Nada que ver el arranque de la XII Legislatura en las Cortes de Castilla y León con el que tuvo lugar en la XI. Nació este martes con un acuerdo entre PP y Vox que manda un mensaje de estabilidad que habrá que ver si se logra trasladar a un acuerdo entre los partidos para la formación del nuevo Gobierno. Francisco Vázquez, el veterano político popular, preside las Cortes investido además de la plena confianza de Alfonso Fernández Mañueco, que ha colocado en la Mesa y en la dirección del grupo parlamentario a hombres y mujeres que conoce muy bien y a quienes ya ha pedido que no olviden la importancia del diálogo y el acuerdo en el nuevo tiempo. También Carlos Martínez ha colocado en la Mesa y en el grupo a personas de su plena confianza, a quienes ya ha dado un mensaje diferente, de marcaje implacable a la previsible coalición PP-Vox. Pero para llegar a ejercerla, antes tiene que haber un acuerdo entre ambos partidos, acuerdo que parece evidente y del que nadie duda, pero que no será fácil. Una vez que el PSOE decidió no presentar candidato a la presidencia de las Cortes, Vox prefirió tomar el camino del acuerdo para no volver a aparecer como los culpables de no facilitar los acuerdos de gobernabilidad, un mensaje de los electores que por fin han comprendido. No será fácil la negociación, ni el encaje de las responsabilidades de gobierno, pero pocos dudan de que al final se alcanzará, porque el voto ciudadano ha sido claro a los dos partidos en los sucesivos procesos electorales, y ese mensaje no es otro que pedirles que se entiendan, primero en el terreno autonómico y, previsiblemente, también se lo pedirán en la vida nacional. Se abre un tiempo para negociar que no será inmediato, porque Extremadura y Aragón van por delante y habrá que ver qué pasa en Andalucía, pero que tampoco será sencillo. Pero nadie duda de que el acuerdo es obligado. Nada que ver el arranque de la XII Legislatura en las Cortes de Castilla y León con el que tuvo lugar en la XI. Nació este martes con un acuerdo entre PP y Vox que manda un mensaje de estabilidad que habrá que ver si se logra trasladar a un acuerdo entre los partidos para la formación del nuevo Gobierno. Francisco Vázquez, el veterano político popular, preside las Cortes investido además de la plena confianza de Alfonso Fernández Mañueco, que ha colocado en la Mesa y en la dirección del grupo parlamentario a hombres y mujeres que conoce muy bien y a quienes ya ha pedido que no olviden la importancia del diálogo y el acuerdo en el nuevo tiempo. También Carlos Martínez ha colocado en la Mesa y en el grupo a personas de su plena confianza, a quienes ya ha dado un mensaje diferente, de marcaje implacable a la previsible coalición PP-Vox. Pero para llegar a ejercerla, antes tiene que haber un acuerdo entre ambos partidos, acuerdo que parece evidente y del que nadie duda, pero que no será fácil. Una vez que el PSOE decidió no presentar candidato a la presidencia de las Cortes, Vox prefirió tomar el camino del acuerdo para no volver a aparecer como los culpables de no facilitar los acuerdos de gobernabilidad, un mensaje de los electores que por fin han comprendido. No será fácil la negociación, ni el encaje de las responsabilidades de gobierno, pero pocos dudan de que al final se alcanzará, porque el voto ciudadano ha sido claro a los dos partidos en los sucesivos procesos electorales, y ese mensaje no es otro que pedirles que se entiendan, primero en el terreno autonómico y, previsiblemente, también se lo pedirán en la vida nacional. Se abre un tiempo para negociar que no será inmediato, porque Extremadura y Aragón van por delante y habrá que ver qué pasa en Andalucía, pero que tampoco será sencillo. Pero nadie duda de que el acuerdo es obligado.
Nada que ver el arranque de la XII Legislatura en las Cortes de Castilla y León con el que tuvo lugar en la XI. Nació este martes con un acuerdo entre PP y Vox que manda un mensaje de estabilidad que habrá que ver si … se logra trasladar a un acuerdo entre los partidos para la formación del nuevo Gobierno.
Francisco Vázquez, el veterano político popular, preside las Cortes investido además de la plena confianza de Alfonso Fernández Mañueco, que ha colocado en la Mesa y en la dirección del grupo parlamentario a hombres y mujeres que conoce muy bien y a quienes ya ha pedido que no olviden la importancia del diálogo y el acuerdo en el nuevo tiempo. También Carlos Martínez ha colocado en la Mesa y en el grupo a personas de su plena confianza, a quienes ya ha dado un mensaje diferente, de marcaje implacable a la previsible coalición PP-Vox.
Pero para llegar a ejercerla, antes tiene que haber un acuerdo entre ambos partidos, acuerdo que parece evidente y del que nadie duda, pero que no será fácil. Una vez que el PSOE decidió no presentar candidato a la presidencia de las Cortes, Vox prefirió tomar el camino del acuerdo para no volver a aparecer como los culpables de no facilitar los acuerdos de gobernabilidad, un mensaje de los electores que por fin han comprendido. No será fácil la negociación, ni el encaje de las responsabilidades de gobierno, pero pocos dudan de que al final se alcanzará, porque el voto ciudadano ha sido claro a los dos partidos en los sucesivos procesos electorales, y ese mensaje no es otro que pedirles que se entiendan, primero en el terreno autonómico y, previsiblemente, también se lo pedirán en la vida nacional.
Se abre un tiempo para negociar que no será inmediato, porque Extremadura y Aragón van por delante y habrá que ver qué pasa en Andalucía, pero que tampoco será sencillo. Pero nadie duda de que el acuerdo es obligado.
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