Hace ya más de 100 años, y con diferentes denominaciones, cada 25 de julio se celebra el Día de Galicia, festividad reivindicativa, en sus inicios, y de exaltación y reafirmación de nuestra identidad, más recientemente. Los anhelos de autonomía política y de recuperación de las señales de identidad que nos singularizan -lengua, cultura, …- latían intensamente en el corazón de los galleguistas que iniciaron la celebración del Día de Galicia en el primer cuarto del siglo pasado.Décadas después, con la llegada y consolidación de la democracia, aquellas aspiraciones se convirtieron en realidad, con resultados reales que redundan en beneficio de todas las gallegas y gallegos. Galicia perdió trenes de más a lo largo de la historia. Si el conjunto de España se incorporó con retraso a la revolución industrial, Galicia lo hizo todavía más tarde.La democracia y la autonomía hicieron posible que Galicia superase definitivamente el atraso secular que arrastraba. Con la autonomía nos dotamos de instituciones sólidas desde las que administrar nuestros recursos, decidir nuestro futuro y revertir radicalmente las dinámicas negativas de un pasado donde las dificultades tomaban con frecuencia el rumbo de la emigración. A América primero; a Europa y otros puntos de la Península, después.Con la autonomía nos dotamos de instituciones sólidas desde las que administrar nuestros recursosDe la mano del autogobierno, la Galicia de nuestros días cuenta con alguno de los mejores hospitales públicos de Europa en un territorio donde hace medio siglo operaban curanderos y componedores; las ‘corredoiras’ dieron paso a las redes de datos; y las escuelas unitarias abrieron la puerta a una educación pública de calidad, que prima el esfuerzo individual del alumnado a través de iniciativas como la matrícula universal gratuita, convirtiéndonos en pioneros absolutos en este ámbito. Pasamos de exportar mano de obra a retener y captar talento, también personal cualificado entre los descendientes de los gallegos que otrora emigraron buscando oportunidades.Son solo algunos ejemplos de la Galicia contemporánea que aspira a liderar el futuro desde la excelencia: con formación de calidad y con equipamientos punteros, con una apuesta por la ciencia que nos sitúa a la vanguardia de la Península.Ciencia y tecnología, capital humano formado, pero también recursos naturales abundantes y renovables, una localización geográfica privilegiada para el tráfico marítimo de mercancías, y hasta una meteorología benigna, constituyen los cimientos sobre los que Galicia construye su futuro. En unos casos con proyectos concretos que ya empiezan a tomar forma; en otros con propuestas sólidas que lo harán en breve. Siempre desde el trabajo honesto, el escrupuloso respeto a la ley y la mano tendida a cuantos puedan aportar su grano de arena.Tenemos recursos, cierto; pero es necesaria también una predisposición individual y colectiva para superar la «tentación del no». Porque competir en el mundo exige mentes abiertas y actitudes proactivas, siempre con el objetivo de construir el futuro en positivo, pensando en lo mejor para Galicia y para los gallegos.En un mundo polarizado en exceso, Galicia demuestra, con hechos, que se puede gobernar desde la mesura y con sentido común. Nosotros, a lo nuestro.En un mundo polarizado en exceso, Galicia demuestra, con hechos, que se puede gobernar desde la mesura y con sentido comúnY lo nuestro es ocuparnos de asuntos que preocupan a los gallegos, también de apostar por nuestra lengua y nuestra cultura, principales señales de identidad de Galicia y protagonistas de un verdadero resurgimiento que toma forma a través de manifestaciones artísticas, literarias e intelectuales. Siempre desde el convencimiento, nunca desde la imposición. Desde la moderación que caracteriza a nuestro pueblo.Alfonso Rueda ValenzuelaPresidente de la Xunta de Galicia Hace ya más de 100 años, y con diferentes denominaciones, cada 25 de julio se celebra el Día de Galicia, festividad reivindicativa, en sus inicios, y de exaltación y reafirmación de nuestra identidad, más recientemente. Los anhelos de autonomía política y de recuperación de las señales de identidad que nos singularizan -lengua, cultura, …- latían intensamente en el corazón de los galleguistas que iniciaron la celebración del Día de Galicia en el primer cuarto del siglo pasado.Décadas después, con la llegada y consolidación de la democracia, aquellas aspiraciones se convirtieron en realidad, con resultados reales que redundan en beneficio de todas las gallegas y gallegos. Galicia perdió trenes de más a lo largo de la historia. Si el conjunto de España se incorporó con retraso a la revolución industrial, Galicia lo hizo todavía más tarde.La democracia y la autonomía hicieron posible que Galicia superase definitivamente el atraso secular que arrastraba. Con la autonomía nos dotamos de instituciones sólidas desde las que administrar nuestros recursos, decidir nuestro futuro y revertir radicalmente las dinámicas negativas de un pasado donde las dificultades tomaban con frecuencia el rumbo de la emigración. A América primero; a Europa y otros puntos de la Península, después.Con la autonomía nos dotamos de instituciones sólidas desde las que administrar nuestros recursosDe la mano del autogobierno, la Galicia de nuestros días cuenta con alguno de los mejores hospitales públicos de Europa en un territorio donde hace medio siglo operaban curanderos y componedores; las ‘corredoiras’ dieron paso a las redes de datos; y las escuelas unitarias abrieron la puerta a una educación pública de calidad, que prima el esfuerzo individual del alumnado a través de iniciativas como la matrícula universal gratuita, convirtiéndonos en pioneros absolutos en este ámbito. Pasamos de exportar mano de obra a retener y captar talento, también personal cualificado entre los descendientes de los gallegos que otrora emigraron buscando oportunidades.Son solo algunos ejemplos de la Galicia contemporánea que aspira a liderar el futuro desde la excelencia: con formación de calidad y con equipamientos punteros, con una apuesta por la ciencia que nos sitúa a la vanguardia de la Península.Ciencia y tecnología, capital humano formado, pero también recursos naturales abundantes y renovables, una localización geográfica privilegiada para el tráfico marítimo de mercancías, y hasta una meteorología benigna, constituyen los cimientos sobre los que Galicia construye su futuro. En unos casos con proyectos concretos que ya empiezan a tomar forma; en otros con propuestas sólidas que lo harán en breve. Siempre desde el trabajo honesto, el escrupuloso respeto a la ley y la mano tendida a cuantos puedan aportar su grano de arena.Tenemos recursos, cierto; pero es necesaria también una predisposición individual y colectiva para superar la «tentación del no». Porque competir en el mundo exige mentes abiertas y actitudes proactivas, siempre con el objetivo de construir el futuro en positivo, pensando en lo mejor para Galicia y para los gallegos.En un mundo polarizado en exceso, Galicia demuestra, con hechos, que se puede gobernar desde la mesura y con sentido común. Nosotros, a lo nuestro.En un mundo polarizado en exceso, Galicia demuestra, con hechos, que se puede gobernar desde la mesura y con sentido comúnY lo nuestro es ocuparnos de asuntos que preocupan a los gallegos, también de apostar por nuestra lengua y nuestra cultura, principales señales de identidad de Galicia y protagonistas de un verdadero resurgimiento que toma forma a través de manifestaciones artísticas, literarias e intelectuales. Siempre desde el convencimiento, nunca desde la imposición. Desde la moderación que caracteriza a nuestro pueblo.Alfonso Rueda ValenzuelaPresidente de la Xunta de Galicia
Hace ya más de 100 años, y con diferentes denominaciones, cada 25 de julio se celebra el Día de Galicia, festividad reivindicativa, en sus inicios, y de exaltación y reafirmación de nuestra identidad, más recientemente.
Los anhelos de autonomía política y de recuperación de las … señales de identidad que nos singularizan -lengua, cultura, …- latían intensamente en el corazón de los galleguistas que iniciaron la celebración del Día de Galicia en el primer cuarto del siglo pasado.
Décadas después, con la llegada y consolidación de la democracia, aquellas aspiraciones se convirtieron en realidad, con resultados reales que redundan en beneficio de todas las gallegas y gallegos. Galicia perdió trenes de más a lo largo de la historia. Si el conjunto de España se incorporó con retraso a la revolución industrial, Galicia lo hizo todavía más tarde.
La democracia y la autonomía hicieron posible que Galicia superase definitivamente el atraso secular que arrastraba. Con la autonomía nos dotamos de instituciones sólidas desde las que administrar nuestros recursos, decidir nuestro futuro y revertir radicalmente las dinámicas negativas de un pasado donde las dificultades tomaban con frecuencia el rumbo de la emigración. A América primero; a Europa y otros puntos de la Península, después.
Con la autonomía nos dotamos de instituciones sólidas desde las que administrar nuestros recursos
De la mano del autogobierno, la Galicia de nuestros días cuenta con alguno de los mejores hospitales públicos de Europa en un territorio donde hace medio siglo operaban curanderos y componedores; las ‘corredoiras’ dieron paso a las redes de datos; y las escuelas unitarias abrieron la puerta a una educación pública de calidad, que prima el esfuerzo individual del alumnado a través de iniciativas como la matrícula universal gratuita, convirtiéndonos en pioneros absolutos en este ámbito. Pasamos de exportar mano de obra a retener y captar talento, también personal cualificado entre los descendientes de los gallegos que otrora emigraron buscando oportunidades.
Son solo algunos ejemplos de la Galicia contemporánea que aspira a liderar el futuro desde la excelencia: con formación de calidad y con equipamientos punteros, con una apuesta por la ciencia que nos sitúa a la vanguardia de la Península.
Ciencia y tecnología, capital humano formado, pero también recursos naturales abundantes y renovables, una localización geográfica privilegiada para el tráfico marítimo de mercancías, y hasta una meteorología benigna, constituyen los cimientos sobre los que Galicia construye su futuro. En unos casos con proyectos concretos que ya empiezan a tomar forma; en otros con propuestas sólidas que lo harán en breve. Siempre desde el trabajo honesto, el escrupuloso respeto a la ley y la mano tendida a cuantos puedan aportar su grano de arena.
Tenemos recursos, cierto; pero es necesaria también una predisposición individual y colectiva para superar la «tentación del no». Porque competir en el mundo exige mentes abiertas y actitudes proactivas, siempre con el objetivo de construir el futuro en positivo, pensando en lo mejor para Galicia y para los gallegos.
En un mundo polarizado en exceso, Galicia demuestra, con hechos, que se puede gobernar desde la mesura y con sentido común. Nosotros, a lo nuestro.
En un mundo polarizado en exceso, Galicia demuestra, con hechos, que se puede gobernar desde la mesura y con sentido común
Y lo nuestro es ocuparnos de asuntos que preocupan a los gallegos, también de apostar por nuestra lengua y nuestra cultura, principales señales de identidad de Galicia y protagonistas de un verdadero resurgimiento que toma forma a través de manifestaciones artísticas, literarias e intelectuales. Siempre desde el convencimiento, nunca desde la imposición. Desde la moderación que caracteriza a nuestro pueblo.
Alfonso Rueda Valenzuela
Presidente de la Xunta de Galicia
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