Las conversaciones se han reanudado formalmente tras semanas de parón. La negociación en Extremadura había quedado paralizada por la campaña de Castilla y León -antes fue Aragón- a pesar de que las posturas estaban ya cerca. Incluso durante la investidura fallida de María Guardiola el portavoz de Vox, Óscar Fernández, tuvo que admitir los «esfuerzos» que había hecho la presidenta de la Junta para incluir sus exigencias programáticas. Todo estaba en marcha y caminaba hacia la buena dirección, pero no podía cerrarse aún. No en mitad de otra campaña electoral.Este miércoles el tablero se movió al fin. Después de semanas a la mesa se volvían a sentar Guardiola; su mano derecha y consejero de Presidencia, Abel Bautista; el secretario general del PP, Miguel Tellado; y por la parte de Vox, Montse Lluís, persona de la total confianza de Santiago Abascal; el propio Óscar Fernández, y dos diputados nacionales del partido derechista. A más de 300 kilómetros, en el Congreso de los Diputados, se celebraba el debate sobre la guerra de Irán y las especulaciones acerca del acuerdo extremeño aumentaban.Si Tellado se había desplazado hasta allí podía haber avances reales. Los hubo de puertas para dentro. Hacia fuera, Vox sigue manifestando que quedan cosas por cerrar, que hay flecos y que aún se tardará días. Pero las fuentes consultadas apuntan a que lo previsible es que haya una nueva sesión de investidura de Guardiola justo al pasar la Semana Santa. La idea es que sea incluso en la semana del 6 de abril. Eso permitiría celebrar más reuniones -no todas tienen que ser presenciales- y, sobre todo, daría tiempo a Vox para explicar el acuerdo después de haber pintado un panorama muy negro. «Nada de principio de acuerdo. Esto es un principio de negociación media a medida», insisten fuentes de la cúpula de Vox, alejando el optimismo que se respiraba en las últimas horas.Noticia relacionada general No No «No a la guerra y no a usted» Feijóo acusa a Sánchez de tapar su agonía con Irán Juan Casillas BayoPara Vox siempre ha sido esencial que no se trasladara una euforia excesiva a los medios antes de que el acuerdo estuviera hecho. Tampoco han tolerado las filtraciones como se vio hace semanas cuando Tellado y Marta Varela, la otra negociadora del PP nacional y jefa de gabinete de Alberto Núñez Feijóo, se iban a desplazar a Extremadura para una reunión que terminó siendo cancelada por haber trascendido. Ayer se vieron algunas escenas parecidas. Abel Bautista compareció al término del encuentro para desmentir que existiera un «principio de acuerdo» y alinearse con Vox públicamente en que faltaba avanzar en cuestiones importantes. «La ansiedad no puede hacernos llegar a un acuerdo que produzca inestabilidad; las negociaciones son para dar estabilidad y presupuestos para los próximos cuatro años», llegó a decir. Descartó que fuera posible, en efecto, un acuerdo antes de la Pascua, que es lo que en su momento predijo Feijóo. Vox insiste en que deben celebrarse «más reuniones» para cerrar el acuerdo y el PP pide evitar «la ansiedad» para que no se frustre de nuevoEn la cúpula de Abascal aseguran a ABC que «quedan reuniones para cerrar un programa de gobierno» e incluso afirman que en cualquier momento «las conversaciones pueden romperse». El PP lleva con la máxima discreción la negociación, consciente de la fragilidad de la situación, precisamente por las exigencias de su futuro socio. Pero las fuentes consultadas siguen insistiendo en que el programa está «muy avanzado», que los puntos comunes están claros y que el texto definitivo recogerá las grandes exigencias de Vox. Todos los dirigentes consultados afirman que «todavía no se ha hablado de consejerías», aunque reconocen que hay un esquema, a priori, bastante nítido. Abascal ya confirmó en una entrevista con ABC que su partido estará en los gobiernos de las tres comunidades autónomas con consejeros propios. Y, por ejemplo, la importancia que para el partido de Abascal tiene Agricultura, especialmente en esta comunidad autónoma, donde los apoyos del campo han sido esenciales para el impulso, indica que esa cartera la asumirán. Las consejerías aún no han entrado en las conversaciones, pero Agricultura sigue siendo un área esencial para Vox, que tendría más puestosDe hecho, el regadío de Tierra de Barros ha sido un punto esencial para Vox, como también lo es la defensa de la continuidad de la central nuclear de Almaraz -también lo es para el PP- y las medidas que dependan competencialmente de la comunidad en materia de inmigración. Asuntos, todos, sobre los que sí parece haber consenso.Hay más dudas con el resto de consejerías, aunque a Vox le interesan especialmente competencias relacionadas con Interior, con las que poder tener mando en cuestiones como la migratoria o la seguridad. Esas áreas están ahora bajo la consejería de Presidencia, que no sería, en ningún caso, asumida por el partido de Abascal, aunque sí podrían desgajarse en varias carteras. También se da por hecho que Vox accedería a una vicepresidencia, aunque en el partido reiteran una y otra vez que todavía «no se ha hablado de sillones». Lo previsible es que en los próximos encuentros sí se produzcan avances.Extremadura tiene que ser la primera autonomía donde haya acuerdo. Las elecciones se celebraron en el mes de diciembre y la ganadora, Guardiola, obtuvo un 43% del voto. La suma de la derecha llegó al 60% en un territorio absolutamente simbólico para la izquierda. Las conversaciones se han reanudado formalmente tras semanas de parón. La negociación en Extremadura había quedado paralizada por la campaña de Castilla y León -antes fue Aragón- a pesar de que las posturas estaban ya cerca. Incluso durante la investidura fallida de María Guardiola el portavoz de Vox, Óscar Fernández, tuvo que admitir los «esfuerzos» que había hecho la presidenta de la Junta para incluir sus exigencias programáticas. Todo estaba en marcha y caminaba hacia la buena dirección, pero no podía cerrarse aún. No en mitad de otra campaña electoral.Este miércoles el tablero se movió al fin. Después de semanas a la mesa se volvían a sentar Guardiola; su mano derecha y consejero de Presidencia, Abel Bautista; el secretario general del PP, Miguel Tellado; y por la parte de Vox, Montse Lluís, persona de la total confianza de Santiago Abascal; el propio Óscar Fernández, y dos diputados nacionales del partido derechista. A más de 300 kilómetros, en el Congreso de los Diputados, se celebraba el debate sobre la guerra de Irán y las especulaciones acerca del acuerdo extremeño aumentaban.Si Tellado se había desplazado hasta allí podía haber avances reales. Los hubo de puertas para dentro. Hacia fuera, Vox sigue manifestando que quedan cosas por cerrar, que hay flecos y que aún se tardará días. Pero las fuentes consultadas apuntan a que lo previsible es que haya una nueva sesión de investidura de Guardiola justo al pasar la Semana Santa. La idea es que sea incluso en la semana del 6 de abril. Eso permitiría celebrar más reuniones -no todas tienen que ser presenciales- y, sobre todo, daría tiempo a Vox para explicar el acuerdo después de haber pintado un panorama muy negro. «Nada de principio de acuerdo. Esto es un principio de negociación media a medida», insisten fuentes de la cúpula de Vox, alejando el optimismo que se respiraba en las últimas horas.Noticia relacionada general No No «No a la guerra y no a usted» Feijóo acusa a Sánchez de tapar su agonía con Irán Juan Casillas BayoPara Vox siempre ha sido esencial que no se trasladara una euforia excesiva a los medios antes de que el acuerdo estuviera hecho. Tampoco han tolerado las filtraciones como se vio hace semanas cuando Tellado y Marta Varela, la otra negociadora del PP nacional y jefa de gabinete de Alberto Núñez Feijóo, se iban a desplazar a Extremadura para una reunión que terminó siendo cancelada por haber trascendido. Ayer se vieron algunas escenas parecidas. Abel Bautista compareció al término del encuentro para desmentir que existiera un «principio de acuerdo» y alinearse con Vox públicamente en que faltaba avanzar en cuestiones importantes. «La ansiedad no puede hacernos llegar a un acuerdo que produzca inestabilidad; las negociaciones son para dar estabilidad y presupuestos para los próximos cuatro años», llegó a decir. Descartó que fuera posible, en efecto, un acuerdo antes de la Pascua, que es lo que en su momento predijo Feijóo. Vox insiste en que deben celebrarse «más reuniones» para cerrar el acuerdo y el PP pide evitar «la ansiedad» para que no se frustre de nuevoEn la cúpula de Abascal aseguran a ABC que «quedan reuniones para cerrar un programa de gobierno» e incluso afirman que en cualquier momento «las conversaciones pueden romperse». El PP lleva con la máxima discreción la negociación, consciente de la fragilidad de la situación, precisamente por las exigencias de su futuro socio. Pero las fuentes consultadas siguen insistiendo en que el programa está «muy avanzado», que los puntos comunes están claros y que el texto definitivo recogerá las grandes exigencias de Vox. Todos los dirigentes consultados afirman que «todavía no se ha hablado de consejerías», aunque reconocen que hay un esquema, a priori, bastante nítido. Abascal ya confirmó en una entrevista con ABC que su partido estará en los gobiernos de las tres comunidades autónomas con consejeros propios. Y, por ejemplo, la importancia que para el partido de Abascal tiene Agricultura, especialmente en esta comunidad autónoma, donde los apoyos del campo han sido esenciales para el impulso, indica que esa cartera la asumirán. Las consejerías aún no han entrado en las conversaciones, pero Agricultura sigue siendo un área esencial para Vox, que tendría más puestosDe hecho, el regadío de Tierra de Barros ha sido un punto esencial para Vox, como también lo es la defensa de la continuidad de la central nuclear de Almaraz -también lo es para el PP- y las medidas que dependan competencialmente de la comunidad en materia de inmigración. Asuntos, todos, sobre los que sí parece haber consenso.Hay más dudas con el resto de consejerías, aunque a Vox le interesan especialmente competencias relacionadas con Interior, con las que poder tener mando en cuestiones como la migratoria o la seguridad. Esas áreas están ahora bajo la consejería de Presidencia, que no sería, en ningún caso, asumida por el partido de Abascal, aunque sí podrían desgajarse en varias carteras. También se da por hecho que Vox accedería a una vicepresidencia, aunque en el partido reiteran una y otra vez que todavía «no se ha hablado de sillones». Lo previsible es que en los próximos encuentros sí se produzcan avances.Extremadura tiene que ser la primera autonomía donde haya acuerdo. Las elecciones se celebraron en el mes de diciembre y la ganadora, Guardiola, obtuvo un 43% del voto. La suma de la derecha llegó al 60% en un territorio absolutamente simbólico para la izquierda.
Las conversaciones se han reanudado formalmente tras semanas de parón. La negociación en Extremadura había quedado paralizada por la campaña de Castilla y León -antes fue Aragón- a pesar de que las posturas estaban ya cerca. Incluso durante la investidura fallida de María Guardiola el … portavoz de Vox, Óscar Fernández, tuvo que admitir los «esfuerzos» que había hecho la presidenta de la Junta para incluir sus exigencias programáticas. Todo estaba en marcha y caminaba hacia la buena dirección, pero no podía cerrarse aún. No en mitad de otra campaña electoral.
Este miércoles el tablero se movió al fin. Después de semanas a la mesa se volvían a sentar Guardiola; su mano derecha y consejero de Presidencia, Abel Bautista; el secretario general del PP, Miguel Tellado; y por la parte de Vox, Montse Lluís, persona de la total confianza de Santiago Abascal; el propio Óscar Fernández, y dos diputados nacionales del partido derechista. A más de 300 kilómetros, en el Congreso de los Diputados, se celebraba el debate sobre la guerra de Irán y las especulaciones acerca del acuerdo extremeño aumentaban.
Si Tellado se había desplazado hasta allí podía haber avances reales. Los hubo de puertas para dentro. Hacia fuera, Vox sigue manifestando que quedan cosas por cerrar, que hay flecos y que aún se tardará días. Pero las fuentes consultadas apuntan a que lo previsible es que haya una nueva sesión de investidura de Guardiola justo al pasar la Semana Santa. La idea es que sea incluso en la semana del 6 de abril. Eso permitiría celebrar más reuniones -no todas tienen que ser presenciales- y, sobre todo, daría tiempo a Vox para explicar el acuerdo después de haber pintado un panorama muy negro. «Nada de principio de acuerdo. Esto es un principio de negociación media a medida», insisten fuentes de la cúpula de Vox, alejando el optimismo que se respiraba en las últimas horas.
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Para Vox siempre ha sido esencial que no se trasladara una euforia excesiva a los medios antes de que el acuerdo estuviera hecho. Tampoco han tolerado las filtraciones como se vio hace semanas cuando Tellado y Marta Varela, la otra negociadora del PP nacional y jefa de gabinete de Alberto Núñez Feijóo, se iban a desplazar a Extremadura para una reunión que terminó siendo cancelada por haber trascendido. Ayer se vieron algunas escenas parecidas. Abel Bautista compareció al término del encuentro para desmentir que existiera un «principio de acuerdo» y alinearse con Vox públicamente en que faltaba avanzar en cuestiones importantes. «La ansiedad no puede hacernos llegar a un acuerdo que produzca inestabilidad; las negociaciones son para dar estabilidad y presupuestos para los próximos cuatro años», llegó a decir. Descartó que fuera posible, en efecto, un acuerdo antes de la Pascua, que es lo que en su momento predijo Feijóo.
Vox insiste en que deben celebrarse «más reuniones» para cerrar el acuerdo y el PP pide evitar «la ansiedad» para que no se frustre de nuevo
En la cúpula de Abascal aseguran a ABC que «quedan reuniones para cerrar un programa de gobierno» e incluso afirman que en cualquier momento «las conversaciones pueden romperse». El PP lleva con la máxima discreción la negociación, consciente de la fragilidad de la situación, precisamente por las exigencias de su futuro socio. Pero las fuentes consultadas siguen insistiendo en que el programa está «muy avanzado», que los puntos comunes están claros y que el texto definitivo recogerá las grandes exigencias de Vox.
Todos los dirigentes consultados afirman que «todavía no se ha hablado de consejerías», aunque reconocen que hay un esquema, a priori, bastante nítido. Abascal ya confirmó en una entrevista con ABC que su partido estará en los gobiernos de las tres comunidades autónomas con consejeros propios. Y, por ejemplo, la importancia que para el partido de Abascal tiene Agricultura, especialmente en esta comunidad autónoma, donde los apoyos del campo han sido esenciales para el impulso, indica que esa cartera la asumirán.
Las consejerías aún no han entrado en las conversaciones, pero Agricultura sigue siendo un área esencial para Vox, que tendría más puestos
De hecho, el regadío de Tierra de Barros ha sido un punto esencial para Vox, como también lo es la defensa de la continuidad de la central nuclear de Almaraz -también lo es para el PP- y las medidas que dependan competencialmente de la comunidad en materia de inmigración. Asuntos, todos, sobre los que sí parece haber consenso.
Hay más dudas con el resto de consejerías, aunque a Vox le interesan especialmente competencias relacionadas con Interior, con las que poder tener mando en cuestiones como la migratoria o la seguridad. Esas áreas están ahora bajo la consejería de Presidencia, que no sería, en ningún caso, asumida por el partido de Abascal, aunque sí podrían desgajarse en varias carteras. También se da por hecho que Vox accedería a una vicepresidencia, aunque en el partido reiteran una y otra vez que todavía «no se ha hablado de sillones». Lo previsible es que en los próximos encuentros sí se produzcan avances.
Extremadura tiene que ser la primera autonomía donde haya acuerdo. Las elecciones se celebraron en el mes de diciembre y la ganadora, Guardiola, obtuvo un 43% del voto. La suma de la derecha llegó al 60% en un territorio absolutamente simbólico para la izquierda.
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