Emmanuel Macron repite casi a diario que no quiere verse arrastrado a la guerra contra Irán y que las acciones de Francia tienen una vocación puramente defensiva, pero eso no impide la continua exhibición de fuerza militar. Prueba de esto último, el presidente francés anunció ayer que su país, junto a los socios europeos que decidan sumarse, desplegará una flota considerable en el estrecho de Ormuz, “en cuanto sea posible, después de la fase más caliente del conflicto”, para asegurar la libertad de navegación y escoltar a los petroleros y portacontenedores en esta vía marítima crucial para el comercio mundial.
Francia liderará una misión de escolta naval en el estrecho con su portaaviones ‘Charles de Gaulle’
Emmanuel Macron repite casi a diario que no quiere verse arrastrado a la guerra contra Irán y que las acciones de Francia tienen una vocación puramente defensiva, pero eso no impide la continua exhibición de fuerza militar. Prueba de esto último, el presidente francés anunció ayer que su país, junto a los socios europeos que decidan sumarse, desplegará una flota considerable en el estrecho de Ormuz, “en cuanto sea posible, después de la fase más caliente del conflicto”, para asegurar la libertad de navegación y escoltar a los petroleros y portacontenedores en esta vía marítima crucial para el comercio mundial.
El titular del Elíseo no precisó el momento en que pueda efectuarse el envío de la armada europea a Ormuz. De sus palabras se deduce que no habrá que esperar al cese de hostilidades, sino que bastará con que la guerra baje de intensidad y el peligro de la misión sea menor. Macron sí concretó los ingentes efectivos movilizados por Francia para la tarea: el portaaviones nuclear Charles de Gaulle , dos portahelicópteros anfibios y ocho fragatas. Todos estos medios recibirán el apoyo de las fuerzas aéreas y las tropas francesas ya presentes en bases de la región, que incluyen las de Yibuti, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos.
Mientras no se pueda ir a Ormuz -y parcialmente después– los barcos de guerra franceses deben cumplir, además, cometidos en otras zonas: la defensa de Chipre y la tutela de Líbano, en el Mediterráneo oriental, y la vigilancia del mar Rojo y del estrecho de Bab al-Mandeb, reforzando la actual operación Aspides, que coordina Grecia.
París prevé mandar su portaaviones, dos portahelicópteros y ocho fragatas para garantizar la navegación
Los expertos militares franceses piensan que, si bien Macron no lo especificó, la delicada misión en Ormuz implicará necesariamente, para defender la flota, el envío de al menos dos de los seis submarinos nucleares de ataque de que dispone Francia (de propulsión nuclear, pero dotados solo de armas convencionales, a diferencia de los cuatro submarinos lanzadores de misiles intercontinentales).
El presidente francés calificó el plan para Ormuz de “movilización inédita”, aunque insistió en la voluntad estrictamente defensiva, pacífica y a favor de una desescalada, como el resto de acciones emprendidas por París desde que estalló la guerra. El anuncio se efectuó en una comparecencia ante la prensa en el aeropuerto militar de Pafos, en Chipre, donde acudió para expresar su solidaridad con el socio insular europeo después de los lanzamientos de drones y misiles de los que ha sido víctima en los últimos días.“Cuando Chipre es atacado, Europa es atacada”, enfatizó Macron, que estaba acompañado por el presidente chipriota, Nikos Christodulipes, y el primer ministro griego, Kiriakos Mitsotakis. Las declaraciones se efectuaron en un hangar, con un helicóptero a sus espaldas.
El líder francés reiteró el compromiso de proteger y repatriar a los compatriotas atrapados en los países del Golfo, así como de defender a los socios de la región con los que Francia suscribió acuerdos de seguridad, como Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Jordania.
Macron insiste en que la operación será solo “defensiva y pacífica” cuando acabe “la fase caliente del conflicto”
Siempre cuidando la coreografía de sus mensajes, Macron se dirigió luego a la isla de Creta, frente a cuya costa se hallaba el Charles de Gaulle . El presidente aterrizó en el portaaviones en un helicóptero y habló a la tripulación reunida en el hangar interior. El Mediterráneo asomaba por la gran abertura del ascensor exterior usado para subir las aeronaves a la cubierta. Hace solo una semana, el presidente protagonizó otra escena muy mediática, con un submarino a su espalda, en la superprotegida base de Île Longue, en Bretaña.
En un breve discurso, sin papeles, micrófono en mano, rodeado de marineros, Macron agradeció a la tripulación la rapidez con que ha cumplido la orden de trasladarse al Mediterráneo oriental desde el Báltico. “Pocas armadas pueden hacer lo que habéis hecho vosotros”, les dijo. El presidente recalcó la importancia de proteger a los franceses que residen en los países afectados por el actual conflicto, unos 400.000, y tuvo palabras de gratitud para los socios europeos, como España, los Países Bajos e Italia, cuyos barcos han escoltado al grupo naval francés durante su viaje. Macron puso énfasis en que Francia, en la actual coyuntura, quiere asumir su papel de “potencia de equilibrio, de paz”. La intervención presidencial concluyó con el canto de La Marsellesa .
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