El expresidente de Bulgaria, Rumen Rádev, euroescéptico y prorruso, obtuvo el domingo una contundente victoria electoral en las elecciones de este país balcánico, con el escrutinio casi concluido este lunes. Su partido Bulgaria Progresista consiguió la mayoría absoluta con 135 escaños de los 240 que tiene el Parlamento, según una proyección de la empresa encuestadora Myara. Con el 78% de votos escrutados, Rádev ha recibido el 44%, a una distancia insalvable de su rival más cercano.
El ganador de las elecciones, prorruso y euroescéptico, promete una política exterior “pragmática” con Moscú pero también preservar lazos con la UE y la OTAN
El expresidente de Bulgaria, Rumen Rádev, euroescéptico y prorruso, obtuvo el domingo una contundente victoria electoral en las elecciones de este país balcánico, con el escrutinio casi concluido este lunes. Su partido Bulgaria Progresista consiguió la mayoría absoluta con 135 escaños de los 240 que tiene el Parlamento, según una proyección de la empresa encuestadora Myara. Con el 78% de votos escrutados, Rádev ha recibido el 44%, a una distancia insalvable de su rival más cercano.
“Bulgaria Progresista gana de forma inequívoca”, dijo Rádev a los periodistas tras la publicación de las proyecciones el domingo, informa Efe desde Sofía. “Esta es una victoria de la esperanza sobre la desconfianza; esta es una victoria de la libertad sobre el miedo; y, finalmente, esta es una victoria, si se me permite decirlo, de la moralidad”.
Rumen Rádev, de 62 años, un exgeneral formado en Estados Unidos, el político más popular del país, dimitió como jefe del Estado el pasado enero para presentarse a las elecciones después de que otra oleada de manifestaciones derribara una frágil coalición liderada por el partido del exprimer ministro Boiko Borísov. Eran las octavas elecciones generales del país desde el 2021, y Rádev prometió dejar atrás años de estancamiento político y de corrupción.
Lo que Europa necesita ahora mismo es pensamiento crítico, acción pragmática y resultados, especialmente construir una nueva arquitectura de seguridad y recuperar su poder industrial y su competitividad. Esa será la principal contribución de Bulgaria a su misión europea”
Tras la derrota del primer ministro ultranacionalista Viktor Orbán en Hungría en las elecciones del 12 de abril, la Rusia de Vladímir Putin ha perdido a su aliado más importante en el seno de la UE y, aunque Rádev apunta maneras para relevar a Orbán, no está claro si está dispuesto a echar pulsos a Bruselas para acercarse más al Kremlin. Rádev ha declarado en varias ocasiones su admiración por Viktor Orbán, con quien comparte una visión ultraconservadora de la sociedad.
El futuro primer ministro búlgaro, que rechaza las sanciones a Rusia y la ayuda militar a Ucrania, defiende una política exterior “pragmática y de mutuo respeto” con Moscú y quiere reabrir el flujo de petróleo y gas ruso hacia Europa. También ha criticado algunas políticas de la Unión Europea, como el Pacto Verde. Con todo, ha asegurado que Bulgaria mantendrá su orientación europea y su compromiso con la Alianza Atlántica.

En declaraciones a la prensa el domingo por la noche, Radev argumentó que la Unión Europea necesita centrarse en la competitividad para frenar el deterioro de su industria y hacer lo necesario para asegurarse un suministro energético barato, en una alusión indirecta a Rusia.
“Lo que Europa necesita ahora mismo es pensamiento crítico, acción pragmática y resultados, especialmente construir una nueva arquitectura de seguridad y recuperar su poder industrial y su competitividad. Esa será la principal contribución de Bulgaria a su misión europea”, dijo a los periodistas tras la publicación de las proyecciones, según declaraciones recogidas por Bloomberg.
En la práctica, Rumen Rádev ha capitalizado el descontento ciudadano en un país de 6,5 millones de habitantes con una campaña centrada en la lucha contra la corrupción y la pobreza. Prometiendo luchar contra lo que él denomina elite corrupta de empresarios y políticos personificada por Boiko Borísov, el ganador de las elecciones consiguió apoyo de todo el espectro político con promesas de sanear los tribunales búlgaros, aumentar los ingresos de los votantes de clase trabajadora y tender puentes con el Kremlin.
En segundo lugar, con el 13,5% (es decir, con 41 escaños), quedó la formación proeuropea y reformista Continuamos el Cambio-Bulgaria Democrática (PP-DB), seguida del conservador Ciudadanos para el Desarrollo Europeo (GERB) del ex primer ministro Borísov, con el 13,3% (39 diputados). En el Parlamento entran también el partido DPS-Nuevo Comienzo, liderado por un empresario, con el 6% de los votos (16 diputados), y el ultranacionalista y prorruso Resurrección (4,3%, lo que equivale a 13 diputados).
Por primera vez desde el fin del comunismo en Bulgaria, el Partido Socialista (BSP), heredero de la formación comunista que dirigió el país durante la época prosoviética, no estará representado en el hemiciclo al no haber superado el umbral del 4% necesario.
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