La ‘fintech’ ya ha concedido 10 millones de dólares en créditos a emprendedores, una opción muy limitada en la economía informal de Colombia por la falta de datos reales Leer La ‘fintech’ ya ha concedido 10 millones de dólares en créditos a emprendedores, una opción muy limitada en la economía informal de Colombia por la falta de datos reales Leer
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A la hora de emprender, conseguir financiación es un paso clave. Y ese procedimiento pone bajo la lupa de los bancos hasta el más mínimo detalle que permita medir la viabilidad del futuro negocio y, sobre todo, la posibilidades de pago del solicitante. Como su historial crediticio. Pero en el caso de las empresas de economías emergentes como Colombia, donde «más del 50% de nuestra economía es informal«, este obstáculo es, a menudo, insalvable para una microempresa, explica Mercedes Bidart, CEO y co-fundadora de Quipu.
No es frecuente contar con un historial, añade, porque los emprendedores de muchos países latinoamericanos no pasan por el registro oficial de la Cámara de Comercio o solo lo hacen parcialmente. «Al ser negocios que empiezan siendo de subsistencia, porque no encuentran otra manera de sobrevivir, no comienzan con todo el registro, la cuenta bancaria y el pago de impuestos», explica Bidart. Así que los bancos directamente no los consideran. Y ello aboca a las microempresas a recurrir a prestamistas particulares (en Colombia se les conoce como gota a gota, en EEUU son los loan sharks, y en general su legalidad es muy cuestionable). Y lo que es una situación habitual, reconocida por instituciones oficiales bajo el nombre de economía informal, supone un freno para el crecimiento de pequeñas empresas. También es lo que llevó a Bidart a desarrollar su propia fintech, Quipu.
Esta plataforma recoge en tiempo real los datos de sus clientes (al modo del first party data) a través de una app. Desde vídeos e imágenes del inventario y equipamiento del negocio, pasando por su geolocalización, documentos de identidad, perfiles e interacciones en redes sociales o la transaccionalidad de sus billeteras digitales: todo es válido para configurar un score, «un puntaje crediticio vivo» que construye el perfil de riesgo del emprendedor, detalla Bidart. De esta manera se evitan tanto las visitas físicas de entidades financieras como el hecho de que el solicitante tiene una primera oportunidad para recibir y devolver un crédito, y comenzar su historial. Quipu les facilita el acceso al préstamo después de «entender su potencial en tiempo real, con miles y miles de variables que se analizan en modelos de inteligencia artificial (IA) con las que predecimos la probabilidad de pago«, explica.
La idea arrancó en una Colombia de 2021 donde Quipu concedía créditos de 10 dólares. Ahora ya han colocado más de 10 millones de dólares en más de 40.000 negocios. Consideran como «clientes» a los emprendedores que, a través de ellos, acceden a un segundo, tercer o cuarto crédito. Es decir, que construyen un historial crediticio. «Y con ese entrenamiento de nuestro modelo, ya hemos empezado a vender la tecnología a bancos», explica Bidart. Entre otras cifras, comparte que su empresa acumula más de 4 millones de dólares en i+D, y que su plan sigue siendo llevar a Quipu a otros países, como El Salvador o Guatemala. Sin perder de vista el verdadero objetivo: «Siempre apoyamos a los micronegocios y a los trabajadores que no tienen acceso a crédito y que trabajan desde la informalidad«, explica.
Quipu, que emerge de los estudios de Bidard (fue su práctica de la tesis de maestría de su máster en Estudios Urbanos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts de EEUU, más conocido como MITT) le valió, primero, el respaldo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo. Posteriormente, han levantado una ronda de financiación de seis millones de dólares con participación de entidades como Bancolombia, el de mayor tamaño del país. Y por último, esta solución «innovadora» para un problema tan complejo como arraigado ha recibido el Premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026.
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