A miles de kilómetros del ruido político de Madrid, este miércoles en Mullingar (Irlanda) se ha producido una fotografía bien distinta a la que prima cada día en la política nacional. Emiliano García-Page y Juanma Moreno Bonilla, presidentes de Castilla-La Mancha y Andalucía y representantes de PSOE y PP, respectivamente, han compartido paseo y conversación con una naturalidad que ha vuelto a poner de manifiesto la sintonía personal que mantienen pese a militar en partidos diferentes.A ellos se ha sumado la presidenta del Comité Europeo de las Regiones, la húngara Kata Tüttő, en una escena distendida en los márgenes de una jornada institucional que reúne en Mullingar a dirigentes regionales y locales europeos. El encuentro del Comité tiene lugar este miércoles y aborda, entre otras cuestiones, el futuro de los territorios europeos y la cohesión regional.La estampa adquiere un significado añadido por contraste con lo que ocurría al mismo tiempo en el Congreso de los Diputados. En Madrid, la sesión de control terminaba con la expulsión del hemiciclo de la diputada del PP Ana Vázquez después de que exhibiera un bote de gas pimienta durante su intervención sobre la situación de Ceuta. La parlamentaria lo calificó de «material escolar básico» para las niñas de la ciudad, mientras la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, ordenó su salida al considerar que había mostrado un arma.El viaje a Irlanda supone además para García-Page la vuelta a su agenda pública después de dos jornadas de trabajo con su Gobierno en Santa Cruz de Mudela, Ciudad Real. Allí reunió durante dos días a vicepresidentes, consejeros y delegados provinciales para preparar el último curso político de la legislatura , con la vista puesta en el debate sobre el estado de la región y en las elecciones autonómicas de mayo de 2027.Y precisamente el calendario electoral coloca también a Page ante otra incógnita: el presidente castellanomanchego todavía no ha confirmado públicamente si volverá a encabezar la candidatura del PSOE a la Junta. Una decisión que mantiene abierta la expectación en Castilla-La Mancha y entre los socialistas que este fin de semana celebran en Toledo su Comité Regional, en el que podría haber respuestas. Hasta entonces, en Irlanda, el presidente regional comparte protagonismo institucional y una llamativa imagen de cordialidad con su homólogo andaluz. Personas más allá de la política. A miles de kilómetros del ruido político de Madrid, este miércoles en Mullingar (Irlanda) se ha producido una fotografía bien distinta a la que prima cada día en la política nacional. Emiliano García-Page y Juanma Moreno Bonilla, presidentes de Castilla-La Mancha y Andalucía y representantes de PSOE y PP, respectivamente, han compartido paseo y conversación con una naturalidad que ha vuelto a poner de manifiesto la sintonía personal que mantienen pese a militar en partidos diferentes.A ellos se ha sumado la presidenta del Comité Europeo de las Regiones, la húngara Kata Tüttő, en una escena distendida en los márgenes de una jornada institucional que reúne en Mullingar a dirigentes regionales y locales europeos. El encuentro del Comité tiene lugar este miércoles y aborda, entre otras cuestiones, el futuro de los territorios europeos y la cohesión regional.La estampa adquiere un significado añadido por contraste con lo que ocurría al mismo tiempo en el Congreso de los Diputados. En Madrid, la sesión de control terminaba con la expulsión del hemiciclo de la diputada del PP Ana Vázquez después de que exhibiera un bote de gas pimienta durante su intervención sobre la situación de Ceuta. La parlamentaria lo calificó de «material escolar básico» para las niñas de la ciudad, mientras la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, ordenó su salida al considerar que había mostrado un arma.El viaje a Irlanda supone además para García-Page la vuelta a su agenda pública después de dos jornadas de trabajo con su Gobierno en Santa Cruz de Mudela, Ciudad Real. Allí reunió durante dos días a vicepresidentes, consejeros y delegados provinciales para preparar el último curso político de la legislatura , con la vista puesta en el debate sobre el estado de la región y en las elecciones autonómicas de mayo de 2027.Y precisamente el calendario electoral coloca también a Page ante otra incógnita: el presidente castellanomanchego todavía no ha confirmado públicamente si volverá a encabezar la candidatura del PSOE a la Junta. Una decisión que mantiene abierta la expectación en Castilla-La Mancha y entre los socialistas que este fin de semana celebran en Toledo su Comité Regional, en el que podría haber respuestas. Hasta entonces, en Irlanda, el presidente regional comparte protagonismo institucional y una llamativa imagen de cordialidad con su homólogo andaluz. Personas más allá de la política.
A miles de kilómetros del ruido político de Madrid, este miércoles en Mullingar (Irlanda) se ha producido una fotografía bien distinta a la que prima cada día en la política nacional. Emiliano García-Page y Juanma Moreno Bonilla, presidentes de Castilla-La Mancha y Andalucía … y representantes de PSOE y PP, respectivamente, han compartido paseo y conversación con una naturalidad que ha vuelto a poner de manifiesto la sintonía personal que mantienen pese a militar en partidos diferentes.
A ellos se ha sumado la presidenta del Comité Europeo de las Regiones, la húngara Kata Tüttő, en una escena distendida en los márgenes de una jornada institucional que reúne en Mullingar a dirigentes regionales y locales europeos. El encuentro del Comité tiene lugar este miércoles y aborda, entre otras cuestiones, el futuro de los territorios europeos y la cohesión regional.
La estampa adquiere un significado añadido por contraste con lo que ocurría al mismo tiempo en el Congreso de los Diputados. En Madrid, la sesión de control terminaba con la expulsión del hemiciclo de la diputada del PP Ana Vázquez después de que exhibiera un bote de gas pimienta durante su intervención sobre la situación de Ceuta. La parlamentaria lo calificó de «material escolar básico» para las niñas de la ciudad, mientras la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, ordenó su salida al considerar que había mostrado un arma.
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El viaje a Irlanda supone además para García-Page la vuelta a su agenda pública después de dos jornadas de trabajo con su Gobierno en Santa Cruz de Mudela, Ciudad Real. Allí reunió durante dos días a vicepresidentes, consejeros y delegados provinciales para preparar el último curso político de la legislatura, con la vista puesta en el debate sobre el estado de la región y en las elecciones autonómicas de mayo de 2027.
Y precisamente el calendario electoral coloca también a Page ante otra incógnita: el presidente castellanomanchego todavía no ha confirmado públicamente si volverá a encabezar la candidatura del PSOE a la Junta. Una decisión que mantiene abierta la expectación en Castilla-La Mancha y entre los socialistas que este fin de semana celebran en Toledo su Comité Regional, en el que podría haber respuestas. Hasta entonces, en Irlanda, el presidente regional comparte protagonismo institucional y una llamativa imagen de cordialidad con su homólogo andaluz. Personas más allá de la política.
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