el albarán. Ninguno de los dos sabe que la cercanía entre puntos ha motivado que el codicioso ladrón también se desplace hasta allí sin ser detectado. Como es habitual, la celeridad del porte provoca que se dejen las llaves del camión puestas, lo que aprovecha el ratero para subirse de nuevo a la cabina y acelerar sin mirar atrás. Nada más percatarse de lo ocurrido, los afectados avisan a la Policía e informan de lo sucedido a la jefa y dueña del vehículo, quien, para intentar recuperarlo a la mayor brevedad posible cuelga una publicación de ayuda en redes sociales. Sin salir de su asombro, la mujer recibe una llamada de un hombre que le pide 1.000 euros a cambio del camión. Al comentarle que no tiene tanto dinero en efectivo, el ‘secuestrador’ rebaja la cifra a 500 euros y amenaza con hacer daño a la familia de la interpelada.En paralelo, la difusión de la matrícula y las características del vehículo entre los radiopatrullas resulta efectiva cuando lo ven circulando por una de las vías principales de Móstoles. Pero al darle el alto, el malhechor emprende una peligrosa huida en la que a punto está de atropellar a uno de los agentes desplegados. Por si fuera poco, durante la persecución pone en grave riesgo a otros conductores y viandantes, hasta que en una rotonda de la avenida de Portugal opta por dar dos vueltas a toda velocidad y termina volcando. Los propios uniformados son los que tienen que excarcelar al sujeto, que había quedado atrapado en la cabina, y proceder a su arresto. Mientras permanece bajo custodia en el hospital, donde se recupera de las heridas sufridas, está acusado de robo/hurto uso de vehículo, extorsión, atentado a agente de la autoridad y un delito contra la seguridad vial.
En Móstoles no hay agente que no conozca al delincuente que protagoniza esta rocambolesca historia. A punto de cumplir los 50 años, este individuo, que atesora en su historial 76 antecedentes (por malos tratos y robos con violencia, entre otros delitos), está desatado. Y prueba … de ello son las cinco detenciones que acumula en en apenas un mes, la última el pasado 2 de septiembre tras cometer un robo surrealista, aunque no por ello menos peligroso. Sustraer un camión a dos trabajadores en pleno reparto, pedir un rescate de 1.000 euros para devolverlo y acabar volcándolo en una rotonda al ser sorprendido por la Policía. Pero mejor vayamos por partes.
La sucesión de hechos arranca en la calle Nueva York de la citada localidad, cuando los dos transportistas están descargando bebidas en uno de los bares de la zona. El maleante, que en ese momento está acompañado de otro varón, aprovecha que han dejado el vehículo abierto para sustraer del interior un teléfono móvil, sin que este primer hurto vaya a calmar su sed de saqueo. Los empleados, quien sabe si por las prisas, continúan su ruta sin denunciar la desaparición del terminal hasta parar en otro establecimiento en la calle Camino de Humanes, donde empiezan a bajar las cajas anotadas en el albarán. Ninguno de los dos sabe que la cercanía entre puntos ha motivado que el codicioso ladrón también se desplace hasta allí sin ser detectado.
Como es habitual, la celeridad del porte provoca que se dejen las llaves del camión puestas, lo que aprovecha el ratero para subirse de nuevo a la cabina y acelerar sin mirar atrás. Nada más percatarse de lo ocurrido, los afectados avisan a la Policía e informan de lo sucedido a la jefa y dueña del vehículo, quien, para intentar recuperarlo a la mayor brevedad posible cuelga una publicación de ayuda en redes sociales. Sin salir de su asombro, la mujer recibe una llamada de un hombre que le pide 1.000 euros a cambio del camión. Al comentarle que no tiene tanto dinero en efectivo, el ‘secuestrador’ rebaja la cifra a 500 euros y amenaza con hacer daño a la familia de la interpelada.
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En paralelo, la difusión de la matrícula y las características del vehículo entre los radiopatrullas resulta efectiva cuando lo ven circulando por una de las vías principales de Móstoles. Pero al darle el alto, el malhechor emprende una peligrosa huida en la que a punto está de atropellar a uno de los agentes desplegados. Por si fuera poco, durante la persecución pone en grave riesgo a otros conductores y viandantes, hasta que en una rotonda de la avenida de Portugal opta por dar dos vueltas a toda velocidad y termina volcando.
Los propios uniformados son los que tienen que excarcelar al sujeto, que había quedado atrapado en la cabina, y proceder a su arresto. Mientras permanece bajo custodia en el hospital, donde se recupera de las heridas sufridas, está acusado de robo/hurto uso de vehículo, extorsión, atentado a agente de la autoridad y un delito contra la seguridad vial.
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