El bajo de la calle Ramón Calabuig, 25, donde los vecinos situaban el inicio de la reyerta mortal del pasado domingo , ha amanecido este martes vacío. Durante la madrugada, varios miembros de la familia de etnia gitana, que residía en el inmueble como supuestos okupas, han retirado todas sus pertenencias y han abandonado el domicilio. Una salida precipitada que llega apenas un día y medio después de que una mujer de 60 años muriera por una puñalada en el pulmón tras el enfrentamiento.Carlos, al frente de la empresa de desokupación encargada de vigilar a los habitantes del piso, acudió a la vivienda alrededor de las seis de la mañana de este martes. Según relata a ABC, los vecinos lo habían alertado de que durante la madrugada varias personas habían sacado objetos del interior. A su llegada, la puerta estaba «arrimada» y pudo acceder al bajo que se encontró totalmente vacío. Ante esta situación el trabajador comenzó el proceso de cambio de puerta del domicilio, para asegurarse de que la familia no pudiese volver, cuando aparecieron agentes de la Policía Nacional.Los uniformados comenzaron a hacerle preguntas sobre la familia afincada en la propiedad desde hace unos meses y, según cuenta Carlos, le indicaron que una de las mujeres de esa propiedad se encuentra en busca y captura. El responsable de la empresa identifica a esta mujer con el nombre de Gema, de unos 30 años, y asegura que se trataría de una de las persona que resultaron herida en un brazo durante la pelea. La Policía Nacional informa a este diario de que el presunto autor material de la muerte se encuentra desaparecido. La vivienda había aparecido ya en la reconstrucción realizada por este periódico. Los vecinos consultados situaron el comienzo de la discusión entre dos familias de etnia gitana en las inmediaciones del domicilio de la calle Ramón Calabuig, desde donde los implicados avanzaron enzarzados hasta su cruce con Sierra de la Estrella. Allí, según las primeras pesquisas, se produjo el apuñalamiento por el que una mujer de 60 años falleció en el Hospital Gregorio Marañón. El trabajador de la empresa de desokupación asegura que la familia llevaba poco tiempo en el domicilio. Según explicó a ABC la vivienda se encontraba vacía cuando a finales de junio la familia la usurpó. En ella, afirma, vivía un hombre con su pareja, una hija de unos treinta años y las dos hijas de esta. «Me sorprende porque no son malas personas, yo hablo con ello y los vecinos también dicen que no son nada conflictivos», decía el día después de la reyerta. Sobre el posible origen de la disputa, Carlos apuntaba a una versión que circulaba entre los residentes, aunque reconocía que no puede confirmarla: «Los vecinos sí que hablan de un tema de infidelidad o algo así, pero yo no puedo confirmar nada».La marcha de la familia se produce mientras la investigación entra en una nueva fase. Los cuatro detenidos por su presunta participación en la reyerta han pasado a disposición judicial en Plaza de Castilla. Son dos hombres, de 34 y 47 años, y dos mujeres, investigados inicialmente por un delito de riña tumultuaria. Fuentes de la Policía Nacional confirman que el Grupo VI de Homicidios mantienen abierta la investigación para clarificar quien fue el presunto autor de la puñalada mortal. El bajo de la calle Ramón Calabuig, 25, donde los vecinos situaban el inicio de la reyerta mortal del pasado domingo , ha amanecido este martes vacío. Durante la madrugada, varios miembros de la familia de etnia gitana, que residía en el inmueble como supuestos okupas, han retirado todas sus pertenencias y han abandonado el domicilio. Una salida precipitada que llega apenas un día y medio después de que una mujer de 60 años muriera por una puñalada en el pulmón tras el enfrentamiento.Carlos, al frente de la empresa de desokupación encargada de vigilar a los habitantes del piso, acudió a la vivienda alrededor de las seis de la mañana de este martes. Según relata a ABC, los vecinos lo habían alertado de que durante la madrugada varias personas habían sacado objetos del interior. A su llegada, la puerta estaba «arrimada» y pudo acceder al bajo que se encontró totalmente vacío. Ante esta situación el trabajador comenzó el proceso de cambio de puerta del domicilio, para asegurarse de que la familia no pudiese volver, cuando aparecieron agentes de la Policía Nacional.Los uniformados comenzaron a hacerle preguntas sobre la familia afincada en la propiedad desde hace unos meses y, según cuenta Carlos, le indicaron que una de las mujeres de esa propiedad se encuentra en busca y captura. El responsable de la empresa identifica a esta mujer con el nombre de Gema, de unos 30 años, y asegura que se trataría de una de las persona que resultaron herida en un brazo durante la pelea. La Policía Nacional informa a este diario de que el presunto autor material de la muerte se encuentra desaparecido. La vivienda había aparecido ya en la reconstrucción realizada por este periódico. Los vecinos consultados situaron el comienzo de la discusión entre dos familias de etnia gitana en las inmediaciones del domicilio de la calle Ramón Calabuig, desde donde los implicados avanzaron enzarzados hasta su cruce con Sierra de la Estrella. Allí, según las primeras pesquisas, se produjo el apuñalamiento por el que una mujer de 60 años falleció en el Hospital Gregorio Marañón. El trabajador de la empresa de desokupación asegura que la familia llevaba poco tiempo en el domicilio. Según explicó a ABC la vivienda se encontraba vacía cuando a finales de junio la familia la usurpó. En ella, afirma, vivía un hombre con su pareja, una hija de unos treinta años y las dos hijas de esta. «Me sorprende porque no son malas personas, yo hablo con ello y los vecinos también dicen que no son nada conflictivos», decía el día después de la reyerta. Sobre el posible origen de la disputa, Carlos apuntaba a una versión que circulaba entre los residentes, aunque reconocía que no puede confirmarla: «Los vecinos sí que hablan de un tema de infidelidad o algo así, pero yo no puedo confirmar nada».La marcha de la familia se produce mientras la investigación entra en una nueva fase. Los cuatro detenidos por su presunta participación en la reyerta han pasado a disposición judicial en Plaza de Castilla. Son dos hombres, de 34 y 47 años, y dos mujeres, investigados inicialmente por un delito de riña tumultuaria. Fuentes de la Policía Nacional confirman que el Grupo VI de Homicidios mantienen abierta la investigación para clarificar quien fue el presunto autor de la puñalada mortal.
El bajo de la calle Ramón Calabuig, 25, donde los vecinos situaban el inicio de la reyerta mortal del pasado domingo, ha amanecido este martes vacío. Durante la madrugada, varios miembros de la familia de etnia gitana, que residía en el inmueble como supuestos … okupas, han retirado todas sus pertenencias y han abandonado el domicilio. Una salida precipitada que llega apenas un día y medio después de que una mujer de 60 años muriera por una puñalada en el pulmón tras el enfrentamiento.
Carlos, al frente de la empresa de desokupación encargada de vigilar a los habitantes del piso, acudió a la vivienda alrededor de las seis de la mañana de este martes. Según relata a ABC, los vecinos lo habían alertado de que durante la madrugada varias personas habían sacado objetos del interior. A su llegada, la puerta estaba «arrimada» y pudo acceder al bajo que se encontró totalmente vacío. Ante esta situación el trabajador comenzó el proceso de cambio de puerta del domicilio, para asegurarse de que la familia no pudiese volver, cuando aparecieron agentes de la Policía Nacional.
Los uniformados comenzaron a hacerle preguntas sobre la familia afincada en la propiedad desde hace unos meses y, según cuenta Carlos, le indicaron que una de las mujeres de esa propiedad se encuentra en busca y captura. El responsable de la empresa identifica a esta mujer con el nombre de Gema, de unos 30 años, y asegura que se trataría de una de las persona que resultaron herida en un brazo durante la pelea. La Policía Nacional informa a este diario de que el presunto autor material de la muerte se encuentra desaparecido.
Noticia relacionada
La vivienda había aparecido ya en la reconstrucción realizada por este periódico. Los vecinos consultados situaron el comienzo de la discusión entre dos familias de etnia gitana en las inmediaciones del domicilio de la calle Ramón Calabuig, desde donde los implicados avanzaron enzarzados hasta su cruce con Sierra de la Estrella. Allí, según las primeras pesquisas, se produjo el apuñalamiento por el que una mujer de 60 años falleció en el Hospital Gregorio Marañón.
El trabajador de la empresa de desokupación asegura que la familia llevaba poco tiempo en el domicilio. Según explicó a ABC la vivienda se encontraba vacía cuando a finales de junio la familia la usurpó. En ella, afirma, vivía un hombre con su pareja, una hija de unos treinta años y las dos hijas de esta. «Me sorprende porque no son malas personas, yo hablo con ello y los vecinos también dicen que no son nada conflictivos», decía el día después de la reyerta. Sobre el posible origen de la disputa, Carlos apuntaba a una versión que circulaba entre los residentes, aunque reconocía que no puede confirmarla: «Los vecinos sí que hablan de un tema de infidelidad o algo así, pero yo no puedo confirmar nada».
La marcha de la familia se produce mientras la investigación entra en una nueva fase. Los cuatro detenidos por su presunta participación en la reyerta han pasado a disposición judicial en Plaza de Castilla. Son dos hombres, de 34 y 47 años, y dos mujeres, investigados inicialmente por un delito de riña tumultuaria. Fuentes de la Policía Nacional confirman que el Grupo VI de Homicidios mantienen abierta la investigación para clarificar quien fue el presunto autor de la puñalada mortal.
RSS de noticias de espana

