La visita de León XIV a España entre el 6 y el 12 de junio tendrá tres epicentros: Madrid, Barcelona y las islas Canarias . La capital, y en especial la Plaza de Cibeles , concentrará uno de los momentos culminantes, como también lo hará Barcelona ante la Sagrada Familia , coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, su arquitecto.La logística de tal evento requiere planificar mil y un detalles, uno de ellos es el propio transporte del Papa y de su séquito de asesores, ayudantes y miembros de seguridad. Y es que no solo se moverá el Pontífice en papamóvil —se trasladarán cuatro a España, uno por parada, pero ninguno tendrá a Fernando Alonso al volante —, sino también en avión… y en tren. El traslado de León XIV desde Madrid a Barcelona, a donde llegará el día 9 de junio, será por vía ferroviaria.Según ha podido saber ABC de fuentes cercanas a la organización del evento, la intención es que Su Santidad se traslade a la Ciudad Condal desde la capital española en un tren de la empresa italiana Iryo. Queda por decidir si la salida se tomará desde la estación de Chamartín, muy cercana a la nunciatura vaticana en España, o bien desde la estación de Madrid Atocha Almudena Grandes, punto de partida de los trenes habituales a la ciudad condal, pero en cualquier caso la intención es que el viaje se realice en un tren de la empresa italiana.Quedan por cerrar numerosas cuestiones, como cuántos vagones se reservarán al Pontífice o si incluso será todo un convoy exclusivo. No es una cuestión menor: al menos 80 periodistas acreditados acompañan al Papa desde el Vaticano, a los que hay que unir ayudantes, asesores y miembros de seguridad. En total, unas 110 o 120 personas pueden movilizarse en el traslado. Todos estos detalles se están acabando de cerrar en estos días, cuando se están celebrando todo tipo de reuniones para perfilar la agenda final.Oportunidad perdida para RenfeEl hecho de que el Papa pueda trasladarse en un tren de Iryo tiene varias connotaciones. Por un lado, es un gesto de apoyo y cariño hacia la empresa italiana, que ya cuenta con una amplia implementación en España. Con una cuota de mercado por encima del 25%, se ha afianzado como una alternativa a Renfe y la ‘low cost’ Ouigo y es, de hecho, el segundo operador ferroviario en España por volumen de pasajeros, solo por detrás de la propia Renfe. En los trayectos entre Madrid y Barcelona, es el elegido por dos de cada diez viajeros.Precisamente que el Papa no vaya a viajar en un tren de la empresa estatal ferroviaria española más relevante se lee como una oportunidad perdida dentro de los foros especializados. Renfe no atraviesa, ni mucho menos, su mejor momento de popularidad. La imagen del Pontífice usando uno de sus trenes sería un respaldo clave en términos de promoción y de marca de una de las empresas públicas más relevantes.En cualquier caso, no es ni mucho menos habitual que un Papa se traslade en tren. El predecesor de León XIV, Francisco, sí viajó en este medio de transporte en su viaje a Asís, la ciudad de san Francisco, mientras que el anterior, Benedicto XVI, lo hizo en un traslado a la ciudad de Loreto. La visita de León XIV a España entre el 6 y el 12 de junio tendrá tres epicentros: Madrid, Barcelona y las islas Canarias . La capital, y en especial la Plaza de Cibeles , concentrará uno de los momentos culminantes, como también lo hará Barcelona ante la Sagrada Familia , coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, su arquitecto.La logística de tal evento requiere planificar mil y un detalles, uno de ellos es el propio transporte del Papa y de su séquito de asesores, ayudantes y miembros de seguridad. Y es que no solo se moverá el Pontífice en papamóvil —se trasladarán cuatro a España, uno por parada, pero ninguno tendrá a Fernando Alonso al volante —, sino también en avión… y en tren. El traslado de León XIV desde Madrid a Barcelona, a donde llegará el día 9 de junio, será por vía ferroviaria.Según ha podido saber ABC de fuentes cercanas a la organización del evento, la intención es que Su Santidad se traslade a la Ciudad Condal desde la capital española en un tren de la empresa italiana Iryo. Queda por decidir si la salida se tomará desde la estación de Chamartín, muy cercana a la nunciatura vaticana en España, o bien desde la estación de Madrid Atocha Almudena Grandes, punto de partida de los trenes habituales a la ciudad condal, pero en cualquier caso la intención es que el viaje se realice en un tren de la empresa italiana.Quedan por cerrar numerosas cuestiones, como cuántos vagones se reservarán al Pontífice o si incluso será todo un convoy exclusivo. No es una cuestión menor: al menos 80 periodistas acreditados acompañan al Papa desde el Vaticano, a los que hay que unir ayudantes, asesores y miembros de seguridad. En total, unas 110 o 120 personas pueden movilizarse en el traslado. Todos estos detalles se están acabando de cerrar en estos días, cuando se están celebrando todo tipo de reuniones para perfilar la agenda final.Oportunidad perdida para RenfeEl hecho de que el Papa pueda trasladarse en un tren de Iryo tiene varias connotaciones. Por un lado, es un gesto de apoyo y cariño hacia la empresa italiana, que ya cuenta con una amplia implementación en España. Con una cuota de mercado por encima del 25%, se ha afianzado como una alternativa a Renfe y la ‘low cost’ Ouigo y es, de hecho, el segundo operador ferroviario en España por volumen de pasajeros, solo por detrás de la propia Renfe. En los trayectos entre Madrid y Barcelona, es el elegido por dos de cada diez viajeros.Precisamente que el Papa no vaya a viajar en un tren de la empresa estatal ferroviaria española más relevante se lee como una oportunidad perdida dentro de los foros especializados. Renfe no atraviesa, ni mucho menos, su mejor momento de popularidad. La imagen del Pontífice usando uno de sus trenes sería un respaldo clave en términos de promoción y de marca de una de las empresas públicas más relevantes.En cualquier caso, no es ni mucho menos habitual que un Papa se traslade en tren. El predecesor de León XIV, Francisco, sí viajó en este medio de transporte en su viaje a Asís, la ciudad de san Francisco, mientras que el anterior, Benedicto XVI, lo hizo en un traslado a la ciudad de Loreto.
La visita de León XIV a España entre el 6 y el 12 de junio tendrá tres epicentros: Madrid, Barcelona y las islas Canarias. La capital, y en especial la Plaza de Cibeles, concentrará uno de los momentos culminantes, como también lo hará … Barcelona ante la Sagrada Familia, coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, su arquitecto.
La logística de tal evento requiere planificar mil y un detalles, uno de ellos es el propio transporte del Papa y de su séquito de asesores, ayudantes y miembros de seguridad. Y es que no solo se moverá el Pontífice en papamóvil —se trasladarán cuatro a España, uno por parada, pero ninguno tendrá a Fernando Alonso al volante—, sino también en avión… y en tren. El traslado de León XIV desde Madrid a Barcelona, a donde llegará el día 9 de junio, será por vía ferroviaria.
Según ha podido saber ABC de fuentes cercanas a la organización del evento, la intención es que Su Santidad se traslade a la Ciudad Condal desde la capital española en un tren de la empresa italiana Iryo. Queda por decidir si la salida se tomará desde la estación de Chamartín, muy cercana a la nunciatura vaticana en España, o bien desde la estación de Madrid Atocha Almudena Grandes, punto de partida de los trenes habituales a la ciudad condal, pero en cualquier caso la intención es que el viaje se realice en un tren de la empresa italiana.
Quedan por cerrar numerosas cuestiones, como cuántos vagones se reservarán al Pontífice o si incluso será todo un convoy exclusivo. No es una cuestión menor: al menos 80 periodistas acreditados acompañan al Papa desde el Vaticano, a los que hay que unir ayudantes, asesores y miembros de seguridad. En total, unas 110 o 120 personas pueden movilizarse en el traslado. Todos estos detalles se están acabando de cerrar en estos días, cuando se están celebrando todo tipo de reuniones para perfilar la agenda final.
Oportunidad perdida para Renfe
El hecho de que el Papa pueda trasladarse en un tren de Iryo tiene varias connotaciones. Por un lado, es un gesto de apoyo y cariño hacia la empresa italiana, que ya cuenta con una amplia implementación en España. Con una cuota de mercado por encima del 25%, se ha afianzado como una alternativa a Renfe y la ‘low cost’ Ouigo y es, de hecho, el segundo operador ferroviario en España por volumen de pasajeros, solo por detrás de la propia Renfe. En los trayectos entre Madrid y Barcelona, es el elegido por dos de cada diez viajeros.
Precisamente que el Papa no vaya a viajar en un tren de la empresa estatal ferroviaria española más relevante se lee como una oportunidad perdida dentro de los foros especializados. Renfe no atraviesa, ni mucho menos, su mejor momento de popularidad. La imagen del Pontífice usando uno de sus trenes sería un respaldo clave en términos de promoción y de marca de una de las empresas públicas más relevantes.
En cualquier caso, no es ni mucho menos habitual que un Papa se traslade en tren. El predecesor de León XIV, Francisco, sí viajó en este medio de transporte en su viaje a Asís, la ciudad de san Francisco, mientras que el anterior, Benedicto XVI, lo hizo en un traslado a la ciudad de Loreto.
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