La plataforma sorprende al sector audiovisual al adquirir los derechos exclusivos de los 104 encuentros del Mundial que se celebrará en España, Marruecos y Portugal. RTVE todavía no tiene asegurada su emisión en abierto y el importe millonario de la operación se desconoce Leer La plataforma sorprende al sector audiovisual al adquirir los derechos exclusivos de los 104 encuentros del Mundial que se celebrará en España, Marruecos y Portugal. RTVE todavía no tiene asegurada su emisión en abierto y el importe millonario de la operación se desconoce Leer
Un bombazo de los que hacen temblar los cimientos del negocio televisivo. De los que nadie esperaba y de los que cambian las reglas del juego. Netflix ha comprado los derechos audiovisuales exclusivos del Mundial de fútbol de 2030 para España y Andorra. La plataforma de streaming emitirá los 104 partidos de la competición que organizarán España, Marruecos y Portugal y que conmemorará el centenario del mayor acontecimiento futbolístico del planeta. Un movimiento absolutamente inesperado que revoluciona el mercado de los derechos deportivos y deja una gran incógnita sobre el futuro de su posible emisión en abierto (el último fue adquirido por RTVE) y del resto de operadores audiovisuales españoles.
El anuncio, realizado este martes por Netflix y la FIFA, supone mucho más que la compra de una competición deportiva. Es la entrada de uno de los gigantes mundiales del entretenimiento en el negocio de los grandes torneos de fútbol masculino de selecciones, un territorio tradicionalmente dominado en España por las televisiones convencionales y los operadores especializados en derechos deportivos.
Y lo hace, además, en un momento especialmente significativo: España organizará parte del Mundial 2030 y llegará como vigente campeona del mundo, después de conquistar este verano el título en Estados Unidos. Dos circunstancias que convierten la competición en uno de los acontecimientos televisivos más atractivos de los próximos años.
Sin embargo, Netflix no tendrá la exclusividad absoluta de todos los encuentros. El acuerdo incluye una condición fundamental para los espectadores españoles: un partido de cada jornada podrá verse gratis y una cadena nacional en abierto emitirá todos los partidos de España, las dos semifinales y la final. La identidad de esa televisión todavía no se ha anunciado, lo que abre una nueva batalla en el sector audiovisual.
Es una de las grandes preguntas que deja la operación. RTVE, que ha sido una de las principales ventanas del fútbol internacional en España durante los últimos años, no figura por el momento como titular de los derechos del Mundial 2030. Tampoco se ha anunciado que Atresmedia, Mediaset, Mediapro o DAZN hayan adquirido algún paquete de partidos.
La televisión pública parte, sin embargo, con un importante antecedente: el extraordinario éxito de audiencia del Mundial de 2026, cuyos derechos adquirió para ofrecer 33 encuentros, entre ellos todos los de la Selección española.
El campeonato de este verano fue uno de los mayores acontecimientos televisivos del año. Según el balance difundido por RTVE, 38,43 millones de espectadores únicos siguieron algún momento de la competición a través de sus canales y plataformas, el 80,8% de la población española. Los 33 partidos emitidos por la Corporación alcanzaron una audiencia media de 4.870.000 espectadores y un espectacular 45,9% de cuota de pantalla.
Unas cifras que explican por qué el Mundial de fútbol es uno de los productos más codiciados del mercado audiovisual y por qué la entrada de Netflix supone un movimiento de semejante magnitud.
En el Mundial de 2026, el reparto de los derechos fue muy diferente. RTVE adquirió un paquete de encuentros en abierto, mientras que Mediapro se hizo con los derechos de explotación de la totalidad del torneo en televisión de pago. Posteriormente, DAZN alcanzó un acuerdo con Mediapro para ofrecer los 104 partidos, de los que 71 quedaron reservados a la oferta de pago.
Netflix cambia ahora ese modelo al situarse como el principal operador audiovisual de la competición en España. Será la plataforma la que disponga de los derechos de los 104 encuentros y la que articule el acuerdo con una televisión en abierto para garantizar el acceso gratuito a los partidos más relevantes.
La gran incógnita es si RTVE conseguirá mantener su presencia en el Mundial o si alguna de las grandes cadenas privadas aprovechará la oportunidad para hacerse con uno de los acontecimientos de mayor audiencia de la televisión española.
El precio es el otro gran misterio de la operación. Ni Netflix ni la FIFA han desvelado cuánto ha costado la adquisición de los derechos del Mundial 2030 para España y Andorra. Sin embargo, los antecedentes permiten hacerse una idea de las cantidades que se mueven en este negocio.
En marzo de 2025, EL MUNDO adelantó en exclusiva que RTVE había presentado una oferta de 55 millones de euros por los derechos del Mundial de 2026. Una inversión extraordinaria para la Corporación, que suponía una de sus grandes apuestas deportivas.
El presidente de RTVE, José Pablo López, explicó posteriormente que el coste de los derechos del campeonato de 2026 se situaba en 1,203 millones de euros por partido, frente a los 1,684 millones por encuentro del Mundial de Qatar 2022, cuando la televisión pública adquirió 19 partidos por unos 32 millones de euros.
La operación de Netflix tiene, sin embargo, una dimensión muy diferente. La plataforma ha comprado los derechos de los 104 partidos, no un paquete limitado de encuentros, y podrá articular su explotación mediante la emisión en su propio servicio y los acuerdos con una cadena en abierto.
No es posible, por tanto, calcular su precio multiplicando el coste de los partidos de RTVE por los 104 encuentros. La exclusividad, la posibilidad de sublicenciar partidos y las condiciones comerciales de la operación influyen decisivamente en el valor final. Por ahora, no existe una cifra oficial ni una estimación suficientemente contrastada sobre el desembolso realizado por Netflix.
Lo que sí resulta evidente es el valor estratégico de la compra. La compañía no sólo se asegura uno de los acontecimientos deportivos con mayor capacidad para reunir espectadores en todo el mundo, sino que lo hace en un país anfitrión, con una Selección que defenderá el título y con un campeonato que tendrá un extraordinario impacto mediático.
Netflix tampoco quiere limitarse a ofrecer los encuentros. La plataforma ha anunciado que desplegará una programación especial durante todo el campeonato, con espacios previos a los partidos, programas durante los descansos, análisis posteriores y resúmenes diarios.
La compañía asegura que desarrollará una cobertura con un planteamiento específicamente español, una apuesta que apunta a la creación de un gran dispositivo televisivo alrededor de la competición.
«Pocos acontecimientos unen tanto a la gente como un Mundial», ha afirmado Bela Bajaria, directora de Contenidos de Netflix, quien ha recordado que estuvo presente en el estadio cuando España conquistó el campeonato de este verano. Para la directiva, la posibilidad de ofrecer el Mundial de 2030 en uno de sus países anfitriones supone una oportunidad única.
Desde la FIFA, su secretario general, Mattias Grafström, ha celebrado el acuerdo y ha destacado la voluntad de ambas compañías de acercar el campeonato al mayor número posible de aficionados.
La adquisición tampoco surge de la nada. Netflix lleva años ampliando su presencia en las retransmisiones deportivas en directo. La plataforma cuenta con acuerdos relacionados con la NFL, la MLB, la WWE y grandes acontecimientos de boxeo y artes marciales mixtas. También posee los derechos de los mundiales femeninos de fútbol de 2027 y 2031 en Estados Unidos y Canadá.
En España, hasta ahora, su relación con el deporte se había desarrollado principalmente a través de documentales y producciones originales como El caso Figo: El fichaje del siglo, LALIGA: Más allá del gol, Carlos Alcaraz: A mi manera o RAFA. El Mundial 2030 supone un salto de otra dimensión: pasar de contar las grandes historias del deporte a convertirse en la plataforma desde la que millones de espectadores las vivirán en directo.
La operación llega, además, en un momento de transformación del mercado audiovisual. Las grandes plataformas de streaming llevan años compitiendo con las cadenas tradicionales por la atención de los espectadores, pero los acontecimientos deportivos en directo siguen siendo uno de los pocos contenidos capaces de congregar audiencias millonarias al mismo tiempo.
El fútbol, especialmente cuando juega la Selección española, mantiene una capacidad de convocatoria difícilmente comparable con cualquier otro formato televisivo. De ahí la importancia de una operación que puede abrir la puerta a nuevas estrategias de adquisición de derechos deportivos por parte de las plataformas internacionales.
El Mundial de 2030 será histórico por múltiples razones. Celebrará los 100 años de la primera edición, disputada en Uruguay en 1930; tendrá tres países anfitriones, España, Marruecos y Portugal, y contará con encuentros conmemorativos en Argentina, Paraguay y Uruguay.
Pero en España ya ha provocado un terremoto cuatro años antes de que empiece a rodar el balón. Netflix se ha adelantado a las televisiones tradicionales y se ha hecho con uno de los grandes acontecimientos deportivos del planeta. Ahora queda por conocer cuánto ha pagado, quién compartirá con la plataforma los partidos en abierto y, sobre todo, si RTVE conseguirá mantener su sitio en un Mundial que se jugará, en parte, en casa.
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