En la Casa del Atlántico Norte de Copenhague, centro cultural ubicado en un antiguo almacén portuario del siglo XVIII, una exposición presenta obras de arte visual vinculadas a la música de una docena de artistas de las Islas Feroe. Es la principal muestra de la temporada en este edificio que desde el 2003 simboliza la cooperación entre Dinamarca y los territorios que colonizó, y que ahora son país independiente (Islandia) o forman parte del reino danés pero tienen gobierno propio (Groenlandia y las Islas Feroe).
El archipiélago atlántico elige nuevo Parlamento y participa en las elecciones danesas
En la Casa del Atlántico Norte de Copenhague, centro cultural ubicado en un antiguo almacén portuario del siglo XVIII, una exposición presenta obras de arte visual vinculadas a la música de una docena de artistas de las Islas Feroe. Es la principal muestra de la temporada en este edificio que desde el 2003 simboliza la cooperación entre Dinamarca y los territorios que colonizó, y que ahora son país independiente (Islandia) o forman parte del reino danés pero tienen gobierno propio (Groenlandia y las Islas Feroe).
Aquí se hallan también la embajada islandesa y las oficinas de representación groenlandesa y feroesa, estas últimas en especial grado de actividad, pues la isla ártica y el archipiélago atlántico participan mañana como tales en las elecciones generales anticipadas de Dinamarca.
Intento de cuadratura del círculo en las Islas Feroe: apoyar a Ucrania, respetar las sanciones europeas y mantener el trato ruso en la pesca
El Folketing, el Parlamento unicameral danés, tiene 179 escaños: 175 para diputados de Dinamarca, y dos para cada uno de estos territorios autónomos del reino. El adelanto electoral realizado por la primera ministra danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen, ha impactado en la política nacional de las Islas Feroe, que celebran sus propias elecciones el jueves 26.
“Tradicionalmente, los dos parlamentarios feroeses en el Folketing no se involucran en la política interna danesa; solo se implican en asuntos relevantes para las islas”, explica Heini í Skorini, politólogo de la Universidad de las Islas Feroe, en conversación desde Tórshavn, la capital. En torno al 40% de los 54.560 habitantes del archipiélago viven en el área de la capital.
“Sin embargo, hemos visto ya otras veces que estos dos diputados, como los dos de Groenlandia, pueden resultar decisivos para la formación de un gobierno en Copenhague –prosigue Skorini–. En esta ocasión, podrían ser el punto de inflexión que determine el color político del futuro gobierno danés, porque los sondeos no detectan una mayoría clara”. Frederiksen parte como favorita, pero deberá tejer una coalición que aún no se vislumbra.
Además, las Islas Feroe elegirán el jueves a los 33 diputados de su Parlamento, el Lagtinget, en una cita también anticipada por el primer ministro socialdemócrata, Aksel Vilhelmson Johannesen. El archipiélago se autogobierna desde 1948, con estatus ampliado en el 2005. Defensa, seguridad, política exterior, moneda y tribunales son competencia danesa.
Como Groenlandia, también las Islas Feroe forman parte de la OTAN a través de Dinamarca, pero no de la Unión Europea, pues no les interesa la normativa pesquera comunitaria. En 1977, las Islas Feroe firmaron un acuerdo de pesca con la entonces Unión Soviética, de renovación anual, que mantuvieron después con Rusia y que continúa, pese a la guerra en Ucrania.
“La invasión a gran escala rusa de Ucrania ha generado un intenso debate y conflicto interno; desde el 2022, las Islas Feroe han acatado todas las sanciones de la UE a Rusia, han donado dinero a Ucrania, acogen refugiados ucranianos y condenan la guerra”, enumera el politólogo Heini í Skorini.

Pero la economía del archipiélago –el 90% de sus exportaciones son de pesca– no puede prescindir de este espinoso acuerdo bilateral, sostienen sus autoridades, que recuerdan que los productos alimenticios no están sujetos a sanciones, y que también Noruega –país que no forma parte de la UE– ratificó un nuevo acuerdo similar con Rusia a mediados de diciembre.
Poco después, a finales de diciembre, el Gobierno feroés renovó su convenio con Rusia para el 2026, si bien vetó a dos navieras rusas concretas, Murman Seafood y Norebo, que según el paquete sancionador de Bruselas, se dedican al espionaje y a “actividades que pueden facilitar futuras operaciones de sabotaje”. Desde enero, los buques de estas dos compañías tienen prohibido faenar en aguas feroesas y acceder a sus puertos. También Noruega les ha expulsado de sus aguas.
El acuerdo para este año, con ajustes en los límites de captura, permite a la flota feroesa pescar bacalao, abadejo, lenguado y gamba en el sector ruso del mar de Barents. Los barcos rusos autorizados pueden pescar bacaladilla, caballa y arenque en aguas feroesas, pero nunca –así ha sido siempre– en la zona compartida por las Islas Feroe y el Reino Unido. Las autoridades isleñas intentan la cuadratura del círculo: apoyar a Ucrania, respetar las sanciones europeas, y mantener el trato ruso. Con la pesca en el Alto Norte no se juega.
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