Cuando el interlocutor se declaró algo escéptico sobre la fuerza real del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI), Mohamed Mohadesin, que ejerce como “ministro” de Exteriores de esta coalición opositora, mostró un grueso libro con las fotos de 20.000 mártires del movimiento -sobre un total de 120.000- en la lucha contra el régimen teocrático que ocupa el poder en Teherán desde 1979.
El Consejo Nacional de la Resistencia apuesta por una insurrección después de la guerra
Cuando el interlocutor se declaró algo escéptico sobre la fuerza real del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI), Mohamed Mohadesin, que ejerce como “ministro” de Exteriores de esta coalición opositora, mostró un grueso libro con las fotos de 20.000 mártires del movimiento -sobre un total de 120.000- en la lucha contra el régimen teocrático que ocupa el poder en Teherán desde 1979.
“La sociedad iraní es hoy un volcán a punto de erupción”, dijo ayer Mohadesin en un acto con la prensa en París. Este hijo de un gran ayatolá que se enfrentó a Jomeini repitió varias veces que “solo los bombardeos no pueden derribar el régimen”, y no es partidario del envío de tropas terrestres. La caída de los mulás se producirá por “la combinación de la insurrección popular y la resistencia organizada (armada)” desde el interior. “Después de la guerra es muy probable que la gente vuelva a salir a la calle –dijo el dirigente opositor a La Vanguardia -. Lo estamos organizando.”
–¿Pese a la amenaza de represión brutal? ¿No cree que, si el régimen resiste a esta guerra, cantará victoria?
–Sí, dirán que han ganado, pero en realidad estarán mucho más débiles, por las grandes pérdidas sufridas, y la contradicción entre el régimen y el pueblo será aún mayor.
–Si la mayor potencia militar del mundo, Estados Unidos, junto a Israel, no consiguen derribar el régimen, cómo puede hacerlo la resistencia interna?
“La designación de Mojtaba Jamenei ha hecho al régimen más vulnerable”, afirma Mohamed Mohadesin
–La diferencia es que nosotros estamos dispuestos a pagar el precio. En cambio, si Estados Unidos pierde a diez soldados es ya una tragedia.
El alto cargo del CNRI, que engloba la Organización de los Mujaidines del Pueblo, informó de una importante operación realizada por sus combatientes el 23 de febrero, cinco días antes del inicio de la guerra. Unos 250 hombres atacaron el cuartel general de Jamenei en Teherán. Un centenar de ellos murió en el asalto, fueron capturados o están desaparecidos. Mohadesin destacó que esta y otras acciones armadas durante las manifestaciones de enero han servido de entrenamiento a la resistencia de cara a lo que puede suceder después de que cese el actual conflicto con Estados Unidos e Israel.
Para el CNRI, no hay duda de que, con la elección como nuevo líder supremo de Mojtaba Jamenei, “la dictadura religiosa se ha transformado de hecho en una monarquía hereditaria”. Según las fuentes de esta plataforma opositora, Jamenei hijo fue votado solo por 50 miembros de la Asamblea de Expertos, compuesta por 88 altos clérigos, lo que indica “una seria división en la cúpula del sistema”. Su elección habría sido “un movimiento desesperado que, claramente, ha hecho al régimen más frágil y vulnerable”.
“Con la designación de Mojtaba, la base de poder del régimen es aún más estrecha y depende sobre todo de los Guardianes de la Revolución y del aparato de los servicios secretos -argumentó Mohadesin–. Dado que no tiene la autoridad del padre, el régimen parece ahora una mafia clerical que será derribada finalmente por el pueblo iraní y la resistencia”.
El hijo del último sha, Reza Pahlevi, suscita un rechazo total en el Consejo Nacional de la Resistencia. Se le reprocha que “no ha condenado los crímenes de su padre, sino al contrario, glorifica su era”. Además, apuntan a la animadversión que el heredero de la monarquía despierta entre las minorías étnicas, como los kurdos, árabes, turcos y beluchis, quienes no han olvidado que su padre los reprimió y les forzó a abandonar sus tierras.
Pese a la relativa esperanza del CNRI sobre la evolución del país, reconocen que el régimen venderá cara su piel. Ayer detallaron las amenazas explícitas a futuros manifestantes (“Todas nuestras fuerzas tienen las manos en el gatillo”, dijo el martes el general de los Pasdaran Ahmad Reza Radan), las maniobras intimidatorias, como los vehículos con ametralladoras pesadas apostados en cruces y plazas, para evitar que la gente se congregue o la intervención de fuerzas mercenarias procedentes de Afganistán y Pakistán que recorren los barrios de noche, con cuchillos y machetes, coreando consignas, para sembrar miedo en la población.
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