Nadie duda de que, en el amor , los polos opuestos se atraen, especialmente al principio. La novedad y la curiosidad hacia alguien diferente funciona como un imán y suele generar la química perfecta, pero esta atracción inicial no garantiza una relación estable, sobre todo si estas diferencias generan conflictos en lugar de enriquecer y complementar. Eso sí, quienes sobreviven a la etapa inicial y encuentran este equilibrio pueden acabar teniendo una mejor vida sexual .Así lo confirma un estudio global de We-Vibe en el que han participado 1.000 adultos españoles, que ha corroborado que las parejas que difieren en aspectos clave acaban teniendo mayores niveles de satisfacción en la cama. Según el informe, ocho de cada diez parejas españolas tiene a sus miembros difiriendo en al menos un campo fundamental (hobbies, personalidad, hábitos sociales o intereses ), y lejos de perjudicar la relación, estas diferencias se asocian a mayores niveles de satisfacción. Quienes tienen grupos de amigos diferentes alcanzan el mayor nivel de satisfacción sexual (86%) y cifras parecidas (un 83%) consiguen los que cuentan con hobbies, gustos en moda o incluso diferencias culturales. Por el contrario, las parejas sin diferencias, que son el 17% de los encuestados, tienen menos actividad sexual. Un 25% de ellos confiesa que tiene sexo menos de 3 veces al año. Noticia relacionada No No ‘TOC amoroso’ El trastorno que crece entre parejas por la ‘hiperconexión’ y una baja autoestima Anna CabezaLos expertos inciden en que la satisfacción sexual no atañe únicamente a la frecuencia, sino sobre todo a cómo se viven estos encuentros. «Tiene mucho más que ver con la calidad que con la cantidad… aunque la calidad también puede traducirse en mayor frecuencia en estos encuentros», explica en declaraciones a ABC Ana Lombardía, sexóloga y experta en salud y bienestar sexual de We-Vibe, marca especializada en el placer de las parejas.«Que esté alineada con las necesidades y deseos»«La satisfacción incluye aspectos como el placer, la conexión emocional, la comunicación, el sentirse deseado o deseada o la capacidad de disfrutar sin presión», incide la experta, que recuerda que una buena frecuencia no tiene por qué traducirse en satisfacción y que es consciente de que, por lo general, por lo que ven en consulta, la cantidad suele generar más presión que el estar bien. «Lo importante es que la vida sexual tenga sentido para ambas personas y esté alineada con sus necesidades y deseos», añade.Así, Lombardía ejemplifica que dos personas muy opuestas, con valores distintos, que quieren cosas diferentes de la relación o que chocan a menudo, suelen tener un tipo de atracción muy intenso. «Esto es debido a la naturaleza del conflicto y a la relación ambivalente, inconsistente, insegura, inestable…», comenta.«Estas diferencias no tienen por qué suponer un problema en sí mismas, sino la manera en la que las interpretemos» Ana Lombardía SexólogaQue dos personas sean diferentes también puede manifestarse de muchas otras formas: en la frecuencia en la que aparece el deseo, en las preferencias sexuales, en la forma de entender la intimidad o, incluso, en lo que cada uno necesita para excitarse. Uno puede ser, por ejemplo, más espontáneo y otra necesitar más conexión emocional. «Estas diferencias no tienen por qué suponer un problema en sí mismas, sino la manera en la que las interpretemos», avisa la sexóloga. «Más oportunidades, novedad, curiosidad…»«Cuando eres diferente a tu pareja, se crean más oportunidades para la novedad, la curiosidad y el crecimiento, lo que puede aumentar la pasión y la atracción . Uno de los elementos fundamentales que estimulan el deseo es la novedad, por lo que ser diferentes y tener intereses distintos nos pone en la situación de seguir conociéndonos y descubriéndonos constantemente», asegura.Así, una persona espontánea puede aportar juego y aventura a otra, que más estructurada, aporta estabilidad. «Las diferencias también mantienen la relación activa . Perspectivas opuestas te invitan a pensar de nuevas formas y a ampliar tu comprensión de ti mismo, de tu pareja y del mundo. Eso puede ser muy enriquecedor y nutrir la relación», añade la experta.El riesgo entre los polos opuestos es que no se entiendan estas diferencias. Que uno pueda pensar que no hay deseo porque falla la atracción y que pueda sentirse rechazado cuando, en el fondo, simplemente es cuestión de que el deseo de cada uno funciona de manera distinta. «De hecho, estas diferencias pueden enriquecer la vida sexual si se gestionan desde la curiosidad y la comunicación, pues permiten salir de la rutina , explorar y ampliar el repertorio erótico», añade la experta a ABC.Desajustes de expectativasHay que recordar, además, que el sexo no tiene el mismo peso en todas las personas y parejas. «Para algunas es un pilar central de la relación, y para otras ocupa un lugar más secundario», menciona Lombardía, recordando que la sexualidad en una pareja es mucho más que lo genital y que abarca también la intimidad, los cuidados o la complicidad, entre otros factores.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Doctor Mora, psiquiatra: «Muchos vivimos dentro de relaciones ultraprocesadas y lo que necesitamos es contar con personas flotador» noticia Si ‘Yo no me caso con nadie’: «Lo que está en crisis son nuestras expectativas» noticia Si Alicia González, psicóloga: «La validación de una pareja sana repara más que cualquier ejercicio solo»Los expertos destacan que la mayoría de problemas sexuales suelen aparecer cuando hay un desajuste en las expectativas o necesidades . Para resolverlos «es muy importante ver qué papel está cubriendo la sexualidad genital en cada pareja, y en cada persona», argumenta a ABC Lombardía porque a veces uno solo busca placer pero puede ser también la excusa para sentirnos queridos y conectados o simplemente una forma de gestionar el estrés, la ansiedad o la soledad.En este sentido, la experta recomienda distinguir entre diferencias de preferencias y de valores más profundos, para entender si son complementarias o reflejan incompatibilidades más estructurales y para intentar evitar fricciones que sean dañinas . Nadie duda de que, en el amor , los polos opuestos se atraen, especialmente al principio. La novedad y la curiosidad hacia alguien diferente funciona como un imán y suele generar la química perfecta, pero esta atracción inicial no garantiza una relación estable, sobre todo si estas diferencias generan conflictos en lugar de enriquecer y complementar. Eso sí, quienes sobreviven a la etapa inicial y encuentran este equilibrio pueden acabar teniendo una mejor vida sexual .Así lo confirma un estudio global de We-Vibe en el que han participado 1.000 adultos españoles, que ha corroborado que las parejas que difieren en aspectos clave acaban teniendo mayores niveles de satisfacción en la cama. Según el informe, ocho de cada diez parejas españolas tiene a sus miembros difiriendo en al menos un campo fundamental (hobbies, personalidad, hábitos sociales o intereses ), y lejos de perjudicar la relación, estas diferencias se asocian a mayores niveles de satisfacción. Quienes tienen grupos de amigos diferentes alcanzan el mayor nivel de satisfacción sexual (86%) y cifras parecidas (un 83%) consiguen los que cuentan con hobbies, gustos en moda o incluso diferencias culturales. Por el contrario, las parejas sin diferencias, que son el 17% de los encuestados, tienen menos actividad sexual. Un 25% de ellos confiesa que tiene sexo menos de 3 veces al año. Noticia relacionada No No ‘TOC amoroso’ El trastorno que crece entre parejas por la ‘hiperconexión’ y una baja autoestima Anna CabezaLos expertos inciden en que la satisfacción sexual no atañe únicamente a la frecuencia, sino sobre todo a cómo se viven estos encuentros. «Tiene mucho más que ver con la calidad que con la cantidad… aunque la calidad también puede traducirse en mayor frecuencia en estos encuentros», explica en declaraciones a ABC Ana Lombardía, sexóloga y experta en salud y bienestar sexual de We-Vibe, marca especializada en el placer de las parejas.«Que esté alineada con las necesidades y deseos»«La satisfacción incluye aspectos como el placer, la conexión emocional, la comunicación, el sentirse deseado o deseada o la capacidad de disfrutar sin presión», incide la experta, que recuerda que una buena frecuencia no tiene por qué traducirse en satisfacción y que es consciente de que, por lo general, por lo que ven en consulta, la cantidad suele generar más presión que el estar bien. «Lo importante es que la vida sexual tenga sentido para ambas personas y esté alineada con sus necesidades y deseos», añade.Así, Lombardía ejemplifica que dos personas muy opuestas, con valores distintos, que quieren cosas diferentes de la relación o que chocan a menudo, suelen tener un tipo de atracción muy intenso. «Esto es debido a la naturaleza del conflicto y a la relación ambivalente, inconsistente, insegura, inestable…», comenta.«Estas diferencias no tienen por qué suponer un problema en sí mismas, sino la manera en la que las interpretemos» Ana Lombardía SexólogaQue dos personas sean diferentes también puede manifestarse de muchas otras formas: en la frecuencia en la que aparece el deseo, en las preferencias sexuales, en la forma de entender la intimidad o, incluso, en lo que cada uno necesita para excitarse. Uno puede ser, por ejemplo, más espontáneo y otra necesitar más conexión emocional. «Estas diferencias no tienen por qué suponer un problema en sí mismas, sino la manera en la que las interpretemos», avisa la sexóloga. «Más oportunidades, novedad, curiosidad…»«Cuando eres diferente a tu pareja, se crean más oportunidades para la novedad, la curiosidad y el crecimiento, lo que puede aumentar la pasión y la atracción . Uno de los elementos fundamentales que estimulan el deseo es la novedad, por lo que ser diferentes y tener intereses distintos nos pone en la situación de seguir conociéndonos y descubriéndonos constantemente», asegura.Así, una persona espontánea puede aportar juego y aventura a otra, que más estructurada, aporta estabilidad. «Las diferencias también mantienen la relación activa . Perspectivas opuestas te invitan a pensar de nuevas formas y a ampliar tu comprensión de ti mismo, de tu pareja y del mundo. Eso puede ser muy enriquecedor y nutrir la relación», añade la experta.El riesgo entre los polos opuestos es que no se entiendan estas diferencias. Que uno pueda pensar que no hay deseo porque falla la atracción y que pueda sentirse rechazado cuando, en el fondo, simplemente es cuestión de que el deseo de cada uno funciona de manera distinta. «De hecho, estas diferencias pueden enriquecer la vida sexual si se gestionan desde la curiosidad y la comunicación, pues permiten salir de la rutina , explorar y ampliar el repertorio erótico», añade la experta a ABC.Desajustes de expectativasHay que recordar, además, que el sexo no tiene el mismo peso en todas las personas y parejas. «Para algunas es un pilar central de la relación, y para otras ocupa un lugar más secundario», menciona Lombardía, recordando que la sexualidad en una pareja es mucho más que lo genital y que abarca también la intimidad, los cuidados o la complicidad, entre otros factores.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Doctor Mora, psiquiatra: «Muchos vivimos dentro de relaciones ultraprocesadas y lo que necesitamos es contar con personas flotador» noticia Si ‘Yo no me caso con nadie’: «Lo que está en crisis son nuestras expectativas» noticia Si Alicia González, psicóloga: «La validación de una pareja sana repara más que cualquier ejercicio solo»Los expertos destacan que la mayoría de problemas sexuales suelen aparecer cuando hay un desajuste en las expectativas o necesidades . Para resolverlos «es muy importante ver qué papel está cubriendo la sexualidad genital en cada pareja, y en cada persona», argumenta a ABC Lombardía porque a veces uno solo busca placer pero puede ser también la excusa para sentirnos queridos y conectados o simplemente una forma de gestionar el estrés, la ansiedad o la soledad.En este sentido, la experta recomienda distinguir entre diferencias de preferencias y de valores más profundos, para entender si son complementarias o reflejan incompatibilidades más estructurales y para intentar evitar fricciones que sean dañinas .
Nadie duda de que, en el amor, los polos opuestos se atraen, especialmente al principio. La novedad y la curiosidad hacia alguien diferente funciona como un imán y suele generar la química perfecta, pero esta atracción inicial no garantiza una relación estable, sobre todo … si estas diferencias generan conflictos en lugar de enriquecer y complementar. Eso sí, quienes sobreviven a la etapa inicial y encuentran este equilibrio pueden acabar teniendo una mejor vida sexual.
Así lo confirma un estudio global de We-Vibe en el que han participado 1.000 adultos españoles, que ha corroborado que las parejas que difieren en aspectos clave acaban teniendo mayores niveles de satisfacción en la cama. Según el informe, ocho de cada diez parejas españolas tiene a sus miembros difiriendo en al menos un campo fundamental (hobbies, personalidad, hábitos sociales o intereses), y lejos de perjudicar la relación, estas diferencias se asocian a mayores niveles de satisfacción.
Quienes tienen grupos de amigos diferentes alcanzan el mayor nivel de satisfacción sexual (86%) y cifras parecidas (un 83%) consiguen los que cuentan con hobbies, gustos en moda o incluso diferencias culturales. Por el contrario, las parejas sin diferencias, que son el 17% de los encuestados, tienen menos actividad sexual. Un 25% de ellos confiesa que tiene sexo menos de 3 veces al año.
Los expertos inciden en que la satisfacción sexual no atañe únicamente a la frecuencia, sino sobre todo a cómo se viven estos encuentros. «Tiene mucho más que ver con la calidad que con la cantidad… aunque la calidad también puede traducirse en mayor frecuencia en estos encuentros», explica en declaraciones a ABC Ana Lombardía, sexóloga y experta en salud y bienestar sexual de We-Vibe, marca especializada en el placer de las parejas.
«Que esté alineada con las necesidades y deseos»
«La satisfacción incluye aspectos como el placer, la conexión emocional, la comunicación, el sentirse deseado o deseada o la capacidad de disfrutar sin presión», incide la experta, que recuerda que una buena frecuencia no tiene por qué traducirse en satisfacción y que es consciente de que, por lo general, por lo que ven en consulta, la cantidad suele generar más presión que el estar bien. «Lo importante es que la vida sexual tenga sentido para ambas personas y esté alineada con sus necesidades y deseos», añade.
Así, Lombardía ejemplifica que dos personas muy opuestas, con valores distintos, que quieren cosas diferentes de la relación o que chocan a menudo, suelen tener un tipo de atracción muy intenso. «Esto es debido a la naturaleza del conflicto y a la relación ambivalente, inconsistente, insegura, inestable…», comenta.
«Estas diferencias no tienen por qué suponer un problema en sí mismas, sino la manera en la que las interpretemos»
Ana Lombardía
Sexóloga
Que dos personas sean diferentes también puede manifestarse de muchas otras formas: en la frecuencia en la que aparece el deseo, en las preferencias sexuales, en la forma de entender la intimidad o, incluso, en lo que cada uno necesita para excitarse. Uno puede ser, por ejemplo, más espontáneo y otra necesitar más conexión emocional. «Estas diferencias no tienen por qué suponer un problema en sí mismas, sino la manera en la que las interpretemos», avisa la sexóloga.
«Más oportunidades, novedad, curiosidad…»
«Cuando eres diferente a tu pareja, se crean más oportunidades para la novedad, la curiosidad y el crecimiento, lo que puede aumentar la pasión y la atracción. Uno de los elementos fundamentales que estimulan el deseo es la novedad, por lo que ser diferentes y tener intereses distintos nos pone en la situación de seguir conociéndonos y descubriéndonos constantemente», asegura.
Así, una persona espontánea puede aportar juego y aventura a otra, que más estructurada, aporta estabilidad. «Las diferencias también mantienen la relación activa. Perspectivas opuestas te invitan a pensar de nuevas formas y a ampliar tu comprensión de ti mismo, de tu pareja y del mundo. Eso puede ser muy enriquecedor y nutrir la relación», añade la experta.
El riesgo entre los polos opuestos es que no se entiendan estas diferencias. Que uno pueda pensar que no hay deseo porque falla la atracción y que pueda sentirse rechazado cuando, en el fondo, simplemente es cuestión de que el deseo de cada uno funciona de manera distinta. «De hecho, estas diferencias pueden enriquecer la vida sexual si se gestionan desde la curiosidad y la comunicación, pues permiten salir de la rutina, explorar y ampliar el repertorio erótico», añade la experta a ABC.
Desajustes de expectativas
Hay que recordar, además, que el sexo no tiene el mismo peso en todas las personas y parejas. «Para algunas es un pilar central de la relación, y para otras ocupa un lugar más secundario», menciona Lombardía, recordando que la sexualidad en una pareja es mucho más que lo genital y que abarca también la intimidad, los cuidados o la complicidad, entre otros factores.
Los expertos destacan que la mayoría de problemas sexuales suelen aparecer cuando hay un desajuste en las expectativas o necesidades. Para resolverlos «es muy importante ver qué papel está cubriendo la sexualidad genital en cada pareja, y en cada persona», argumenta a ABC Lombardía porque a veces uno solo busca placer pero puede ser también la excusa para sentirnos queridos y conectados o simplemente una forma de gestionar el estrés, la ansiedad o la soledad.
En este sentido, la experta recomienda distinguir entre diferencias de preferencias y de valores más profundos, para entender si son complementarias o reflejan incompatibilidades más estructurales y para intentar evitar fricciones que sean dañinas.
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