Cara larga. Ojeras. Pablo Fernández hacía este lunes su entrada en la sede nacional de Podemos al día siguiente de extinguirse también en Castilla y León asegurando haber pasado «muy mala noche». «He dormido menos que Morrissey en las fallas de Valencia», confesaba el secretario de Organización, número tres por detrás de Ione Belarra e Irene Montero. Él es el hombre parapeto, el que da la cara, asume «en primera persona» los fracasos electorales y resiste los primeros envites de la prensa al día siguiente de asistir al enésimo entierro del partido en lo que va de legislatura aunque después sea la líder quien amortigüe los martes la segunda tanda de golpes en la sala de prensa del Congreso. Cada vez son menos los reinos de taifas que le quedan a los morados —Extremadura, Andalucía, Murcia, Baleares, Asturias y Navarra—, que llevan meses siendo testigos del progresivo ocaso de su poder autonómico, que, a su vez, se une a una pérdida de influencia a nivel estatal evidenciada en los cuatro asientos que en la actualidad ocupan en la Cámara Baja. El fracaso del pasado 8 de febrero en Aragón tenía un pase, aún había una esperanza de remontar que se ha perdido por completo en Castilla y León apenas un mes después con la incapacidad de retener el único asiento que tenían y que compartían con Izquierda Unida (IU) tras concurrir en coalición en 2022. «Nefasto», «durísimo», «catastrófico», «muy malo». Con estos adjetivos se refería el propio Fernández al exiguo 0,74% del voto logrado este 15-M, en el que la organización que fundó Pablo Iglesias —que se presentaba con Alianza Verde y su desconocido candidato, Miguel Ángel Llamas— allá por 2014 cayó más de cuatro puntos respecto a hace cuatro años, cosechando poco más de 9.000 votos frente a los más de 62.000 de entonces. «Particularmente, para mí, como leonés, es especialmente duro», reconocía el también portavoz casi que fustigándose, pues, se trata, además de su tierra natal, de la comunidad de la que ha sido procurador durante los últimos once años.Noticia relacionada general No No Elecciones 15-M Castilla y León borra del mapa electoral a Podemos e IU y ahonda la crisis de la izquierda radical Patricia RomeroEl voto útil al PSOE, que gana dos asientos respecto a 2022, ha tenido mucho que ver en su desaparición de las Cortes castellano y leonesas, aunque no tanto como su división tanto a nivel estatal como autonómico, que volvió a penalizarlos. El otro gran perdedor de la jornada electoral fue IU. Los de Antonio Maíllo, esta vez, se aliaron con el pequeño Movimiento Sumar y Verdes Equo, encabezados por Juan Gascón, pero ni siquiera consiguieron salvar los muebles como sí hicieron en Aragón, donde pudieron a duras penas retener su escaño. Su resultado triplicó, eso sí, a Podemos (más de 27.500 apoyos), pero no le valió para superar la barrera de voto y obtener asiento en la Cámara autonómica.AndalucíaCon las andaluzas y las generales en el horizonte, Podemos se verá obligado a partir de ahora a superar tanto los últimos roces con IU como su animadversión a Sumar -que, no obstante, carece de sentido toda vez Yolanda Díaz ha renunciado a postularse como candidata a la Presidencia del Gobierno en las próximas generales- frente al auge de la derecha en nuestro país y a un nuevo escollo que ahora se añade: impedir que el PSOE de Pedro Sánchez capte su electorado. Conscientes de que la marca Podemos por sí sola ya no tiene la fuerza de antaño cuando llegaron a irrumpir en Parlamentos autonómicos con más de una decena de diputados, la también desaparición en Castilla y León (lo que les convierte ya en fuerza extraparlamentaria en hasta diez territorios) ha supuesto todo un golpe de realidad para los morados que parecen por fin salir de la burbuja a golpe de segunda estocada, sintiendo en carne propia el elevado coste político de concurrir en solitario a unos comicios. «Toca reflexionar de manera muy profunda, aprender de lo que nos han dicho las urnas las dos últimas veces que se han abierto y ofrecer a los ciudadanos un proyecto de izquierdas atractivo», señalaba Fernández, que parece darse, esta vez sí, por enterado. El número tres de los morados tiraba así de autocrítica y apuntaba a un presumible cambio de estrategia de cara a próximas citas con las urnas, especialmente, a Andalucía, si bien no especificó más allá de que «en los próximos días» se dará a conocer el resultado de esa cavilación que viene produciéndose desde este mismo domingo por la noche. «No es día para hacer muchas más valoraciones«, acertó a decir. Ni una sola mención a sus exigencias de siempre: el veto a Sumar o encabezar los procesos electorales. Llamas, el desconocido candidato de Podemos, en cambio, fue más allá al admitir en una entrevista en RNE que fue un »error« no llegar a un acuerdo con IU.Podemos dice que dará a conocer «en los próximos días» el resultado de esa cavilación que apunta a un cambio de estrategia para las andaluzasPese a que hasta la fecha Podemos no había mostrado intención alguna de aflojar el látigo con el convencimiento de obtener un resultado halagüeño en las generales previstas para 2027, lo de este lunes tras el batacazo electoral castellano y leonés fue un gesto de enseñar la patita, sabedores de que construir una campaña nacional en estos términos se torna difícil. «El fracaso de las negociaciones en Aragón y Castilla y León no es óbice para que en futuros comicios se puedan llegar a construir candidaturas conjuntas», dijo al día siguiente de perder su único asiento en las Cortes de Aragón un Podemos que todavía no llegaba a ser consciente de la magnitud del asunto y que lejos de remontar, proseguiría con su hundimiento en la siguiente cita electoral. En IU-Sumar, por su parte, también creen «demoledor» para el espacio el voto útil al PSOE y opinan que lanzar una candidatura conjunta «hubiera movilizado más», aunque «no se sabe cuánto ni cómo». Pero agua pasada no mueve molino y las puertas siguen abiertas para Podemos. «Están obligados a un proceso de reflexión. Con un 0,74% del voto, no vas a obtener un escaño por Madrid para las generales», razonan fuentes de la coalición, que opinan que esto es lo que verdaderamente ha hecho «click» en la cabeza de los morados: ver peligrar el futuro asiento de la exministra Irene Montero. La líder orgánica de Movimiento Sumar, Lara Hernández, en rueda de prensa este lunes. EFE Movimiento Sumar: ¿tercera asamblea en tres años? Movimiento Sumar, el partido de Yolanda Díaz, planea celebrar su tercera asamblea en tres años tras la renuncia de la vicepresidenta segunda a encabezar el espacio en las próximas elecciones generales, tal y como avanza ‘Artículo 14’ y confirman fuentes de la organización que, supuestamente, ya se rearmó en marzo del año pasado. Está previsto que se hable de la organización de este nuevo cónclave interno este próximo sábado 21 en la reunión que celebrará el Grupo Coordinador, máximo órgano entre asambleas, si bien estas mismas voces de la formación no dejan claro si el formato elegido será el de asamblea o el de conferencia política. Sea como fuere, habrá de abordarse también en hueco en la Coordinación General bicéfala que dejó el diputado Carlos Martín y que, desde agosto, viene ejerciendo en solitario Lara Hernández. «Vamos a abordar un proceso de relanzamiento en términos de identidad política, no de renovación de órganos», explican.Está por ver qué ocurre en Andalucía, aunque aún hay tiempo. Por el momento, la izquierda radical sigue fragmentada en tres listas: la de Podemos, que irá en solitario con su candidato Juan Antonio Delgado; la de Por Andalucía, la coalición que integran IU, Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz con Antonio Maíllo a la cabeza; y Adelante Andalucía, que presentará como candidato a José Ignacio García. «Tomaremos la mejor decisión posible», ha respondido Fernández preguntado por un posible acercamiento a los de Maíllo en el territorio que evite un tercer descalabro consecutivo en las urnas, aunque remite a la dirección andaluza del partido —proclive a la unidad— en la que, dijo, recae la última palabra. No obstante, por todos es sabido el hasta ahora rechazo de Madrid a revalidar la coalición andaluza pese a la mano tendida de IU. Una de sus consecuencias, la renuncia de su número dos, José Manuel Jurado, el pasado otoño. Cara larga. Ojeras. Pablo Fernández hacía este lunes su entrada en la sede nacional de Podemos al día siguiente de extinguirse también en Castilla y León asegurando haber pasado «muy mala noche». «He dormido menos que Morrissey en las fallas de Valencia», confesaba el secretario de Organización, número tres por detrás de Ione Belarra e Irene Montero. Él es el hombre parapeto, el que da la cara, asume «en primera persona» los fracasos electorales y resiste los primeros envites de la prensa al día siguiente de asistir al enésimo entierro del partido en lo que va de legislatura aunque después sea la líder quien amortigüe los martes la segunda tanda de golpes en la sala de prensa del Congreso. Cada vez son menos los reinos de taifas que le quedan a los morados —Extremadura, Andalucía, Murcia, Baleares, Asturias y Navarra—, que llevan meses siendo testigos del progresivo ocaso de su poder autonómico, que, a su vez, se une a una pérdida de influencia a nivel estatal evidenciada en los cuatro asientos que en la actualidad ocupan en la Cámara Baja. El fracaso del pasado 8 de febrero en Aragón tenía un pase, aún había una esperanza de remontar que se ha perdido por completo en Castilla y León apenas un mes después con la incapacidad de retener el único asiento que tenían y que compartían con Izquierda Unida (IU) tras concurrir en coalición en 2022. «Nefasto», «durísimo», «catastrófico», «muy malo». Con estos adjetivos se refería el propio Fernández al exiguo 0,74% del voto logrado este 15-M, en el que la organización que fundó Pablo Iglesias —que se presentaba con Alianza Verde y su desconocido candidato, Miguel Ángel Llamas— allá por 2014 cayó más de cuatro puntos respecto a hace cuatro años, cosechando poco más de 9.000 votos frente a los más de 62.000 de entonces. «Particularmente, para mí, como leonés, es especialmente duro», reconocía el también portavoz casi que fustigándose, pues, se trata, además de su tierra natal, de la comunidad de la que ha sido procurador durante los últimos once años.Noticia relacionada general No No Elecciones 15-M Castilla y León borra del mapa electoral a Podemos e IU y ahonda la crisis de la izquierda radical Patricia RomeroEl voto útil al PSOE, que gana dos asientos respecto a 2022, ha tenido mucho que ver en su desaparición de las Cortes castellano y leonesas, aunque no tanto como su división tanto a nivel estatal como autonómico, que volvió a penalizarlos. El otro gran perdedor de la jornada electoral fue IU. Los de Antonio Maíllo, esta vez, se aliaron con el pequeño Movimiento Sumar y Verdes Equo, encabezados por Juan Gascón, pero ni siquiera consiguieron salvar los muebles como sí hicieron en Aragón, donde pudieron a duras penas retener su escaño. Su resultado triplicó, eso sí, a Podemos (más de 27.500 apoyos), pero no le valió para superar la barrera de voto y obtener asiento en la Cámara autonómica.AndalucíaCon las andaluzas y las generales en el horizonte, Podemos se verá obligado a partir de ahora a superar tanto los últimos roces con IU como su animadversión a Sumar -que, no obstante, carece de sentido toda vez Yolanda Díaz ha renunciado a postularse como candidata a la Presidencia del Gobierno en las próximas generales- frente al auge de la derecha en nuestro país y a un nuevo escollo que ahora se añade: impedir que el PSOE de Pedro Sánchez capte su electorado. Conscientes de que la marca Podemos por sí sola ya no tiene la fuerza de antaño cuando llegaron a irrumpir en Parlamentos autonómicos con más de una decena de diputados, la también desaparición en Castilla y León (lo que les convierte ya en fuerza extraparlamentaria en hasta diez territorios) ha supuesto todo un golpe de realidad para los morados que parecen por fin salir de la burbuja a golpe de segunda estocada, sintiendo en carne propia el elevado coste político de concurrir en solitario a unos comicios. «Toca reflexionar de manera muy profunda, aprender de lo que nos han dicho las urnas las dos últimas veces que se han abierto y ofrecer a los ciudadanos un proyecto de izquierdas atractivo», señalaba Fernández, que parece darse, esta vez sí, por enterado. El número tres de los morados tiraba así de autocrítica y apuntaba a un presumible cambio de estrategia de cara a próximas citas con las urnas, especialmente, a Andalucía, si bien no especificó más allá de que «en los próximos días» se dará a conocer el resultado de esa cavilación que viene produciéndose desde este mismo domingo por la noche. «No es día para hacer muchas más valoraciones«, acertó a decir. Ni una sola mención a sus exigencias de siempre: el veto a Sumar o encabezar los procesos electorales. Llamas, el desconocido candidato de Podemos, en cambio, fue más allá al admitir en una entrevista en RNE que fue un »error« no llegar a un acuerdo con IU.Podemos dice que dará a conocer «en los próximos días» el resultado de esa cavilación que apunta a un cambio de estrategia para las andaluzasPese a que hasta la fecha Podemos no había mostrado intención alguna de aflojar el látigo con el convencimiento de obtener un resultado halagüeño en las generales previstas para 2027, lo de este lunes tras el batacazo electoral castellano y leonés fue un gesto de enseñar la patita, sabedores de que construir una campaña nacional en estos términos se torna difícil. «El fracaso de las negociaciones en Aragón y Castilla y León no es óbice para que en futuros comicios se puedan llegar a construir candidaturas conjuntas», dijo al día siguiente de perder su único asiento en las Cortes de Aragón un Podemos que todavía no llegaba a ser consciente de la magnitud del asunto y que lejos de remontar, proseguiría con su hundimiento en la siguiente cita electoral. En IU-Sumar, por su parte, también creen «demoledor» para el espacio el voto útil al PSOE y opinan que lanzar una candidatura conjunta «hubiera movilizado más», aunque «no se sabe cuánto ni cómo». Pero agua pasada no mueve molino y las puertas siguen abiertas para Podemos. «Están obligados a un proceso de reflexión. Con un 0,74% del voto, no vas a obtener un escaño por Madrid para las generales», razonan fuentes de la coalición, que opinan que esto es lo que verdaderamente ha hecho «click» en la cabeza de los morados: ver peligrar el futuro asiento de la exministra Irene Montero. La líder orgánica de Movimiento Sumar, Lara Hernández, en rueda de prensa este lunes. EFE Movimiento Sumar: ¿tercera asamblea en tres años? Movimiento Sumar, el partido de Yolanda Díaz, planea celebrar su tercera asamblea en tres años tras la renuncia de la vicepresidenta segunda a encabezar el espacio en las próximas elecciones generales, tal y como avanza ‘Artículo 14’ y confirman fuentes de la organización que, supuestamente, ya se rearmó en marzo del año pasado. Está previsto que se hable de la organización de este nuevo cónclave interno este próximo sábado 21 en la reunión que celebrará el Grupo Coordinador, máximo órgano entre asambleas, si bien estas mismas voces de la formación no dejan claro si el formato elegido será el de asamblea o el de conferencia política. Sea como fuere, habrá de abordarse también en hueco en la Coordinación General bicéfala que dejó el diputado Carlos Martín y que, desde agosto, viene ejerciendo en solitario Lara Hernández. «Vamos a abordar un proceso de relanzamiento en términos de identidad política, no de renovación de órganos», explican.Está por ver qué ocurre en Andalucía, aunque aún hay tiempo. Por el momento, la izquierda radical sigue fragmentada en tres listas: la de Podemos, que irá en solitario con su candidato Juan Antonio Delgado; la de Por Andalucía, la coalición que integran IU, Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz con Antonio Maíllo a la cabeza; y Adelante Andalucía, que presentará como candidato a José Ignacio García. «Tomaremos la mejor decisión posible», ha respondido Fernández preguntado por un posible acercamiento a los de Maíllo en el territorio que evite un tercer descalabro consecutivo en las urnas, aunque remite a la dirección andaluza del partido —proclive a la unidad— en la que, dijo, recae la última palabra. No obstante, por todos es sabido el hasta ahora rechazo de Madrid a revalidar la coalición andaluza pese a la mano tendida de IU. Una de sus consecuencias, la renuncia de su número dos, José Manuel Jurado, el pasado otoño.
Cara larga. Ojeras. Pablo Fernández hacía este lunes su entrada en la sede nacional de Podemos al día siguiente de extinguirse también en Castilla y León asegurando haber pasado «muy mala noche». «He dormido menos que Morrissey en las fallas de Valencia», confesaba el … secretario de Organización, número tres por detrás de Ione Belarra e Irene Montero. Él es el hombre parapeto, el que da la cara, asume «en primera persona» los fracasos electorales y resiste los primeros envites de la prensa al día siguiente de asistir al enésimo entierro del partido en lo que va de legislatura aunque después sea la líder quien amortigüe los martes la segunda tanda de golpes en la sala de prensa del Congreso.
Cada vez son menos los reinos de taifas que le quedan a los morados —Extremadura, Andalucía, Murcia, Baleares, Asturias y Navarra—, que llevan meses siendo testigos del progresivo ocaso de su poder autonómico, que, a su vez, se une a una pérdida de influencia a nivel estatal evidenciada en los cuatro asientos que en la actualidad ocupan en la Cámara Baja. El fracaso del pasado 8 de febrero en Aragón tenía un pase, aún había una esperanza de remontar que se ha perdido por completo en Castilla y León apenas un mes después con la incapacidad de retener el único asiento que tenían y que compartían con Izquierda Unida (IU) tras concurrir en coalición en 2022.
«Nefasto», «durísimo», «catastrófico», «muy malo». Con estos adjetivos se refería el propio Fernández al exiguo 0,74% del voto logrado este 15-M, en el que la organización que fundó Pablo Iglesias —que se presentaba con Alianza Verde y su desconocido candidato, Miguel Ángel Llamas— allá por 2014 cayó más de cuatro puntos respecto a hace cuatro años, cosechando poco más de 9.000 votos frente a los más de 62.000 de entonces. «Particularmente, para mí, como leonés, es especialmente duro», reconocía el también portavoz casi que fustigándose, pues, se trata, además de su tierra natal, de la comunidad de la que ha sido procurador durante los últimos once años.
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Elecciones 15-M
Patricia Romero
El voto útil al PSOE, que gana dos asientos respecto a 2022, ha tenido mucho que ver en su desaparición de las Cortes castellano y leonesas, aunque no tanto como su división tanto a nivel estatal como autonómico, que volvió a penalizarlos. El otro gran perdedor de la jornada electoral fue IU. Los de Antonio Maíllo, esta vez, se aliaron con el pequeño Movimiento Sumar y Verdes Equo, encabezados por Juan Gascón, pero ni siquiera consiguieron salvar los muebles como sí hicieron en Aragón, donde pudieron a duras penas retener su escaño. Su resultado triplicó, eso sí, a Podemos (más de 27.500 apoyos), pero no le valió para superar la barrera de voto y obtener asiento en la Cámara autonómica.
Andalucía
Con las andaluzas y las generales en el horizonte, Podemos se verá obligado a partir de ahora a superar tanto los últimos roces con IU como su animadversión a Sumar -que, no obstante, carece de sentido toda vez Yolanda Díaz ha renunciado a postularse como candidata a la Presidencia del Gobierno en las próximas generales- frente al auge de la derecha en nuestro país y a un nuevo escollo que ahora se añade: impedir que el PSOE de Pedro Sánchez capte su electorado. Conscientes de que la marca Podemos por sí sola ya no tiene la fuerza de antaño cuando llegaron a irrumpir en Parlamentos autonómicos con más de una decena de diputados, la también desaparición en Castilla y León (lo que les convierte ya en fuerza extraparlamentaria en hasta diez territorios) ha supuesto todo un golpe de realidad para los morados que parecen por fin salir de la burbuja a golpe de segunda estocada, sintiendo en carne propia el elevado coste político de concurrir en solitario a unos comicios.
«Toca reflexionar de manera muy profunda, aprender de lo que nos han dicho las urnas las dos últimas veces que se han abierto y ofrecer a los ciudadanos un proyecto de izquierdas atractivo», señalaba Fernández, que parece darse, esta vez sí, por enterado. El número tres de los morados tiraba así de autocrítica y apuntaba a un presumible cambio de estrategia de cara a próximas citas con las urnas, especialmente, a Andalucía, si bien no especificó más allá de que «en los próximos días» se dará a conocer el resultado de esa cavilación que viene produciéndose desde este mismo domingo por la noche. «No es día para hacer muchas más valoraciones«, acertó a decir. Ni una sola mención a sus exigencias de siempre: el veto a Sumar o encabezar los procesos electorales. Llamas, el desconocido candidato de Podemos, en cambio, fue más allá al admitir en una entrevista en RNE que fue un »error« no llegar a un acuerdo con IU.
Podemos dice que dará a conocer «en los próximos días» el resultado de esa cavilación que apunta a un cambio de estrategia para las andaluzas
Pese a que hasta la fecha Podemos no había mostrado intención alguna de aflojar el látigo con el convencimiento de obtener un resultado halagüeño en las generales previstas para 2027, lo de este lunes tras el batacazo electoral castellano y leonés fue un gesto de enseñar la patita, sabedores de que construir una campaña nacional en estos términos se torna difícil. «El fracaso de las negociaciones en Aragón y Castilla y León no es óbice para que en futuros comicios se puedan llegar a construir candidaturas conjuntas», dijo al día siguiente de perder su único asiento en las Cortes de Aragón un Podemos que todavía no llegaba a ser consciente de la magnitud del asunto y que lejos de remontar, proseguiría con su hundimiento en la siguiente cita electoral.
En IU-Sumar, por su parte, también creen «demoledor» para el espacio el voto útil al PSOE y opinan que lanzar una candidatura conjunta «hubiera movilizado más», aunque «no se sabe cuánto ni cómo». Pero agua pasada no mueve molino y las puertas siguen abiertas para Podemos. «Están obligados a un proceso de reflexión. Con un 0,74% del voto, no vas a obtener un escaño por Madrid para las generales», razonan fuentes de la coalición, que opinan que esto es lo que verdaderamente ha hecho «click» en la cabeza de los morados: ver peligrar el futuro asiento de la exministra Irene Montero.

(EFE)
Movimiento Sumar: ¿tercera asamblea en tres años?
Movimiento Sumar, el partido de Yolanda Díaz, planea celebrar su tercera asamblea en tres años tras la renuncia de la vicepresidenta segunda a encabezar el espacio en las próximas elecciones generales, tal y como avanza ‘Artículo 14’ y confirman fuentes de la organización que, supuestamente, ya se rearmó en marzo del año pasado. Está previsto que se hable de la organización de este nuevo cónclave interno este próximo sábado 21 en la reunión que celebrará el Grupo Coordinador, máximo órgano entre asambleas, si bien estas mismas voces de la formación no dejan claro si el formato elegido será el de asamblea o el de conferencia política. Sea como fuere, habrá de abordarse también en hueco en la Coordinación General bicéfala que dejó el diputado Carlos Martín y que, desde agosto, viene ejerciendo en solitario Lara Hernández. «Vamos a abordar un proceso de relanzamiento en términos de identidad política, no de renovación de órganos», explican.
Está por ver qué ocurre en Andalucía, aunque aún hay tiempo. Por el momento, la izquierda radical sigue fragmentada en tres listas: la de Podemos, que irá en solitario con su candidato Juan Antonio Delgado; la de Por Andalucía, la coalición que integran IU, Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz con Antonio Maíllo a la cabeza; y Adelante Andalucía, que presentará como candidato a José Ignacio García. «Tomaremos la mejor decisión posible», ha respondido Fernández preguntado por un posible acercamiento a los de Maíllo en el territorio que evite un tercer descalabro consecutivo en las urnas, aunque remite a la dirección andaluza del partido —proclive a la unidad— en la que, dijo, recae la última palabra. No obstante, por todos es sabido el hasta ahora rechazo de Madrid a revalidar la coalición andaluza pese a la mano tendida de IU. Una de sus consecuencias, la renuncia de su número dos, José Manuel Jurado, el pasado otoño.
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