Marc Bernal se dejó caer derrengado en el banquillo de Saint James’ Park. Acalambrado, lo había dado todo. El inefable Szczesny, 17 años mayor que el chico, acudió cariñoso a interesarse por él y le colocó el chándal para que no cogiera frío. Aunque ya formen parte del paisaje blaugrana por su impacto y calidad, el Barça que tira adelante es un Barça de cuna, por edad y origen. Un Barça que merece ser mimado.
BLa generación del 2007 coge el testigo de la de 1987 y de la quinta del Mini en el Barça
Marc Bernal se dejó caer derrengado en el banquillo de Saint James’ Park. Acalambrado, lo había dado todo. El inefable Szczesny, 17 años mayor que el chico, acudió cariñoso a interesarse por él y le colocó el chándal para que no cogiera frío. Aunque ya formen parte del paisaje blaugrana por su impacto y calidad, el Barça que tira adelante es un Barça de cuna, por edad y origen. Un Barça que merece ser mimado.
En Newcastle jugaron cuatro futbolistas en edad juvenil
Bernal, de 18 años, fue uno de los cuatro futbolistas que Flick empleó en Londres que aún están en edad juvenil. Quién lo diría si se comprueba que dos de ellos son piezas estelares como Lamine Yamal y Pau Cubarsí, el tercero es Bernal, que enlaza cinco titularidades seguidas y se está consolidando, y el cuarto se convirtió en el nuevo desplegable de La Masia, el lateral derecho Xavi Espart, que debutó con bravura.
En Newcastle los medios resaltaban que el once del Barça costaba 145 millones de euros y solo los fichajes del pasado verano de las urracas se elevaban a los 278 millones. Buena parte de la razón se debe a la magnífica cantera barcelonista, pues los tres juveniles de la formación más Fermín habían salido gratis.
Cuando se alinean los astros y coincide con una camada fenomenal el Barça hace bueno el dicho que en cada dificultad puede haber una oportunidad. Dificultad económica por la mala gestión en un club que aún está endeudado y dificultad deportiva por la retahíla de problemas físicos que están poniendo contra las cuerdas al conjunto de Flick.
Rocafonda (Lamine), Estanyol (Cubarsí), Berga (Bernal) y Vilassar de Mar (Espart). Todos del 2007. Primero debutó Lamine con 15 años, después Cubarsí con 16, más tarde Bernal con 17 y ahora Espart con 18. Cuando le preguntaron hace unos días a Flick por este último llegó a compararlo con Philipp Lahm, tal es la confianza que el técnico alemán tiene en el fútbol base blaugrana.
Lamine Yamal y Cubarsí son clave, Bernal se está consolidando y Espart es el último en llegar
Los hechos respaldan sus mensajes. Lamine, que se estrenó con Xavi, ya es el dorsal 10, suma 20 goles en la temporada, acumula más de 100 partidos y de 50 tantos como profesional y es uno de los jugadores más desequilibrantes del mundo. Cubarsí, al que también dio la alternativa el técnico de Terrassa, fue más regular la temporada pasada pero se viene recuperando en los últimos partidos y Flick dice que si mantiene la concentración es en defensa lo que Lamine en ataque. Pasa asimismo de los 100 encuentros como blaugrana.
Mientras, Bernal superó una lesión gravísima y cuando el equipo le ha necesitado por la baja de De Jong ha irrumpido con cuatro goles. La trayectoria de Espart está por escribir pero a nadie le extrañaría que sumara participaciones en las próximas semanas ante las lesiones en defensa. Son cuatro canteranos y catalanes que nacieron 20 años después que la gran generación de 1987, la de aquel cadete que entrenaba Tito Vilanova y que lideraban Messi, Piqué y Cesc. Palabras mayores. El rosarino se acabó erigiendo en el jugador más importante de la historia del club y los otros dos se ganaron el volver tras haberse terminado de cocinar en Inglaterra.
Lamine, Messi y De la Peña, los líderes de sus respectivas camadas
La historia acostumbra a repetirse. Cuando el Barça mira a La Masia obtiene réditos. Donde ahora están los bros de Lamine y antes la generación de Messi primero estuvo la pandilla de Iván de la Peña, la bautizada como Quinta del Mini, la que lideraba Lo Pelat junto a Celades, Roger Garcia o Toni Velamazán. Corría 1995. No cumplieron en la élite con todas las expectativas pero generaron una genuina ilusión.
Cuando no ha sido exactamente una camada el descubrimiento ha llegado gracias a un entrenador que se anticipó al futuro. Como Van Gaal, que hizo debutar a Puyol, Xavi, Gabri, Valdés e Iniesta, o Pep Guardiola, que se sacó de la manga a Busquets y confió en Pedro. El Barça nunca habría tenido dinero para comprarlos a todos.
Deportes
