Marie-Louise Eta (Dresden, 1991) recibió hace una semana una llamada que le cambió la vida y que puede suponer también un primer golpe de timón en el fútbol europeo. Con 34 años se ha convertido en la primera mujer al frente de un equipo masculino en una de las cinco grandes ligas europeas al tomar las riendas del Union Berlín de la Bundesliga alemana. Un nombramiento histórico con el que rompe todos los techos de cristal de un mundo tan masculinizado en el que la mujer intenta abrirse paso.
La entrenadora del Union Berlín hace historia en el fútbol masculino y abre la puerta de los banquillos a la mujer
Marie-Louise Eta (Dresden, 1991) recibió hace una semana una llamada que le cambió la vida y que puede suponer también un primer golpe de timón en el fútbol europeo. Con 34 años se ha convertido en la primera mujer al frente de un equipo masculino en una de las cinco grandes ligas europeas al tomar las riendas del Union Berlín de la Bundesliga alemana. Un nombramiento histórico con el que rompe todos los techos de cristal de un mundo tan masculinizado en el que la mujer intenta abrirse paso.
“Es un paso muy importante para las mujeres entrenadoras y que puede abrirnos puertas a muchas de nosotras”, explica a La Vanguardia Sara Monforte, entrenadora del Espanyol femenino. Lo mismo opina Natalia Arroyo, que desde el año pasado dirige al Aston Villa de la primera división femenina inglesa: “Como mujer, entrenadora y aficionada al fútbol, espero que sirva para que se abran puertas que no siempre los clubs se están atreviendo a abrir”, para que se “se quite el miedo a ser el primero” y “pueda empezar una cadena”.
A la mujer se le juzga por cosas distintas, por su liderazgo o por sus conocimientos tácticos
Marie-Louise Eta intenta vestirlo de normalidad, pero el impacto que ha tenido (y puede tener) en el mundo del fútbol es extraordinario. “No soy la primera mujer en el fútbol, hubo entrenadoras antes que yo. Comprendo perfectamente el debate público, pero para mí, siempre se ha tratado simplemente de fútbol”, decía la entrenadora de Dresden antes de su estreno, que llegó ayer.

La abarrotada sala de prensa del Union Berlín fue testigo de la gran expectación que ha levantado en todo el mundo un nombramiento que está empezando a derribar los pesados muros que aún mantienen en el ostracismo al talento femenino. Personalidades como la seleccionadora femenina inglesa Sarina Wiegman, o la entrenadora vasca Iraia Iturregi, ahora en el cuerpo técnico de la selección femenina española, han destacado la valentía del club alemán apostando por este cambio pionero. “Aunque no debería parecernos una decisión valiente, sino lógica, lo es porque si las cosas no van como ellos esperan, creo que les van a caer más palos que si hubieran puesto a un hombre”, explica a La Vanguardia Iturregi.
Y es que, pese a que la sociedad va avanzando, aún queda mucho trabajo por hacer como quedó evidenciado con el aluvión de mensajes de odio en redes sociales tras el nombramiento de Eta. Algo que fue criticado con dureza por su director deportivo, Horst Heldt: “Es vergonzoso. Me parece una locura que tengamos que lidiar con esto en pleno siglo XXI. Tenemos plena confianza en Loui”.
La cultura española aún arrastra un machismo encubierto que lo hace todo más lento
El fútbol masculino ha sido un territorio inhóspito para la mujer durante décadas. Poco a poco se van dando pasos, pero aún queda muchísimo por hacer. En España uno de los ejemplos más cercanos es el de la propia Iraia Iturregi, que en 2023 dejó el femenino del Athletic para unirse al cuerpo técnico del Basconia, el tercer equipo masculino del club rojiblanco. “Desde mi experiencia lo que he vivido ha sido que los primeros en darle normalidad han sido los propios jugadores porque en el momento en el que te conocen y les hablas de fútbol, te tratan como a uno más”.
En el momento en el que te conocen y les hablas de fútbol, te tratan como a uno más
No es la única, antes hubo otras que abrieron camino. Corinne Diacre en el Clearmont francés (2014-17), Hanna Dingley en el Forest Green Rovers inglés (2023) o Renate Blindheim en el Sotra noruego (2020), pero todas ellas en segunda división. El caso de mayor éxito fue el de la jovencísima Chan Yuen-ting, que con 26 años se convirtió en la primera mujer del mundo en ganar una liga masculina con el Eastern Hong Kong en 2016.
Marie-Louise Eta ha llegado hasta lo más alto después de pasar por todos los escalones. Como futbolista triunfó en el Turbine Potsdam llegando a ganar la primera Champions de la era moderna en 2010. Ahora entrenaba al equipo sub-19 masculino, un trampolín natural desde donde dar el salto al primer equipo. “Hay muchas formas de seleccionar un primer entrenador, por trayectoria en otros clubs o porque lo formas desde la base”, explica Arroyo, que invita a reflexionar sobre cuántas mujeres hay en España en este penúltimo escalón. “Otras ligas lo han normalizado mucho. La cultura española creo que aún arrastra un punto de machismo encubierto que lo está haciendo más lento, pero es un proceso natural y acabará pasando”.
¿ Y qué es lo que hace falta para que haya más casos?: “Que nos den más oportunidades”, responde segura Monforte: “Que se valoren requisitos más allá del género y nos den la oportunidad de demostrar que estamos capacitadas”. “Lo más importante es el conocimiento y el trabajo, no el género”, sostiene Sonia Bermúdez, seleccionadora española femenina. “Inglaterra está un par de pasos por delante. La figura de la mujer en el entorno del fútbol en general está más reconocida, sea entrenadoras, staff o comentaristas”, añade Arroyo. En España “yo creo que ni se lo plantean”, asegura Monforte: “Ven que el fútbol femenino es un fútbol menor y que nosotras no estamos capacitadas para llevar un equipo masculino”. La entrenadora del Espanyol piensa que a la mujer se la juzga “por cosas diferentes” que a un hombre: “Por si tenemos el liderazgo suficiente o por nuestros conocimientos tácticos. Cosas que con los hombres ni se plantean”.
Eta debutó ayer en medio de una gran expectación mediática, pero ni siquiera la derrota (1-2) ante el Wolfsburgo logró empañar un día histórico para el fútbol. Un cambio que transforma los sueños de las nuevas generaciones, como en su día hicieron futbolistas como Alexia o Aitana Bonmatí, transformando el fútbol femenino de un pasatiempo, a una profesión. Hoy todas las niñas del mundo tienen un sueño más que perseguir.
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