Residía en un entorno acomodado, en el distrito de Salamanca de Madrid, tiene 42 años y no se le conoce empleo. A veces, un buen entorno familiar puede facilitar las cosas. Pero no es obstáculo para que se te cuele un hijo pederasta, de la peor calaña, en el árbol genealógico. Es el perfil del sujeto que ha detenido la Policía Nacional en el marco de la operación Viento, en la que ha vuelto a ser detenido un delincuente sexual reincidente y muy peligroso que llegaba a hacer ‘castings’ a menores de edad a las que luego agredía.Todo comenzó el 11 de marzo. Dos adolescentes vulnerables, de 16 y 17 años, que se encuentran acogidas en un centro de menores tutelados de Segovia, denunciaron que les había contactado por mensajes privados de Instagram una supuesta mujer que se hacía llamar Sandra . Les ofreció dinero fácil y rápido: «Solo tenéis que hacer videollamadas desnudas con hombres mayores. Trabajaréis de lunes a viernes, en horario concreto, en nuestras oficinas o, si preferís, desde casa. El sueldo es de 2.800 euros al mes».No consta que el ‘groomer’ (un delincuente sexual escondido detrás de una identidad falsa) supiera que esas adolescentes se encontraran tuteladas por los servicios sociales debido a la coyuntura familiar que atravesaban. Pero en este caso fue así: hacía búsquedas por redes sociales y así las seleccionaba. Luego, estas mismas se lo contaban a otras amigas, de 17 y 18 años, y así se corría de boca a oreja la ‘oferta laboral’. Una de las convicciones de los agentes es que debe de haber bastantes más víctimas.Noticia relacionada No No Carabanchel El pederasta cazado con un niño de 11 años en un parque de Madrid, en libertad: «El amor es amor» Carlos HidalgoLa Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de Segovia puso el caso en manos de la UFAM Central, que se ha hecho cargo de las pesquisas. El relato de estas dos víctimas dejó más sorpresas, todas desagradables. Una vez captadas las menores, el sospechoso les solicitaba imágenes (fotos y vídeos) sin ropa y en actitudes sexuales, para hacer una especie de selección de personal. Luego, el jefe de la empresa (falsa) les enviaría un enlace por Telegram para las conexiones.Luego, el sujeto dio un paso más. Les ofreció un encuentro sexual con él, en persona, que la mayoría rechazaron. Pero hubo una chica residente en Madrid y de 17 años que sí aceptó. A sabiendas de que era menor, el detenido la recogió en una gasolinera cercana a la parada de Metro de Cuatro Vientos (Latina), a la que ella llegó. La subió a su propio vehículo y se trasladaron al estacionamiento del centro comercial Islazul, cercano al lugar, donde él la agredió sexualmente. El pederasta era consciente de que le podían grabar las cámaras, así que, tanto a la entrada como a la salida del ‘parking’, le ordenó a la joven que se colocara en los asientos traseros del coche, porque ahí no llegan los objetivos.Los agentes de la UFAM Central contactaron con esta víctima y se entrevistaron con ella. Accedió a declarar voluntariamente y pronto consiguieron identificar al encartado. Le constaba ya una detención en 2021 por corrupción de menores y abuso sexual a una menor emancipada que entonces tenía 17 años, con un ‘modus operandi’ muy similar al actual. Pero el juzgado lo dejó en libertad y, en el caso de estos delincuentes, suelen ser multirreincidentes; es más, es extraño que en cinco años no se hayan tenido más noticias de él.Cinco días después de la denuncia, el 16 de marzo, la Policía Nacional estableció un dispositivo de vigilancia discreta en torno a su domicilio. Lo vieron salir y sentarse tranquilamente en un bar a tomar un café, cuando, según sospechan, pretendía acudir a una cita con otra menor. Se le acercaron y le pusieron los grilletes. Esta vez sí, ha entrado en prisión.Ahora, los investigadores están a la espera de poder escudriñar en el contenido de los dos móviles que portaba, pues de sus cuentas en redes sociales es muy probable que salgan nuevas víctimas. Residía en un entorno acomodado, en el distrito de Salamanca de Madrid, tiene 42 años y no se le conoce empleo. A veces, un buen entorno familiar puede facilitar las cosas. Pero no es obstáculo para que se te cuele un hijo pederasta, de la peor calaña, en el árbol genealógico. Es el perfil del sujeto que ha detenido la Policía Nacional en el marco de la operación Viento, en la que ha vuelto a ser detenido un delincuente sexual reincidente y muy peligroso que llegaba a hacer ‘castings’ a menores de edad a las que luego agredía.Todo comenzó el 11 de marzo. Dos adolescentes vulnerables, de 16 y 17 años, que se encuentran acogidas en un centro de menores tutelados de Segovia, denunciaron que les había contactado por mensajes privados de Instagram una supuesta mujer que se hacía llamar Sandra . Les ofreció dinero fácil y rápido: «Solo tenéis que hacer videollamadas desnudas con hombres mayores. Trabajaréis de lunes a viernes, en horario concreto, en nuestras oficinas o, si preferís, desde casa. El sueldo es de 2.800 euros al mes».No consta que el ‘groomer’ (un delincuente sexual escondido detrás de una identidad falsa) supiera que esas adolescentes se encontraran tuteladas por los servicios sociales debido a la coyuntura familiar que atravesaban. Pero en este caso fue así: hacía búsquedas por redes sociales y así las seleccionaba. Luego, estas mismas se lo contaban a otras amigas, de 17 y 18 años, y así se corría de boca a oreja la ‘oferta laboral’. Una de las convicciones de los agentes es que debe de haber bastantes más víctimas.Noticia relacionada No No Carabanchel El pederasta cazado con un niño de 11 años en un parque de Madrid, en libertad: «El amor es amor» Carlos HidalgoLa Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de Segovia puso el caso en manos de la UFAM Central, que se ha hecho cargo de las pesquisas. El relato de estas dos víctimas dejó más sorpresas, todas desagradables. Una vez captadas las menores, el sospechoso les solicitaba imágenes (fotos y vídeos) sin ropa y en actitudes sexuales, para hacer una especie de selección de personal. Luego, el jefe de la empresa (falsa) les enviaría un enlace por Telegram para las conexiones.Luego, el sujeto dio un paso más. Les ofreció un encuentro sexual con él, en persona, que la mayoría rechazaron. Pero hubo una chica residente en Madrid y de 17 años que sí aceptó. A sabiendas de que era menor, el detenido la recogió en una gasolinera cercana a la parada de Metro de Cuatro Vientos (Latina), a la que ella llegó. La subió a su propio vehículo y se trasladaron al estacionamiento del centro comercial Islazul, cercano al lugar, donde él la agredió sexualmente. El pederasta era consciente de que le podían grabar las cámaras, así que, tanto a la entrada como a la salida del ‘parking’, le ordenó a la joven que se colocara en los asientos traseros del coche, porque ahí no llegan los objetivos.Los agentes de la UFAM Central contactaron con esta víctima y se entrevistaron con ella. Accedió a declarar voluntariamente y pronto consiguieron identificar al encartado. Le constaba ya una detención en 2021 por corrupción de menores y abuso sexual a una menor emancipada que entonces tenía 17 años, con un ‘modus operandi’ muy similar al actual. Pero el juzgado lo dejó en libertad y, en el caso de estos delincuentes, suelen ser multirreincidentes; es más, es extraño que en cinco años no se hayan tenido más noticias de él.Cinco días después de la denuncia, el 16 de marzo, la Policía Nacional estableció un dispositivo de vigilancia discreta en torno a su domicilio. Lo vieron salir y sentarse tranquilamente en un bar a tomar un café, cuando, según sospechan, pretendía acudir a una cita con otra menor. Se le acercaron y le pusieron los grilletes. Esta vez sí, ha entrado en prisión.Ahora, los investigadores están a la espera de poder escudriñar en el contenido de los dos móviles que portaba, pues de sus cuentas en redes sociales es muy probable que salgan nuevas víctimas.
Residía en un entorno acomodado, en el distrito de Salamanca de Madrid, tiene 42 años y no se le conoce empleo. A veces, un buen entorno familiar puede facilitar las cosas. Pero no es obstáculo para que se te cuele un hijo pederasta, de la … peor calaña, en el árbol genealógico. Es el perfil del sujeto que ha detenido la Policía Nacional en el marco de la operación Viento, en la que ha vuelto a ser detenido un delincuente sexual reincidente y muy peligroso que llegaba a hacer ‘castings’ a menores de edad a las que luego agredía.
Todo comenzó el 11 de marzo. Dos adolescentes vulnerables, de 16 y 17 años, que se encuentran acogidas en un centro de menores tutelados de Segovia, denunciaron que les había contactado por mensajes privados de Instagram una supuesta mujer que se hacía llamar Sandra. Les ofreció dinero fácil y rápido: «Solo tenéis que hacer videollamadas desnudas con hombres mayores. Trabajaréis de lunes a viernes, en horario concreto, en nuestras oficinas o, si preferís, desde casa. El sueldo es de 2.800 euros al mes».
No consta que el ‘groomer’ (un delincuente sexual escondido detrás de una identidad falsa) supiera que esas adolescentes se encontraran tuteladas por los servicios sociales debido a la coyuntura familiar que atravesaban. Pero en este caso fue así: hacía búsquedas por redes sociales y así las seleccionaba. Luego, estas mismas se lo contaban a otras amigas, de 17 y 18 años, y así se corría de boca a oreja la ‘oferta laboral’. Una de las convicciones de los agentes es que debe de haber bastantes más víctimas.
La Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de Segovia puso el caso en manos de la UFAM Central, que se ha hecho cargo de las pesquisas. El relato de estas dos víctimas dejó más sorpresas, todas desagradables. Una vez captadas las menores, el sospechoso les solicitaba imágenes (fotos y vídeos) sin ropa y en actitudes sexuales, para hacer una especie de selección de personal. Luego, el jefe de la empresa (falsa) les enviaría un enlace por Telegram para las conexiones.
Luego, el sujeto dio un paso más. Les ofreció un encuentro sexual con él, en persona, que la mayoría rechazaron. Pero hubo una chica residente en Madrid y de 17 años que sí aceptó. A sabiendas de que era menor, el detenido la recogió en una gasolinera cercana a la parada de Metro de Cuatro Vientos (Latina), a la que ella llegó. La subió a su propio vehículo y se trasladaron al estacionamiento del centro comercial Islazul, cercano al lugar, donde él la agredió sexualmente. El pederasta era consciente de que le podían grabar las cámaras, así que, tanto a la entrada como a la salida del ‘parking’, le ordenó a la joven que se colocara en los asientos traseros del coche, porque ahí no llegan los objetivos.
Los agentes de la UFAM Central contactaron con esta víctima y se entrevistaron con ella. Accedió a declarar voluntariamente y pronto consiguieron identificar al encartado. Le constaba ya una detención en 2021 por corrupción de menores y abuso sexual a una menor emancipada que entonces tenía 17 años, con un ‘modus operandi’ muy similar al actual. Pero el juzgado lo dejó en libertad y, en el caso de estos delincuentes, suelen ser multirreincidentes; es más, es extraño que en cinco años no se hayan tenido más noticias de él.
Cinco días después de la denuncia, el 16 de marzo, la Policía Nacional estableció un dispositivo de vigilancia discreta en torno a su domicilio. Lo vieron salir y sentarse tranquilamente en un bar a tomar un café, cuando, según sospechan, pretendía acudir a una cita con otra menor. Se le acercaron y le pusieron los grilletes. Esta vez sí, ha entrado en prisión.
Ahora, los investigadores están a la espera de poder escudriñar en el contenido de los dos móviles que portaba, pues de sus cuentas en redes sociales es muy probable que salgan nuevas víctimas.
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