El debate de hoy, organizado por el Grupo Godó, entre los candidatos a la presidencia del FC Barcelona Joan Laporta y Víctor Font marcará el desenlace de una campaña que la actual directiva ha querido que fuera breve e intensa. En los últimos días, las candidaturas han afilado su armamento retórico y los canales de comunicación con los socios (con aportaciones como la presencia, en formato propaganda, en YouTube) confiando en que el debate aclarará la correlación de fuerzas entre dos modelos de club que, en origen, nacen del mismo tronco laportista y la misma pulsión fratricida.
El debate de hoy, organizado por el Grupo Godó, entre los candidatos a la presidencia del FC Barcelona Joan Laporta y Víctor Font marcará el desenlace de una campaña que la actual directiva ha querido que fuera breve e intensa. En los últimos días, las candidaturas han afilado su armamento retórico y los canales de comunicación con los socios (con aportaciones como la presencia, en formato propaganda, en YouTube) confiando en que el debate aclarará la correlación de fuerzas entre dos modelos de club que, en origen, nacen del mismo tronco laportista y la misma pulsión fratricida.Seguir leyendo…
El debate de hoy, organizado por el Grupo Godó, entre los candidatos a la presidencia del FC Barcelona Joan Laporta y Víctor Font marcará el desenlace de una campaña que la actual directiva ha querido que fuera breve e intensa. En los últimos días, las candidaturas han afilado su armamento retórico y los canales de comunicación con los socios (con aportaciones como la presencia, en formato propaganda, en YouTube) confiando en que el debate aclarará la correlación de fuerzas entre dos modelos de club que, en origen, nacen del mismo tronco laportista y la misma pulsión fratricida.
La eliminación del candidato Marc Ciria, que no ha acreditado las firmas necesarias, ha simplificado el panorama y ha obligado a las candidaturas a adoptar un discurso más rabioso y plebiscitario. En el caso de Laporta, constatamos que ha optado por una propaganda unipersonal y un culto a la personalidad centrado en la idea de defender al Barça “contra todo y contra todos”. Este furor peleón le permite mantener bien vivos los fantasmas del victimismo culé, tanto los que se basan en hechos irrefutables como los que alimentan la coartada del eterno enemigo exterior. Víctor Font, en cambio, ha optado por anuncios no personalistas –quizá se haya arrepentido– que refuercen la idea de Nosaltres. Una idea que no ha acabado de cuajar como esfuerzo unitario tangible sino como una nueva denominación de lo que fue Sí al Futur.
La eliminación del candidato Marc Ciria ha simplificado el panorama electoral
Laporta ha subido la intensidad combativa de su discurso, recuperando una faceta que no había necesitado y que lo retrotrae a cuando, comentándolo con Jordi Finestres, se sacaron de la chistera la perla dialéctica de los mestretites y setciències . En este tono, Laporta es imbatible, por más que Font intentara responderle con la finta defensiva del aixeca-camises y el salta-taulells . Acabe como acabe la historia, ambos candidatos habrán contribuido a una recuperación lingüística de recursos genuinos, más ricos que los que suelen ilustrar las tertulias, públicas y privadas, sobre fútbol.
De la esgrima de hoy deberíamos esperar un grado de agresividad superior al que hemos vivido hasta ahora. En el caso de Laporta, será una agresividad basada más en el cómo que en el qué. Para Font, la confianza en un discurso largamente trabajado lo llevará a repetir las denuncias que ya le conocemos y que, hasta ahora, no han provocado indignaciones masivas entre los culés. El debate, sin embargo, dignifica el músculo democrático del club. A estas alturas, sería ingenuo negar que el Barça forma parte de un grupo globalizado de empresas de élite con escasos principios democráticos. Pero, con otras poquísimas excepciones, el club mantiene cierta independencia moral y una estructura que trabaja para evitar delirios oligárquicos y opacidades mafiosas. Eso también estará en juego en el debate de hoy, tan oportuno como necesario. Veremos si los candidatos dignifican el arte de la esgrima dialéctica con florete, espada, sable o a tortazo limpio. Estén más o menos inspirados, lo que más influirá en el resultado electoral del domingo será –en eso, el fútbol es previsible– el partido de mañana contra el Newcastle.

FCB / EP
Deportes
