Un hombre tibetano falleció el pasado jueves tras prenderse fuego cerca de la sede de la ONU en Nueva York, según informó la policía de la misma ciudad. El hombre se acercó al edificio de Naciones Unidas con una bandera de su país y, tras varios segundos, se prendió fuego en medio de la calle.
Las Fuerzas de Seguridad trasladaron al hombre con quemaduras graves a un hospital, pero no se pudo hacer nada por salvar su vida
Un hombre tibetano falleció el pasado jueves tras prenderse fuego cerca de la sede de la ONU en Nueva York, según informó la policía de la misma ciudad. El hombre se acercó al edificio de Naciones Unidas con una bandera de su país y, tras varios segundos, se prendió fuego en medio de la calle.
Los agentes, una vez llegados al lugar de los hechos, encontraron al activista con quemaduras graves. En un intento de salvarle la vida, fue trasladado al Hospital Bellevue, donde, después de los tratamientos de urgencia, se certificó su fallecimiento.
Algunos medios locales de la región del Himalaya, como Voice of Tibet, medio de comunicación de los tibetanos en el exilio, identificaron al hombre como un “activista a favor de la independencia y la unidad del Tíbet”. Esta versión se ha visto reforzada por declaraciones a medios locales de varios conocidos de la víctima, que afirman que “estaba furioso por las restricciones que el Gobierno chino había impuesto a sus compatriotas”.
China ejerce un control férreo sobre la región del Tíbet desde 1950
El gesto del manifestante tibetano se ha producido al mismo tiempo que China aprobaba esta semana una nueva ley de unidad que otorga a Pekín la base jurídica para tomar medidas contra personas fuera de sus fronteras, lo que preocupa a Estados Unidos y la Unión Europea. La norma establece una identidad nacional “compartida” entre los más de 50 grupos étnicos del país.
Los tibetanos están incluidos en estos grupos, y buena parte de la población se siente oprimida bajo el Gobierno chino, que ejerce su control sobre esta región del Himalaya desde 1950. Las organizaciones internacionales de derechos humanos y los exiliados han condenado sistemáticamente lo que denominan el “gobierno opresivo” de China en las zonas tibetanas. China siempre ha rechazado tales valoraciones.
Las cuestiones relacionadas con las minorías étnicas son muy delicadas en el país, donde los tibetanos y otras minorías están sometidos a una estrecha vigilancia ante cualquier indicio de supuesto “separatismo”.
‘Voice of Tibet’, medio de los tibetanos en el exilio, lamentaron la muerte del “activista a favor de la independencia del Tíbet”
El 7 de octubre de 1950, el Ejército Popular de Liberación de la recién fundada República Popular China cruzó la frontera oriental y, tras doce días de batalla, tomó el control de la ciudad fronteriza de Chamdo.
Después de un año de ocupación, China y el XIV Dalái Lama, Tenzin Gyatso, firmaron el Acuerdo de los Diecisiete Puntos, un episodio que Pekín describe como una “liberación pacífica” de la historia tibetana, mientras que los tibetanos exiliados lo califican de invasión.
Desde entonces se han generado centenares de movimientos independentistas tibetanos y tensiones locales que han provocado víctimas mortales, en lo que los tibetanos denuncian que es una cancelación de su cultura.
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