Del mismo modo que la llamada sociovergencia es el anhelo de gran parte del empresariado catalán, la misma idea de centralidad, el ideal del gran pacto, lo proyectan para el conjunto de España: un acuerdo a la alemana entre los partidos, sobre el papel, centrales -PSC y Junts en Cataluña, PP y PSOE en el conjunto del país-, algo que en los tiempos que corren toma forma casi de unicornio. Es la idea que, casi ajenos a la columna de humo que se vislumbra a lo lejos en Madrid, instituciones como el Círculo de Economía , Fomento del Trabajo o Pimec trasladan públicamente, y en privado, a quien quiera oír.Es, tradicionalmente, el mensaje central que los sucesivos presidentes del Círculo exponen en sus jornadas anuales y en sus notas de opinión, un carril central, tercera vía se le llamó en los años previos al gran estropicio del ‘procés’, por el que esta mañana ha transitado la segunda jornada del encuentro de la institución. «No podemos construir desde la confrontación permanente», ha clamado la presidenta del Cercle en la presentación del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en lo que por momentos, en el contexto actual, ha sonado a una invitación casi naïf, «ilusoria», tal y como ha reconocido la propia presidenta Teresa García Milà. La misma equidistancia, se diría, que se le reprochó a la empresa catalana cuando vinieron mal dadas hace no muchos años.Noticia relacionada general No No Entrevista Teresa García-Milà (Círculo de Economía): «Europa debe completar el mercado único, aunque no estén todos los países» Àlex GubernViniendo de donde viene Cataluña, la normalización de la vida institucional y la relación más serena entre la comunidad y el conjunto de España, es ahora la medida con la que se analiza la realidad, la local y la nacional, lo que acaba produciendo, se puede comprobar en los pasillos de la reunión, cierta desconexión entre la ‘pax’ catalana y el quebranto madrileño, como si se viviese en dos realidades paralelas. Mientras la presidenta del Círculo reclamaba esta mañana entendimiento y pactos centrales, Feijóo hacía aterrizar al empresariado en la cruda realidad: el ideal del entendimiento, si acaso, tiene que venir después, la prioridad ahora es recuperar la «decencia» en España, les ha dicho en un tono quizás menos áspero que en 2025 pero tan claro como entonces . Apelando a su condición de empresarios, Feijóo les puso de alguna manera ante el espejo: «Ustedes llegarían a un acuerdo con una empresa que tiene a sus dirigentes encarcelados?». La tercera vía, si acaso, para más adelante. Del mismo modo que la llamada sociovergencia es el anhelo de gran parte del empresariado catalán, la misma idea de centralidad, el ideal del gran pacto, lo proyectan para el conjunto de España: un acuerdo a la alemana entre los partidos, sobre el papel, centrales -PSC y Junts en Cataluña, PP y PSOE en el conjunto del país-, algo que en los tiempos que corren toma forma casi de unicornio. Es la idea que, casi ajenos a la columna de humo que se vislumbra a lo lejos en Madrid, instituciones como el Círculo de Economía , Fomento del Trabajo o Pimec trasladan públicamente, y en privado, a quien quiera oír.Es, tradicionalmente, el mensaje central que los sucesivos presidentes del Círculo exponen en sus jornadas anuales y en sus notas de opinión, un carril central, tercera vía se le llamó en los años previos al gran estropicio del ‘procés’, por el que esta mañana ha transitado la segunda jornada del encuentro de la institución. «No podemos construir desde la confrontación permanente», ha clamado la presidenta del Cercle en la presentación del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en lo que por momentos, en el contexto actual, ha sonado a una invitación casi naïf, «ilusoria», tal y como ha reconocido la propia presidenta Teresa García Milà. La misma equidistancia, se diría, que se le reprochó a la empresa catalana cuando vinieron mal dadas hace no muchos años.Noticia relacionada general No No Entrevista Teresa García-Milà (Círculo de Economía): «Europa debe completar el mercado único, aunque no estén todos los países» Àlex GubernViniendo de donde viene Cataluña, la normalización de la vida institucional y la relación más serena entre la comunidad y el conjunto de España, es ahora la medida con la que se analiza la realidad, la local y la nacional, lo que acaba produciendo, se puede comprobar en los pasillos de la reunión, cierta desconexión entre la ‘pax’ catalana y el quebranto madrileño, como si se viviese en dos realidades paralelas. Mientras la presidenta del Círculo reclamaba esta mañana entendimiento y pactos centrales, Feijóo hacía aterrizar al empresariado en la cruda realidad: el ideal del entendimiento, si acaso, tiene que venir después, la prioridad ahora es recuperar la «decencia» en España, les ha dicho en un tono quizás menos áspero que en 2025 pero tan claro como entonces . Apelando a su condición de empresarios, Feijóo les puso de alguna manera ante el espejo: «Ustedes llegarían a un acuerdo con una empresa que tiene a sus dirigentes encarcelados?». La tercera vía, si acaso, para más adelante.
Del mismo modo que la llamada sociovergencia es el anhelo de gran parte del empresariado catalán, la misma idea de centralidad, el ideal del gran pacto, lo proyectan para el conjunto de España: un acuerdo a la alemana entre los partidos, sobre el papel, centrales – … PSC y Junts en Cataluña, PP y PSOE en el conjunto del país-, algo que en los tiempos que corren toma forma casi de unicornio. Es la idea que, casi ajenos a la columna de humo que se vislumbra a lo lejos en Madrid, instituciones como el Círculo de Economía, Fomento del Trabajo o Pimec trasladan públicamente, y en privado, a quien quiera oír.
Es, tradicionalmente, el mensaje central que los sucesivos presidentes del Círculo exponen en sus jornadas anuales y en sus notas de opinión, un carril central, tercera vía se le llamó en los años previos al gran estropicio del ‘procés’, por el que esta mañana ha transitado la segunda jornada del encuentro de la institución.
«No podemos construir desde la confrontación permanente», ha clamado la presidenta del Cercle en la presentación del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en lo que por momentos, en el contexto actual, ha sonado a una invitación casi naïf, «ilusoria», tal y como ha reconocido la propia presidenta Teresa García Milà. La misma equidistancia, se diría, que se le reprochó a la empresa catalana cuando vinieron mal dadas hace no muchos años.
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Viniendo de donde viene Cataluña, la normalización de la vida institucional y la relación más serena entre la comunidad y el conjunto de España, es ahora la medida con la que se analiza la realidad, la local y la nacional, lo que acaba produciendo, se puede comprobar en los pasillos de la reunión, cierta desconexión entre la ‘pax’ catalana y el quebranto madrileño, como si se viviese en dos realidades paralelas. Mientras la presidenta del Círculo reclamaba esta mañana entendimiento y pactos centrales, Feijóo hacía aterrizar al empresariado en la cruda realidad: el ideal del entendimiento, si acaso, tiene que venir después, la prioridad ahora es recuperar la «decencia» en España, les ha dicho en un tono quizás menos áspero que en 2025 pero tan claro como entonces .
Apelando a su condición de empresarios, Feijóo les puso de alguna manera ante el espejo: «Ustedes llegarían a un acuerdo con una empresa que tiene a sus dirigentes encarcelados?». La tercera vía, si acaso, para más adelante.
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