El día después, el de la resaca electoral, ha sido para el líder socialista Carlos Martínez el de sentarse con su equipo para discutir el ‘¿ahora qué?’ que dejaban pendientes las urnas. Con «la espinita clavada de no ser la primera fuerza» pero agradecido por el apoyo que ha otorgado al PSOE 30 escaños en unos resultados «absolutamente históricos», el aún alcalde de Soria se resiste a marcar en la agenda el día para cambiar este puesto por el de procurador , algo que debe hacer -es incompatible por ley- antes del 14 de abril para poder recoger el acta. «No, no hemos hablado de fecha, pero la decisión está tomadas desde hace un año», ha indicado, para bromear y pasar a otro tema: «Lo haré y el día 14 celebraremos la República».Sí marcaba una «hoja de ruta, un calendario» para su formación en Castilla y León, en forma de tres reuniones , «esta semana o la que viene a más tardar». La primera, potencialmente el miércoles, para congregar al grupo parlamentario, en «una primera toma de contacto». Las otras dos, para abordar «dos objetivos»: llamar a la mesa de incendios, y una más con colectivos feministas para trabajar en la actualización de la ley contra la violencia machista.La de los incendios plantea conversaciones con los agentes medioambientales, con los representantes de los trabajadores y los propietarios y se perfila «con carácter urgente» ya que la primavera avanza y «el calor está en las puertas», ha valorado Martínez. Por otro lado, la actualización de la ley contra la violencia machista resulta «algo muy necesario». «Lo hemos vivido de una forma muy cruda esta última semana», ha evocado, en referencia al crimen de Miranda de Ebro, considerando que episodios así hacen que tengan que «asumir esa responsabilidad» y renovar el texto. «No bajamos los brazos»Tras las elecciones, «volvemos a estar en esta parálisis de Comunidad», ha suspirado, para asegurar el trabajo de su formación. «Seguimos pisando calle, seguimos teniendo hambre», ha manifestado. «No bajamos los brazos ni un minuto», ha indicado el secretario general de los socialistas en Castilla y León, para remarcar varias veces que comenzaba «una nueva campaña electoral» en la que no descarta una vuelta a las urnas que encarnaba en la figura de «un partido de vuelta». Después del de «ida», reconocía que no sabía si una potencial repetición «era para celebrar». «Qué diferente habría sido todo si Mañueco hubiera cogido mi mano», ha lamentado, en referencia a su propuesta de pactar antes de los comicios que gobernase la lista más votada. Una vez «mordida» esa «mano», «no apoyaremos ninguna investidura en solitario del señor Mañueco», ha aseverado, argumentando que el PP «ya ha escogido socio preferente». «Todos éramos conscientes del abrazo entre derecha y ultraderecha, es Vox el que tiene que decidir qué quiere ser de mayor», ha insistido, si se decantará por colocarse como «la muleta permanente en auxilio de la derecha para ubicarla en el poder de las autonomías» o si en cambio quiere «reemplazar» al PP, desafiaba, lo que a su juicio llevaría a «un futuro de repetición» electoral en Castilla y León.Mientras, ha afirmado que permanecen «a la espera» y considera que el acuerdo entre sus rivales se negociará en Madrid y que se planteará «coalción PP-Vox encubierta» que afectará a Aragón, Extremadura y Castilla y León. Con un espectro político desaparecido a su izquierda, no ha dejado de «lamentar la falta de participación en las instituciones» de esos colores y «una parte importantísima de la ciudadanía», pero ha concluido que el PSOE tiene que «aspirar a recoger esa izquierda». «Jugaremos las cartas de esta primera ronda y veremos si hay una segunda», zanjaba. El día después, el de la resaca electoral, ha sido para el líder socialista Carlos Martínez el de sentarse con su equipo para discutir el ‘¿ahora qué?’ que dejaban pendientes las urnas. Con «la espinita clavada de no ser la primera fuerza» pero agradecido por el apoyo que ha otorgado al PSOE 30 escaños en unos resultados «absolutamente históricos», el aún alcalde de Soria se resiste a marcar en la agenda el día para cambiar este puesto por el de procurador , algo que debe hacer -es incompatible por ley- antes del 14 de abril para poder recoger el acta. «No, no hemos hablado de fecha, pero la decisión está tomadas desde hace un año», ha indicado, para bromear y pasar a otro tema: «Lo haré y el día 14 celebraremos la República».Sí marcaba una «hoja de ruta, un calendario» para su formación en Castilla y León, en forma de tres reuniones , «esta semana o la que viene a más tardar». La primera, potencialmente el miércoles, para congregar al grupo parlamentario, en «una primera toma de contacto». Las otras dos, para abordar «dos objetivos»: llamar a la mesa de incendios, y una más con colectivos feministas para trabajar en la actualización de la ley contra la violencia machista.La de los incendios plantea conversaciones con los agentes medioambientales, con los representantes de los trabajadores y los propietarios y se perfila «con carácter urgente» ya que la primavera avanza y «el calor está en las puertas», ha valorado Martínez. Por otro lado, la actualización de la ley contra la violencia machista resulta «algo muy necesario». «Lo hemos vivido de una forma muy cruda esta última semana», ha evocado, en referencia al crimen de Miranda de Ebro, considerando que episodios así hacen que tengan que «asumir esa responsabilidad» y renovar el texto. «No bajamos los brazos»Tras las elecciones, «volvemos a estar en esta parálisis de Comunidad», ha suspirado, para asegurar el trabajo de su formación. «Seguimos pisando calle, seguimos teniendo hambre», ha manifestado. «No bajamos los brazos ni un minuto», ha indicado el secretario general de los socialistas en Castilla y León, para remarcar varias veces que comenzaba «una nueva campaña electoral» en la que no descarta una vuelta a las urnas que encarnaba en la figura de «un partido de vuelta». Después del de «ida», reconocía que no sabía si una potencial repetición «era para celebrar». «Qué diferente habría sido todo si Mañueco hubiera cogido mi mano», ha lamentado, en referencia a su propuesta de pactar antes de los comicios que gobernase la lista más votada. Una vez «mordida» esa «mano», «no apoyaremos ninguna investidura en solitario del señor Mañueco», ha aseverado, argumentando que el PP «ya ha escogido socio preferente». «Todos éramos conscientes del abrazo entre derecha y ultraderecha, es Vox el que tiene que decidir qué quiere ser de mayor», ha insistido, si se decantará por colocarse como «la muleta permanente en auxilio de la derecha para ubicarla en el poder de las autonomías» o si en cambio quiere «reemplazar» al PP, desafiaba, lo que a su juicio llevaría a «un futuro de repetición» electoral en Castilla y León.Mientras, ha afirmado que permanecen «a la espera» y considera que el acuerdo entre sus rivales se negociará en Madrid y que se planteará «coalción PP-Vox encubierta» que afectará a Aragón, Extremadura y Castilla y León. Con un espectro político desaparecido a su izquierda, no ha dejado de «lamentar la falta de participación en las instituciones» de esos colores y «una parte importantísima de la ciudadanía», pero ha concluido que el PSOE tiene que «aspirar a recoger esa izquierda». «Jugaremos las cartas de esta primera ronda y veremos si hay una segunda», zanjaba.
El día después, el de la resaca electoral, ha sido para el líder socialista Carlos Martínez el de sentarse con su equipo para discutir el ‘¿ahora qué?’ que dejaban pendientes las urnas. Con «la espinita clavada de no ser la primera fuerza» pero agradecido … por el apoyo que ha otorgado al PSOE 30 escaños en unos resultados «absolutamente históricos», el aún alcalde de Soria se resiste a marcar en la agenda el día para cambiar este puesto por el de procurador, algo que debe hacer -es incompatible por ley- antes del 14 de abril para poder recoger el acta. «No, no hemos hablado de fecha, pero la decisión está tomadas desde hace un año», ha indicado, para bromear y pasar a otro tema: «Lo haré y el día 14 celebraremos la República».
Sí marcaba una «hoja de ruta, un calendario» para su formación en Castilla y León, en forma de tres reuniones, «esta semana o la que viene a más tardar». La primera, potencialmente el miércoles, para congregar al grupo parlamentario, en «una primera toma de contacto». Las otras dos, para abordar «dos objetivos»: llamar a la mesa de incendios, y una más con colectivos feministas para trabajar en la actualización de la ley contra la violencia machista.
La de los incendios plantea conversaciones con los agentes medioambientales, con los representantes de los trabajadores y los propietarios y se perfila «con carácter urgente» ya que la primavera avanza y «el calor está en las puertas», ha valorado Martínez. Por otro lado, la actualización de la ley contra la violencia machista resulta «algo muy necesario». «Lo hemos vivido de una forma muy cruda esta última semana», ha evocado, en referencia al crimen de Miranda de Ebro, considerando que episodios así hacen que tengan que «asumir esa responsabilidad» y renovar el texto.
«No bajamos los brazos»
Tras las elecciones, «volvemos a estar en esta parálisis de Comunidad», ha suspirado, para asegurar el trabajo de su formación. «Seguimos pisando calle, seguimos teniendo hambre», ha manifestado. «No bajamos los brazos ni un minuto», ha indicado el secretario general de los socialistas en Castilla y León, para remarcar varias veces que comenzaba «una nueva campaña electoral» en la que no descarta una vuelta a las urnas que encarnaba en la figura de «un partido de vuelta». Después del de «ida», reconocía que no sabía si una potencial repetición «era para celebrar». «Qué diferente habría sido todo si Mañueco hubiera cogido mi mano», ha lamentado, en referencia a su propuesta de pactar antes de los comicios que gobernase la lista más votada.
Una vez «mordida» esa «mano», «no apoyaremos ninguna investidura en solitario del señor Mañueco», ha aseverado, argumentando que el PP «ya ha escogido socio preferente». «Todos éramos conscientes del abrazo entre derecha y ultraderecha, es Vox el que tiene que decidir qué quiere ser de mayor», ha insistido, si se decantará por colocarse como «la muleta permanente en auxilio de la derecha para ubicarla en el poder de las autonomías» o si en cambio quiere «reemplazar» al PP, desafiaba, lo que a su juicio llevaría a «un futuro de repetición» electoral en Castilla y León.
Mientras, ha afirmado que permanecen «a la espera» y considera que el acuerdo entre sus rivales se negociará en Madrid y que se planteará «coalción PP-Vox encubierta» que afectará a Aragón, Extremadura y Castilla y León. Con un espectro político desaparecido a su izquierda, no ha dejado de «lamentar la falta de participación en las instituciones» de esos colores y «una parte importantísima de la ciudadanía», pero ha concluido que el PSOE tiene que «aspirar a recoger esa izquierda». «Jugaremos las cartas de esta primera ronda y veremos si hay una segunda», zanjaba.
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