Más de trece años después de su última visita, José Mourinho volverá a sentarse este domingo en el banquillo visitante del Spotify Camp Nou. El técnico luso, de 63 años, ha visitado el coliseo barcelonista en doce ocasiones, al frente del Chelsea, del Inter de Milán y del Real Madrid, cosechando todo tipo de resultados.
La ausencia del sancionado Vinícius, los seis puntos de desventaja o un Barça inmaculado en la Liga
Más de trece años después de su última visita, José Mourinho volverá a sentarse este domingo en el banquillo visitante del Spotify Camp Nou. El técnico luso, de 63 años, ha visitado el coliseo barcelonista en doce ocasiones, al frente del Chelsea, del Inter de Milán y del Real Madrid, cosechando todo tipo de resultados.
Pero después de una larga ausencia, su regreso al banquillo madridista ha propiciado su retorno a un estadio que no le tiene en demasiada buena estima, siempre acompañado por las polémicas Mourinho.
Mourinho ha visitado el Camp Nou en doce ocasiones con el Chelsea, el Inter y el Real Madrid
Para afrontar este primer clásico del año, el técnico portugués debe lidiar con diversos asuntos que debe resolver para tener opciones de victoria en el Camp Nou y regresar de lleno a la carrera por el título.
1- La ausencia de Vinícius
Aunque su comienzo de temporada no había sido el mejor, a nadie se le escapa el peso que tiene Vinícius en el juego del Real Madrid, especialmente en ataque. El brasileño estaba empezando a ser cuestionado por la afición por su pobre rendimiento pero Mourinho le había defendido siempre.
Expulsado ante el Villarreal por tirar del pelo a Saliba, Vinícius fue sancionado con cuatro partidos, por lo que será la gran ausencia en el clásico del Spotify Camp Nou. Mourinho tendrá que ingeniárselas sin él.
De momento, ante el Sevilla, en la pasada jornada de Liga, la ausencia del brasileño propició la entrada de Yan Diomandé en el once titular, una apuesta que le dio excelentes resultados al Real Madrid. No sólo por su polémica goleada ante los de Luis García Plaza, también por el golazo que anotó el marfileño.
Ante el Leipzig, en el partido intersemanal, libre de sanción, Vinícius fue titular pero acabó sustituido e incluso recibió algunos pitos por parte de la afición del Bernabéu debido a su pobre rendimiento.
2- La diferencia con el Barça
El Real Madrid aterriza en el Camp Nou mucho más agobiado que su rival en lo que se refiere a aspectos clasificatorios. El espectacular inicio de curso del Barça, perfecto con ocho victorias en las ocho primeras jornadas de la Liga EA Sports, ha dejado a los blancos a seis puntos de diferencia, por lo que una derrota en el clásico empezaría a abrir un hueco ya demasiado importante.
No es que el equipo de Mourinho haya completado un mal inicio de Liga. Aunque ha cosechado dos derrotas, ante el Betis y ante el Atlético de Madrid en el derbi, ha firmado victorias en el resto de partidos y varias por goleada.

En muchos otros campeonatos, la cabeza estaría mucho más apretada, y el Madrid estaría más cerca del líder, pero la velocidad supersónica del Barça pone aún más presión a Mourinho, que dicho sea de paso, se mueve como pez en el agua en estos escenarios.
3- Lidiar con la polémica arbitral
De manera predecible y poco sorprendente, el regreso de Mourinho al banquillo del Real Madrid también ha supuesto el regreso de la polémica arbitral al primer plano mediático, monopolizando cualquier tipo de debate.
El fútbol ha pasado a segundo plano y las críticas a los árbitros, el enturbiamiento del ambiente, está a la orden del día cada vez que irrumpe el Real Madrid en el verde.
El último ejemplo llegaba el domingo con motivo del duelo liguero ante el Sevilla. El conjunto andaluz reclamó agriamente la expulsión de Arda Güler por un codazo a Peque, pero no aparecieron imágenes nítidas de una acción que parecía clara y el VAR optó por no entrar después de que Busquets Ferrer no viera la jugada en directo.
Las ruedas de prensa de los dos entrenadores, Mourinho y García Plaza, estuvieron monopolizadas por esta acción, con el madridista defendiendo que no había imágenes y el sevillista denunciando que no se expulsara al jugador turco del Real Madrid.
Cabe recordar que debido a sus continuas protestas a los árbitros durante los partidos, Mourinho ya ha recibido dos amonestaciones en la Liga este curso en forma de tarjeta amarilla: ante el Betis y ante el Villarreal.
4- La gestión con Mbappé dentro del vestuario
Los goles de Mbappé siempre ayudar a aparcar cualquier polémica. El francés, por ejemplo, anotaba dos ante el Sevilla, uno de una factura bellísima y dejaba definitivamente atrás sus últimos incidentes, por llamarlos de alguna manera, extra deportivos.
El parisino lleva semanas posicionándose para ganar el Balón de Oro, que se entrega en Londres el próximo lunes, y en el Spotify Camp Nou afronta su último compromiso antes de la gala, aunque es consciente de que las votaciones llevan unas semanas ya cerradas.

Pero los logros de Mbappé sobre el campo no borran del todo el rastro de sus últimas polémicas, destacando su ya famosa excursión en bici cuando se estaba recuperando de sus problemas físicos en la rodilla izquierda.
El delantero del Real Madrid colgó en su cuenta de Instagram las imágenes montando en bici justo apenas unas horas después de que Mourinho, en una entrevista, defendiera que un futbolista profesional no puede realizar ciertas actividades, entre las que citó concretamente la de montar en bici.
En un vestuario lleno de estrellas como el del Real Madrid, con Mbappé apuntado indiscutiblemente como uno de los grandes líderes, Mourinho debe afrontar una gestión complicada de las sensaciones de sus futbolistas después de que el francés se saltara a ojos de todo el mundo las normas del propio entrenador.
5- Ser fiel a sí mismo o premiar los méritos
Si nos centramos sólo en el terreno de juego, Mourinho debe resolver algunos dilemas. Ya ha sido citado el del sustituto de Vinícius, que apunta a Diomandé, pero quizás más profundo sea el debate que tiene que ver con el centro del campo.
Con Güler monopolizando los elogios tras su partido ante el Sevilla, en el que al margen del supuesto codazo a Peque desplegó toda su calidad y marcó además un auténtico golazo, el luso debe decidir si le da continuidad.
Al medirse a un equipo del potencial ofensivo que luce el Barça, el técnico luso podría optar por guardarse al turco y, en términos terrenales, meter cemento en el centro del campo (juntar a Valverde con el habitual Tchouaméni) o apostar por la experiencia de Bernardo Silva.
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