Las redes sociales han destacado que el enfado del PNV con el Partido Socialista por un meme impertinente llega después de que los nacionalistas hubieran mostrado extraordinarias tragaderas con todo el catálogo de desórdenes protagonizado por los socialistas. Es verdad. Ni Ábalos ni Cerdán, ni Begoña ni el hermanísimo, ni Adamuz y el caos ferroviario habían causado tanta irritación como el piscinazo imaginario. ¡Qué aversión al agua! Se podría diagnosticar hidrofobia, más popularmente conocida como rabia.Sin embargo, mi perspectiva en redes fue distinta: ¿El PNV sin hablarse con el PSOE? Se le van a hacer los diez minutos más largos de su reciente historia. En efecto, el piscinazo pasará al olvido, ya ha pasado al olvido, como las mentiras de Sánchez, como sus corruptelas e, incluso, como el blanqueo a Bildu, que está haciendo crecer a la izquierda radical hasta llegarle a los ojos al PNV en el cara a cara aberzale.El PNV todo lo tolera, porque un pétalo de la rosa no es nada sin estar unido a la rosa. El PNV solo aspira a aguantar el poder en las instituciones vascas, que es donde pace apesebrada toda la cohorte que sostiene los gobiernos que han llevado al País Vasco a la decadencia en educación, en sanidad, en cultura y en industria.Para ello, el concurso de los socialistas es imprescindible. En ese tú a tú que ahora tienen con los de Otegi, el PSOE es el refugio necesario para los de Esteban, Pradales, Vaquero … Por eso, los socialistas vascos se atreven a hacerle memes al presidente del PNV, los memes que antes no hacían a los adustos y respetados líderes nacionalistas.Sánchez convierte lo que toca en plástico, en un polímero sintético, en fenol-formaldehído, ahora, el PNV es de baquelita. No solo es culpa del PSOE, el PNV ha trabajado durante décadas en favor de la izquierda y aquí tienen su plástico resultado.Hay que desmentir aquello de que el PNV tiene capacidad para pactar a izquierda y derecha, la realidad de su historia constitucional no es así. El PNV jamás ha dado poder a un partido de centroderecha, la referencia de la investidura de Aznar, que fue en el siglo pasado, no vale por cuanto que Aznar ya tenía mayoría con CiU para cuando Arzallus se sumó a la mayoría. El PNV ha incorporado a sus gobiernos a Eusko Alkartasuna, a Alternatiba (sic), ahora ambos en Bildu, a Izquierda Unida y, por supuesto al PSOE, pero nunca a un partido de centroderecha. Siempre ha mirado a la izquierda, en el País Vasco y en la carrera de San Jerónimo.Ha sido promotor de la entrada de la izquierda radical en la enseñanza pública, en la universidad pública, en los medios de comunicación públicos, que ahora son controlados por sus adversarios electorales. En el pleno de control de este miércoles, la portavoz del PNV decía que compartía con el PSOE el proyecto de hacer frente al fascismo y al trumpismo, nada dijo del neocomunismo que se ha adueñado de tantos resortes en el País Vasco, donde intoxica los espacios de la sociedad civil para parasitarlos con sus amenazas y su intimidación hasta sacar de ellos todo lo que no domine, incluyendo al propio PNV.Hace unas semanas, Aitor Esteban decía en una entrevista que tenían dificultades para presentar candidaturas en algunos ayuntamientos vascos por el ambiente hostil que se ha creado por la presión de la izquierda radical. Sin embargo, su preocupación sigue siendo la misma que la del PSOE, impedir que toque poder todo lo que no sea izquierda.El traje se lo está haciendo el propio PNV, un traje de polímero sintético, un plástico económico, pero rígido y duro, muy conveniente para enchufes e interruptores, pero no para estructuras, porque es frágil y quebradizo.El PNV depende del PSOE, no puede permitirse enfados, tiene que aceptar impertinencias. La baquelita no tiene flexibilidad, no es adaptable y, por cierto, tampoco es reciclable.Javier de Andrés es Presidente del PP Vasco. Las redes sociales han destacado que el enfado del PNV con el Partido Socialista por un meme impertinente llega después de que los nacionalistas hubieran mostrado extraordinarias tragaderas con todo el catálogo de desórdenes protagonizado por los socialistas. Es verdad. Ni Ábalos ni Cerdán, ni Begoña ni el hermanísimo, ni Adamuz y el caos ferroviario habían causado tanta irritación como el piscinazo imaginario. ¡Qué aversión al agua! Se podría diagnosticar hidrofobia, más popularmente conocida como rabia.Sin embargo, mi perspectiva en redes fue distinta: ¿El PNV sin hablarse con el PSOE? Se le van a hacer los diez minutos más largos de su reciente historia. En efecto, el piscinazo pasará al olvido, ya ha pasado al olvido, como las mentiras de Sánchez, como sus corruptelas e, incluso, como el blanqueo a Bildu, que está haciendo crecer a la izquierda radical hasta llegarle a los ojos al PNV en el cara a cara aberzale.El PNV todo lo tolera, porque un pétalo de la rosa no es nada sin estar unido a la rosa. El PNV solo aspira a aguantar el poder en las instituciones vascas, que es donde pace apesebrada toda la cohorte que sostiene los gobiernos que han llevado al País Vasco a la decadencia en educación, en sanidad, en cultura y en industria.Para ello, el concurso de los socialistas es imprescindible. En ese tú a tú que ahora tienen con los de Otegi, el PSOE es el refugio necesario para los de Esteban, Pradales, Vaquero … Por eso, los socialistas vascos se atreven a hacerle memes al presidente del PNV, los memes que antes no hacían a los adustos y respetados líderes nacionalistas.Sánchez convierte lo que toca en plástico, en un polímero sintético, en fenol-formaldehído, ahora, el PNV es de baquelita. No solo es culpa del PSOE, el PNV ha trabajado durante décadas en favor de la izquierda y aquí tienen su plástico resultado.Hay que desmentir aquello de que el PNV tiene capacidad para pactar a izquierda y derecha, la realidad de su historia constitucional no es así. El PNV jamás ha dado poder a un partido de centroderecha, la referencia de la investidura de Aznar, que fue en el siglo pasado, no vale por cuanto que Aznar ya tenía mayoría con CiU para cuando Arzallus se sumó a la mayoría. El PNV ha incorporado a sus gobiernos a Eusko Alkartasuna, a Alternatiba (sic), ahora ambos en Bildu, a Izquierda Unida y, por supuesto al PSOE, pero nunca a un partido de centroderecha. Siempre ha mirado a la izquierda, en el País Vasco y en la carrera de San Jerónimo.Ha sido promotor de la entrada de la izquierda radical en la enseñanza pública, en la universidad pública, en los medios de comunicación públicos, que ahora son controlados por sus adversarios electorales. En el pleno de control de este miércoles, la portavoz del PNV decía que compartía con el PSOE el proyecto de hacer frente al fascismo y al trumpismo, nada dijo del neocomunismo que se ha adueñado de tantos resortes en el País Vasco, donde intoxica los espacios de la sociedad civil para parasitarlos con sus amenazas y su intimidación hasta sacar de ellos todo lo que no domine, incluyendo al propio PNV.Hace unas semanas, Aitor Esteban decía en una entrevista que tenían dificultades para presentar candidaturas en algunos ayuntamientos vascos por el ambiente hostil que se ha creado por la presión de la izquierda radical. Sin embargo, su preocupación sigue siendo la misma que la del PSOE, impedir que toque poder todo lo que no sea izquierda.El traje se lo está haciendo el propio PNV, un traje de polímero sintético, un plástico económico, pero rígido y duro, muy conveniente para enchufes e interruptores, pero no para estructuras, porque es frágil y quebradizo.El PNV depende del PSOE, no puede permitirse enfados, tiene que aceptar impertinencias. La baquelita no tiene flexibilidad, no es adaptable y, por cierto, tampoco es reciclable.Javier de Andrés es Presidente del PP Vasco.
Las redes sociales han destacado que el enfado del PNV con el Partido Socialista por un meme impertinente llega después de que los nacionalistas hubieran mostrado extraordinarias tragaderas con todo el catálogo de desórdenes protagonizado por los socialistas. Es verdad. Ni Ábalos ni Cerdán, ni … Begoña ni el hermanísimo, ni Adamuz y el caos ferroviario habían causado tanta irritación como el piscinazo imaginario. ¡Qué aversión al agua! Se podría diagnosticar hidrofobia, más popularmente conocida como rabia.
Sin embargo, mi perspectiva en redes fue distinta: ¿El PNV sin hablarse con el PSOE? Se le van a hacer los diez minutos más largos de su reciente historia.
En efecto, el piscinazo pasará al olvido, ya ha pasado al olvido, como las mentiras de Sánchez, como sus corruptelas e, incluso, como el blanqueo a Bildu, que está haciendo crecer a la izquierda radical hasta llegarle a los ojos al PNV en el cara a cara aberzale.
El PNV todo lo tolera, porque un pétalo de la rosa no es nada sin estar unido a la rosa. El PNV solo aspira a aguantar el poder en las instituciones vascas, que es donde pace apesebrada toda la cohorte que sostiene los gobiernos que han llevado al País Vasco a la decadencia en educación, en sanidad, en cultura y en industria.
Para ello, el concurso de los socialistas es imprescindible. En ese tú a tú que ahora tienen con los de Otegi, el PSOE es el refugio necesario para los de Esteban, Pradales, Vaquero … Por eso, los socialistas vascos se atreven a hacerle memes al presidente del PNV, los memes que antes no hacían a los adustos y respetados líderes nacionalistas.
Sánchez convierte lo que toca en plástico, en un polímero sintético, en fenol-formaldehído, ahora, el PNV es de baquelita. No solo es culpa del PSOE, el PNV ha trabajado durante décadas en favor de la izquierda y aquí tienen su plástico resultado.
Hay que desmentir aquello de que el PNV tiene capacidad para pactar a izquierda y derecha, la realidad de su historia constitucional no es así. El PNV jamás ha dado poder a un partido de centroderecha, la referencia de la investidura de Aznar, que fue en el siglo pasado, no vale por cuanto que Aznar ya tenía mayoría con CiU para cuando Arzallus se sumó a la mayoría.
El PNV ha incorporado a sus gobiernos a Eusko Alkartasuna, a Alternatiba (sic), ahora ambos en Bildu, a Izquierda Unida y, por supuesto al PSOE, pero nunca a un partido de centroderecha. Siempre ha mirado a la izquierda, en el País Vasco y en la carrera de San Jerónimo.
Ha sido promotor de la entrada de la izquierda radical en la enseñanza pública, en la universidad pública, en los medios de comunicación públicos, que ahora son controlados por sus adversarios electorales. En el pleno de control de este miércoles, la portavoz del PNV decía que compartía con el PSOE el proyecto de hacer frente al fascismo y al trumpismo, nada dijo del neocomunismo que se ha adueñado de tantos resortes en el País Vasco, donde intoxica los espacios de la sociedad civil para parasitarlos con sus amenazas y su intimidación hasta sacar de ellos todo lo que no domine, incluyendo al propio PNV.
Hace unas semanas, Aitor Esteban decía en una entrevista que tenían dificultades para presentar candidaturas en algunos ayuntamientos vascos por el ambiente hostil que se ha creado por la presión de la izquierda radical. Sin embargo, su preocupación sigue siendo la misma que la del PSOE, impedir que toque poder todo lo que no sea izquierda.
El traje se lo está haciendo el propio PNV, un traje de polímero sintético, un plástico económico, pero rígido y duro, muy conveniente para enchufes e interruptores, pero no para estructuras, porque es frágil y quebradizo.
El PNV depende del PSOE, no puede permitirse enfados, tiene que aceptar impertinencias. La baquelita no tiene flexibilidad, no es adaptable y, por cierto, tampoco es reciclable.
Javier de Andrés es Presidente del PP Vasco.
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