Desde hace tres días todo el mundo habla de Torrente y todo el mundo habla de Santiago Segura. Pero fue anoche cuando el cineasta concedió su primera entrevista tras el extraño estreno de Torrente, presidente. Torrente no tiene mesura, Santiago Segura, tampoco Leer Desde hace tres días todo el mundo habla de Torrente y todo el mundo habla de Santiago Segura. Pero fue anoche cuando el cineasta concedió su primera entrevista tras el extraño estreno de Torrente, presidente. Torrente no tiene mesura, Santiago Segura, tampoco Leer
Torrente, presidente está arrasando en taquilla. El cuarto mejor estreno en la historia del cine español, más de 7 millones de recaudación en su primer fin de semana en cartelera, 900.000 personas yendo a las salas de cine (hoy ya serán más) y un director, Santiago Segura, al que con estos datos, las críticas, literalmente, se la resbalan. De hecho, se la resbalan tanto que fue él el que le dijo a Sony que no iba a haber promoción, ni tráiler, ni premiere, ni entrevistas, ni nada de nada hasta después del estreno.
«Como soy un anormal vengo después del estreno». Así arrancó anoche en El Hormiguero la primera entrevista de Santiago Segura ya con Torrente, presidente estrenado, con las salas llenas, con los pases de prensa hechos y mientras se realizaba la premiere de la película. Sí, anoche Santiago Segura se fue a El Hormiguero mientras se estaba llevando a cabo la premiere de su película. No haría falta decir nada más.
Pero como es Santiago Segura, como es El Hormiguero y como es Pablo Motos, el no decir nada más sería pecado mortal, y más cuando Santiago Segura tiene más que argumentos para responder a las críticas. Es lo que tiene ser un éxito en taquilla y haber sido el primero, mucho antes de que se estrenase Torrente, presidente, en decir que «es bochornoso». Por esto, precisamente, a Santiago Segura que le saquen los colores, que critiquen la película, que hablen de zafio, basto, terrible, le da exactamente igual. Con la recaudación que ha hecho en taquilla en tan solo dos días, ya le pueden llamar asesino en serie que Santiago Segura oirá música celestial en sus oídos.
Contó anoche Santiago Segura que él es de los que se camufla en los cines cuando estrena una película para ver la reacción de los espectadores. Con Torrente, presidente se ha debido pasar todo el fin de semana de sala en sala, y… «Y se han descojonado (…) En una de las salas me descubrieron y casi me sacan a hombros». A Santiago Segura las críticas… ¡ja!
Lo que fue a contar anoche a El Hormiguero realmente no era nada nuevo, pues durante estos meses atrás Santiago Segura ya fue soltando todas las píldoras necesarias para vender su producto. Y es que Santiago Segura es un vendedor nato. Supo transformarse después de Torrente con películas para niños, que volvieron a ser las películas más taquilleras; dijo estrenar una película de temática navideña en verano y lo petó; dijo que las películas de niños y el cine familiar iban a funcionar, y funcionaron; y dijo que lo mejor para estrenar Torrente, presidente era no hacer promoción, no sacar el tráiler y esperar al primer fin de semana de estreno para hacer todo eso, y funcionó. Santiago Segura es Torrente, pero de gilipollas no tiene un pelo.
Solo ha habido una cosa que le ha sentado como una patada en los mismísimos: las filtraciones sobre los cameos de Torrente, presidente. El viernes, sin pase de prensa previsto hasta ayer, muchos periodistas y críticos de cine se fueron a la primera sesión de los cines, a las 12 de la mañana, para ver Torrente, presidente y hacer sus críticas. Hubo críticas de todo tipo; a Santiago Segura eso no le importa porque sabe que Torrente es solo para quien es fan de Torrente, pero lo de que en cuestión de horas se desvelase quiénes salían en la película, imágenes de la película tomadas con el móvil del propio periodista… eso, como que no.
«Si hay un imbécil que dice «sale este y el otro», cuando lo veas no te hace la misma gracia (…) Hay gente que ha hecho fotos en el cine para meter la foto en su noticia, gente de la profesión. TikTok estaba lleno de escenas de la película. Aquí en los cines no hay control. Yo recuerdo que en EEUU saqué el móvil para hacer una foto de mi nombre en los créditos de una película de Guillermo del Toro y tres policías armados me dijeron que tenía que acompañarles a comisaría».
Y ya está, todo lo demás, pelillos a la mar. Ni siquiera las críticas de un lado y de otro a Torrente, presidente, por atizar a un lado y al otro, le han afectado. Él sabía que esto iba a ocurrir y lo sabía porque uno de los primeros que vio la película, en un pase privado en casa de Santiago Segura, fue Pablo Motos. El presentador ha tenido que ver mucho en que Torrente, presidente ya sea una realidad, pero también ha sufrido.
«Es verdad que te insistí mucho para que la hicieras y tú me decías «hazlo tú»», desveló anoche Pablo Motos. «Cuando fui a verla a tu casa, los primeros cinco minutos dije «¡madre mía!». Al principio pensé, «lo van a matar»». Y Pablo Motos le preguntó a Santiago Segura si en algún momento tuvo miedo. Pues no.
«No, miedo no, pero sí pensaba en que no quería dañar los sentimientos de nadie. Si hago un chiste y se ríen cien personas y una no, está bien hecho; si hago un chiste y se ríe uno y sienta mal a cien, no es humor bien hecho».
«Me preocupaba», explicó anoche, «que es una sátira de la política y, como tenemos una política tan curiosa, y Torrente es un animal y la sociedad se ha vuelto más cuidadosa, me daba miedo que eso afectara también a la ficción porque creo que en la ficción todo vale. Carlos Areces decía que todo el mundo habla de los límites del humor pero nadie de los límites del drama».
Una de las mayores críticas que ha recibido Torrente, presidente, pese a que, sí, Torrente es un animal, ha sido que le falta colmillo, que es equidistante, que no se moja lo suficiente ni para un lado ni para el otro. Es que Torrente, presidente no va con esa idea: «Yo no he venido a defenestrar a nadie; he venido a hacer una película para reírnos. Y yo veía a la gente reírse y me sentía como el unificador de España. Me veía como presidente ya. Y daba igual si eran de izquierdas o de derechas. Si tú llamas nazi a cada uno que dice algo que no te gusta, la palabra nazi deja de tener sentido; y la palabra nazi y fascista son palabras muy graves». No hace falta decir nada más. ¿O sí?
Sí, sí que iba a decir mucho más: «Cuanto más divididos estamos, a la clase política le viene muy bien; pero no estamos tan alejados. Julio Anguita decía «vote a izquierdas o a derechas, pero vote a buena gente». Pero claro, ¿qué buena gente se ha presentado a la política? Pocos». Porque para Santiago Segura, que no es Torrente, no lo olvidemos, que Fraga y Carrillo hablasen para solucionar los problemas de aquella España es un ejemplo. «Ahora ya no hablan, se cagan en los muertos del otro. Cagarse en los muertos en tu casa. Vayan al congreso a hablar». La siguiente película de Santiago Segura se tiene que llamar El Unificador, sí o sí.
Torrente, presidente «sí tiene colmillo», pero también tuvo colmillo Pablo Motos cuando le preguntó a Santiago Segura si se veía con un Goya. Ni uno ha ganado, pese a ser el director español más taquillero de la historia. «Pero porque se lo ha dejado alguien en la calle, quieres decir», respondió el cineasta con sorna. Ya, en serio, es que «Torrente no es para acomplejados». A lo que se refería Santiago Segura es que si tú vas a «una casa de comidas en un barrio obrero en el que dan comidas contundentes, y te lo advierten, pero te quedas, y luego vas diciendo que es indigesto, ¡tonto, si tenías judías verdes al lado!», Torrente, presidente es una película bruta que es para los amantes de Torrente. Punto.
Pero hubo una pregunta final que explica todo esto mejor que las palabras de Santiago Segura durante toda la entrevista: «¿Tus hijas han ido a ver Torrente?». «La pequeña no porque tiene 12 años; la mayor va a ir a la premiere. Las dos salen en la película, pero la pequeña no la va a ver porque es para mayores de 16″. Torrente, presidente es que ni siquiera es para todo tipo de adultos, así que imagina para niños: «Esta película es para adultos con la mente formada». Cada vez lo pone más complicado Santiago Segura.
¿Habrá más Torrentes? ¡Ojo! «Para mí es la última hasta que llegue a los cinco millones de espectadores. Si se me ocurre otra buena idea la voy a hacer».
¿Se cerró la entrevista así? No. Porque si Torrente, presidente es una burla, una sátira llevada al exceso, una caricatura deformada de nuestra política, Santiago Segura iba a cerrar hablando de los verdaderos protagonistas, de los políticos. Y, de nuevo, y esto sí que es muy de Torrente, no calló. «**Tenemos que conseguir que se relajen, que sean un poquito más serios. Están perdiendo la fe de los españoles. Y creo que la política es muy importante. No pueden perder la fe de los ciudadanos. Tienen que hacer que confiemos en el tío que hemos puesto ahí. Jordi Évole se metió en un mitin de izquierdas y otro de derechas con el mismo discurso y salió a hombros en los dos. No somos tan diferentes. España es un país socialista que no quiere ver al de al lado puteado».
«En Torrente no ha quedado títere con cabeza», remató, pero fue Pablo Motos el que puso la guinda del pastel con una frase de la canción de Torrente, presidente, escrita por Taburete: «Señor Torrente, es usted mi presidente. Con paguitas y pensiones se ganan las elecciones. Señor Torrente, el vigía de Occidente. Es putero, machirulo, facha y drogodependiente». «Ahora, todo eso que has dicho se puede aplicar a muchos políticos en activo». The End.
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