Rusia habría empezado a suministrar drones a Irán después de haber desarrollado su propia tecnología y, sobre todo, iniciado su producción a través de la propia tecnología iraní a raíz de la guerra de Ucrania, según informaciones del rotativo británico Financial Times que citan fuentes de “inteligencia occidental”.
Para Estados Unidos e Israel resulta muy costoso interceptar las oleadas kamikazes que lanza Teherán
Rusia habría empezado a suministrar drones a Irán después de haber desarrollado su propia tecnología y, sobre todo, iniciado su producción a través de la propia tecnología iraní a raíz de la guerra de Ucrania, según informaciones del rotativo británico Financial Times que citan fuentes de “inteligencia occidental”.
Desde el inicio de la invasión de Ucrania en el 2022, había sido el régimen de Teherán el que había provisto a Moscú miles de drones kamikaze Shahed de bajo coste, que el ejército ruso ha utilizado de forma masiva contra infraestructuras energéticas y ciudades ucranianas. Ahora, a raíz del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, ese intercambio se habría vuelto bidireccional.
Según estas fuentes citadas por Financial Times, Rusia no sólo comparte inteligencia con su aliado, sino que también le está enviando drones fabricados en sus factorías, aparentemente versiones mejoradas de los Shahed, y componentes tecnológicos avanzados como sistemas de comunicación contra la guerra electrónica, sistemas de navegación y actualizaciones con las mejoras realizadas tras las últimas experiencias en el campo de batalla ucraniano.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, incidió en estas informaciones y afirmó este miércoles en una entrevista en la CNN que su inteligencia tiene “pruebas al 100 %” de que Rusia ha entregado drones Shahed producidos en sus fábricas a Irán, y que estos ya han sido utilizados en ataques contra objetivos estadounidenses y aliados en el Golfo.
Además del material, Moscú estaría proporcionando asesoramiento táctico concreto tras su experiencia en Ucrania
Además del material, Moscú estaría proporcionando asesoramiento táctico concreto: cuántos drones lanzar en cada oleada para saturar las defensas antiaéreas, a qué altitudes volar para maximizar el impacto y cómo coordinar enjambres para superar sistemas de intercepción occidentales.
Irán ha lanzado en las últimas semanas más de 3.000 drones y misiles contra bases estadounidenses y posiciones israelíes en la región. Interceptar estos drones de bajo coste resulta muy costoso en el escenario de Oriente Medio, donde se deben emplear cazas y misiles interceptores.
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