2,6 millones de españoles no pueden permitirse comer carne o pescado dos veces a la semana. En cambio, las ganancias patrimoniales por vivienda se multiplican por casi tres veces en cuatro años para los ciudadanos más adinerados Leer 2,6 millones de españoles no pueden permitirse comer carne o pescado dos veces a la semana. En cambio, las ganancias patrimoniales por vivienda se multiplican por casi tres veces en cuatro años para los ciudadanos más adinerados Leer
Los ricos cada vez son más ricos y los pobres, más pobres. Los datos lo ratifican año tras año en los que la brecha de riqueza aumenta, al compás de la desigualdad social. España, subida al pódium de las economías con mayor crecimiento los últimos tres años, tienen el dudoso honor de ser el quinto país de los 27 que conforman la Unión Europea con un mayor porcentaje de la población en riesgo de pobreza. Afecta a uno de cada cuatro españoles, una tasa solo superada por Bulgaria, Grecia, Rumanía y Lituania. Y es, de nuevo, el país con mayor tasa de pobreza infantil, con el 28,4%. Esta misma semana el Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a colocar a nuestra economía como la más próspera de 2026, con unas previsiones que apuntan a una avance del PIB (producto interior bruto) del 2,5% y otro 1,8% para 2027, ya en línea con las economías avanzadas y para cuando se espera una desaceleración. Sin embargo, la bonanza económica de los cuadros macroeconómicos no está permeando hacia todos los estratos de la sociedad, según las cifras que recoge el informe ‘El estado de la pobreza’ elaborado la EAPN (Red Europea de Lucha contra la Pobreza, en sus siglas en inglés).
En este contexto de bonanza económica, existen en nuestro país 9,56 millones de españoles que viven en una situación de pobreza. Son medio millón de personas más que en plena crisis financiera en 2008. Y un dato más. La población que se encuentra en pobreza severa alcanza al 8%, con más de 3,94 millones de ciudadanos, medio millón más también que 17 años atrás. Se trata de personas que no pueden permitirse tener dos pares de zapatos en buenas condiciones, que no tienen conexión a Internet, ni un coche, que no pueden cambiar los muebles de su casa en caso de necesidad o que, por supuesto, no puede irse una semana de vacaciones al año.
Es llamativo, además, cómo se ha duplicado el porcentaje de la población para quien es un lujo comer carne, pollo o pescado al menos dos veces por semana. 2,6 millones de personas no puede permitírselo, en un cifra que se ha disparado los últimos años al calor de precios de la cesta de la compra que han crecido a tasas de doble dígito. Solo en este quinquenio el IPC se ha disparado un 24%, según el INE (Instituto Nacional de Estadística). También casi se ha triplicado desde 2008 quienes dicen no poder mantener su hogar a una temperatura adecuadadurante los meses de invierno. Afecta al 16% de la población, cerca de 8 millones de personas. Y los próximos meses se anticipan ya difíciles a tenor de las tensiones que se están produciendo en los mercados internacionales de energía con la guerra de Oriente Próximo como contexto. El gas natural europeo ha disparado su precio un 180% desde que el 28 de febrero EEUU atacara por primera vez Irán. Se paga a más de 88 euros MGW/hora, que son niveles que recuerdan a la crisis energética que provocó la guerra en Ucrania hace cuatro años, aunque por entonces llegó a rozar los 350 euros. El cierre del estrecho de Ormuz también ha impactado a lo que cuesta llenar el depósito de gasolina. La referencia cotizada que se utiliza para determinar el precio del diésel está en zona de máximos y sin previsión de bajar, no solo por la guerra en Oriente, sino porque el conflicto con Rusia está provocando también la destrucción de refinerías y que Putin haya decidido limitar las exportaciones de estos carburantes.
La situación de pobreza es especialmente relevante en cinco comunidades autónomas como son Andalucía (donde el 27,7% de sus ciudadanos está en riesgo de sufrirla), Murcia (26,7%), Extremadura (26,2), la Comunidad Valenciana (26%) y Castilla-La Mancha (25,9%). En la parte contraria, destacan el País Vasco (con el 9,3% y el porcentaje más bajo del país), Islas Baleares, Navarra y la Comunidad de Madrid, por debajo del 12,7%. El corte para determinar quién se encuentra al borde de este abismo se hace en rentas por hogar de 12.220 euros (1.018 euros al mes).Melilla y Ceuta repiten como las dos regiones con la población más empobrecida, con tasas que superan el 40%.
La concentración de la riqueza en pocas manos sigue su curso. España presenta la mayor tasa de desigualdad desde que hay registros, según recoge el coeficiente Gini que elabora el Banco Central Europeo (BCE) y que cuanto más se acerque a 100 presenta una sociedad con una mayor brecha entre clases sociales. La zona euro está en cotas del 73% este 2026, España roza el 69%, por debajo ligeramente del resto de grandes economías.
Siguiendo las estadísticas, se sabe que nunca antes las clases populares habían atesorado tan poca riqueza en comparación con las clases altas. En nuestro país, si el corte se hace de la mitad de la población hacia abajo, este grupo concentra solo el 7,6% de todo el patrimonio financiero del país (en Alemania, con la cifra más baja de toda la UE, es del 2%). Por contra, el 5% de los ciudadanos más ricos acumulan cerca del 43% y si se incluye al 5% que le sigue poseen cerca del 55%, algo por debajo de la media europea.
Según el ‘Global Wealth Report’ del banco suizo UBS elaborado este ejercicio, en nuestro país la cifra de millonarios alcanza los 1,077 millones de euros, que se refiere a aquellas personas con un patrimonio individual superior al millón de euros sin contar con la vivienda principal. Esta cifra se ha multiplicado por seis desde el inicio de siglo cuando engrosaban el listado unos 172.000 privilegiados.
Además, la entidad calcula que cerca de 83.000 personas poseen una fortuna entre los 5 y los 100 millones de dólares, y que ha venido creciendo desde los 2000 en porcentajes de entre el 7% y el 6% dependiendo del nivel de patrimonio.
Muchas de estas grandes fortunas encuentran una base sólida en la evolución del mercado inmobiliario que viene subiendo a tasas de doble dígito los últimos años, lo que consecuentemente aumenta su fortuna. La vivienda es, bajando varios escalones, un factor determinante que ayuda a salvar a una familia del riesgo de pobreza. «Para determinados hogares (en especial para los más jóvenes, para aquellos con menores niveles de renta y para una parte importante de la población de origen extranjero), el acceso a la vivienda siguió constituyendo una fuente destacada de vulnerabilidad económica», aseveraba el Banco de España en la última Encuesta Financiera de las Familias pubicada en abril sobre la evolución de la economía de los hogares desde 2022 a 2024.
Si se compara con 2008, 863.000 españoles más tienen hoy problemas para afrontar en tiempo el pago de su cuota hipotecario o del alquiler, hasta un total de casi 5,19 millones de personas, el equivalente al 10,6% de la población, en tiempos en los que los precios se han disparado a nivel récord, sobre todo en capitales y grandes ciudades de nuestro país.
En el lado contrario, según los últimos datos de la Agencia Tributaria del año 2024, las ganancias patrimoniales netas por el alquiler o la venta de inmuebles se dispararon hasta los 11.150 millones de euros, con cerca de 1,6 millones de operaciones declaradas ese año. Esto es tres veces más de ganancia que en 2020 por un 50% más de operaciones (medio millón más). Y también ha engrosado el patrimonio de quienes más tienen sus carteras de bolsa y fondos de inversión gracias a la bonanza de renta variable los últimos años, principalmente de la española. En total, solo en 2024 los españoles declararon más de 11.200 millones de euros limpios de ganancias a través de la venta de estos activos financieros.
En España, según recoge el Ministerio de Hacienda, existen 227.424 declarantes del impuesto sobre el patrimonio, con un patrimonio medio declarado de 4,33 millones de euros. De ellos, el 10% más rico concentra casi el 60% de toda su riqueza conjunta con más de medio billón de euros.
Actualidad Económica // elmundo


