A Carlos Alcaraz (22) se le vienen encima la temporada, el aluvión de compromisos, la necesidad de ganar para perpetuarse en el liderato del circuito ATP y la presión de Jannik Sinner, el italiano que no afloja y pretende arrebatárselo todo.
El talento murciano se muestra confundido tras su temprana derrota en Miami ante Sebastian Korda
A Carlos Alcaraz (22) se le vienen encima la temporada, el aluvión de compromisos, la necesidad de ganar para perpetuarse en el liderato del circuito ATP y la presión de Jannik Sinner, el italiano que no afloja y pretende arrebatárselo todo.
Los sabios del tenis tuvieron un pálpito el sábado, durante el duelo entre Alcaraz y João Fonseca en Miami, cuando el murciano se llevó el partido pero también se mostró renqueante y alicaído, nada que ver con el alma disfrutona que suele emerger en las pistas de tenis. Y sus pálpitos se ratificaron al día siguiente, cuando Alcaraz se medía a Sebastian Korda y en un instante del partido se volvió hacia Samu López, su técnico, y le voceó:
“Alcaraz no juega bien porque está aburrido, tiene mucho margen respecto al resto”, dice Patrick Mouratoglou
–¡No puedo más! ¡Me quiero ir a mi casa!
Y luego, se le fue el partido y el pase a la cuarta ronda.
Ayer, el asunto abundaba en los corrillos del tenis y en las redes sociales:
–Recuerdo que el año pasado, por estas fechas, Carlos se tomó un descanso y se fue a México con su familia para recargar las pilas… ¡Supongo que funcionó! –escribió ayer Boris Becker en su cuenta de X.
–Creo que Alcaraz está aburrido… El chico ya tiene 7 Grand Slams y ya ha ganado bastantes Masters 1.000, pero me da la sensación de que ya no está muy interesado ni motivado. Realmente pienso eso, y creo que puede ser un peligro para él en los próximos años –añadió Patrick Mouratoglou, técnico francés que en su día dirigió a Serena Williams y a Naomi Osaka.
Según Mouratoglou, la clave está en la diferencia de nivel que se abre entre el murciano y la mayoría de rivales:
–Luego mucha gente dirá que ‘este año en Roland Garros, Wimbledon y US Open no está jugando bien en las primeras rondas…’. Pero no juega bien porque está aburrido, tiene muchísimo margen respecto al resto. Cuando el partido es demasiado fácil, pierde la concentración porque en el fondo sabe que es mejor y puede darle la vuelta en cualquier momento. Creo que él acepta, no de forma consciente, que puede recibir breaks y perder la concentración y ese puede ser un peligro para él.
Entregue o no los puntos o los breaks, lo cierto es que el margen de error de Alcaraz se ha reducido dramáticamente. Ahora que el circuito se adentra en la fase de tierra, el murciano debe defender 6.130 puntos (el año pasado se impuso en Montecarlo, Roma y Roland Garros, y también fue finalista en el trofeo Godó, donde perdió ante Holger Rune), muchos más de los que defiende Jannik Sinner (4.000), en aquellos meses condicionado por su sanción por dopaje. Bajo estas circunstancias, la presión es considerable. Alcaraz suma 13.550 puntos; Sinner, 11.400.
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