Cinco de marzo. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil cerca por completo a los hermanos González, Julián y Lolo. Vigilan sus pasos y tienen micrófonos en lugares estratégicos donde ellos mismos pueden delatarse. Son los únicos sospechosos. Y ellos saben que lo son. Un día antes, se les comunica que tendrán que declarar en calidad de investigados y el mismo jueves se les indica que tendrán que entregar sus teléfonos. Con este contexto, se producen dos conversaciones enormemente significativas entre ambos hermanos.Primero, Juli le dice a su hermano que tiene que «tirar los teléfonos». «¿Por qué?», le pregunta Lolo, a lo que el más pequeño de los González responde sin demasiada claridad: «Porque tengo, tenía, los he roto…». El 7 de marzo, apenas un par de días después, la UCO encuentra dos terminales en la basura. Los mantenían desde 2017 y se encontraban en un estado de evidente deterioro. Tras esta conversación, se produce otra aún más clarificadora. Lolo saca el tema y hace referencia a la noche en la que desapareció Francisca: «¿Tú no saliste más que esa vez que estuviste ahí, no?». Julián responde lo mismo que había argumentado durante estos casi nueve años: «Yo estaba aquí con tito, fue cuando lo acosté. Estaban las luces encendidas y la puerta medio abierta».Al mayor de los González no le convence la respuesta de su hermano y le indica qué debe decir: «No, Juli, no digas esas cosas que no está la cosa muy bien». Julián se mantiene: «No, la puerta estaba medio abierta y llegó su hijo». Lolo es el que zanja la conversación, insistiendo y siendo, esta vez, más contundente: «No digas que la puerta estaba abierta». Es decir, pocas horas después de saber que estaban siendo investigados, los hermanos ensayan sus coartadas, hablan entre ellos de lo que pasó y de lo que deben o no deben decir. Una motosierra, clave en la investigaciónEn las últimas horas, además, se han ido conociendo nuevas claves de la investigación. El Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil trabaja ya en las evidencias recogidas en la casa de Hornachos donde fue localizado el cuerpo de Francisca Cadenas. Los agentes están analizando una motosierra, propiedad de los hermanos, que tiene dos manchas oscuras sospechosas y estaba depositada entre multitud de elementos en una de las estancias de la vivienda.Esta maquinaria de trabajo agrario llevaba tiempo sin ser utilizada. Tenía dos manchas oscuras. Una de ellas en la pieza de plástico de color blanco y otra en la parte que corta, según avanzó el programa de ‘El Tiempo Justo’ y han confirmado fuentes de la investigación a ABC. Cabe reseñar que el resultado provisional de la autopsia refleja que la víctima sufrió varias fracturas. Una de ellas podría ser clave en el hioides, ya que es compatible con un posible estrangulamiento.Lo que está fuera de dudas es que sufrió una muerte violenta cuando desapareció en 2017. Los primeros análisis apuntan a que fue asesinada a golpes, descuartizada y enterrada semidesnuda. De ahí que se investigue si los hermanos utilizaron esta motosierra que estaba en su domicilio. También se buscan posibles huellas en la empuñadura para certificar quién de los dos portaba este elemento.No fue la única evidencia que recogieron los expertos en Criminalística de la escena del asesinato de Francisca Cadenas. Además de los teléfonos móviles, en su casa también guardaban tecnología vieja y desmontada, batería de teléfonos móviles, un Nokia y un Samsung y unas zapatillas del número 42. Todos estos elementos se analizan al detalle por si conservaran alguna pista de un crimen del que ha transcurrido ya casi nueve años.Sea como fuere, los investigadores de la UCO ya afrontan con cierta tranquilidad el resto de las diligencias. Una vez explotadas las pesquisas, que tuvieron horas frenéticas, el objetivo está por el momento conseguido, ya que los dos hermanos ingresaron en prisión provisional y se han devuelto los restos de la víctima a su familia. Cinco de marzo. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil cerca por completo a los hermanos González, Julián y Lolo. Vigilan sus pasos y tienen micrófonos en lugares estratégicos donde ellos mismos pueden delatarse. Son los únicos sospechosos. Y ellos saben que lo son. Un día antes, se les comunica que tendrán que declarar en calidad de investigados y el mismo jueves se les indica que tendrán que entregar sus teléfonos. Con este contexto, se producen dos conversaciones enormemente significativas entre ambos hermanos.Primero, Juli le dice a su hermano que tiene que «tirar los teléfonos». «¿Por qué?», le pregunta Lolo, a lo que el más pequeño de los González responde sin demasiada claridad: «Porque tengo, tenía, los he roto…». El 7 de marzo, apenas un par de días después, la UCO encuentra dos terminales en la basura. Los mantenían desde 2017 y se encontraban en un estado de evidente deterioro. Tras esta conversación, se produce otra aún más clarificadora. Lolo saca el tema y hace referencia a la noche en la que desapareció Francisca: «¿Tú no saliste más que esa vez que estuviste ahí, no?». Julián responde lo mismo que había argumentado durante estos casi nueve años: «Yo estaba aquí con tito, fue cuando lo acosté. Estaban las luces encendidas y la puerta medio abierta».Al mayor de los González no le convence la respuesta de su hermano y le indica qué debe decir: «No, Juli, no digas esas cosas que no está la cosa muy bien». Julián se mantiene: «No, la puerta estaba medio abierta y llegó su hijo». Lolo es el que zanja la conversación, insistiendo y siendo, esta vez, más contundente: «No digas que la puerta estaba abierta». Es decir, pocas horas después de saber que estaban siendo investigados, los hermanos ensayan sus coartadas, hablan entre ellos de lo que pasó y de lo que deben o no deben decir. Una motosierra, clave en la investigaciónEn las últimas horas, además, se han ido conociendo nuevas claves de la investigación. El Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil trabaja ya en las evidencias recogidas en la casa de Hornachos donde fue localizado el cuerpo de Francisca Cadenas. Los agentes están analizando una motosierra, propiedad de los hermanos, que tiene dos manchas oscuras sospechosas y estaba depositada entre multitud de elementos en una de las estancias de la vivienda.Esta maquinaria de trabajo agrario llevaba tiempo sin ser utilizada. Tenía dos manchas oscuras. Una de ellas en la pieza de plástico de color blanco y otra en la parte que corta, según avanzó el programa de ‘El Tiempo Justo’ y han confirmado fuentes de la investigación a ABC. Cabe reseñar que el resultado provisional de la autopsia refleja que la víctima sufrió varias fracturas. Una de ellas podría ser clave en el hioides, ya que es compatible con un posible estrangulamiento.Lo que está fuera de dudas es que sufrió una muerte violenta cuando desapareció en 2017. Los primeros análisis apuntan a que fue asesinada a golpes, descuartizada y enterrada semidesnuda. De ahí que se investigue si los hermanos utilizaron esta motosierra que estaba en su domicilio. También se buscan posibles huellas en la empuñadura para certificar quién de los dos portaba este elemento.No fue la única evidencia que recogieron los expertos en Criminalística de la escena del asesinato de Francisca Cadenas. Además de los teléfonos móviles, en su casa también guardaban tecnología vieja y desmontada, batería de teléfonos móviles, un Nokia y un Samsung y unas zapatillas del número 42. Todos estos elementos se analizan al detalle por si conservaran alguna pista de un crimen del que ha transcurrido ya casi nueve años.Sea como fuere, los investigadores de la UCO ya afrontan con cierta tranquilidad el resto de las diligencias. Una vez explotadas las pesquisas, que tuvieron horas frenéticas, el objetivo está por el momento conseguido, ya que los dos hermanos ingresaron en prisión provisional y se han devuelto los restos de la víctima a su familia.
Cinco de marzo. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil cerca por completo a los hermanos González, Julián y Lolo. Vigilan sus pasos y tienen micrófonos en lugares estratégicos donde ellos mismos pueden delatarse. Son los únicos sospechosos. Y ellos saben que lo … son. Un día antes, se les comunica que tendrán que declarar en calidad de investigados y el mismo jueves se les indica que tendrán que entregar sus teléfonos. Con este contexto, se producen dos conversaciones enormemente significativas entre ambos hermanos.
Primero, Juli le dice a su hermano que tiene que «tirar los teléfonos». «¿Por qué?», le pregunta Lolo, a lo que el más pequeño de los González responde sin demasiada claridad: «Porque tengo, tenía, los he roto…». El 7 de marzo, apenas un par de días después, la UCO encuentra dos terminales en la basura. Los mantenían desde 2017 y se encontraban en un estado de evidente deterioro.
Tras esta conversación, se produce otra aún más clarificadora. Lolo saca el tema y hace referencia a la noche en la que desapareció Francisca: «¿Tú no saliste más que esa vez que estuviste ahí, no?». Julián responde lo mismo que había argumentado durante estos casi nueve años: «Yo estaba aquí con tito, fue cuando lo acosté. Estaban las luces encendidas y la puerta medio abierta».
Al mayor de los González no le convence la respuesta de su hermano y le indica qué debe decir: «No, Juli, no digas esas cosas que no está la cosa muy bien». Julián se mantiene: «No, la puerta estaba medio abierta y llegó su hijo». Lolo es el que zanja la conversación, insistiendo y siendo, esta vez, más contundente: «No digas que la puerta estaba abierta». Es decir, pocas horas después de saber que estaban siendo investigados, los hermanos ensayan sus coartadas, hablan entre ellos de lo que pasó y de lo que deben o no deben decir.
Una motosierra, clave en la investigación
En las últimas horas, además, se han ido conociendo nuevas claves de la investigación. El Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil trabaja ya en las evidencias recogidas en la casa de Hornachos donde fue localizado el cuerpo de Francisca Cadenas. Los agentes están analizando una motosierra, propiedad de los hermanos, que tiene dos manchas oscuras sospechosas y estaba depositada entre multitud de elementos en una de las estancias de la vivienda.
Esta maquinaria de trabajo agrario llevaba tiempo sin ser utilizada. Tenía dos manchas oscuras. Una de ellas en la pieza de plástico de color blanco y otra en la parte que corta, según avanzó el programa de ‘El Tiempo Justo’ y han confirmado fuentes de la investigación a ABC. Cabe reseñar que el resultado provisional de la autopsia refleja que la víctima sufrió varias fracturas. Una de ellas podría ser clave en el hioides, ya que es compatible con un posible estrangulamiento.
Lo que está fuera de dudas es que sufrió una muerte violenta cuando desapareció en 2017. Los primeros análisis apuntan a que fue asesinada a golpes, descuartizada y enterrada semidesnuda. De ahí que se investigue si los hermanos utilizaron esta motosierra que estaba en su domicilio. También se buscan posibles huellas en la empuñadura para certificar quién de los dos portaba este elemento.
No fue la única evidencia que recogieron los expertos en Criminalística de la escena del asesinato de Francisca Cadenas. Además de los teléfonos móviles, en su casa también guardaban tecnología vieja y desmontada, batería de teléfonos móviles, un Nokia y un Samsung y unas zapatillas del número 42. Todos estos elementos se analizan al detalle por si conservaran alguna pista de un crimen del que ha transcurrido ya casi nueve años.
Sea como fuere, los investigadores de la UCO ya afrontan con cierta tranquilidad el resto de las diligencias. Una vez explotadas las pesquisas, que tuvieron horas frenéticas, el objetivo está por el momento conseguido, ya que los dos hermanos ingresaron en prisión provisional y se han devuelto los restos de la víctima a su familia.
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