Aquí, en la revolucionada París por los disturbios de los últimos días, se miden este martes (21.00 horas) los dos equipos con más dinamita de Europa. Aquí, en la alborotada París, el Barça quiere ponerse a la altura del doble campeón de la Champions. Aquí, en la fría París, el equipo barcelonista, que llegó con retraso por culpa de la niebla, mira de reojo al clásico del domingo pero sin perder de vista que tiene una oportunidad para demostrar que su candidatura al trono continental es bien real. Aquí, en la romántica París, se juega un partido con doce de los treinta nominados al Balón de Oro (nueve en el equipo parisino, tres en el barcelonista), con el actual detentor del trofeo, Dembélé, y uno de los favoritos a sucederle, Lamine Yamal. Pero, sobre todo, aquí en París se cruzan dos conjuntos con entrenadores de culto, dos técnicos ganadores que apuestan por un fútbol espectacular, que solo entienden este deporte como una avalancha de juego ofensivo y que han hecho del ataque su bandera.
Luis Enrique y Flick se miden al frente de los equipos más brillantes del mundo en el Parque de los Príncipes
Aquí, en la revolucionada París por los disturbios de los últimos días, se miden este martes (21.00 horas) los dos equipos con más dinamita de Europa. Aquí, en la alborotada París, el Barça quiere ponerse a la altura del doble campeón de la Champions. Aquí, en la fría París, el equipo barcelonista, que llegó con retraso por culpa de la niebla, mira de reojo al clásico del domingo pero sin perder de vista que tiene una oportunidad para demostrar que su candidatura al trono continental es bien real. Aquí, en la romántica París, se juega un partido con doce de los treinta nominados al Balón de Oro (nueve en el equipo parisino, tres en el barcelonista), con el actual detentor del trofeo, Dembélé, y uno de los favoritos a sucederle, Lamine Yamal. Pero, sobre todo, aquí en París se cruzan dos conjuntos con entrenadores de culto, dos técnicos ganadores que apuestan por un fútbol espectacular, que solo entienden este deporte como una avalancha de juego ofensivo y que han hecho del ataque su bandera.
“Son el equipo que más se parece al PSG. Por su valentía, por ir siempre hacia adelante, porque no pegan una patada, porque representan unos valores deportivos que amo”, señaló un Luis Enrique que se gustó desde el Campus PSG, en Poissy, rodeado de campiña. Unos valores que él ha mamado. “Soy socio del Barça, veo todos sus partidos como aficionado, soy culé. Fui jugador y entrenador de ese equipo, mi mujer y mi hijos son catalanes. A partir de aquí, ahora soy técnico del PSG y quiero ganar, soy competitivo. Antes no me gustaba jugar contra el Barcelona, pero ya me estoy acostumbrando”, admitió.
Luis Enrique disfruta como aficionado culé con el Barça pero como técnico está muy motivado para derrotar a los de Flick
Ahora mismo es, a priori, el mejor partido que se puede ver en la Champions, con permiso de otros grandes equipos y por mucho que el PSG se dosifique tanto en su liga que se haya permitido varios tropiezos. Ninguno ha sufrido el Barça hasta el momento. “Es un gran test para nosotros, para saber dónde estamos en Europa. Espero que juguemos con confianza, valientes y juntos, como en los últimos partidos. Jugamos ante el mejor equipo del mundo en los últimos dos años”, afimó Flick, que no quiere ni oír hablar aún del clásico. “Estoy centrado en el PSG”, comentó en el Parque de los Príncipes.
Luis Enrique quiere que sus hombres continúen en la línea de la pasada semana, cuando se merendaron en un santiamén al City en Manchester. Flick desea que su equipo mantenga la trayectoria impoluta y, de paso, firmar su victoria número 100 en el banquillo barcelonista… en su partido 129. El asturiano recuperará al equipo de corte europeo tras rotaciones masivas en su campeonato. El alemán tendrá que rezar para no tener más bajas en defensa tras no poder contar con Eric García, Koundé y Christensen y viajar con Gerard Martín entre algodones. Espart y Cancelo deberían repartirse los laterales y Rodri es una opción para el eje de la zaga si Martín no está en condiciones. “Esperemos que Gerard pueda estar. Toco madera para que no se lesione nadie más. Rodri puede jugar atrás, también tenemos a Frenkie de Jong, ha venido Álex Campos (del filial) y confiamos en tener a Jules Koundé para el fin de semana”, dijo el entrenador blaugrana.
En una París alborotada por los disturbios Flick busca su victoria número 100 en el banquillo azulgrana

Claro que Luis Enrique tampoco dispone de Nuno Mendes, habitual secante de un Lamine Yamal desatado. A su suplente, Digne, ya le superó el de Rocafonda en el Mundial con España a pesar de no estar en su versión más explosiva. Otra opción es que el asturiano se decante por poner por la izquierda a Zaïre-Emery, a pierna cambiada. “La mejor manera de parar a Lamine Yamal es que tengamos el balón y él no lo tenga”, dijo Luis Enrique remedando a Johan Cruyff. “Pero eso no será siempre posible. Hay que frenarle a él, a Pedri o a Raphinha como equipo”, añadió el técnico del PSG.
Pero si tienen ausencias detrás, igual tanto PSG como Barcelona van más al ataque que nunca. Conocedor, por su pasado y por su presente, del fútbol del Barça, al que derrotó en Montjuïc en 2024 y 2025, el gijonés se deshizo en elogios hacia el estilo de Flick.
El partido reúne a una constelación de estrellas, con hasta doce finalistas del Balón de Oro
“Es un gran entrenador que está mejorando los resultados de sus predecesores. en el club. Por su fútbol siempre al ataque, por su manera de ser y por sus ruedas de prensa representa a la perfección el ADN Barça. Lo está haciendo de maravilla”.
El germano le devolvió los piropos. “Luis Enrique está haciendo un trabajo fantástico, es de los mejores entrenadores que hay. Me encanta la polivalencia de su equipo, su intercambio de posiciones, su intensidad”.
Para el Barcelona el partido supone un termómetro para calibrar su candidatura al título
Los dos entrenadores, más enérgico y áspero Luis Enrique, más paternalista Flick, han conseguido que sus estrellas no solo piensen en sí mismas sino que se sacrifiquen para el conjunto. Nadie ataca como ellos, pero pocos presionan igual. Parecidas fórmulas de éxito donde el sacrificio físico no se escatima.
Por un lado, Dembélé, Doué, Kvaratskhelia y un Ferran Torres que puede considerar que tiene cuentas pendientes, en el reencuentro con sus compañeros. Por el otro, Lamine Yamal, Gordon, Gabriel Jesus y un Raphinha que es probable que dispute más minutos tras reaparecer en la Cartuja. “Está para ser titular”, concedió Flick sobre el brasileño. Sin olvidar a Vitinha, Fabián, Olmo, Fermín… Luis Enrique y Flick reúnen motivos de sobra para disfrutar y sufrir desde la banda.
Así llega este partido en la preocupada París, donde el Barça no estará solo. 2.100 seguidores le acompañarán en el Parque de los Príncipes. Le invitaron a Luis Enrique a ofrecer soluciones ante la situación social y dijo que mejor se centraba en el fútbol. Que mande el fútbol.
La comparativa
Las similitudes entre los técnicos
1) Ambos saben lo que es ganar la Copa de Europa como entrenadores. Flick con el Bayern y Luis Enrique con el Barcelona y el PSG.
2) Los dos abogan por un fútbol radicalmente ofensivo.
3) El cuidado extremo de la preparación física, con actualizaciones cada temporada.
4) La presión sin balón. Las estrellas, al servicio del equipo
La comparativa
Las diferencias entre los técnicos
1) Luis Enrique tiene un trato más enérgico y áspero, Flick es más paternalista.
2) Luis Enrique es más radical en las rotaciones masivas.
3) Flick nunca ha ganado a Luis Enrique. El asturiano le ganó una vez y en la otra hubo empate.
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