“Cuando sea presidente, dejaremos de lanzarnos a derrocar regímenes extranjeros en los que no deberíamos involucrarnos”, prometió Donald Trump en el 2016, durante su primera campaña, a un pueblo estadounidense cansado del intervencionismo exterior y las “guerras eternas” en Afganistán, Irak, Siria, Libia o Yemen. “No voy a iniciar guerras, voy a terminarlas”, dijo repetidamente en el 2024: “Expulsaremos a los belicistas del gobierno. Esos estúpidos aman ver morir a la gente”.
El mandatario prometió en campaña que no iba a entrar en ningún conflicto
“Cuando sea presidente, dejaremos de lanzarnos a derrocar regímenes extranjeros en los que no deberíamos involucrarnos”, prometió Donald Trump en el 2016, durante su primera campaña, a un pueblo estadounidense cansado del intervencionismo exterior y las “guerras eternas” en Afganistán, Irak, Siria, Libia o Yemen. “No voy a iniciar guerras, voy a terminarlas”, dijo repetidamente en el 2024: “Expulsaremos a los belicistas del gobierno. Esos estúpidos aman ver morir a la gente”.
Ayer, el Pentágono confirmó las tres primeras bajas estadounidenses derivadas de la guerra con Irán. Una guerra, en conjunto con Israel, que no recibió autorización del Congreso y que a todas luces viola el derecho internacional. Una campaña militar a gran escala, que Trump justificó con argumentos similares a los que llevaron a George Bush a ordenar la invasión de Irak: que Irán está produciendo armas destructivas que “amenazan a nuestras tropas en el extranjero y pronto podrían alcanzar EE.UU.”
El sábado, Washington y Tel Aviv dieron un paso decisivo hacia su objetivo declarado: forzar un cambio de régimen en Teherán. Asesinaron al líder supremo Ali Jamenei y, según Trump, a 48 altos cargos del régimen islámico. Por el camino, con sus bombardeos, dirigidos a instalaciones militares, nucleares y gubernamentales, mataron al menos a 133 civiles, según la organización de derechos humanos HRANA.
Irán dijo que la muerte de Jamenei no va a amedrentar al régimen, que pasa a ser gobernado por un comité provisional. El funcionario de más alto rango de seguridad nacional del país, Ali Lariyani, prometió que iba a responder con ataques contra objetivos israelíes y estadounidenses “con una fuerza que nunca antes han experimentado”. Sus misiles y drones de represalia alcanzaron gran parte de los países de la región y, aunque la mayoría fueron interceptados, ya han resultado en la muerte de tres soldados estadounidenses y nueve civiles israelíes.
El Pentágono confirma las tres primeras bajas de soldados estadounidenses en el conflicto con Irán
Descabezado el régimen, pero no eliminado, Trump animó a los iraníes a tomar el control de sus instituciones y vaticinó que “con suerte, la Guardia Revolucionaria y la policía se fusionarán con los patriotas iraníes para devolver al país la grandeza que merece”. Es decir, deseó que los funcionarios de seguridad iraníes se unan a los manifestantes a los que han estado disparando en las calles durante semanas, matando al menos a 30.000 en las protestas.
El presidente, que en junio del año pasado ordenó bombardear las tres principales instalaciones nucleares de Irán –afirmó entonces que habían sido “arrasadas”–, ha iniciado una nueva campaña más intensa, extensa y con un riesgo de escalada regional. “Los bombardeos intensos continuarán, sin interrupción, durante toda la semana o mientras sea necesario”, avanzó. Ayer afirmó que los iraníes “quieren hablar” y él lo ha aceptado, aunque hasta el momento todos sus intentos de negociación con el régimen han sido fallidos.
La campaña comenzó nueve días después de que Trump inaugurara su Junta de Paz, un organismo que él lidera cuyo objetivo es sustituir al Consejo de Seguridad de la ONU. Llegó dos meses después de la incursión en Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro, y tras un primer año de mandato en el que ha bombardeado nueve países, ha asesinado a un centenar de personas en el mar, ha amenazado con anexionarse Groenlandia, Panamá y Canadá, ha legitimado la agresión de Rusia en Ucrania y el genocidio israelí en Gaza y bautizado el Pentágono como Departamento de Guerra.
Para un presidente que prometió dejar de gastar dinero en el exterior y dedicarlo a “EE.UU. primero”, es un legado sorprendente, que ha indignado a algunos de los miembros más destacados de su movimiento. El mediático presentador Tucker Carlson describió el ataque contra Irán como “repugnante y malvado”. La excongresista Marjorie Taylor Greene denunció que las acciones de Trump dejan “siempre a América al final” y son “una traición”.
Destacadas figuras del movimiento MAGA denuncian que Trump se ha alejado del ‘EE,UU. primero’
Los actos de guerra de Trump, el autodeclarado pacifista, se han intensificado a medida que ha ido perdiendo apoyo y, especialmente, después de ser salpicado por los archivos del pederasta Jeffrey Epstein. Pero, aunque la guerra con Irán sirva para desviar la atención, por el momento no parece que contribuya a mejorar su popularidad, en el momento más bajo de su trayectoria. Solo uno de cada cuatro estadounidenses aprueba la campaña en Irán, mientras que la mitad –incluido uno de cada cuatro republicanos– cree que está demasiado dispuesto a usar la fuerza militar, según la encuesta de Ipsos de ayer.
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