Susto, y de los gordos, el que se llevaba una familia de Villaldemiro, en la provincia de Burgos, cuando con la noche encima uno de sus hijos, de tan sólo 3 años de edad no estaba en casa. Eran en torno a las 23.00 horas de este lunes cuando saltaba la alerta. Una llamada entraba en el 062 de la Guardia Civil alertado de la desaparición de un menor, al que los progenitores no lograban encontrar por casa. Según las primeras pesquisas, el niño podía haber salido del domicilio y haberse echado a andar.En contacto permanente con la familia, según han informado desde la Benemérita, conocían que el niño podría haber salido con el teléfono móvil de la madre en la mano. Y no era un pista cualquiera, pues así existía la posibilidad de poder ser georreferenciado y conocer las coordenadas exactas de dónde se encontraba el menor.Y la rápida llamada, las pistas y el despliegue de la Benemérita coordinado por la Central de Servicios de la Comandancia de Burgos daban pronto resultados. Las batidas por la zona permitían en apenas 30 minutos desde que se recibía el aviso localizar al pequeño.Estaba solo, andando por un camino cercano a la población entre la oscuridad de la noche. Afortunadamente, estaba ileso según podían comprobar los agentes que lo encontraban, que le facilitaban ropa seca y de abrigo para posteriormente ser devuelto a la familia.Un gran abrazo recibía al pequeño tras el susto que acababa con final feliz. Susto, y de los gordos, el que se llevaba una familia de Villaldemiro, en la provincia de Burgos, cuando con la noche encima uno de sus hijos, de tan sólo 3 años de edad no estaba en casa. Eran en torno a las 23.00 horas de este lunes cuando saltaba la alerta. Una llamada entraba en el 062 de la Guardia Civil alertado de la desaparición de un menor, al que los progenitores no lograban encontrar por casa. Según las primeras pesquisas, el niño podía haber salido del domicilio y haberse echado a andar.En contacto permanente con la familia, según han informado desde la Benemérita, conocían que el niño podría haber salido con el teléfono móvil de la madre en la mano. Y no era un pista cualquiera, pues así existía la posibilidad de poder ser georreferenciado y conocer las coordenadas exactas de dónde se encontraba el menor.Y la rápida llamada, las pistas y el despliegue de la Benemérita coordinado por la Central de Servicios de la Comandancia de Burgos daban pronto resultados. Las batidas por la zona permitían en apenas 30 minutos desde que se recibía el aviso localizar al pequeño.Estaba solo, andando por un camino cercano a la población entre la oscuridad de la noche. Afortunadamente, estaba ileso según podían comprobar los agentes que lo encontraban, que le facilitaban ropa seca y de abrigo para posteriormente ser devuelto a la familia.Un gran abrazo recibía al pequeño tras el susto que acababa con final feliz.
Susto, y de los gordos, el que se llevaba una familia de Villaldemiro, en la provincia de Burgos, cuando con la noche encima uno de sus hijos, de tan sólo 3 años de edad no estaba en casa. Eran en torno a las 23. … 00 horas de este lunes cuando saltaba la alerta.
Una llamada entraba en el 062 de la Guardia Civil alertado de la desaparición de un menor, al que los progenitores no lograban encontrar por casa. Según las primeras pesquisas, el niño podía haber salido del domicilio y haberse echado a andar.
En contacto permanente con la familia, según han informado desde la Benemérita, conocían que el niño podría haber salido con el teléfono móvil de la madre en la mano. Y no era un pista cualquiera, pues así existía la posibilidad de poder ser georreferenciado y conocer las coordenadas exactas de dónde se encontraba el menor.
Y la rápida llamada, las pistas y el despliegue de la Benemérita coordinado por la Central de Servicios de la Comandancia de Burgos daban pronto resultados. Las batidas por la zona permitían en apenas 30 minutos desde que se recibía el aviso localizar al pequeño.
Estaba solo, andando por un camino cercano a la población entre la oscuridad de la noche. Afortunadamente, estaba ileso según podían comprobar los agentes que lo encontraban, que le facilitaban ropa seca y de abrigo para posteriormente ser devuelto a la familia.
Un gran abrazo recibía al pequeño tras el susto que acababa con final feliz.
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