Aún no había comenzado la misa de las once cuando el claustro de la Catedral Primada ya era un hervidero. Familias enteras, mayores, jóvenes y visitantes entreban al templo para cumplir una de las tradiciones más queridas de Toledo: beber el agua de la Virgen en los botijos de barro que, cada 15 de agosto, vuelven a convertirse en protagonistas de la fiesta de la patrona. Algunos llegaban vestidos para la solemnidad de la jornada; otros, con bermudas y chanclas para combatir el calor del verano. Todos compartían lo mismo: la devoción por la Virgen del Sagrario.Este 15 de agosto, además, no ha sido un día cualquiera . La patrona de Toledo volvía a salir de la Catedral Primada apenas tres meses después de aquella procesión histórica del 30 de mayo, cuando recorrió las calles del Casco Histórico con motivo del centenario de su coronación canónica. Esta vez el recorrido era mucho más corto, pero el motivo no podía ser más excepcional: presidir en la Plaza del Ayuntamiento la proclamación pública de la bula pontificia con la que el papa León XIV ha concedido a la Catedral su primer Año Jubilar en ocho siglos de historia.La mañana comenzó con un pequeño respiro frente al calor sofocante de los últimos días. El cielo amaneció nublado y una ligera brisa acompañó a los primeros fieles que se acercaron al templo. Después, el termómetro volvió a apretar, especialmente en una Catedral abarrotada para la misa de las once, pero la temperatura parecía importar poco en una jornada marcada por la tradición.Tras la eucaristía, la procesión que habitualmente discurre por las naves del templo adquirió un carácter extraordinario. La Virgen del Sagrario atravesó la Puerta Llana y salió al exterior entre los sones del coro Jacinto Guerrero, que había participado en la misa y entonó el «Monstra te esse Matrem», un himno mariano del siglo IX cuyo nombre puede traducirse como «Muestra que eres Madre».A su paso, los vivas de los fieles rompieron el silencio de la plaza. Detrás de la patrona marcharon el arzobispo de Toledo y primado de España, Francisco Cerro , el Cabildo y las autoridades. Entre ellas, el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, acompañado por buena parte de la Corporación municipal; la presidenta de la Diputación, Concepción Cedillo; la ministra de Educación y exalcaldesa de Toledo, Milagros Tolón; el delegado del Gobierno, José Pablo Sabrido, y el presidente regional del PP, Paco Núñez.La imagen llegó hasta la Plaza del Ayuntamiento, frente a la Puerta de Reyes, donde el arzobispo procedió a la lectura solemne del documento pontificio.El Año Jubilar de la CatedralLa elección de este lugar no fue casual. La Puerta de Reyes será la Puerta Santa del Año Jubilar, que comenzará el próximo 25 de octubre y permanecerá abierto hasta el 25 de octubre de 2027 con motivo del VIII Centenario de la Catedral Primada.La bula, concedida por el papa León XIV a petición del arzobispo de Toledo, establece las condiciones para que los fieles puedan obtener la indulgencia plenaria durante este periodo. El documento, firmado en Roma el 23 de enero de 2026 por el cardenal Angelo De Donatis, Penitenciario Mayor de la Penitenciaría Apostólica, fija el periodo jubilar desde el 14 de agosto de 2026 hasta el 25 de octubre de 2027.La bula contempla también a los enfermos, ancianos y personas que no puedan salir de sus hogares por causa grave, que podrán unirse espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofrecer sus oraciones y sufrimientosEntre las condiciones figura la peregrinación a la Catedral de Toledo, además de la confesión sacramental, la comunión eucarística y la oración por las intenciones del Papa. La bula contempla también a los enfermos, ancianos y personas que no puedan salir de sus hogares por causa grave, que podrán unirse espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofrecer sus oraciones y sufrimientos.La proclamación de la bula ha situado así a Toledo ante otra de las grandes fechas del VIII Centenario. En apenas dos jornadas se han concentrado dos hitos: la conmemoración de los 800 años del comienzo de las obras de la Catedral y el anuncio oficial del primer Año Jubilar concedido al templo en sus ocho siglos de historia.Los botijos, la otra gran tradiciónPero antes de que la Virgen saliera por la Puerta Llana, la Catedral ya había vivido otra de las escenas inseparables del 15 de agosto toledano. Cientos de personas habían pasado desde primera hora por el claustro para beber el agua de la Fuente de la Virgen en los tradicionales botijos. Las obras de la exposición «Primada», que reúne más de 330 piezas histórico-artísticas, han obligado este año a modificar el recorrido habitual, aunque la entrada para cumplir con la tradición se ha mantenido por la Puerta del Mollete.Las colas se hicieron especialmente largas después de la misa y la salida de la Virgen. Voluntarios y miembros de distintas cofradías se encargaron durante toda la jornada de atender a los visitantes y repartir el agua, mientras muchos toledanos optaban por llenar botellas para llevarla a familiares que no habían podido acudir. Así lo hizo también Milagros Tolón, fiel a esta tradición, que llenó una botella para llevársela a su madre, que este año no pudo asistir.Algunos turistas preguntaban si había algún personaje famoso. La respuesta espontánea de un toledano fue tan sencilla como reveladora: «Nuestra Virgen del Sagrario»La escena resumía bien el espíritu de la jornada: una tradición que se transmite de padres a hijos y que cada 15 de agosto devuelve a los toledanos a la Catedral. También los visitantes se sorprendían ante las aglomeraciones y el movimiento poco habitual del Casco Histórico. Algunos preguntaban incluso si había algún personaje famoso. La respuesta espontánea de un toledano fue tan sencilla como reveladora: «Nuestra Virgen del Sagrario».La salida a la calle este 15 de agosto ha sido distinta. No ha recorrido las calles del Casco Histórico ni se ha tratado de una procesión extraordinaria como la de mayo. Apenas unos metros han separado la Puerta Llana de la Puerta de Reyes. Pero para la Esclavitud de la Virgen del Sagrario y para muchos de los fieles que han vuelto a acompañarla, ha sido otro acontecimiento destinado a quedar en la memoria de Toledo. Y todo ello en un año especialmente señalado para la patrona. La Virgen del Sagrario conmemoró en mayo el centenario de su coronación canónica y ahora vuelve a ocupar un lugar central en el programa del VIII Centenario de la Catedral.Mientras tanto, el templo continúa ofreciendo a toledanos y visitantes otro de los grandes reclamos culturales de este aniversario. Hasta el 14 de octubre puede visitarse la exposición «Primada», con más de 330 piezas histórico-artísticas y tesoros como la Biblia de San Luis, formada por tres volúmenes encargados por Blanca de Castilla y que también cumple ocho siglos.Así ha transcurrido este 15 de agosto en Toledo: entre el agua de los botijos, los vivas a la patrona, una bula llegada de Roma y una Virgen del Sagrario que, por segunda vez en apenas tres meses, ha vuelto a salir de su Catedral. Dos salidas distintas, pero un mismo sentimiento en una ciudad que cada agosto vuelve a encontrarse con su Virgen. Aún no había comenzado la misa de las once cuando el claustro de la Catedral Primada ya era un hervidero. Familias enteras, mayores, jóvenes y visitantes entreban al templo para cumplir una de las tradiciones más queridas de Toledo: beber el agua de la Virgen en los botijos de barro que, cada 15 de agosto, vuelven a convertirse en protagonistas de la fiesta de la patrona. Algunos llegaban vestidos para la solemnidad de la jornada; otros, con bermudas y chanclas para combatir el calor del verano. Todos compartían lo mismo: la devoción por la Virgen del Sagrario.Este 15 de agosto, además, no ha sido un día cualquiera . La patrona de Toledo volvía a salir de la Catedral Primada apenas tres meses después de aquella procesión histórica del 30 de mayo, cuando recorrió las calles del Casco Histórico con motivo del centenario de su coronación canónica. Esta vez el recorrido era mucho más corto, pero el motivo no podía ser más excepcional: presidir en la Plaza del Ayuntamiento la proclamación pública de la bula pontificia con la que el papa León XIV ha concedido a la Catedral su primer Año Jubilar en ocho siglos de historia.La mañana comenzó con un pequeño respiro frente al calor sofocante de los últimos días. El cielo amaneció nublado y una ligera brisa acompañó a los primeros fieles que se acercaron al templo. Después, el termómetro volvió a apretar, especialmente en una Catedral abarrotada para la misa de las once, pero la temperatura parecía importar poco en una jornada marcada por la tradición.Tras la eucaristía, la procesión que habitualmente discurre por las naves del templo adquirió un carácter extraordinario. La Virgen del Sagrario atravesó la Puerta Llana y salió al exterior entre los sones del coro Jacinto Guerrero, que había participado en la misa y entonó el «Monstra te esse Matrem», un himno mariano del siglo IX cuyo nombre puede traducirse como «Muestra que eres Madre».A su paso, los vivas de los fieles rompieron el silencio de la plaza. Detrás de la patrona marcharon el arzobispo de Toledo y primado de España, Francisco Cerro , el Cabildo y las autoridades. Entre ellas, el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, acompañado por buena parte de la Corporación municipal; la presidenta de la Diputación, Concepción Cedillo; la ministra de Educación y exalcaldesa de Toledo, Milagros Tolón; el delegado del Gobierno, José Pablo Sabrido, y el presidente regional del PP, Paco Núñez.La imagen llegó hasta la Plaza del Ayuntamiento, frente a la Puerta de Reyes, donde el arzobispo procedió a la lectura solemne del documento pontificio.El Año Jubilar de la CatedralLa elección de este lugar no fue casual. La Puerta de Reyes será la Puerta Santa del Año Jubilar, que comenzará el próximo 25 de octubre y permanecerá abierto hasta el 25 de octubre de 2027 con motivo del VIII Centenario de la Catedral Primada.La bula, concedida por el papa León XIV a petición del arzobispo de Toledo, establece las condiciones para que los fieles puedan obtener la indulgencia plenaria durante este periodo. El documento, firmado en Roma el 23 de enero de 2026 por el cardenal Angelo De Donatis, Penitenciario Mayor de la Penitenciaría Apostólica, fija el periodo jubilar desde el 14 de agosto de 2026 hasta el 25 de octubre de 2027.La bula contempla también a los enfermos, ancianos y personas que no puedan salir de sus hogares por causa grave, que podrán unirse espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofrecer sus oraciones y sufrimientosEntre las condiciones figura la peregrinación a la Catedral de Toledo, además de la confesión sacramental, la comunión eucarística y la oración por las intenciones del Papa. La bula contempla también a los enfermos, ancianos y personas que no puedan salir de sus hogares por causa grave, que podrán unirse espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofrecer sus oraciones y sufrimientos.La proclamación de la bula ha situado así a Toledo ante otra de las grandes fechas del VIII Centenario. En apenas dos jornadas se han concentrado dos hitos: la conmemoración de los 800 años del comienzo de las obras de la Catedral y el anuncio oficial del primer Año Jubilar concedido al templo en sus ocho siglos de historia.Los botijos, la otra gran tradiciónPero antes de que la Virgen saliera por la Puerta Llana, la Catedral ya había vivido otra de las escenas inseparables del 15 de agosto toledano. Cientos de personas habían pasado desde primera hora por el claustro para beber el agua de la Fuente de la Virgen en los tradicionales botijos. Las obras de la exposición «Primada», que reúne más de 330 piezas histórico-artísticas, han obligado este año a modificar el recorrido habitual, aunque la entrada para cumplir con la tradición se ha mantenido por la Puerta del Mollete.Las colas se hicieron especialmente largas después de la misa y la salida de la Virgen. Voluntarios y miembros de distintas cofradías se encargaron durante toda la jornada de atender a los visitantes y repartir el agua, mientras muchos toledanos optaban por llenar botellas para llevarla a familiares que no habían podido acudir. Así lo hizo también Milagros Tolón, fiel a esta tradición, que llenó una botella para llevársela a su madre, que este año no pudo asistir.Algunos turistas preguntaban si había algún personaje famoso. La respuesta espontánea de un toledano fue tan sencilla como reveladora: «Nuestra Virgen del Sagrario»La escena resumía bien el espíritu de la jornada: una tradición que se transmite de padres a hijos y que cada 15 de agosto devuelve a los toledanos a la Catedral. También los visitantes se sorprendían ante las aglomeraciones y el movimiento poco habitual del Casco Histórico. Algunos preguntaban incluso si había algún personaje famoso. La respuesta espontánea de un toledano fue tan sencilla como reveladora: «Nuestra Virgen del Sagrario».La salida a la calle este 15 de agosto ha sido distinta. No ha recorrido las calles del Casco Histórico ni se ha tratado de una procesión extraordinaria como la de mayo. Apenas unos metros han separado la Puerta Llana de la Puerta de Reyes. Pero para la Esclavitud de la Virgen del Sagrario y para muchos de los fieles que han vuelto a acompañarla, ha sido otro acontecimiento destinado a quedar en la memoria de Toledo. Y todo ello en un año especialmente señalado para la patrona. La Virgen del Sagrario conmemoró en mayo el centenario de su coronación canónica y ahora vuelve a ocupar un lugar central en el programa del VIII Centenario de la Catedral.Mientras tanto, el templo continúa ofreciendo a toledanos y visitantes otro de los grandes reclamos culturales de este aniversario. Hasta el 14 de octubre puede visitarse la exposición «Primada», con más de 330 piezas histórico-artísticas y tesoros como la Biblia de San Luis, formada por tres volúmenes encargados por Blanca de Castilla y que también cumple ocho siglos.Así ha transcurrido este 15 de agosto en Toledo: entre el agua de los botijos, los vivas a la patrona, una bula llegada de Roma y una Virgen del Sagrario que, por segunda vez en apenas tres meses, ha vuelto a salir de su Catedral. Dos salidas distintas, pero un mismo sentimiento en una ciudad que cada agosto vuelve a encontrarse con su Virgen.
Aún no había comenzado la misa de las once cuando el claustro de la Catedral Primada ya era un hervidero. Familias enteras, mayores, jóvenes y visitantes entreban al templo para cumplir una de las tradiciones más queridas de Toledo: beber el agua de la … Virgen en los botijos de barro que, cada 15 de agosto, vuelven a convertirse en protagonistas de la fiesta de la patrona. Algunos llegaban vestidos para la solemnidad de la jornada; otros, con bermudas y chanclas para combatir el calor del verano. Todos compartían lo mismo: la devoción por la Virgen del Sagrario.
Este 15 de agosto, además, no ha sido un día cualquiera. La patrona de Toledo volvía a salir de la Catedral Primada apenas tres meses después de aquella procesión histórica del 30 de mayo, cuando recorrió las calles del Casco Histórico con motivo del centenario de su coronación canónica. Esta vez el recorrido era mucho más corto, pero el motivo no podía ser más excepcional: presidir en la Plaza del Ayuntamiento la proclamación pública de la bula pontificia con la que el papa León XIV ha concedido a la Catedral su primer Año Jubilar en ocho siglos de historia.
La mañana comenzó con un pequeño respiro frente al calor sofocante de los últimos días. El cielo amaneció nublado y una ligera brisa acompañó a los primeros fieles que se acercaron al templo. Después, el termómetro volvió a apretar, especialmente en una Catedral abarrotada para la misa de las once, pero la temperatura parecía importar poco en una jornada marcada por la tradición.
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Tras la eucaristía, la procesión que habitualmente discurre por las naves del templo adquirió un carácter extraordinario. La Virgen del Sagrario atravesó la Puerta Llana y salió al exterior entre los sones del coro Jacinto Guerrero, que había participado en la misa y entonó el «Monstra te esse Matrem», un himno mariano del siglo IX cuyo nombre puede traducirse como «Muestra que eres Madre».
A su paso, los vivas de los fieles rompieron el silencio de la plaza. Detrás de la patrona marcharon el arzobispo de Toledo y primado de España, Francisco Cerro, el Cabildo y las autoridades. Entre ellas, el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, acompañado por buena parte de la Corporación municipal; la presidenta de la Diputación, Concepción Cedillo; la ministra de Educación y exalcaldesa de Toledo, Milagros Tolón; el delegado del Gobierno, José Pablo Sabrido, y el presidente regional del PP, Paco Núñez.
La imagen llegó hasta la Plaza del Ayuntamiento, frente a la Puerta de Reyes, donde el arzobispo procedió a la lectura solemne del documento pontificio.
El Año Jubilar de la Catedral
La elección de este lugar no fue casual. La Puerta de Reyes será la Puerta Santa del Año Jubilar, que comenzará el próximo 25 de octubre y permanecerá abierto hasta el 25 de octubre de 2027 con motivo del VIII Centenario de la Catedral Primada.
La bula, concedida por el papa León XIV a petición del arzobispo de Toledo, establece las condiciones para que los fieles puedan obtener la indulgencia plenaria durante este periodo. El documento, firmado en Roma el 23 de enero de 2026 por el cardenal Angelo De Donatis, Penitenciario Mayor de la Penitenciaría Apostólica, fija el periodo jubilar desde el 14 de agosto de 2026 hasta el 25 de octubre de 2027.
La bula contempla también a los enfermos, ancianos y personas que no puedan salir de sus hogares por causa grave, que podrán unirse espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofrecer sus oraciones y sufrimientos
Entre las condiciones figura la peregrinación a la Catedral de Toledo, además de la confesión sacramental, la comunión eucarística y la oración por las intenciones del Papa. La bula contempla también a los enfermos, ancianos y personas que no puedan salir de sus hogares por causa grave, que podrán unirse espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofrecer sus oraciones y sufrimientos.
La proclamación de la bula ha situado así a Toledo ante otra de las grandes fechas del VIII Centenario. En apenas dos jornadas se han concentrado dos hitos: la conmemoración de los 800 años del comienzo de las obras de la Catedral y el anuncio oficial del primer Año Jubilar concedido al templo en sus ocho siglos de historia.
Los botijos, la otra gran tradición
Pero antes de que la Virgen saliera por la Puerta Llana, la Catedral ya había vivido otra de las escenas inseparables del 15 de agosto toledano. Cientos de personas habían pasado desde primera hora por el claustro para beber el agua de la Fuente de la Virgen en los tradicionales botijos. Las obras de la exposición «Primada», que reúne más de 330 piezas histórico-artísticas, han obligado este año a modificar el recorrido habitual, aunque la entrada para cumplir con la tradición se ha mantenido por la Puerta del Mollete.
Las colas se hicieron especialmente largas después de la misa y la salida de la Virgen. Voluntarios y miembros de distintas cofradías se encargaron durante toda la jornada de atender a los visitantes y repartir el agua, mientras muchos toledanos optaban por llenar botellas para llevarla a familiares que no habían podido acudir. Así lo hizo también Milagros Tolón, fiel a esta tradición, que llenó una botella para llevársela a su madre, que este año no pudo asistir.
Algunos turistas preguntaban si había algún personaje famoso. La respuesta espontánea de un toledano fue tan sencilla como reveladora: «Nuestra Virgen del Sagrario»
La escena resumía bien el espíritu de la jornada: una tradición que se transmite de padres a hijos y que cada 15 de agosto devuelve a los toledanos a la Catedral. También los visitantes se sorprendían ante las aglomeraciones y el movimiento poco habitual del Casco Histórico. Algunos preguntaban incluso si había algún personaje famoso. La respuesta espontánea de un toledano fue tan sencilla como reveladora: «Nuestra Virgen del Sagrario».
La salida a la calle este 15 de agosto ha sido distinta. No ha recorrido las calles del Casco Histórico ni se ha tratado de una procesión extraordinaria como la de mayo. Apenas unos metros han separado la Puerta Llana de la Puerta de Reyes. Pero para la Esclavitud de la Virgen del Sagrario y para muchos de los fieles que han vuelto a acompañarla, ha sido otro acontecimiento destinado a quedar en la memoria de Toledo. Y todo ello en un año especialmente señalado para la patrona. La Virgen del Sagrario conmemoró en mayo el centenario de su coronación canónica y ahora vuelve a ocupar un lugar central en el programa del VIII Centenario de la Catedral.
Mientras tanto, el templo continúa ofreciendo a toledanos y visitantes otro de los grandes reclamos culturales de este aniversario. Hasta el 14 de octubre puede visitarse la exposición «Primada», con más de 330 piezas histórico-artísticas y tesoros como la Biblia de San Luis, formada por tres volúmenes encargados por Blanca de Castilla y que también cumple ocho siglos.
Así ha transcurrido este 15 de agosto en Toledo: entre el agua de los botijos, los vivas a la patrona, una bula llegada de Roma y una Virgen del Sagrario que, por segunda vez en apenas tres meses, ha vuelto a salir de su Catedral. Dos salidas distintas, pero un mismo sentimiento en una ciudad que cada agosto vuelve a encontrarse con su Virgen.
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