Vamos a ver cómo Blanca Hervás amanece mañana.
España cierra su actuación con cinco podios, la segunda mejor actuación de su historia, tras las seis medallas de Birmingham 2003
Vamos a ver cómo Blanca Hervás amanece mañana.
En tres días se ha calzado cinco carreras de 400m, un abuso para el cuerpo pero también una alegría, pues se marcha de Torun con una plaza de finalista (sexta) en el 400 individual, pero también con dos podios, la plata del relevo mixto del sábado y el bronce del relevo femenino de este domingo.
El estajanovismo de Blanca Hervás, escenificado en la última recta del relevo femenino, cuando se abre para superar a Justina Swiety-Ersetic, icono local, alma del atletismo polaco, condecora al atletismo español, le eleva a cotas no vistas desde hace ya muchos años: los españoles abandonan Polonia con cinco podios (sextos del medallero), muy cerca de su mejor año, aquellos seis podios del Mundial indoor de Birmingham 2003.
Hervás, rematadora siempre, no solo en Polonia sino también un año atrás, en los célebres Mundiales de relevos de Cantón, cuando aupó al equipo al oro, es la atleta española de moda, y nos lo dice su presencia, la elegancia de su paso y su efervescencia en las redes sociales.
Crece y crece su perfil de Instagram, que ya va por los 58.000 seguidores y subiendo, y así es como averiguamos por dónde van los tiros, cómo se maneja esta madrileña que viene de Majadahonda y que ahora lidera una generación de maravillosas cuatrocentistas en la que también figuran Paula Sevilla (viene de la velocidad corta), Rocío Arroyo (viene del 800), Ana Prieto, o las suplentes Daniela Fra, Carmen Avilés y Eva Santidrián y, en la recámara, Sara Gallego.
Acaban en 3m26s04, por detrás de estadounidenses y neerlandesas, y todo son parabienes para el PNR (Plan Nacional de Relevos), el proyecto que la Federación Española de Atletismo había lanzado en el 2016, al advertir que ahí, en las carreras por equipos, había una veta por explorar.
Concentraciones de decenas de velocistas en lugares cálidos (Sudáfrica, las Canarias), lejos del frío invernal. Despliegue de medios, de herramientas biomecánicas. Seminarios. Y una mano de obra concienciada, preparada para remasterizarse.
Pepe Peiró, Toni Puig y Ricardo Diéguez mueven a los atletas de aquí para allá, les hablan del proyecto, les convencen. Y la historia toma forma con el tiempo.
De súbito, los relevos españoles aparecen en el imaginario internacional. Corren las velocistas del 4×100, alcanzan la final del Mundial de Eugene 2022. Corren las velocistas del 4×400, con su oro en Mundial de relevos de Cantón 2025. Y también se mezclan, ellas y ellos. Hay intentonas en el relevo mixto y, al fin, el arreón de estos días, una plata y un bronce que eleva el proyecto, le coloca a la altura de belgas, neerlandeses y polacos, otras academias europeas que opinan lo mismo, que hay vida en el atletismo por equipos.
Deportes
