El pasado 14 de agosto, Ferran Torres tomaba un vuelo y dejaba Barcelona tras cinco años vistiendo la camiseta azulgrana para convertirse en nuevo jugador del París Saint-Germain de Luis Enrique, club con el que firmó hasta 2031. El club azulgrana ingresó por su venta 48,8 millones de euros. La decisión de Ferran se fraguó durante el Mundial, cuando recibió la llamada de Luis Enrique, técnico que apostó por él durante su etapa como seleccionador español. Ferran terminaba contrato con el Barcelona el 30 de junio de 2027. El club no le había ofrecido la renovación y sentía cierta incomodidad por el debate sobre su papel como posible relevo de Lewandowski y por los rumores sobre la llegada de Julián Álvarez. Sentía que su etapa como azulgrana había acabado y así lo mostró en su ronda de entrevistas en Nueva York tras el Mundial.
El traspaso del de Foios al PSG fue la mejor solución para ambas partes: el valenciano se marchó convencido de que su etapa azulgrana había terminado
El pasado 14 de agosto, Ferran Torres tomaba un vuelo y dejaba Barcelona tras cinco años vistiendo la camiseta azulgrana para convertirse en nuevo jugador del París Saint-Germain de Luis Enrique, club con el que firmó hasta 2031. El club azulgrana ingresó por su venta 48,8 millones de euros. La decisión de Ferran se fraguó durante el Mundial, cuando recibió la llamada de Luis Enrique, técnico que apostó por él durante su etapa como seleccionador español. Ferran terminaba contrato con el Barcelona el 30 de junio de 2027. El club no le había ofrecido la renovación y sentía cierta incomodidad por el debate sobre su papel como posible relevo de Lewandowski y por los rumores sobre la llegada de Julián Álvarez. Sentía que su etapa como azulgrana había acabado y así lo mostró en su ronda de entrevistas en Nueva York tras el Mundial.
En el club, Deco defendía que la entidad quería renovarle, pero que no pensaba hacerlo hasta septiembre, con el mercado ya cerrado, ya que la renovación también tendría implicaciones económicas: el Barça debía abonar 8 millones de euros al Manchester City por las variables pactadas en su traspaso. Atrasar la firma permitía diferir ese impacto económico en las cuentas del ejercicio correspondiente o evitar contabilizarlo en plena ventana estival.
El delantero mantiene la amistad con jugadores como Pedri y el club se felicita por los refuerzos tras su salida
Cuando Ferran regresó de sus vacaciones tras el Mundial, comunicó a Flick y al club que su voluntad era marcharse. No hubo debate. Pasado un tiempo, en París vive sus primeros meses con calma. Ha empezado la temporada con siete goles y una asistencia en nueve partidos: cuatro en la Ligue 1 y tres en la Champions. Ha sido titular en seis de ellos.
Su adaptación a la capital francesa está siendo más sencilla de lo que fue su primera aventura lejos de casa. Cuando se marchó al Manchester City, apenas tenía 20 años y tuvo que afrontar en solitario cuatro meses de pandemia, sin su entorno más cercano. Ahora, con 26 años, tiene más experiencia. Sigue trabajando con el mismo psicólogo y preparadores físicos, y también cuenta con un amigo que ejerce de cocinero.

Hace apenas 12 días se instaló en su nueva casa, cerca de la ciudad deportiva. Hasta entonces vivía en un hotel situado a una hora de las instalaciones del club. Aprovechaba para hacer turismo y salir en bicicleta, pero mantiene una vida centrada en el fútbol. La parte más exigente del invierno parisino todavía está por llegar, aunque, por ahora, la experiencia está siendo positiva. Ahora ya puede convivir con Roma y Vader, sus perros, adoptados en Barcelona. Entre semana, la rutina es sencilla: entrenamiento, comida en las instalaciones y vuelta a casa aunque algunos días recibe clases de francés.
También ha conectado con el vestuario. Con Dembélé mantiene una relación de amistad desde que coincidieron en el Barcelona, y ha estrechado vínculos con Fabián, compañero en la selección. Cuentan en París que el impacto de su llegada también se ha notado fuera del terreno de juego. Su camiseta con el dorsal ‘9’ es una de las más vendidas y la letra F llegó a agotarse tras su incorporación.
El valenciano vive tranquilo su nueva etapa en el PSG: se ha mudado a su nueva casa y aprende francés
Ferran sigue recibiendo mensajes de odio en las redes sociales y en su entorno consideran que parte de las críticas nacieron de una interpretación interesada de sus declaraciones públicas. Cuando llegó a París y expresó su deseo de ganar la Champions, su intención, según su entorno, era poner en valor la calidad del PSG, vigente campeón de Europa, y no cuestionar al equipo del que acababa de salir. Una declaración que, sostienen, habría podido hacer cualquier fichaje al incorporarse a un nuevo proyecto. Con el paso de los meses, sin embargo, la perspectiva es distinta. La reflexión que hacen quienes le conocen es que la separación acabó siendo la mejor solución para ambas partes. Ferran se marchó agradecido y el club también le agradece su compromiso y sus goles. En el vestuario azulgrana siguen defendiendo que Ferran era de los más populares y sigue estando muy presente.
La reflexión que hacen quienes le conocen es que la separación acabó siendo la mejor solución para ambas partes
Ferran se despidió personalmente de todo el mundo en el Barcelona. Después, como ya había hecho con el Manchester City y el Valencia, eliminó de Instagram las historias destacadas relacionadas con el club. Un gesto que encaja con su manera de cerrar etapas.
El partido de mañana contra el Barcelona tendrá un componente emocional inevitable. Ferran se reencontrará con amigos como Pedri y antiguos compañeros de un equipo del que se siente orgulloso de haber formado parte. Y el Barcelona también está feliz porque con su salida se liberaron 20 millones, han llegado Adeyemi y Gordon, y Raphinha es el nuevo nueve. A Ferran, futbolísticamente, no le echan de menos.
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