La historia es un péndulo que va y viene.
El presidente del Watergate es reivindicado en vídeos virales en las redes
La historia es un péndulo que va y viene.
Richard Nixon, el presidente más denostado de la historia reciente de Estados Unidos, por corrupto y conspirador, acusaciones fehacientemente demostradas en el caso Watergate de espionaje a los demócratas que le costaron el cargo en 1974, se ha convertido en trending topic entre jóvenes conservadores de EE.UU.
Allá donde había un delincuente político –y sigue habiéndolo para el grueso de historiadores y analistas–, ellos han descubierto a un héroe, y al precursor del movimiento MAGA. La víctima más sonada de las cloacas del Estado, según dicen.
El fenómeno se ha bautizado como Nixonmaxxing , que se traduciría como llevar las tácticas de Nixon al extremo.
“¿Está Nixon protagonizando el mayor regreso político póstumo de la historia?”, plantea un fan en el comentario a un vídeo colgado recientemente en Instagram. Es una tendencia. Las grabaciones con imágenes de archivo del 37 presidente de EE.UU., acompañadas de música rap de artistas como Drake y Biggie Smalls, se están haciendo virales en Instagram y YouTube.
En una de ellas, un discurso sobre la grandeza de Estados Unidos que se desvanece para dar paso a Sweet Child O’ Mine , de Guns N’ Roses. Emergen breves imágenes de Nixon acompañadas por Great Balls of Fire , de Jerry Lee Lewis. También existe un montaje de vídeos de Nixon con la canción británica de synth-pop de los años ochenta The Promise como banda sonora.
Los influencers lucen gorras, sudaderas de cuello redondo y riñoneras con mensajes como “Chicas guapas por Nixon” y “Nixon ahora más que nunca”. Las gorras con la inscripción Nixonmaxxing se agotaron al poco de salir a la venta.
La Fundación Nixón juega un papel esencial, pero nadie duda de que detrás de todo se halla Trump
La fama viral en el 2026 supone, sin duda, un giro irónico para Nixon, que siempre sintió que los chicos modernos lo despreciaban. “Mientras los medios tradicionales se desvivían por Kennedy y su Camelot, la imagen de Nixon era la de aquel hijo de un tendero, con barba de varios días, que se secaba continuamente el sudor de la frente”, sostiene Matt K. Lewis, comentarista conservador moderado.
“Ya no. En la era de las redes sociales, personas de clase media y con afán de prosperar como Nixon pueden saltarse los medios tradicionales y convertirse en protagonistas de vídeos cortos favorecedores que los hacen parecer guais”, añade en un artículo publicado en el digital Notus.org .
La Fundación Nixon, creada en el 2007 para administrar la biblioteca del expresidente, destaca por su habilidad para manejar las redes sociales y la elaboración de esos vídeos virales, pero nadie duda de que detrás del Nixonmaxxing existe una estrategia sofisticada de marketing.
“Los jóvenes no empiezan a interesarse por alguien como Nixon solo por unos cuantos vídeos ingeniosos. Tampoco se trata únicamente de un arrebato de nostalgia, como el inevitable regreso de los pantalones de campana. Y tampoco puede explicarse del todo como una forma de rebeldía juvenil disfrazada de ironía distante. Debe haber otra razón de fondo por la que los jóvenes republicanos de hoy quieren rehabilitar la figura de Nixon”, recalca Lewis.
Como de costumbre, la respuesta tiene que ver con Donald Trump. Los dos presidentes tienen algunas cosas en común. Si se rehabilita la figura de Nixon, en el proceso se normaliza y se encumbra a Trump.
Para la nueva derecha, apuntan los expertos, el referente de Ronald Reagan ha quedado desfasado por positivo e institucional. Tal como están las cosas, el modelo Nixon, que fue el que abrió la relación con la China de Mao, se basa en el realismo político, la dureza, el nacionalismo del América Primero, la desconfianza en las élites y una visión bastante cínica del poder.
¿El Watergate? Si existió, fue cosas de las cloacas del Estado. Como señala el vicepresidente J.D. Vance, ese escandalo “habría sido hoy noticia de 12 horas”. Le sorprende que pudiera acabar con un presidente.
Dentro de esa corriente de rehabilitación, se entiende que la dirección del Departamento de Justicia, que tras el Watergate adoptó medidas para garantizar su independencia respecto a la Casa Blanca, recaiga desde este sábado en Todd Blanche, abogado personal de Trump y defensor del falso robo electoral de las presidenciales del 2020.
En su artículo, Lewis hace una apostilla final en defensa del presidente defenestrado: “Comparado con Trump, Richard Nixon era un hombre muy bueno”.
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