Marbella empieza a ver la luz tras diez años de parches y enmiendas a un mapa urbanístico viciado por la corrupción de Jesús Gil y su séquito, que llevó a disolver el pleno municipal en 2006 tras la operación ‘Malaya’. Desde 1998, todas las regulaciones han sido en falso. El suelo de Marbella era un oscuro entramado de servidumbres y favores ocultos que ahora empieza a tener claridad. El Ayuntamiento de Marbella ha recibido ya el informe favorable de la Consejería de Fomento al documento final del Plan General de Ordenación Municipal (PGOM). Un hito importante, no solo por ser el primero que se adapta a la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (LISTA), sino porque permitirá desterrar de una vez por todas la larga sombra del Gil sobre el suelo de Marbella. Con este dictamen, el Consistorio podrá proceder en las próximas semanas a la aprobación definitiva del documento en el pleno municipal, sustituyendo al PGOU vigente, que data de 1986. «Una magnífica noticia no solo para el Consistorio, sino para toda la ciudad. Marca un antes y un después en la planificación urbanística », aseveró la alcaldesa Ángeles Muñoz. A la ciudad le ha ido la vida en esto, sobre todo después de que en 2015 el Tribunal Supremo tumbara su regulación del suelo y devolviera a la ‘joya’ de la Costa del Sol a 1986. En aquel momento se cifró que más de 16.500 viviendas pasaron a ser ilegales de un plumazo. Proyectos millonarios parados con inversiones que no acababan de ver la luz. Marbella no paraba de aprobar excepciones y adaptaciones de la norma de 1986, pero sin conseguir desterrar la compleja red de secuelas heredadas de la corrupción. El problema no era solo un urbanismo obsoleto, sino unas regulaciones que provocaron modificaciones a lo largo de los años y que fueron canceladas. En 1998, Jesús Gil aprobó el planeamiento para construir su Marbella. Lo hizo de forma unilateral, sin acuerdo con la Junta de Andalucía y con un negocio en la trastienda que acabó por disolver el Consistorio con sus herederos políticos encarcelados. «Es un plan de ciudad que va a organizar el crecimiento urbano bajo criterios de calidad y equilibrio territorial» Ángeles Muñoz Alcaldesa de MarbellaDe aquella época es por ejemplo un paseo marítimo que el Gobierno de Pedro Sánchez puso en jaque hace cuatro años. Hasta se presupuestó el derribo de la pasarela junto a litoral por la ‘milla de oro’. La unión del Consistorio con los vecinos y los empresario consiguió parar las demoliciones notificadas a viviendas particulares, zonas de hoteles o restaurantes. En base a esa norma, Jesús Gil y luego Julián Muñoz construyeron hasta una desaladora, que el año pasado la Junta de Andalucía recuperó para dar servicio en plena sequía. Sin embargo, aquella regulación no tenía amparo y acabó siendo tumbada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Nada de lo hecho servía. Marbella vio como aquel reparto de suelo no solo sirvió a unos cuantos para forrarse, sino que le esquilmó servicios públicos, como parques, zonas deportivas o centros educativos. No había ni un lugar para una residencia de ancianos. Tras la disolución del Consistorio, en la elecciones del 2007, el Partido Popular comenzó los trámites para arreglar el urbanismo. En 2010 presentó un Plan de Ordenación Urbana para dar sentido a todo lo que se había hecho, bajo la máxima de la legalización para tranquilidad de los vecinos. Sobre todo aquellos que habían comprado viviendas sin saber que eran ilegales, o en la creencia errónea de que sí lo eran porque así se lo comunicaron desde el Ayuntamiento. Sólo cinco años después, Marbella tuvo que volver a la casilla de salida. En 2015, el Tribunal Supremo anuló todo el urbanismo de esta localidad. Dictó una sentencia en la que dejaba sin efecto la normativa de 2010 . No se podía regular aquello que se había construido de forma fraudulenta. De este modo, la sentencia devolvió el suelo de Marbella a 1986, ya que la regulación de Jesús Gil en 1998 no era legal y todo lo hecho bajo ella era irregular. Noticia relacionada No No Estos son los dos pueblos más caros para comprar una vivienda en Andalucía: una media de 5.000 euros por metro cuadrado Manuel Pérez CortésMarbella entonces se afanó en amortiguar el golpe. Las adaptaciones de suelos a la normativa de 1986 han sido una constante desde entonces. En los dos primeros años, la inestabilidad política tampoco ayudó. La sentencia llegó con un tripartito de PSOE, Izquierda Unida y los independientes de San Pedro, que jugaban a arrimar el ascua a su territorio. Ahí las licencias llegaron a tardar hasta dos años. Marbella vivía bloqueada. La vuelta de Ángeles Muñoz con mayoría absoluta hizo avanzar por la facilidad de no tener que negociar cada decisión. La conexión popular con la Junta de Andalucía, además, allanó el terreno para solucionar el problema ya con Juanma Moreno como presidente. Once años después hay una luz verde tras tanta barrera. «Es un instrumento clave que nos dota de seguridad jurídica, reduce la burocracia y agiliza los tiempos de tramitación, permitiéndonos afrontar los nuevos retos de desarrollo con una hoja de ruta clara para una ciudad sostenible, inclusiva, verde y conectada», apunta Muñoz. El camino no ha sido fácil. Marbella se juega el desarrollo de su suelo, que es uno de los más preciados de España por metro cuadrado. Una mina de oro para los promotores inmobiliarios. Por ejemplo, la ciudad está cada año en la cúspide de la lista de las calles más caras para comprar vivienda o alquilarla. Alberga residenciales de lujo donde ha habido viviendas que se han vendido por encima de los 80 millones de euros. Y no puede haber fallos, las zonas verdes perdidas, los parques o los equipamientos púbico robados por la corrupción también dependen de ello. «El documento es fruto de años de intenso trabajo y de un proceso de participación sin precedentes, con cuatro exposiciones públicas y numerosas reuniones con colectivos y colegios profesionales, con el objetivo de que fuera un plan de ciudad que va a organizar el crecimiento urbano bajo criterios de calidad y equilibrio territorial», añadió la alcaldesa.«Marbella contará con un plan urbanístico completamente actualizado, que respondan a las necesidades de sus vecinos» Rocío Díaz Consejera de Fomento de la Junta de AndalucíaPor su parte, la consejera andaluza de Fomento, Rocío Díaz, apuntó que «Marbella contará por fin con un plan urbanístico completamente actualizado, que responda a las necesidades reales de sus vecinos». En este sentido la consejera agradeció la «estrecha colaboración mantenida entre las dos administraciones para buscar soluciones a todos los trámites administrativos en un foro común, las mesas de trabajo, una herramienta que proporciona la Junta para que los ayuntamientos puedan agilizar los planes generales». Uno de los objetivos principales de la LISTA es reforzar la seguridad jurídica, evitando los problemas ocasionados por la anulación de los planes urbanísticos por los tribunales y eliminando la maraña normativa que eternizaba los plazos de tramitación. El caso de Marbella, además, permite mirar al futuro pasando la pesada página que supuso el ‘gilismo’ para la ciudad. Marbella empieza a ver la luz tras diez años de parches y enmiendas a un mapa urbanístico viciado por la corrupción de Jesús Gil y su séquito, que llevó a disolver el pleno municipal en 2006 tras la operación ‘Malaya’. Desde 1998, todas las regulaciones han sido en falso. El suelo de Marbella era un oscuro entramado de servidumbres y favores ocultos que ahora empieza a tener claridad. El Ayuntamiento de Marbella ha recibido ya el informe favorable de la Consejería de Fomento al documento final del Plan General de Ordenación Municipal (PGOM). Un hito importante, no solo por ser el primero que se adapta a la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (LISTA), sino porque permitirá desterrar de una vez por todas la larga sombra del Gil sobre el suelo de Marbella. Con este dictamen, el Consistorio podrá proceder en las próximas semanas a la aprobación definitiva del documento en el pleno municipal, sustituyendo al PGOU vigente, que data de 1986. «Una magnífica noticia no solo para el Consistorio, sino para toda la ciudad. Marca un antes y un después en la planificación urbanística », aseveró la alcaldesa Ángeles Muñoz. A la ciudad le ha ido la vida en esto, sobre todo después de que en 2015 el Tribunal Supremo tumbara su regulación del suelo y devolviera a la ‘joya’ de la Costa del Sol a 1986. En aquel momento se cifró que más de 16.500 viviendas pasaron a ser ilegales de un plumazo. Proyectos millonarios parados con inversiones que no acababan de ver la luz. Marbella no paraba de aprobar excepciones y adaptaciones de la norma de 1986, pero sin conseguir desterrar la compleja red de secuelas heredadas de la corrupción. El problema no era solo un urbanismo obsoleto, sino unas regulaciones que provocaron modificaciones a lo largo de los años y que fueron canceladas. En 1998, Jesús Gil aprobó el planeamiento para construir su Marbella. Lo hizo de forma unilateral, sin acuerdo con la Junta de Andalucía y con un negocio en la trastienda que acabó por disolver el Consistorio con sus herederos políticos encarcelados. «Es un plan de ciudad que va a organizar el crecimiento urbano bajo criterios de calidad y equilibrio territorial» Ángeles Muñoz Alcaldesa de MarbellaDe aquella época es por ejemplo un paseo marítimo que el Gobierno de Pedro Sánchez puso en jaque hace cuatro años. Hasta se presupuestó el derribo de la pasarela junto a litoral por la ‘milla de oro’. La unión del Consistorio con los vecinos y los empresario consiguió parar las demoliciones notificadas a viviendas particulares, zonas de hoteles o restaurantes. En base a esa norma, Jesús Gil y luego Julián Muñoz construyeron hasta una desaladora, que el año pasado la Junta de Andalucía recuperó para dar servicio en plena sequía. Sin embargo, aquella regulación no tenía amparo y acabó siendo tumbada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Nada de lo hecho servía. Marbella vio como aquel reparto de suelo no solo sirvió a unos cuantos para forrarse, sino que le esquilmó servicios públicos, como parques, zonas deportivas o centros educativos. No había ni un lugar para una residencia de ancianos. Tras la disolución del Consistorio, en la elecciones del 2007, el Partido Popular comenzó los trámites para arreglar el urbanismo. En 2010 presentó un Plan de Ordenación Urbana para dar sentido a todo lo que se había hecho, bajo la máxima de la legalización para tranquilidad de los vecinos. Sobre todo aquellos que habían comprado viviendas sin saber que eran ilegales, o en la creencia errónea de que sí lo eran porque así se lo comunicaron desde el Ayuntamiento. Sólo cinco años después, Marbella tuvo que volver a la casilla de salida. En 2015, el Tribunal Supremo anuló todo el urbanismo de esta localidad. Dictó una sentencia en la que dejaba sin efecto la normativa de 2010 . No se podía regular aquello que se había construido de forma fraudulenta. De este modo, la sentencia devolvió el suelo de Marbella a 1986, ya que la regulación de Jesús Gil en 1998 no era legal y todo lo hecho bajo ella era irregular. Noticia relacionada No No Estos son los dos pueblos más caros para comprar una vivienda en Andalucía: una media de 5.000 euros por metro cuadrado Manuel Pérez CortésMarbella entonces se afanó en amortiguar el golpe. Las adaptaciones de suelos a la normativa de 1986 han sido una constante desde entonces. En los dos primeros años, la inestabilidad política tampoco ayudó. La sentencia llegó con un tripartito de PSOE, Izquierda Unida y los independientes de San Pedro, que jugaban a arrimar el ascua a su territorio. Ahí las licencias llegaron a tardar hasta dos años. Marbella vivía bloqueada. La vuelta de Ángeles Muñoz con mayoría absoluta hizo avanzar por la facilidad de no tener que negociar cada decisión. La conexión popular con la Junta de Andalucía, además, allanó el terreno para solucionar el problema ya con Juanma Moreno como presidente. Once años después hay una luz verde tras tanta barrera. «Es un instrumento clave que nos dota de seguridad jurídica, reduce la burocracia y agiliza los tiempos de tramitación, permitiéndonos afrontar los nuevos retos de desarrollo con una hoja de ruta clara para una ciudad sostenible, inclusiva, verde y conectada», apunta Muñoz. El camino no ha sido fácil. Marbella se juega el desarrollo de su suelo, que es uno de los más preciados de España por metro cuadrado. Una mina de oro para los promotores inmobiliarios. Por ejemplo, la ciudad está cada año en la cúspide de la lista de las calles más caras para comprar vivienda o alquilarla. Alberga residenciales de lujo donde ha habido viviendas que se han vendido por encima de los 80 millones de euros. Y no puede haber fallos, las zonas verdes perdidas, los parques o los equipamientos púbico robados por la corrupción también dependen de ello. «El documento es fruto de años de intenso trabajo y de un proceso de participación sin precedentes, con cuatro exposiciones públicas y numerosas reuniones con colectivos y colegios profesionales, con el objetivo de que fuera un plan de ciudad que va a organizar el crecimiento urbano bajo criterios de calidad y equilibrio territorial», añadió la alcaldesa.«Marbella contará con un plan urbanístico completamente actualizado, que respondan a las necesidades de sus vecinos» Rocío Díaz Consejera de Fomento de la Junta de AndalucíaPor su parte, la consejera andaluza de Fomento, Rocío Díaz, apuntó que «Marbella contará por fin con un plan urbanístico completamente actualizado, que responda a las necesidades reales de sus vecinos». En este sentido la consejera agradeció la «estrecha colaboración mantenida entre las dos administraciones para buscar soluciones a todos los trámites administrativos en un foro común, las mesas de trabajo, una herramienta que proporciona la Junta para que los ayuntamientos puedan agilizar los planes generales». Uno de los objetivos principales de la LISTA es reforzar la seguridad jurídica, evitando los problemas ocasionados por la anulación de los planes urbanísticos por los tribunales y eliminando la maraña normativa que eternizaba los plazos de tramitación. El caso de Marbella, además, permite mirar al futuro pasando la pesada página que supuso el ‘gilismo’ para la ciudad.
Marbella empieza a ver la luz tras diez años de parches y enmiendas a un mapa urbanístico viciado por la corrupción de Jesús Gil y su séquito, que llevó a disolver el pleno municipal en 2006 tras la operación ‘Malaya’. Desde 1998, todas las regulaciones … han sido en falso. El suelo de Marbella era un oscuro entramado de servidumbres y favores ocultos que ahora empieza a tener claridad. El Ayuntamiento de Marbella ha recibido ya el informe favorable de la Consejería de Fomento al documento final del Plan General de Ordenación Municipal (PGOM). Un hito importante, no solo por ser el primero que se adapta a la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (LISTA), sino porque permitirá desterrar de una vez por todas la larga sombra del Gil sobre el suelo de Marbella.
Con este dictamen, el Consistorio podrá proceder en las próximas semanas a la aprobación definitiva del documento en el pleno municipal, sustituyendo al PGOU vigente, que data de 1986. «Una magnífica noticia no solo para el Consistorio, sino para toda la ciudad. Marca un antes y un después en la planificación urbanística», aseveró la alcaldesa Ángeles Muñoz.
A la ciudad le ha ido la vida en esto, sobre todo después de que en 2015 el Tribunal Supremo tumbara su regulación del suelo y devolviera a la ‘joya’ de la Costa del Sol a 1986. En aquel momento se cifró que más de 16.500 viviendas pasaron a ser ilegales de un plumazo. Proyectos millonarios parados con inversiones que no acababan de ver la luz. Marbella no paraba de aprobar excepciones y adaptaciones de la norma de 1986, pero sin conseguir desterrar la compleja red de secuelas heredadas de la corrupción.
El problema no era solo un urbanismo obsoleto, sino unas regulaciones que provocaron modificaciones a lo largo de los años y que fueron canceladas. En 1998, Jesús Gil aprobó el planeamiento para construir su Marbella. Lo hizo de forma unilateral, sin acuerdo con la Junta de Andalucía y con un negocio en la trastienda que acabó por disolver el Consistorio con sus herederos políticos encarcelados.
«Es un plan de ciudad que va a organizar el crecimiento urbano bajo criterios de calidad y equilibrio territorial»
Ángeles Muñoz
Alcaldesa de Marbella
De aquella época es por ejemplo un paseo marítimo que el Gobierno de Pedro Sánchez puso en jaque hace cuatro años. Hasta se presupuestó el derribo de la pasarela junto a litoral por la ‘milla de oro’. La unión del Consistorio con los vecinos y los empresario consiguió parar las demoliciones notificadas a viviendas particulares, zonas de hoteles o restaurantes.
En base a esa norma, Jesús Gil y luego Julián Muñoz construyeron hasta una desaladora, que el año pasado la Junta de Andalucía recuperó para dar servicio en plena sequía. Sin embargo, aquella regulación no tenía amparo y acabó siendo tumbada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Nada de lo hecho servía. Marbella vio como aquel reparto de suelo no solo sirvió a unos cuantos para forrarse, sino que le esquilmó servicios públicos, como parques, zonas deportivas o centros educativos. No había ni un lugar para una residencia de ancianos.
Tras la disolución del Consistorio, en la elecciones del 2007, el Partido Popular comenzó los trámites para arreglar el urbanismo. En 2010 presentó un Plan de Ordenación Urbana para dar sentido a todo lo que se había hecho, bajo la máxima de la legalización para tranquilidad de los vecinos. Sobre todo aquellos que habían comprado viviendas sin saber que eran ilegales, o en la creencia errónea de que sí lo eran porque así se lo comunicaron desde el Ayuntamiento.
Sólo cinco años después, Marbella tuvo que volver a la casilla de salida. En 2015, el Tribunal Supremo anuló todo el urbanismo de esta localidad. Dictó una sentencia en la que dejaba sin efecto la normativa de 2010. No se podía regular aquello que se había construido de forma fraudulenta. De este modo, la sentencia devolvió el suelo de Marbella a 1986, ya que la regulación de Jesús Gil en 1998 no era legal y todo lo hecho bajo ella era irregular.
Marbella entonces se afanó en amortiguar el golpe. Las adaptaciones de suelos a la normativa de 1986 han sido una constante desde entonces. En los dos primeros años, la inestabilidad política tampoco ayudó. La sentencia llegó con un tripartito de PSOE, Izquierda Unida y los independientes de San Pedro, que jugaban a arrimar el ascua a su territorio. Ahí las licencias llegaron a tardar hasta dos años. Marbella vivía bloqueada.
La vuelta de Ángeles Muñoz con mayoría absoluta hizo avanzar por la facilidad de no tener que negociar cada decisión. La conexión popular con la Junta de Andalucía, además, allanó el terreno para solucionar el problema ya con Juanma Moreno como presidente. Once años después hay una luz verde tras tanta barrera. «Es un instrumento clave que nos dota de seguridad jurídica, reduce la burocracia y agiliza los tiempos de tramitación, permitiéndonos afrontar los nuevos retos de desarrollo con una hoja de ruta clara para una ciudad sostenible, inclusiva, verde y conectada», apunta Muñoz.
El camino no ha sido fácil. Marbella se juega el desarrollo de su suelo, que es uno de los más preciados de España por metro cuadrado. Una mina de oro para los promotores inmobiliarios. Por ejemplo, la ciudad está cada año en la cúspide de la lista de las calles más caras para comprar vivienda o alquilarla. Alberga residenciales de lujo donde ha habido viviendas que se han vendido por encima de los 80 millones de euros. Y no puede haber fallos, las zonas verdes perdidas, los parques o los equipamientos púbico robados por la corrupción también dependen de ello.
«El documento es fruto de años de intenso trabajo y de un proceso de participación sin precedentes, con cuatro exposiciones públicas y numerosas reuniones con colectivos y colegios profesionales, con el objetivo de que fuera un plan de ciudad que va a organizar el crecimiento urbano bajo criterios de calidad y equilibrio territorial», añadió la alcaldesa.
«Marbella contará con un plan urbanístico completamente actualizado, que respondan a las necesidades de sus vecinos»
Rocío Díaz
Consejera de Fomento de la Junta de Andalucía
Por su parte, la consejera andaluza de Fomento, Rocío Díaz, apuntó que «Marbella contará por fin con un plan urbanístico completamente actualizado, que responda a las necesidades reales de sus vecinos». En este sentido la consejera agradeció la «estrecha colaboración mantenida entre las dos administraciones para buscar soluciones a todos los trámites administrativos en un foro común, las mesas de trabajo, una herramienta que proporciona la Junta para que los ayuntamientos puedan agilizar los planes generales».
Uno de los objetivos principales de la LISTA es reforzar la seguridad jurídica, evitando los problemas ocasionados por la anulación de los planes urbanísticos por los tribunales y eliminando la maraña normativa que eternizaba los plazos de tramitación. El caso de Marbella, además, permite mirar al futuro pasando la pesada página que supuso el ‘gilismo’ para la ciudad.
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