Debemos escuchar al cuerpo: dormir cuando hay sueño o comer cuando aparece el hambre. Los expertos lo tienen claro, las vacaciones ideales son aquellas donde mandas el reloj a la basura, o lo guardas para no perderlo para la vuelta, y te olvidas de las alarmas y las prisas. Sin horario y disfrutando antes de empezar.Así lo defienden los psicólogos David Sojo y Paola Vecino, durante una intervención en el programa de Radio Euskadi ‘Distrito Euskadi’, donde han analizado qué factores influyen en el descanso estival, un periodo que nuestra salud necesita. Lo dice la ciencia, que recalca que ese tiempo de ocio, viajar, estar más tiempo con los amigos o pasar unos días en la casa del pueblo propician una serie de reacciones cerebrales muy positivas.«Unas vacaciones perfectas son aquellas en las que puedes descansar y no tener horarios», resume Sojo, que subraya que el verdadero descanso llega cuando se eliminan las rutinas y el reloj deja de marcar el ritmo de nuestros días.Más allá de la imagen idealizada del verano -playa, terrazas o viajes exóticos que pueden dar a muchos envidia por culpa de las redes sociales – los especialistas advierten de un error frecuente: convertir el descanso en una agenda cargada de actividades. Y es que queremos hacerlo todo y acabamos generando más presión, algo que obviamente dificulta la desconexión.A tu cerebro le chifla planificar las vacacionesUno de los aspectos más llamativos que destacaron durante el programa es que el mayor disfrute de las vacaciones no siempre ocurre durante el viaje. «Los estudios demuestran que donde más gozamos las vacaciones es en la anticipación, cuando la fantasía es perfecta», señalan, ahondando en que esa sensación está vinculada a la dopamina, un neurotransmisor relacionado con la motivación y la recompensa.Durante la entrevista también abordan el impacto de las redes sociales, que generan una percepción distorsionada de las vacaciones. «Son escaparates donde solo se muestra lo mejor», advierten, lo que puede llevar a comparaciones poco realistas.Como recomendación final, subrayan la importancia de preparar una «desescalada» previa al descanso, dejando tareas organizadas antes de desconectar del trabajo. El objetivo: que las vacaciones cumplan su función principal, que no es otra que parar, recuperar energía y volver con mayor bienestar físico y mental.Por último, la clásica duda: ¿Qué es mejor, coger todas las semanas de vacaciones seguidas o ‘partirlas’ y disfrutarlas en varios tramos? Los expertos insisten en que, si es posible elegir, dividamos los días para tener más intervalos de descanso repartidos a lo largo del año, en lugar de concentrarlo todo en verano. También los hay que recomiendan que para no avistar la recompensa muy lejos en el horizonte, lo ideal es poder disfrutar de periodos vacacionales cada, aproximadamente, tres meses. Un sueño. Debemos escuchar al cuerpo: dormir cuando hay sueño o comer cuando aparece el hambre. Los expertos lo tienen claro, las vacaciones ideales son aquellas donde mandas el reloj a la basura, o lo guardas para no perderlo para la vuelta, y te olvidas de las alarmas y las prisas. Sin horario y disfrutando antes de empezar.Así lo defienden los psicólogos David Sojo y Paola Vecino, durante una intervención en el programa de Radio Euskadi ‘Distrito Euskadi’, donde han analizado qué factores influyen en el descanso estival, un periodo que nuestra salud necesita. Lo dice la ciencia, que recalca que ese tiempo de ocio, viajar, estar más tiempo con los amigos o pasar unos días en la casa del pueblo propician una serie de reacciones cerebrales muy positivas.«Unas vacaciones perfectas son aquellas en las que puedes descansar y no tener horarios», resume Sojo, que subraya que el verdadero descanso llega cuando se eliminan las rutinas y el reloj deja de marcar el ritmo de nuestros días.Más allá de la imagen idealizada del verano -playa, terrazas o viajes exóticos que pueden dar a muchos envidia por culpa de las redes sociales – los especialistas advierten de un error frecuente: convertir el descanso en una agenda cargada de actividades. Y es que queremos hacerlo todo y acabamos generando más presión, algo que obviamente dificulta la desconexión.A tu cerebro le chifla planificar las vacacionesUno de los aspectos más llamativos que destacaron durante el programa es que el mayor disfrute de las vacaciones no siempre ocurre durante el viaje. «Los estudios demuestran que donde más gozamos las vacaciones es en la anticipación, cuando la fantasía es perfecta», señalan, ahondando en que esa sensación está vinculada a la dopamina, un neurotransmisor relacionado con la motivación y la recompensa.Durante la entrevista también abordan el impacto de las redes sociales, que generan una percepción distorsionada de las vacaciones. «Son escaparates donde solo se muestra lo mejor», advierten, lo que puede llevar a comparaciones poco realistas.Como recomendación final, subrayan la importancia de preparar una «desescalada» previa al descanso, dejando tareas organizadas antes de desconectar del trabajo. El objetivo: que las vacaciones cumplan su función principal, que no es otra que parar, recuperar energía y volver con mayor bienestar físico y mental.Por último, la clásica duda: ¿Qué es mejor, coger todas las semanas de vacaciones seguidas o ‘partirlas’ y disfrutarlas en varios tramos? Los expertos insisten en que, si es posible elegir, dividamos los días para tener más intervalos de descanso repartidos a lo largo del año, en lugar de concentrarlo todo en verano. También los hay que recomiendan que para no avistar la recompensa muy lejos en el horizonte, lo ideal es poder disfrutar de periodos vacacionales cada, aproximadamente, tres meses. Un sueño.
Debemos escuchar al cuerpo: dormir cuando hay sueño o comer cuando aparece el hambre. Los expertos lo tienen claro, las vacaciones ideales son aquellas donde mandas el reloj a la basura, o lo guardas para no perderlo para la vuelta, y te olvidas de las … alarmas y las prisas. Sin horario y disfrutando antes de empezar.
Así lo defienden los psicólogos David Sojo y Paola Vecino, durante una intervención en el programa de Radio Euskadi ‘Distrito Euskadi’, donde han analizado qué factores influyen en el descanso estival, un periodo que nuestra salud necesita. Lo dice la ciencia, que recalca que ese tiempo de ocio, viajar, estar más tiempo con los amigos o pasar unos días en la casa del pueblo propician una serie de reacciones cerebrales muy positivas.
«Unas vacaciones perfectas son aquellas en las que puedes descansar y no tener horarios», resume Sojo, que subraya que el verdadero descanso llega cuando se eliminan las rutinas y el reloj deja de marcar el ritmo de nuestros días.
Más allá de la imagen idealizada del verano -playa, terrazas o viajes exóticos que pueden dar a muchos envidia por culpa de las redes sociales – los especialistas advierten de un error frecuente: convertir el descanso en una agenda cargada de actividades. Y es que queremos hacerlo todo y acabamos generando más presión, algo que obviamente dificulta la desconexión.
A tu cerebro le chifla planificar las vacaciones
Uno de los aspectos más llamativos que destacaron durante el programa es que el mayor disfrute de las vacaciones no siempre ocurre durante el viaje. «Los estudios demuestran que donde más gozamos las vacaciones es en la anticipación, cuando la fantasía es perfecta», señalan, ahondando en que esa sensación está vinculada a la dopamina, un neurotransmisor relacionado con la motivación y la recompensa.
Durante la entrevista también abordan el impacto de las redes sociales, que generan una percepción distorsionada de las vacaciones. «Son escaparates donde solo se muestra lo mejor», advierten, lo que puede llevar a comparaciones poco realistas.
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Como recomendación final, subrayan la importancia de preparar una «desescalada» previa al descanso, dejando tareas organizadas antes de desconectar del trabajo. El objetivo: que las vacaciones cumplan su función principal, que no es otra que parar, recuperar energía y volver con mayor bienestar físico y mental.
Por último, la clásica duda: ¿Qué es mejor, coger todas las semanas de vacaciones seguidas o ‘partirlas’ y disfrutarlas en varios tramos? Los expertos insisten en que, si es posible elegir, dividamos los días para tener más intervalos de descanso repartidos a lo largo del año, en lugar de concentrarlo todo en verano. También los hay que recomiendan que para no avistar la recompensa muy lejos en el horizonte, lo ideal es poder disfrutar de periodos vacacionales cada, aproximadamente, tres meses. Un sueño.
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