A menudo se habla de la tecnología como oponente. Como némesis, como alternativa, como sustituta de lo humano. Y sin embargo, en proyectos que abordan problemas tan complejos como la soledad no deseada, a veces se vuelve aliada, complemento y apoyo para potenciar los recursos allá donde las personas solas no llegan. El espectacular crecimiento de la inteligencia artificial (IA) sostiene muchas de estas soluciones. Así, asociaciones, ayuntamientos y particulares implementan esta herramienta en un buen puñado de iniciativas ya en marcha en Castilla y León, diseñadas para ‘reconectar’ con los demá s y dirigidas, en concreto, a personas de edad avanzada.Es el caso del proyecto Pérgola, una iniciativa pionera impulsada por el Ayuntamiento de Valladolid que se sirve precisamente de la IA para identificar esa soledad no deseada. Y de ahí, para «hacer una intervención», explica el concejal de Personas Mayores, Familia y Servicios Sociales, Rodrigo Nieto. La experiencia «piloto», centrada en los alrededores de los Centros de Vida Activa (CVA) Zona Sur y Puente Colgante, ha logrado detectar esta situación de vulnerabilidad en la voz durante entrevistas telefónicas. Análisis de silenciosGracias al Banco de Voluntariado de Castilla y León y un sistema desarrollado por Telefónica Tech y AcceXible, que ha contado con un presupuesto de 18.000 euros, durante un mes se telefoneó a 4.000 personas diferentes . Primero, un cuestionario psicológico de preguntas de ‘sí’ o ‘no’ que no se grababa, explica la joven voluntaria Marta Vicente Collantes, una de las que descolgó en esas llamadas. En función de ese test y «el tipo de soledad que se podía tener» a juicio del mismo, una segunda ronda de preguntas más abiertas. Ahí, el sistema analizaba no sólo palabras, sino también silencios y «aspectos de la voz relacionados con lo emocional», y sus conclusiones se enviaban a una base de datos cerrada y securizada. Otras iniciativas, como ‘Detén’, de la Asociación Alzhéimer Ávila (que incide en la detección temprana), ya exploran vías similares para conseguir un primer diagnóstico por voz.Trescientas de las llamadas del proyecto ‘Pérgola’ se consideraron «válidas» por haber completado el proceso y permitieron el «análisis pormenorizado» previsto. «Muchos teléfonos no están, no te cogen, no quieren participar», reconoce Nieto. Las estafas hacen mella en la predisposición. De todos modos, según la empresa, se trata de «una respuesta más que válida» y añade que consideran que ha tenido «un resultado muy positivo». Ya se está trabajando con treinta personas que dieron ‘positivo’ en soledad no deseada , que también se han unido a actividades como psicomotricidad y talleres de memoria en los dos centros de referencia.La IA ha supuesto así una «ayuda», opina Marta Vicente, pero «la base sigue siendo la conversación y el contacto humano». Y tanto este como el programa que el Banco de Voluntariado tiene para los casos más graves (‘Te acompañamos’) «tienen un impacto real en la gente» y resultados «muy satisfactorios», marca. Nieto asegura que unos meses después «se nota mucho su cambio de actitud». Estaban «en esa fase en la que están totalmente aislados», de modo que «la tecnología nos permite conectar», asegura el concejal, para añadir que no quieren que esta «sea su única conexión con el mundo», sino un «complemento» que les acerque al «contacto presencial y físico» con otros. «Estamos trabajando en ampliar el proyecto», se enorgullece.Parecidas conclusiones saca la palentina Sara Lobete , a la que se le ocurrió de cara a las Navidades pasadas una iniciativa que también se apoyaba en la IA. En este caso, para sostener una página web (musicanavidad.org) que llevase conciertos a las residencias de mayores de la provincia de Palencia. Esta directora de marketing estaba cursando una carrera sobre Inteligencia Artificial y necesitaba un trabajo final: «Soy muy familiar, pero no me gusta la Navidad», confiesa Lobete, que inspirada por su propia afición a la percusión, decidió usar sus dos semanas de vacaciones para regalar unas fechas especiales a los que las pasaban en residencias, sobre todo enfocándose en los centros más pequeños, «que tenían menos actividades», recuerda. «La música está muy conectada con la mente y les ayudaba con el deterioro cognitivo», añade la palentina.El proceso era simple. Tras rellenar un cuestionario con disponibilidad y algunos datos, el sitio hacía un ‘match’ entre centro y artista y les emparejaba priorizando la cercanía «para que fuera más fácil, ya que era voluntario». Dieciséis residencias acogieron sesiones musicales a raíz de ello, y después se organizó una quedada entre los músicos participantes en Villaumbrales, con buenas valoraciones que realzaban, sobre todo, la facilidad del proceso. Sara Lobete cuenta que no descarta retomar el proyecto y que le han llamado de otras provincias y comunidades autónomas para interesarse. De momento, los participantes han guardado el contacto y en estos meses se plantean actuaciones esporádicas a la demanda para cumpleaños, eventos puntuales o aniversarios. «Ahorrar tiempo»«Para mí, la IA nunca va a ser sustitutiva, siempre dependerá de una persona», marca ella. «Nos ayuda a ahorrar tiempo y dedicárselo a personas y cosas que nos importan gracias a automatizar procesos», opina. De esta forma, esta tecnología «no te puede dar un abrazo», pero sí «permitirte una visita de 20 minutos a tu abuelo porque has ahorrado una hora de trabajo», ejemplifica.Contra la soledad no deseada también brega ‘Voces en red’, un programa de Cruz Roja que ya conecta a más de 3.800 personas en Castilla y León. Parte de instalar asistentes de voz adaptados en hogares de personas de más de 70 años que vivan solas. «El proyecto no es sólo el dispositivo, va mucho más allá», defiende Miriam López, responsable provincial de Inclusión Social de Cruz Roja Ávila, que explica que es una manera de llegar a ellos que «les gusta y les viene bien». El «boca a boca» funciona para implantarlo y al equipo que vela por él le «gratifica un montón», añade. En la provincia abulense, si bien con problemas de cobertura de Internet muy puntuales, ya han repartido 356 asistentes, que acuden a instalar, explicar y cuyas posibilidades van «actualizando». «Nos ha sorprendido la aceptación en el perfil de mayores de 85, que lo usen y lo consideren algo más de su casa ya cerca de los cien años», confiesa López. También explican el funcionamiento del aparato a los familiares: «Algunos tienen miedos que resolver antes de la instalación», concede la responsable, pero ahí entran los voluntarios, como una extensión del servicio técnico con un componente más cercano. Van a la casa para enseñar al usuario o a sus hijos cómo poner música o radio, usar juegos o hacer videollamadas (tiene una pantalla) en esa suerte de nueva ‘mascota’ digital. «Luego a mucha gente le gusta tanto que investiga por su cuenta y viene y nos cuenta que han sacado una aplicación para hacer yoga», ejemplifica.Miriam López indica que el asistente permite descolgar con la voz, hacer crucigramas o poner alarmas, pero también se utiliza de enganche para que los mayores se apunten a talleres de manualidades o actividades de estimulación cognitiva, a menudo «la excusa para que salgan de casa» y donde «se generan grupos de amigos que vayan a tomar algo». Y es que Cruz Roja certifica que ‘Voces en Red’ es «un modelo de intervención híbrido»: los pequeños aparatos inteligentes, sí, pero también sus voluntarios, 1.184 en la Comunidad, «una inmensa red de acompañamiento presencial para asegurar que la máquina sea sólo el puente hacia la persona». A menudo se habla de la tecnología como oponente. Como némesis, como alternativa, como sustituta de lo humano. Y sin embargo, en proyectos que abordan problemas tan complejos como la soledad no deseada, a veces se vuelve aliada, complemento y apoyo para potenciar los recursos allá donde las personas solas no llegan. El espectacular crecimiento de la inteligencia artificial (IA) sostiene muchas de estas soluciones. Así, asociaciones, ayuntamientos y particulares implementan esta herramienta en un buen puñado de iniciativas ya en marcha en Castilla y León, diseñadas para ‘reconectar’ con los demá s y dirigidas, en concreto, a personas de edad avanzada.Es el caso del proyecto Pérgola, una iniciativa pionera impulsada por el Ayuntamiento de Valladolid que se sirve precisamente de la IA para identificar esa soledad no deseada. Y de ahí, para «hacer una intervención», explica el concejal de Personas Mayores, Familia y Servicios Sociales, Rodrigo Nieto. La experiencia «piloto», centrada en los alrededores de los Centros de Vida Activa (CVA) Zona Sur y Puente Colgante, ha logrado detectar esta situación de vulnerabilidad en la voz durante entrevistas telefónicas. Análisis de silenciosGracias al Banco de Voluntariado de Castilla y León y un sistema desarrollado por Telefónica Tech y AcceXible, que ha contado con un presupuesto de 18.000 euros, durante un mes se telefoneó a 4.000 personas diferentes . Primero, un cuestionario psicológico de preguntas de ‘sí’ o ‘no’ que no se grababa, explica la joven voluntaria Marta Vicente Collantes, una de las que descolgó en esas llamadas. En función de ese test y «el tipo de soledad que se podía tener» a juicio del mismo, una segunda ronda de preguntas más abiertas. Ahí, el sistema analizaba no sólo palabras, sino también silencios y «aspectos de la voz relacionados con lo emocional», y sus conclusiones se enviaban a una base de datos cerrada y securizada. Otras iniciativas, como ‘Detén’, de la Asociación Alzhéimer Ávila (que incide en la detección temprana), ya exploran vías similares para conseguir un primer diagnóstico por voz.Trescientas de las llamadas del proyecto ‘Pérgola’ se consideraron «válidas» por haber completado el proceso y permitieron el «análisis pormenorizado» previsto. «Muchos teléfonos no están, no te cogen, no quieren participar», reconoce Nieto. Las estafas hacen mella en la predisposición. De todos modos, según la empresa, se trata de «una respuesta más que válida» y añade que consideran que ha tenido «un resultado muy positivo». Ya se está trabajando con treinta personas que dieron ‘positivo’ en soledad no deseada , que también se han unido a actividades como psicomotricidad y talleres de memoria en los dos centros de referencia.La IA ha supuesto así una «ayuda», opina Marta Vicente, pero «la base sigue siendo la conversación y el contacto humano». Y tanto este como el programa que el Banco de Voluntariado tiene para los casos más graves (‘Te acompañamos’) «tienen un impacto real en la gente» y resultados «muy satisfactorios», marca. Nieto asegura que unos meses después «se nota mucho su cambio de actitud». Estaban «en esa fase en la que están totalmente aislados», de modo que «la tecnología nos permite conectar», asegura el concejal, para añadir que no quieren que esta «sea su única conexión con el mundo», sino un «complemento» que les acerque al «contacto presencial y físico» con otros. «Estamos trabajando en ampliar el proyecto», se enorgullece.Parecidas conclusiones saca la palentina Sara Lobete , a la que se le ocurrió de cara a las Navidades pasadas una iniciativa que también se apoyaba en la IA. En este caso, para sostener una página web (musicanavidad.org) que llevase conciertos a las residencias de mayores de la provincia de Palencia. Esta directora de marketing estaba cursando una carrera sobre Inteligencia Artificial y necesitaba un trabajo final: «Soy muy familiar, pero no me gusta la Navidad», confiesa Lobete, que inspirada por su propia afición a la percusión, decidió usar sus dos semanas de vacaciones para regalar unas fechas especiales a los que las pasaban en residencias, sobre todo enfocándose en los centros más pequeños, «que tenían menos actividades», recuerda. «La música está muy conectada con la mente y les ayudaba con el deterioro cognitivo», añade la palentina.El proceso era simple. Tras rellenar un cuestionario con disponibilidad y algunos datos, el sitio hacía un ‘match’ entre centro y artista y les emparejaba priorizando la cercanía «para que fuera más fácil, ya que era voluntario». Dieciséis residencias acogieron sesiones musicales a raíz de ello, y después se organizó una quedada entre los músicos participantes en Villaumbrales, con buenas valoraciones que realzaban, sobre todo, la facilidad del proceso. Sara Lobete cuenta que no descarta retomar el proyecto y que le han llamado de otras provincias y comunidades autónomas para interesarse. De momento, los participantes han guardado el contacto y en estos meses se plantean actuaciones esporádicas a la demanda para cumpleaños, eventos puntuales o aniversarios. «Ahorrar tiempo»«Para mí, la IA nunca va a ser sustitutiva, siempre dependerá de una persona», marca ella. «Nos ayuda a ahorrar tiempo y dedicárselo a personas y cosas que nos importan gracias a automatizar procesos», opina. De esta forma, esta tecnología «no te puede dar un abrazo», pero sí «permitirte una visita de 20 minutos a tu abuelo porque has ahorrado una hora de trabajo», ejemplifica.Contra la soledad no deseada también brega ‘Voces en red’, un programa de Cruz Roja que ya conecta a más de 3.800 personas en Castilla y León. Parte de instalar asistentes de voz adaptados en hogares de personas de más de 70 años que vivan solas. «El proyecto no es sólo el dispositivo, va mucho más allá», defiende Miriam López, responsable provincial de Inclusión Social de Cruz Roja Ávila, que explica que es una manera de llegar a ellos que «les gusta y les viene bien». El «boca a boca» funciona para implantarlo y al equipo que vela por él le «gratifica un montón», añade. En la provincia abulense, si bien con problemas de cobertura de Internet muy puntuales, ya han repartido 356 asistentes, que acuden a instalar, explicar y cuyas posibilidades van «actualizando». «Nos ha sorprendido la aceptación en el perfil de mayores de 85, que lo usen y lo consideren algo más de su casa ya cerca de los cien años», confiesa López. También explican el funcionamiento del aparato a los familiares: «Algunos tienen miedos que resolver antes de la instalación», concede la responsable, pero ahí entran los voluntarios, como una extensión del servicio técnico con un componente más cercano. Van a la casa para enseñar al usuario o a sus hijos cómo poner música o radio, usar juegos o hacer videollamadas (tiene una pantalla) en esa suerte de nueva ‘mascota’ digital. «Luego a mucha gente le gusta tanto que investiga por su cuenta y viene y nos cuenta que han sacado una aplicación para hacer yoga», ejemplifica.Miriam López indica que el asistente permite descolgar con la voz, hacer crucigramas o poner alarmas, pero también se utiliza de enganche para que los mayores se apunten a talleres de manualidades o actividades de estimulación cognitiva, a menudo «la excusa para que salgan de casa» y donde «se generan grupos de amigos que vayan a tomar algo». Y es que Cruz Roja certifica que ‘Voces en Red’ es «un modelo de intervención híbrido»: los pequeños aparatos inteligentes, sí, pero también sus voluntarios, 1.184 en la Comunidad, «una inmensa red de acompañamiento presencial para asegurar que la máquina sea sólo el puente hacia la persona».
A menudo se habla de la tecnología como oponente. Como némesis, como alternativa, como sustituta de lo humano. Y sin embargo, en proyectos que abordan problemas tan complejos como la soledad no deseada, a veces se vuelve aliada, complemento y apoyo para potenciar los recursos … allá donde las personas solas no llegan. El espectacular crecimiento de la inteligencia artificial (IA) sostiene muchas de estas soluciones. Así, asociaciones, ayuntamientos y particulares implementan esta herramienta en un buen puñado de iniciativas ya en marcha en Castilla y León, diseñadas para ‘reconectar’ con los demás y dirigidas, en concreto, a personas de edad avanzada.
Es el caso del proyecto Pérgola, una iniciativa pionera impulsada por el Ayuntamiento de Valladolid que se sirve precisamente de la IA para identificar esa soledad no deseada. Y de ahí, para «hacer una intervención», explica el concejal de Personas Mayores, Familia y Servicios Sociales, Rodrigo Nieto. La experiencia «piloto», centrada en los alrededores de los Centros de Vida Activa (CVA) Zona Sur y Puente Colgante, ha logrado detectar esta situación de vulnerabilidad en la voz durante entrevistas telefónicas.
Análisis de silencios
Gracias al Banco de Voluntariado de Castilla y León y un sistema desarrollado por Telefónica Tech y AcceXible, que ha contado con un presupuesto de 18.000 euros, durante un mes se telefoneó a 4.000 personas diferentes. Primero, un cuestionario psicológico de preguntas de ‘sí’ o ‘no’ que no se grababa, explica la joven voluntaria Marta Vicente Collantes, una de las que descolgó en esas llamadas. En función de ese test y «el tipo de soledad que se podía tener» a juicio del mismo, una segunda ronda de preguntas más abiertas. Ahí, el sistema analizaba no sólo palabras, sino también silencios y «aspectos de la voz relacionados con lo emocional», y sus conclusiones se enviaban a una base de datos cerrada y securizada. Otras iniciativas, como ‘Detén’, de la Asociación Alzhéimer Ávila (que incide en la detección temprana), ya exploran vías similares para conseguir un primer diagnóstico por voz.
Trescientas de las llamadas del proyecto ‘Pérgola’ se consideraron «válidas» por haber completado el proceso y permitieron el «análisis pormenorizado» previsto. «Muchos teléfonos no están, no te cogen, no quieren participar», reconoce Nieto. Las estafas hacen mella en la predisposición. De todos modos, según la empresa, se trata de «una respuesta más que válida» y añade que consideran que ha tenido «un resultado muy positivo». Ya se está trabajando con treinta personas que dieron ‘positivo’ en soledad no deseada, que también se han unido a actividades como psicomotricidad y talleres de memoria en los dos centros de referencia.
La IA ha supuesto así una «ayuda», opina Marta Vicente, pero «la base sigue siendo la conversación y el contacto humano». Y tanto este como el programa que el Banco de Voluntariado tiene para los casos más graves (‘Te acompañamos’) «tienen un impacto real en la gente» y resultados «muy satisfactorios», marca. Nieto asegura que unos meses después «se nota mucho su cambio de actitud». Estaban «en esa fase en la que están totalmente aislados», de modo que «la tecnología nos permite conectar», asegura el concejal, para añadir que no quieren que esta «sea su única conexión con el mundo», sino un «complemento» que les acerque al «contacto presencial y físico» con otros. «Estamos trabajando en ampliar el proyecto», se enorgullece.
Parecidas conclusiones saca la palentina Sara Lobete, a la que se le ocurrió de cara a las Navidades pasadas una iniciativa que también se apoyaba en la IA. En este caso, para sostener una página web (musicanavidad.org) que llevase conciertos a las residencias de mayores de la provincia de Palencia. Esta directora de marketing estaba cursando una carrera sobre Inteligencia Artificial y necesitaba un trabajo final: «Soy muy familiar, pero no me gusta la Navidad», confiesa Lobete, que inspirada por su propia afición a la percusión, decidió usar sus dos semanas de vacaciones para regalar unas fechas especiales a los que las pasaban en residencias, sobre todo enfocándose en los centros más pequeños, «que tenían menos actividades», recuerda. «La música está muy conectada con la mente y les ayudaba con el deterioro cognitivo», añade la palentina.
El proceso era simple. Tras rellenar un cuestionario con disponibilidad y algunos datos, el sitio hacía un ‘match’ entre centro y artista y les emparejaba priorizando la cercanía «para que fuera más fácil, ya que era voluntario».
Dieciséis residencias acogieron sesiones musicales a raíz de ello, y después se organizó una quedada entre los músicos participantes en Villaumbrales, con buenas valoraciones que realzaban, sobre todo, la facilidad del proceso. Sara Lobete cuenta que no descarta retomar el proyecto y que le han llamado de otras provincias y comunidades autónomas para interesarse. De momento, los participantes han guardado el contacto y en estos meses se plantean actuaciones esporádicas a la demanda para cumpleaños, eventos puntuales o aniversarios.
«Ahorrar tiempo»
«Para mí, la IA nunca va a ser sustitutiva, siempre dependerá de una persona», marca ella. «Nos ayuda a ahorrar tiempo y dedicárselo a personas y cosas que nos importan gracias a automatizar procesos», opina. De esta forma, esta tecnología «no te puede dar un abrazo», pero sí «permitirte una visita de 20 minutos a tu abuelo porque has ahorrado una hora de trabajo», ejemplifica.
Contra la soledad no deseada también brega ‘Voces en red’, un programa de Cruz Roja que ya conecta a más de 3.800 personas en Castilla y León. Parte de instalar asistentes de voz adaptados en hogares de personas de más de 70 años que vivan solas. «El proyecto no es sólo el dispositivo, va mucho más allá», defiende Miriam López, responsable provincial de Inclusión Social de Cruz Roja Ávila, que explica que es una manera de llegar a ellos que «les gusta y les viene bien». El «boca a boca» funciona para implantarlo y al equipo que vela por él le «gratifica un montón», añade. En la provincia abulense, si bien con problemas de cobertura de Internet muy puntuales, ya han repartido 356 asistentes, que acuden a instalar, explicar y cuyas posibilidades van «actualizando». «Nos ha sorprendido la aceptación en el perfil de mayores de 85, que lo usen y lo consideren algo más de su casa ya cerca de los cien años», confiesa López.
También explican el funcionamiento del aparato a los familiares: «Algunos tienen miedos que resolver antes de la instalación», concede la responsable, pero ahí entran los voluntarios, como una extensión del servicio técnico con un componente más cercano. Van a la casa para enseñar al usuario o a sus hijos cómo poner música o radio, usar juegos o hacer videollamadas (tiene una pantalla) en esa suerte de nueva ‘mascota’ digital. «Luego a mucha gente le gusta tanto que investiga por su cuenta y viene y nos cuenta que han sacado una aplicación para hacer yoga», ejemplifica.
Miriam López indica que el asistente permite descolgar con la voz, hacer crucigramas o poner alarmas, pero también se utiliza de enganche para que los mayores se apunten a talleres de manualidades o actividades de estimulación cognitiva, a menudo «la excusa para que salgan de casa» y donde «se generan grupos de amigos que vayan a tomar algo». Y es que Cruz Roja certifica que ‘Voces en Red’ es «un modelo de intervención híbrido»: los pequeños aparatos inteligentes, sí, pero también sus voluntarios, 1.184 en la Comunidad, «una inmensa red de acompañamiento presencial para asegurar que la máquina sea sólo el puente hacia la persona».
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